por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Estaba pensando en la Pasión de mi dulce Jesús, y entonces Él, al venir me ha dicho:
“Hija mía, cada vez que el alma piensa en mi Pasión, se acuerda de lo que sufrí o me compadece, en ella se renueva la aplicación de mis penas, surge mi Sangre para inundarla, se ponen en camino mis Llagas para sanarla si está llagada o para embellecerla si está sana, así como también todos mis méritos para enriquecerla.
El negocio que hace es sorprendente, es como si pusiera en un banco todo lo que Yo hice y sufrí y ganara el doble.
Todo lo que Yo hice y sufrí está en acto continuo de darse al hombre, como el sol está en acto continuo de dar su luz y su calor a la tierra.
Lo que Yo he obrado no está sujeto a agotarse, basta con que el alma lo quiera y por cuantas veces lo quiera para que reciba el fruto de mi vida.
De modo que si se recuerda veinte veces, o cien, o mil, de mi Pasión, otras tantas gozará los efectos de Ella, pero…¡qué pocos son los que de Ella hacen tesoro!
Con todo el bien de mi Pasión…y se ven almas débiles, ciegas, sordas, mudas, cojas, cadáveres vivientes que dan asco, y ¿por qué? Porque mi Pasión es olvidada.
Mis penas, mis Llagas, mi Sangre, son fortaleza que quita las debilidades, son luz que da vista a los ciegos, son lengua que desata las lenguas y que abre los oídos, son camino que endereza a los cojos, son vida que hace resucitar a los muertos.
Todos los remedios necesarios a la humanidad están en mi Vida y en mi Pasión, pero las criaturas desprecian la medicina y no se preocupan de los remedios, por eso se ve que con toda mi Redención…y el hombre perece en su estado, como afectado por una enfermedad incurable.
Pero lo que más me duele es ver a personas religiosas que se fatigan por la adquisición de doctrinas, de especulaciones, de historias, pero de mi Pasión…¡nada!; de manera que mi Pasión muchas veces está lejos de las iglesias, lejos de la boca de los sacerdotes, por lo que su hablar es sin luz, y así las gentes se quedan más en ayunas que antes”.
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Estaba rezando con cierto temor y ansiedad por un alma moribunda, y mi amable Jesús, al venir, me ha dicho:
“Hija mía, ¿por qué temes? ¿No sabes tú que por cada palabra sobre mi Pasión, pensamiento, compasión, reparación, recuerdo de mis penas…se establecen nuevas comunicaciones de electricidad entre el alma y Yo, y por lo tanto el alma se va adornando de tan múltiples y diferentes bellezas?
Esa alma ha hecho las Horas de mi Pasión y Yo la recibiré como hija de mi Pasión, vestida y adornada con mis Llagas.
Esta flor ha crecido en tu corazón y Yo la bendigo y la recibo en el mío como una flor predilecta.”
Y mientras esto decía, se desprendía una flor de mi corazón y emprendía el vuelo hacia Jesús…
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Encontrándome en mi habitual estado, estaba fundiéndome toda en mi dulce Jesús y luego me extendía toda en las criaturas para darles a todas por entero a Jesús.
Entonces Él me dijo:
“Hija mía, cada vez que la criatura se funde en Mí da a todas las criaturas un flujo de Vida Divina, y según tienen ellas necesidad obtienen su efecto: la que es débil siente la fuerza, la obstinada en la culpa recibe la luz, la que sufre recibe consuelo; y así de todo lo demás.”
Después, me encontré fuera de mi misma y me hallaba en medio de muchas almas que me hablaban y parecían ser almas del Purgatorio y santos y nombraban a una persona conocida mía que había fallecido no hacía mucho, y oía:
”Él se siente como feliz al ver que no hay alma que entre al Purgatorio que no lleve el sello de las Horas de la Pasión, y ayudada y rodeada por el cortejo de estas Horas toma sitio en lugar seguro.
No hay alma que vuele al Paraíso que no sea acompañada por estas Horas de la Pasión. Estas Horas hacen llover del Cielo continuo rocío sobre la Tierra, en el Purgatorio y hasta en el Cielo.”
Al oír esto decía yo para mí:
“Tal vez mi amado Jesús, para mantener la palabra dada de que por cada palabra de las Horas de la Pasión daría un alma, hace que no haya alma salvada que no se haya servido de estas Horas".
Después he vuelto en mi misma, y habiendo visto a mi dulce Jesús le he preguntado si eso era cierto y Él me ha dicho:
“Estas Horas son el orden del universo, ponen en armonía el Cielo con la Tierra y me detienen para que no destruya al mundo. Siento poner en circulación mi Sangre, mis Llagas, mis ansias de salvar a las almas y me siento repetir mi Vida.
¿Cómo podrían obtener las criaturas algún bien sino es por medio de estas Horas?.
¿Por qué dudas?
