1.45» Kathleen Clarck

REGRESANDO A CASA
Testimonio

Nacida en Salt Lake City (Utah), en el centro mundial de los mormones norteamericanos; de una familia mormona, que tiene sus orígenes en los primeros mormones del siglo XIX.

Se casó con un católico y se convirtió. Ella y su madre son las únicas católicas de su familia.

Ha dado testimonio de su conversión en el Congreso “Camino a Roma”, celebrado en Ávila (España) del 11 al 12 de octubre del 2003.

Ella explicó, que, según la doctrina mormona, Dios Padre había sido un hombre, Adán, que llegó a ser perfecto.

Que todos los buenos mormones, después de la muerte, llegan a ser dioses, lo que hace de su religión un politeísmo difícil de entender.

Según el libro de Mormón, los negros eran blancos, pero se convirtieron en negros, porque Dios los maldijo.

Prohiben tomar té, café o bebidas alcohólicas; pero, por otra parte, son muy liberales en cuestión del divorcio o del aborto o de los métodos anticonceptivos.

Ellos aceptan la poligamia, que públicamente José Smith, el fundador, proclamó en Nauvoo en 1843 y esta misma Ley fue reafirmada por un concilio de su Iglesia, bajo el mandato de Brigham Young en 1852.

Si no la practican en algunos países, es porque está prohibida por la ley civil.

José Smith dejó al morir 27 viudas y 56 hijos.

Por otra parte, el libro de Mormón trae centenares de citas bíblicas literales de la Biblia del rey James de Inglaterra, publicada en 1611, mientras que José Smith vivió en el siglo XIX.

Y creen que el presidente de su Iglesia es un profeta de Dios que no puede equivocarse, cuando habla en nombre de Dios.

Kathleen, al estudiar la historia de la Iglesia y ver que nunca había existido una apostasía masiva en la Iglesia y por otras muchas razones, se convirtió a la fe católica.

1.44» Steve Clifford

REGRESANDO A CASA
Testimonio

“Según los mormones o Iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días, la Iglesia fundada por Cristo cayó en total apostasía el año 420 y se llamó hasta hoy Iglesia católica.

Pero, según ellos, la primitiva Iglesia, la verdadera, fue restaurada por Dios por medio de José Smith, el fundador de la Iglesia mormona.

Yo nací en una familia mormona y nosotros sabíamos que nuestra Iglesia era verdadera.

Mis padres procedían de los pioneros mormones, que se establecieron en Lago Salado. Nosotros vivíamos en Utah.

Y, desde los primeros tiempos, todos mis familiares habían sido mormones.

En Utah las actividades, deportes, música, escuelas... se desarrollan alrededor de la Iglesia.

Aproximadamente, el 77% de la población era mormona en mis tiempos jóvenes.

En el mundo hay unos 60.000 misioneros o misioneras jóvenes, de 19 ó 20 años, que trabajan gratuitamente en distintos países durante dos años. Y todos los mormones deben pagar religiosamente el 10% de sus ingresos a su iglesia.

Yo casi no tenía contacto con gente no mormona y a ellos los considerábamos como extraños.

Los mormones tienen cuatro libros considerados por ellos como Palabra de Dios: la Biblia, Libro del Mormón, Doctrinas y Convenios, y Perla de gran precio.

En ellos, se permite la poligamia, y se habla de que los buenos mormones llegarán a ser dioses en el más allá.

Cuando yo abandoné Utah en 1968 para ir al ejército, mi obispo me dio una medalla en la que decía: “Soy miembro de la Iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días”.

Estando en el ejército, conocí a Ana, una católica, con la que me casé en Alemania en 1971.

Con frecuencia, asistía a misa con mi esposa y mis dos hijas y apoyaba como músico al coro. Pero no tenía ninguna intención de hacerme católico.

A pesar de que no asistía a los servicios mormones, yo me proclamaba públicamente como mormón.

En enero de 1993, nos mudamos a Virginia y comencé de nuevo a asistir a misa regularmente.

