por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Corría el tren por la vía, en busca de las estaciones que se acercaban sin cesar. Entre el bullicio que había en el pasillo, nadie reparó en un joven que estaba sentado, con el rostro entre las manos, en un compartimiento. Cuando levantaba el rostro, se veían en él las huellas de la tristeza, el desencanto y la preocupación. Después de varias estaciones, un señor mayor que estaba sentado frente a él, se animó a preguntarle cuál era el motivo de su turbación.
- Verá, -dijo el joven- siendo adolescente, era muy rebelde, y no hice caso a mi madre que me aconsejaba a dejar las malas compañías. En una de esas andanzas mías, en una pelea, maté a una persona. Fui juzgado, condenado a 10 años de cárcel, y mi sentencia la tuve que purgar en un presidio lejos de mi casa. Nadie me escribió durante ese tiempo, y todas las cartas que envié no tuvieron respuesta.
Unos meses atrás, -prosiguió el joven- cuando supe la fecha de mi liberación, le escribí a mi madre una carta. En ella le decía más o menos así: "Querida mamá, sé que has sufrido mucho por mi causa en estos 10 años. Sé que he sido un mal hijo y que entiendo tu silencio al no querer comunicarte conmigo. Dentro de unos meses voy a estar libre y
quisiera regresar a casa. No sé si me estarás esperando, por lo cual te ruego que me des una señal que me aceptarás. ¿Te acuerdas del peral que hay en la estación de trenes? Yo voy a comprar un pasaje que sirva para más allá de nuestro pueblo. Si tú me perdonaste y aceptas mi regreso, te ruego le pongas una cinta amarilla a ese peral, entonces yo, al verlo, me bajaré. Si es que no aceptas mi regreso, al no ver la cinta amarilla en el árbol, seguiré de largo y nunca más te molestaré."
Esta es mi historia, señor, y quisiera pedirle un favor. ¿Podría mirar Ud. en la próxima estación si ve el árbol con cinta amarilla? Tengo tanto miedo que no me animo a mirar.
En silencio, sólo interrumpido por los sollozos del joven, el tren fue avanzando, acercándose cada vez más a la estación asignada. De repente, el señor que estaba enfrente gritó lleno de júbilo:
-¡Joven, joven, mire! Alzando los ojos surcados por las lágrimas, el joven contempló el espectáculo más hermoso que podían ver sus ojos. El peral no tenía una cinta amarilla, estaba lleno de cintas amarillas, pero no sólo él, sino todos los árboles del pueblo estaban llenos de cintas amarillas. "…habrá más fiesta en el cielo" Le. 15;7
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Quizás lleguemos a descubrir que no somos esos seres especiales destinados a este mundo dominar.
Quizás encontremos que la conquista nunca fue el camino.
Quizás te des cuenta que la competencia solamente engendra violencia, y la violencia huele siempre a muerte.
Quizás algún día descubras que todo lo que hiciste fue demasiado, que no hacía falta tanto para tan poco.
Quizás llegues a comprender que todo aquello que produjiste nunca pudo ser llamado trabajo.
Quizás te des cuenta algún día que la Vida no exigía tanto de ti, tanto sacrificio, tanto cansancio, tal vez solamente te pedía ser feliz.
Quizás ese día descubras que nunca tu andar todo ese daño tuvo que causar… tanto daño para tan pocas sonrisas, tanto dolor para tan poca alegría, tanto sufrimiento y tan poco Amor.
Quizás te des cuenta que no era tan difícil decir "Te amo" y corras a decírselo a los que te queden vivos.
Quizás ese día encuentres que la vida es hermosa y que nunca hubo lugar para tanta queja.
Quizás ese día comprendas que una misión especial debes encontrar…, más antes tendrás que tu esencia hallar.
Quizás algún día veas de verdad, veas sin mirar y comprendas que la belleza no es un asunto visual.
Quizás ese día te levantes con tus ojos humedecidos de tanto pedir perdón, y el sol salga tibiamente en el horizonte para secar tus lágrimas.
Quizás mi amig@, quizás aún sea tiempo del rumbo de este mundo cambiar.
Quizás ese día el Amor se te aparezca con su calmo mirar, con esa luz tranquilizadora, con ese bello olor, y te dé un beso que te consuele… quizás te lo merezcas algún día, quizás te lo mereces todos los días, quizás ya estás siendo consolado.
Quizás mi amig@, quizás comprendas que eres mi hermano, y tu corazón a este mensaje abras ya.
Es probable que estas palabras nunca tu corazón alcancen, es probable que frío siempre se quede…, mi intención es clara, sanarte quiero y nada más.
Quizás me comprendas y, al hacerlo, me permitas esta misión cumplir… y me sanes, sanándote.
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Charles Plumb era piloto de un bombardero en la guerra de Vietnam. Después de muchas misiones de combate, su avión fue derribado por un misil.
Plumb se lanzó en paracaídas, fue capturado y pasó seis años en una prisión norvietnamita. A su regreso a los Estados Unidos, daba conferencias relatando su odisea y lo que aprendió en la prisión. Un día estaba en un restaurante y un hombre lo saludó:
- "Hola, ¿usted es Charles Plumb?, era piloto en Vietnam y lo derribaron, ¿verdad?".
- "Y usted, ¿cómo sabe eso?" Le preguntó Plumb. -"Porque yo empacaba su paracaídas. Parece que le funcionó bien, ¿verdad?" Plumb casi se ahogó de sorpresa y gratitud. "Claro que funcionó, si no hubiera funcionado hoy yo no estaría aquí". Plumb no pudo dormir esa noche, preguntándose: "¿Cuántas veces lo vi en el
portaaviones?, y no le dije ni los buenos días, porque yo era un arrogante piloto y él era un humilde marinero", también en las horas que ese marinero pasaba en las entrañas del barco, enrollando los hilos de seda de cada paracaídas, teniendo en sus manos la vida de alguien que no conocía.