La cosa no es tuya, sino mía; tú no has sido más que el esforzado y débil instrumento”.
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Continuando mi habitual estado me encontré fuera de mí misma y vi a mi siempre amable Jesús todo chorreando sangre y con una horrible corona de espinas; con dificultad me miraba por entre las espinas y me dijo:
“Hija mía, el mundo se ha desequilibrado porque ha perdido el pensamiento de mi Pasión.
En las tinieblas no ha encontrado la luz de mi Pasión que lo ilumine y que haciéndole conocer mi amor y cuántas penas me cuestan las almas, pueda reaccionar y amar a quien verdaderamente lo ama, y la luz de mi Pasión, guiándolo, lo ponga en guardia de todos los peligros.
En la debilidad no ha encontrado la fuerza de mi Pasión que lo sostenga.
En la impaciencia no ha encontrado el espejo de mi paciencia que le infunda la calma, la resignación; y ante mi paciencia, avergonzándose, tenga como un deber dominarse a sí mismo en las penas no ha encontrado el consuelo de las penas de un Dios, que sosteniendo a las suyas le infunda amor al sufrir.
En el pecado no ha encontrado mi Santidad, que haciéndole frente, le infunda odio a la culpa. Ah, en todo ha prevaricado el hombre porque se ha separado en todo de quien puede ayudarlo. Por eso el mundo ha perdido el equilibrio.
Ha hecho como un niño que no ha querido más conocer a su madre, con un discípulo que desconociendo al maestro no ha querido más escuchar sus enseñanzas ni aprender sus lecciones. ¿Qué será de este niño y de este discípulo?
Serán el dolor de sí mismos y el terror y el dolor de la sociedad.
Tal se ha hecho el hombre: terror y dolor, pero dolor sin piedad. ¡Ah, el hombre empeora, empeora siempre más…y Yo lloro con lágrimas de sangre!”
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Estaba afligida por la privación de mi dulce Jesús, que si viene, mientras siento que respiro un poco de vida, quedo más afligida al verlo más afligido que yo y que no quiere saber de aplacarse, pues las criaturas lo constriñen, le arrancan otros flagelos, y mientras flagela, llora por la suerte del mundo y se oculta dentro de mi corazón, casi para no ver lo que sufre el hombre.
Parece que no se puede vivir en estos tristes tiempos, y además parece que se está solo al principio de ellos.
Entonces mi dulce Jesús, estando yo pensativa por mi dura y triste suerte de deber estar casi continuamente privada de Él, vino y poniéndome un brazo al hombro me dijo:
“Hija mía, no acrecientes mis penas con afligirte, son ya demasiadas y Yo no espero esto de ti; es más, quiero que hagas tuyas mis penas, mis oraciones, y todo Yo mismo, de modo que pueda encontrar en ti otro Yo mismo.
En estos tiempos necesito gran satisfacción y solo quien hace suyo a Mí mismo me la puede dar. Y lo que en Mí encontró el Padre, es decir, gloria, complacencia, amor, satisfacción, completas y perfectas y para bien de todos, Yo lo quiero encontrar en estas almas como otros tantos Jesús que me lo hagan a la par de Mí, y estas intenciones las debes repetir en cada Hora de la Pasión que hagas, en cada acción, en todo.
Y si no encuentro mis satisfacciones…ah, para el mundo se habrá terminado; los flagelos lloverán a torrentes.¡Ah hija mía! ¡Ah hija mía!”
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Estaba haciendo las Horas de la Pasión y el bendito Jesús me dijo:
“Hija mía, en el curso de mi vida mortal, millones y millones de ángeles cortejaban a mi Humanidad y recogían todo lo que Yo hacía, los pasos, las obras, las palabras y aún mis suspiros y mis penas, las gotas de mi sangre, en suma, todo.
Eran ángeles encargados de mi custodia, y para hacerme honor, obedientes a mis más pequeñas señales subían y bajaban del Cielo para llevar al Padre todo lo que Yo hacía.
Ahora estos ángeles tiene un oficio especial, y cuando el alma hace memoria de mi vida, de mi Pasión, de mis oraciones, se ponen en torno a ella para recoger sus palabras, sus pensamientos, sus compadecimientos, y los unen con los míos y los llevan ante mi Majestad para renovarme la gloria de mi misma vida.
Y es tanta la complacencia de los ángeles que, reverentes, se están en torno al alma para oír lo que dice y rezan junto con ella; por eso, con qué atención y respeto el alma debe hacer estas Horas, pensando que los ángeles toman de sus labios sus palabras para repetir junto a ella lo que ella dice.”
Luego agregó: “Ante tantas amarguras que las criaturas me dan, estas Horas son los sorbos dulces que las almas me dan, pero ante tantos sorbos amargos que recibo, son demasiado pocos los dulces, por tanto, más difusión, más difusión”.