Mi esposa me daba libros para que los leyera, pero yo le decía: Nací mormón, crecí mormón y moriré mormón.

Pero en noviembre de 1993, escuché la charla de un convertido del protestantismo a la Iglesia católica, que con sus investigaciones y estudios había llegado a convencerse de la verdad de la Iglesia católica.

Empecé como loco a leer libros sobre los mormones, sobre el protestantismo y el catolicismo, buscando la verdad.

Descubrí que era mentira que la Iglesia había llegado a la total apostasía y que había desaparecido en el año 420, como decían los mormones.

Estudiando la historia de la Iglesia, me di cuenta de que las enseñanzas de la Iglesia católica eran las mismas ahora que en el primer siglo.

No había evidencias de discontinuidad o de la total apostasía. Además, me di cuenta de otras incongruencias en las enseñanzas de los mormones.

José Smith había dicho, poco antes de morir, en 1844, en un sermón en el entierro de King Follet: “Hay pocos hombres que entienden el verdadero ser de Dios… Dios mismo fue una vez lo que ahora somos nosotros y es un hombre ensalzado”134.

“Cuando me di cuenta de que estaba equivocado como mormón, me quedé triste.

¿Cómo podía ser engañada tanta gente?

¿Qué podía decir de todos los sacrificios y sufrimientos de mis antepasados como mormones?

¿Cómo yo podía retirarme de la línea de mis antepasados?

Pero yo había encontrado la verdad y debía ser fiel a Dios y decidí hacerme católico, después de mucha oración y estudio.

Un día, antes de mi bautismo, me sentí lleno de gozo ante una imagen de la Virgen de Guadalupe y me convencí plenamente de la presencia real de Jesús en la Eucaristía.

El 19 de febrero de 1994 recibí el bautismo, confirmación, confesión y comunión.

Soy el primero de mi familia en dejar la Iglesia mormona, ellos se han sentido defraudados, pero yo y mi esposa rezamos para que ellos también encuentren el camino de la verdad en la Iglesia católica”135.


134 Teachings of the Prophet, Joseph Smith, section 6.
135 Resumen del artículo escrito por el autor en Surprised by truth, (Vol 2), Sophia Institute Press, Manchester, (USA), 2000, pp. 103-117.

1.43» Michel Viot

REGRESANDO A CASA
Testimonio

Francés, de la Iglesia evangélica luterana de Francia, se convirtió al catolicismo el 28 de junio del 2001. Había sido inspector eclesiástico, rango equivalente a obispo.

En una entrevista con Dominique Le Tourneau, decía que dio el paso definitivo a raíz de la declaración conjunta luterano-católica sobre la justificación, poco después de que el Sínodo de la Iglesia reformada francesa resolviera permitir la comunión eucarística también a los no bautizados.

Dice: “He dejado todos los grados de la masonería, altos y menos altos, por el juicio negativo que la Iglesia católica tiene sobre la masonería.

En efecto, mi deseo es llegar a ser sacerdote y creo que un sacerdote debe evitar ser motivo de división entre sus feligreses.

Soy feliz de la elección que he hecho, pero seré plenamente feliz, cuando haya sido ordenado sacerdote católico, porque es en el ejercicio del ministerio sacerdotal donde podré satisfacer los compromisos que he asumido en mi vida...

Siempre me he situado entre los luteranos que no se resignaban al cisma definitivo con Roma.

He seguido con mucho interés el diálogo teológico entre la Santa Sede y la Federación luterana mundial...

Decidí dar este paso, porque siempre he creído que la unidad completa no se dará nunca sin la comunión con el obispo de Roma, reconocido como primado...

Los luteranos deben descubrir que los dogmas marianos y eclesiológicos no afectan en nada a la mediación salvadora, única y universal, de Jesucristo. Al contrario, encuentra en ellos su sentido más pleno...

Gracias al Magisterio, la Iglesia católica cuenta con una doctrina oficial. Mantiene una Cristología fundada en la Escritura y la Tradición, pero también ilustrada por la veneración mariana.