Ahora, Plumb comienza sus conferencias preguntándole a su audiencia,
- "¿Quién empacó hoy tu paracaídas?"
Todos tenemos a alguien cuyo trabajo es importante para que nosotros podamos salir adelante. A veces, en los desafíos que la vida nos lanza a diario, perdemos de vista lo que es verdaderamente importante. Dejamos de saludar, de dar las gracias, de felicitar a alguien, o aunque sea, decir algo amable sólo porque si.
Hoy, esta semana, este año, cada día, trata de darte cuenta ¡quien empaca tu paracaídas" y agradécelo. Aunque no tengas nada importante que decir, las personas alrededor de tí notarán ese gesto y te lo devolverán "empacando tu paracaídas" con ese amor especial que puedes llegar a necesitar algún día.
"AMIGOS SON LOS ÁNGELES QUE NOS LEVANTAN CUANDO HEMOS CAÍDO, PORQUE NUESTRAS ALAS NO RECUERDAN COMO VOLAR"
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
No siempre eres tú mi tesoro, Señor. No siempre te tengo en el centro de mi vida. Sin embargo, quiero luchar para optar cada vez más por ti. Quiero descubrirte y tenerte como el único y más preciado tesoro de mi vida.
¡QUIERO SEGUIRTE, SEÑOR!
No siempre eres tú mi Señor. Las riquezas, el tener, el consumo… me atraen demasiado y me acostumbran a lo cómodo, lo fácil. Sé que seguirte exige sacrificio, que dejarme llevar por esos señores, me alejará irremediablemente de ti. Quiero ser libre y tenerte como mi único Señor.
¡QUIERO SEGUIRTE, SEÑOR!
Las preocupaciones de la vida diaria me quitan mucho tiempo para dedicarme a ti. Prefiero los estudios, el trabajo, los momentos de diversión, de descanso… Los prefiero, a estar un rato contigo. Pero he descubierto que mi única preocupación debes ser tú.
¡QUIERO SEGUIRTE, SEÑOR!
Cuántas veces se me va la lengua, Señor. Cuántas veces critico y destruyo a las personas con el veneno de mis juicios. Quiero dejar la crítica y la condenación. Quiero salvar a las personas, quiero luchar por ellas, quiero amar en vez de condenar.
¡QUIERO SEGUIRTE, SEÑOR!
Quiero seguirte por el camino que me pidas. Si deseas que forme una familia cristiana, la formaré; si me pides que me consagre para seguirte más fielmente desde la vida religiosa, lo haré.
¡QUIERO SEGUIRTE, SEÑOR!
Quiero amar, Señor. Quiero pensar en los demás. Quiero que los que me rodean se sientan queridos por mí y felices por lo que hago. Quiero sembrar felicidad por donde vaya.
¡QUIERO SEGUIRTE, SEÑOR!
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Porque es tarde, Dios mío, porque anochece ya y se nubla el camino.
Porque temo perder las huellas que he seguido, no me dejes tan solo y quédate conmigo.
Porque he sido rebelde y he buscado el peligro y escudriñé curioso las cumbres y el abismo, perdóname Señor y quédate conmigo.
Porque ardo en sed de ti y en hambre de tu trigo, ven, siéntate a mi mesa, dígnate ser mi amigo.
¡Qué aprisa cae la tarde.. ¡Quédate conmigo! Amén.
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
YO QUIERO… ser una mujer consciente del privilegio de la vida. Yo quiero ser alguien, para responder con ello a los talentos que Dios me ha regalado.
YO QUIERO… ser feliz siendo yo misma, conforme a mi vocación y a mis sueños.
YO QUIERO… tener el coraje de ser libre, para elegir mis caminos, vencer mis temores y asumir las consecuencias de mis actos.
YO QUIERO… tener alegría para reír, para construir mi camino a la felicidad, para sentir la energía de vivir intensamente.
YO QUIERO… tener éxitos, pero también fracasos que me recuerden mi condición humana, la grandeza de Dios, y el peligro de la soberbia.
YO QUIERO… sentir, ser completa, amarme, reconocer que soy única, irrepetible e irremplazable, que valgo, porque han depositado en mí una chispa divina, y soy polvo de estrellas.
YO QUIERO… ser la luz para mi novio o mi esposo, mi familia, mis hijos.
YO QUIERO… dejar de ser víctima, para recobrar la capacidad de auto gobernarme.
YO QUIERO… querer el presente, elegir el futuro y trabajar para conseguirlo.
YO QUIERO… recordar el pasado, pero no vivir en el ayer; quiero soñar en el futuro, sin despreciar el presente, sabiendo que lo único seguro es el hoy, el aquí y el ahora.
YO QUIERO… perdonarme mis errores, mis culpas, mis caídas, y viajar más ligera de equipaje.
YO QUIERO… renacer a cada día, decir sí a la aventura de la vida y del amor.
YO QUIERO… trascender por mis silencios, por mis palabras, por mi hacer y mi sentir.
YO QUIERO… sentir a Dios que vive en mí y agradecerle su infinita paciencia para esperarme, su entrega incondicional, y su presencia, aunque en ocasiones se me olvide agradecerle el que me haya elegido mujer.
YO QUIERO… dejar de sobrevivir y atreverme a supervivir.
YO QUIERO… construir mil estrellas en el infinito y tener el valor de alcanzarlas.
YO QUIERO… ser mujer completa, no sustituto, menos objeto, saber querer, saber decir sí, pero también no.
YO QUIERO… repetirme a diario:¡Que bendición he tenido de nacer! ¡Que bendición tengo de estar aquí! ¡Que bendición de SER MUJER!