por makf | 30 Ago, 2025 | Glorias de Maria
Atraedme, pues me hallo detenido por el peso de mis pecados y la malicia de mis enemigos.
Así como nadie se presenta a vuestro Atraedme en pos de Vos, oh Virgen María, para que yo corra tras el olor de vuestros Hijo, si el divino Padre no le atrae, así también me atrevo a decir en cierto modo que nadie va a Él si Vos no le atraéis con vuestros santos ruegos.
Vos sois la que enseñáis la verdadera sabiduría. Vos la que alcanzáis las gracias a los pecadores, porque sois su abogada. Vos prometéis la gloria a los que os honran, porque sois la tesorera de las misericordias.
Vos habéis hallado gracia en presencia de Dios, oh Virgen dulcísima, porque fuisteis preservada del pecado original, llena del Espíritu Santo, y concebísteis al Hijo de Dios.
Habéis recibido todas estas gracias, oh humildísima María, no sólo para Vos, sino también para nosotros, a fin de que nos asistáis en todas nuestras necesidades. Esto es lo que ya hacéis socorriendo a los buenos, conservándoles en la gracia y preparando a los pecadores para recibir la divina misericordia.
Vos auxiliáis a los moribundos, protegiéndoles contra las asechanzas del demonio, y les ayudáis aun en su último trance, recibiendo sus almas y conduciéndolas al reino de los bienaventurados.
por makf | 30 Ago, 2025 | Glorias de Maria
¡Oh única Señora mía, único consuelo que recibo de Dios! Vos, que sois el solo y celestial rocío que me refrigera en mis penas; Vos, que sois la luz: de mi alma cuando se halla rodeada de tinieblas:
Vos que sois mi guía en mis viajes, mi fortaleza en mis debilidades, mi tesoro en mi pobreza, mi medicina en mis enfermedades, mi consuelo en mis lágrimas; Vos, que sois mi refugio en mis miserias, y la esperanza de mi salvación, oíd mis ruegos, apiadaos de mi cual conviene a la Madre de un Dios que tanto ama a los hombres. Concededme todo cuanto os pido.
Vos, que sois nuestra defensa y alegría. Haced que sea digno de gozar con Vos aquella felicidad que gozáis en el cielo.
Sí, Señora mía. mi refugio, mi vida, mi auxilio, mi defensa, mi fortaleza, mi alegría, mi esperanza; haced que me reúna con Vos en el Paraíso.
Yo sé que siendo Vos la Madre de Dios, si queréis, podéis obtenerme esta gracia. ¡Oh María! Vos sois omnipotente para salvar a los pecadores y no necesitáis recomendación alguna, porque sois la Madre de la verdadera vida.
por makf | 30 Ago, 2025 | Glorias de Maria
¡Oh Reina del mundo!, a Vos levantamos nuestros ojos. Debiendo presentarnos delante de nuestro Juez, después de haber cometido tantos pecados, ¿quién podrá aplacarle?
Nadie puede hacerlo mejor que Vos, oh santa Señora; Vos, que tanto le amáis y sois de Él tan tiernamente amada. Abrid, pues, oh Madre de misericordia, vuestro corazón a nuestros suspiros y a nuestras súplicas.
Nos refugiamos bajo vuestra protección, aplacad la cólera de vuestro Hijo y haced que recobremos su gracia.
Vos no aborrecéis al pecador por más criminal que sea. Vos no le desecháis si suspira por Vos y arrepentido solicita vuestra intercesión. Vos con vuestra piadosa mano le libráis de la desesperación; le inspiráis esperanza, le infundís consuelo, y no le abandonáis hasta haberlo reconciliado con su Juez.
Vos sois la única mujer en la cual el Salvador ha hallado su descanso, y en la que ha depositado a manos llenas sus tesoros inagotables. Por esta razón, todo el mundo, oh santa Señora mía, honra vuestro casto seno como templo de Dios, en el cual se dio principio a la salvación del mundo, y se verificó la reconciliación entre Dios y los hombres.