Estoy convencido de que la mayor parte de las grandes herejías, por no decir todas, provienen de errores en Cristología.

Ahora bien, para acertar en Cristología hace falta no separar a Jesús de su Madre...

También la doctrina sobre los siete sacramentos me parece capital.

A pesar de la crisis del sacramento de la penitencia en el catolicismo, no es comparable con la ausencia de su práctica en la mayor parte de las confesiones protestantes.

Al menos, en el catolicismo se cuenta con una doctrina clara, que puede enderezar la situación.

Por otra parte, el hecho de que la ordenación sacerdotal sea un sacramento católico, ha impedido toda desviación en la celebración de la Eucaristía.

Sólo quien ha sido ordenado sacerdote puede consagrar el pan y el vino.

Nunca jamás, a pesar de la falta de sacerdotes, se podrá dar una “delegación pastoral” a un laico para celebrar la misa, cosa que se hace en número muy elevado de comunidades eclesiales protestantes”133.

Michel Viot ha escrito el libro de su conversión, titulado Du protestantismo a l’Église.


133 Testimonio publicado en la revista Palabra de noviembre del 2001. También se encuentra este testimonio en internet www.anit.es/palabra/viot.html.

1.41» Pam Forrester

REGRESANDO A CASA
Testimonio

“Yo crecí en una familia protestante. Durante años, fui una fervorosa creyente. Después de casada y, cuando ya tenía tres hijos, nos mudamos a vivir con mi esposo Mike a San Diego. Allí buscamos una iglesia, donde pudiéramos estudiar la Biblia y crecer como cristianos.

Encontramos una iglesia, en la que por primera vez en mi vida, oí hablar de la doctrina de la eterna seguridad. Es decir, una vez que uno es salvado (por haber recibido a Cristo como Salvador) siempre estará salvado, nunca podrá condenarse.

Así lo creían todos mis amigos y fieles de esta iglesia. Pero Mike y yo no estábamos muy convencidos de esto.

Algunos miembros de la iglesia nos consideraban herejes por no creer firmemente en esta doctrina.

Yo me preguntaba: ¿quién marca la diferencia y quién puede decidir dónde está la verdad y dónde está el error?

Por eso, busqué una Iglesia en la que hubiera una autoridad y seguridad en la fe.

Un día, después de leer el libro del convertido Tom Howard “Ser evangélico no es suficiente” (Evangelical is not enough), pensé que debería hacerme católica. Después leí el libro de Kart Keating Catolicismo y Fundamentalismo, y me convenció más aún.

Yo siempre me había cuestionado el por qué la fe personal debía basarse exclusivamente en la Biblia, cuando, durante muchos siglos, la gente no sabía leer y, cuando hay tantas traducciones diferentes.

Y empecé a buscar libros protestantes para ver sus razones y leí los escritos de la primitiva Iglesia, en la que aparece claramente y, sin dudas, la presencia real en Cristo en la Eucaristía. Continué leyendo libros católicos para convencerme más.

Vi un debate televisivo entre Fr. Mitch Pacwa, un jesuita, y dos eminentes apologistas protestantes (Walter Martin y John Ankerberg), en el que ellos no podían refutar las ideas católicas y no podían dar razones suficientes de sus propias opiniones.

Otro paso fue descubrir por qué algunos católicos se habían convertido en protestantes. Ninguno de ellos se había cambiado por la doctrina de la Iglesia católica, sino por razones prácticas y sin conocer a fondo su propia fe católica.

Un día, incluso, fui a escuchar a un ex-sacerdote católico, llamado Brewer, para escuchar sus razones, pero fueron los mismos viejos ataques a la Iglesia sin dar razones escriturísticas e históricas de peso.

Después de todas mis investigaciones, tuve que aceptar la verdad y en la Vigilia de Pascua de 1999 entré en la Iglesia católica.

Mis cuatro hijos pequeños entraron también en la Vigilia pascual del 2000 con el permiso de mi esposo.

