Aquello Que No Vemos

A veces comenzamos a tenerle miedo a la vida, sin antes habernos trazado metas.
A veces criticamos la vida de los demás, sin haber criticado la nuestra.
A veces envidiamos los logros de los demás, en vez de aprender de ellos.
A veces le pedimos ayuda a alguien, a pesar de que no sabemos agradecer.
A veces creemos ser el mejor amigo, sin saber realmente lo que es la amistad.
A veces creemos ayudar a los demás, a pesar de que somos egoístas con nosotros mismos.

A veces nos conformamos con lo que tenemos, pudiendo ser mejores aún.
A veces queremos tener más poder, sin conocer el poder del amor.
A veces creemos saber todo, sin haber leído algún libro.
A veces creemos haber triunfado, sin saber lo que es haber perdido.
A veces nos decepcionamos de las personas, sin antes haberlos conocidos bien…

O Cada uno de nosotros es un novato de todo lo que comenzamos a descubrir. Así como el mundo se nos presenta como una caja de sorpresas, lo mismo sucede con las personas; nosotros creemos conocer a una persona (por lo que hace, lo que parece o por lo que quiere), pero en realidad lo que debe interesarnos para conocerla es aquello que no vemos:

  • Descubrir sus metas en la vida, sus miedos, sus sueños.
  • Descubrir el quién fue, el quién es, el quién será.
  • Descubrir lo que busca, lo que aprende, lo que critica.
  • Descubrir lo que siente de sí mismo, de los demás y de la vida. Aquello que no vemos, pero que es parte de la esencia de cada uno. Comencemos, entonces, por descubrir nuestra esencia.

" El hombre magnánimo no busca el peligro, ni huye de él; es sobrio de palabras pero dice con libertad su pensamiento; no habla de sí ni de los otros, porque no quiere ser alabado ni que los otros sean criticados". Aristóteles

Ante la Tormenta

Empezó a lloviznar y al poco rato, los relámpagos iluminaban la ciudad entera, haciendo parecer que amanecía. Más adelante, los truenos empezaron a oírse lejanos, y finalmente, la ciudad entera se sacudió en un ruido estrepitoso, pareciendo que la centella que zigzagueaba, caería sobre nosotros.

¡Que espectáculo tan bello! ¡Que impotencia más absoluta se siente cuando se contempla la naturaleza! Amaneció con un sol radiante, y el cielo era tan azul que parecía que la tormenta hubiera lavado cuidadosamente el firmamento; era un día tranquilo, luminoso.

Esa hermosa mañana, todos comentaban: "hace mucho que no veía orar a tanta gente como anoche". Era algo impresionante ver como oraban todas las personas.

¡Qué triste que necesitemos siempre en la vida de tormentas para hablarle al Padre! Yo creo que también las tormentas del alma nos deben hacer elevar el alma a Dios. Cuántas veces somos víctimas de depresiones emocionales, porque no le damos a nuestra alma el alimento de la oración.

¡Qué tremendas tormentas se desatan en el alma! Esas son peores que las que vivimos por los fenómenos atmosféricos.

Dentro de nosotros mismos tenemos las tormentas de odios, de envidias, de celos. Son las centellas que destruyen la alegría de vivir. La tormenta de esa noche me llevó a profunda meditación y me motivó a decirle:

"Señor, que no necesite mi existencia de tormentas para amarte; que no necesite de centellas que me atemoricen para recurrir temeroso a Ti; que no sean necesarias las tinieblas para buscar tembloroso tu amorosa mano; que me percate de que únicamente junto a Ti puedo encontrar paz, alegría y entusiasmo… “Y que cuando me sacudan el alma las tormentas interiores, me refugie en la paz de tu amor".

Ama por Encima de Todo

Ama a Dios tu creador; así tengas días en los que dudas de su existencia.
Ama a tu familia, a tus padres y hermanos; Dios te dio una familia para que aprendieras a compartir los sentimientos de fraternidad con ellos.

Ama a tus amigos; ellos son la muestra permanente de que Dios te ama.
Ama a tus enemigos; es difícil lograrlo, pero sólo amándolos profundamente, lograrás que dejen de ser tus enemigos y los conviertas en tus hermanos.

Ama a los niños; de ellos siempre podrás aprender algo.
Ama a tu trabajo; pues si no lo amas, se te hará más difícil.
Ama mucho a esa persona que alguna vez te partió el corazón en mil pedazos; pues si te dolió tanto, significó demasiado para ti.