Ahora es grande mi alegría y, cuanto más estudio la Biblia, más me doy cuenta de que la doctrina católica en nada contradice la Biblia, y me siento feliz de ser católica”131.


131 Esto es un resumen de su artículo publicado por Patrick Madrid en Surprised by truth, 3 vol, Sophia
Institute Press, Manchester (USA), 2002 pp. 111-127.

1.42» Stuart Swetland

REGRESANDO A CASA
Testimonio

“Yo crecí en una familia protestante con fuertes sentimientos anticatólicos. Fui bautizado como luterano a los pocos días de nacer.

Cuando tenía tres años, mis padres se mudaron Pennylvania y allí asistíamos a la iglesia metodista y a la iglesia bautista.

Pero, según iba creciendo me iba haciendo preguntas y cuestionando mi fe. Y empecé a estudiar para encontrar respuestas a mis inquietudes.

En 1981 me fui a la Escuela Naval, en donde me gradué como oficial.

En una ocasión fui con mi uniforme a la iglesia luterana y me dijeron que allí no era bien recibido, pues era una iglesia de paz y habían tomado una actitud contraria a la guerra de Vietnam.

Por otra parte, el capellán que teníamos, celebraba servicios generales, donde pudieran sentirse bien los cristianos de todas las iglesias. Yo me alejé un poco de las prácticas religiosas y sólo asistía, de vez en cuando.

Pero comencé nuevos estudios en Oxford y allí encontré algunos católicos, cuyas vidas me impresionaron favorablemente, a pesar de mis ideas anticatólicas.

Leí los escritos de san Agustín, santo Tomás de Aquino y Henry Newman. Estudié la Biblia en profundidad y encontré una iglesia anglicana, que me ayudó a entender mejor la Escritura.

Por otra parte, había un capellán católico en la Universidad y le pedí que me enseñara sus puntos de vista.

Durante dos años y medio, él, pacientemente, se reunía conmigo una vez por semana para enseñarme lo que dice la Iglesia católica y comencé a asistir a misa cada día.

Me encantaba rezar, antes y después de la misa, delante del sagrario. Llegué a convencerme de la presencia real de Jesús en la Eucaristía.

Los luteranos creen en la presencia real solamente durante el servicio de comunión.

Una vez, yo observé al pastor luterano, cómo después del servicio litúrgico, echaba en una bolsa las hostias consagradas que habían quedado, porque decía que Jesús estaba solamente presente durante el servicio.

En la vigilia de Pascua de 1984, fui recibido en la Iglesia católica en la pequeña capilla de la Universidad de Oxford.

Una vez convertido, sentí que no podía estar más tiempo en la Marina, donde no podía asistir a misa todos los días como yo quería.

Retirado de la Marina, sentí deseos de entregarme completamente al servicio de Dios y entré en el Seminario.

Fui ordenado sacerdote el 25 de mayo de 1991. Ahora sirvo como capellán en el Centro Newman de Oxford”132


132 Resumen del artículo publicado en el libro de Patrick Madrid, Surprised by truth, vol 3, Sophia Institute Press, Manchester (USA), 2002, pp. 3-21.

1.40» Steve Wood

REGRESANDO A CASA
Testimonio

Dice sobre su conversión:

“Un amigo me aconsejó que leyera la Biblia. Pero ¿qué Biblia? Me decidí por la nueva versión inglesa (New English versión).

Yo estaba asombrado de lo que leía y me parecía que Dios me hablaba a mí personalmente a través de la lectura de la Biblia.

Acepté a Cristo como mi Salvador y me invadió una gran alegría y el sentimiento de que Él me había perdonado mis pecados.

Después de haber encontrado a Jesús, me pregunté: “¿Dónde encontrar la Iglesia de Jesús?”.

Yo no podía imaginar que necesitaría veinte años para contestar a esta pregunta.

Empecé a frecuentar diferentes iglesias, sobre todo, la iglesia presbiteriana, pues yo había nacido en una familia presbiteriana.

Pero me comprometí pronto con las Asambleas de Dios y después con la iglesia del Calvario (Calvary Chapel), que tenía una predicación poderosa y atractiva para los jóvenes.

Sin embargo, empecé a estar en desacuerdo con algunas de las enseñanzas del pastor Chuck Smith y me di cuenta de que no podía permanecer más tiempo en esa iglesia, con la que tenía enormes diferencias doctrinales.

Pronto llegué a ser pastor de una iglesia carismática interdenominacional y en 1978 fui ordenado ministro de esta iglesia, que no tenía unidad al ser miembros de diferentes iglesias, sin una base doctrinal común.

Quise estudiar más y fui con mi esposa Karen al Seminario teológico Gordon-Conwell de Massachusetts para aprender más teología.

Aprendí que el bautismo de los niños era, no sólo algo permisible, sino importante, y bauticé a mi primer hijo recién nacido.

Formé una iglesia propia y, como pastor de mi propia iglesia, podía tener libertad para introducir algunas innovaciones como la celebración semanal de la cena del Señor.

Empecé a estudiar los escritos de los Padres de la Iglesia primitiva de los tres primeros siglos y la doctrina de los primeros cristianos me pareció de la Iglesia católica.

Consideré la posibilidad de pertenecer a la Iglesia episcopal o a la Iglesia ortodoxa, pues todavía estaba lejos de la Iglesia católica.

Pero, cuando alguien me explicó la posición de la Iglesia católica en asuntos como la salvación, comprendí lo fácil que es malinterpretar y acusar sin motivos.

Cuando en 1986, Scott Hahn y Gerry Matatics, dos de los más brillantes y celosos anticatólicos, compañeros míos de Seminario, se hicieron católicos, yo no lo podía creer.

Empecé a leer libros católicos y a buscar sus respuestas a todas las preguntas que yo proponía.

Por este tiempo, me comprometí también con el movimiento pro-vida y encontré católicos por todas partes. Me di cuenta de que la Biblia habla de la indisolubilidad del matrimonio y muchos, en mi Congregación, eran divorciados, vueltos a casar, y algunos de ellos lo habían hecho con mi aprobación.

Estaba pensando en hacerme católico por muchas razones, pues estaba en contra también de los anticonceptivos; pero me daba miedo, pues tenía una familia con cinco hijos y no sabía qué sería de mi futuro, si dejaba mi cargo de pastor. Al fin, me decidí por la fidelidad al Señor.

A los pocos días de dejar mi iglesia y mi cargo de pastor, me condenaron a 60 días de prisión por haber participado en una marcha contra una clínica abortiva.

Mi abogado me trajo libros católicos para leer y recibí la visita del obispo católico Mons. John Nevins, que me invitó a una misa, que se celebraría en la catedral después de nuestra liberación. Acepté la invitación.

En 1990, mi esposa Karen y yo, pasamos muchas horas estudiando la fe católica. Fuimos recibidos en la Iglesia el 1 de julio de ese año por el obispo John Nevins.

Después de 20 años de búsqueda, por fin, había encontrado la Iglesia de Cristo, había llegado a casa.

Al poco tiempo, el Vaticano organizó una cumbre internacional pro-vida. Los líderes de este movimiento en USA fuimos invitados, especialmente, a una audiencia con el Papa Juan Pablo II. Yo me quedé impresionado por su sencillez y su sabiduría.

Yo le pedí que bendijera algunos rosarios para mi familia. Regresé a casa con la sed de trabajar en el apostolado a favor de las familias.

Ahora nuestro libro de estudio principal es la Familiaris consortio del Papa”130.

Steve Word, ex director del Instituto bíblico de Florida, ex-pastor interdenominacional, dice que cuanto más estudiaba las Iglesia primitiva, más se daba cuenta de que se parecía a la Iglesia católica.


130 Es un resumen del artículo escrito por el autor en el libro de Patrick Madrid, Surprised by truth, Basílica Press, San Diego, 1994, pp. 77-100.-127.

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