Ama la vida; ésta es, sin duda el mejor regalo de Dios para ti; tú tienes un camino trazado y un propósito, aunque no lo sepas.

Ama a esa persona que pasó fugazmente en tu soledad y te hizo sentir felicidad; aunque no haya tenido el coraje de volverte a ver, tú también le diste algo que no olvidará.

Ama, aunque muchas desilusiones y sinsabores te hayan dejado en la vida; con todos ellos, creciste para bien de tu alma.

Ama ese sueño imposible; pues si lo puedes seguir soñando, lo alcanzarás. Recuerda que si lo puedes soñar lo puedes lograr.

Ama, ama por encima de todo, porque al final, lo que más te dará satisfacción en tu vida, será la cantidad de amor que diste, pues sólo un corazón que ama mucho tiene la mejor entrada ante los ojos de Dios.

Aléjate

Aléjate de las cosas malas que traen confusión y problemas en tu vida, que dejan sembrado el pánico y el temor dentro de tu alma y corazón.

Aléjate de la sombra de las dudas, que no te deja abrir los ojos al nuevo día que vendrá con luz de esperanza y felicidad.

Aléjate de los corazones que no son sinceros y se enfrentan a tu rostro con máscaras pintadas, con fachadas de payasos para reírse de tí.

Aléjate de las malas amistades que se esconden tras de una roca cuando la tempestad ataca tu vida, y te sonríen cuando el sol de nuevo te baña con sus rayos.

Aléjate de los miedos que te han encerrado en una cueva oscura, donde pasas los días esperando que un nuevo camino se abra ante ti, y toma valor para caminar.

Aléjate de la ceguera que roba los días de tu vida, sin empezar a sembrar las semillas de la felicidad.

Aléjate de las lágrimas que tienes en el rostro y sonríe de nuevo aunque no tengas una razón, sólo porque has visto de nuevo el sol.

Aléjate de las sombras y dale un nuevo espacio a la luz.

Aléjate de las cosas malas y deja a las buenas entrar.

Aléjate de las lágrimas…, hoy es el mejor día para empezar de nuevo a caminar por el sendero de la vida, acercándote siempre a la felicidad.

Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.

Adoptando un Niño

La Maestra de primer grado estaba discutiendo con su grupo, la pintura de una familia. Había un niño en la pintura que tenía el cabello de color diferente al del resto de los miembros de la familia.

Uno de los niños del grupo sugirió que el niño de la pintura era adoptado, y una niña, compañera de su grupo, le dijo: - "Yo sé todo de adopciones, porque yo soy adoptada". - "¿Qué significa ser adoptado?"- Preguntó otro niño.

"Significa"-, dijo la niña, -"que tú creces en el corazón de tu mamá, en lugar de crecer en su pancha".

Abriendo Puertas Sin Miedo

En una tierra en guerra, había un rey que causaba espanto. A sus prisioneros no los mataba, los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros de un lado y una puerta inmensa de hierro del otro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre. En esta sala les hacía formar un círculo y les decía:

- Ustedes pueden elegir entre morir a flechazos por mis arqueros, o pasar por aquella puerta… detrás de esa puerta ¡YO LOS ESTARÉ ESPERANDO! Todos elegían ser muertos por los arqueros.

Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo había servido al rey, se dirigió al soberano: Señor ¿puedo hacerle una pregunta? - Dime soldado. Señor: ¿qué había detrás de la puerta? El rey contestó: -¡Vé y mira tú mismo!

El soldado abrió temerosamente la puerta y, a medida que lo hacía, rayos de sol entraron, la luz invadió el ambiente y, finalmente, sorprendido, descubrió que… ¡la puerta se abría sobre un camino que conducía a la LIBERTAD! El soldado, embelesado, miró a su rey, quién le dijo:

- Yo les daba la oportunidad de hacer una ELECCIÓN, pero por temor, preferían morir a arriesgarse a abrir esa puerta. ¿Cuántas puertas dejamos de abrir por miedo a arriesgarnos? ¿Cuántas veces perdemos la libertad, la oportunidad de la felicidad y morimos por dentro, solamente por sentir miedo de abrir la puerta de nuestros sueños?

“Donde hay una inteligencia hay una libertad.” Santo Tomás de Aquino

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