Vos sois, oh gran Madre de Dios, el huerto cerrado en el cual jamás ha penetrado la mano del pecador para coger las flores. Vos sois el hermoso jardín en el que Dios ha colocado las flores que adornan a vuestra Iglesia, y entre otras la violeta de vuestra humildad, la azucena de vuestra pureza y la rosa de vuestra caridad.
¿Con quién podré compararos, oh Madre de gracia y hermosura? Vos sois el paraíso de Dios. De Vos ha salido el manantial de agua viva que fecunda toda la tierra. ¡Cuántos beneficios ha recibido el mundo de Vos, que habéis merecido ser un acueducto tan saludable!
De Vos se dice: ¿Quién es aquella que se levanta como la aurora, hermosa como la luna y resplandeciente como el sol? Habéis venido al mundo, oh María, como brillante aurora precediendo con la luz de vuestra santidad la aparición del Sol de justicia.
El día en que vinisteis al mundo, puede muy bien llamarse día de salud, día de gracia. Sois hermosa como la luna, porque así como no hay planeta que más se asemeje al sol, así también no hoy criatura más semejante a Dios que Vos.
La luna alumbra por la noche con la luz que recibe del sol, y Vos alumbráis nuestras tinieblas son el resplandor de vuestras virtudes; pero Vos sois más bella que la luna, porque en Vos no hay manchas ni sombras. Vos sois escogida como el sol, esto es, como el Sol que ha criado al sol. El fue escogido entre todos los hombres, y Vos habéis sido escogida entre todas las mujeres.
¡Oh dulce, oh excelsa, oh amabilísima María! No es posible pronunciarse vuestro nombre sin que Vos inflaméis el corazón en vuestro amor; y los que os aman no pueden pensar en Vos sin sentirse excitados a amaros más todavía.
¡Oh santa Señora!, fortaleced nuestra debilidad. Y ¿quién mejor que Vos puede hablar a nuestro Señor Jesucristo que gozáis tan íntimamente de su dulcísima conversación? Hablad, hablad. Señora, porque vuestro Hijo os escucha, y alcanzáis de Él todo cuanto le pedís.
por makf | 30 Ago, 2025 | Glorias de Maria
¡Oh inmaculada y purísima Virgen María, Madre de Dios, Reina del universo, bondadísima Señora nuestra! Vos sois superior a todos los Santos, la esperanza de los escogidos y la alegría del Paraíso.
Vos nos habéis reconciliado con nuestro Dios; Vos sois la única abogada de los pecadores, el puerto seguro de les que naufragan, el consuelo del mundo, la redentora de los cautivos. el regocijo de los enfermos, el recreo de los afligidos, el refugio y la salvación del universo.
¡oh excelsa Princesa, Madre de Dios, cubridnos con las alas de vuestra misericordia, tened piedad de nosotros!
No tenemos más esperanza que en Vos, ¡oh Virgen purísima!; nos hemos entregado a Vos, y consagrados a vuestro obsequio, llevamos el nombre de vuestros siervos; no permitáis, pues, que el demonio nos lleve consigo al infierno.
¡oh Virgen inmaculada!, ponednos bajo vuestra protección: por esto acudimos sólo a Vos, y os suplicamos que impidáis que vuestro Hijo, irritado por nuestros pecados, nos abandone al poder del demonio.
¡oh María, llena de gracia!, alumbrad mi entendimiento, moved mi lengua para cantar vuestras alabanzas y principalmente la Salutación angélica tan digna de Vos.
Yo os saludo, oh paz, oh alegría, oh salud y consolación de todo el mundo.
Yo os saludo, oh el mayor de los milagros que jamás se haya obrado en el mundo; paraíso de delicias, puerto seguro del que se encuentra en peligro, fuente de la gracia, medianera entre Dios y los hombres.
¡Oh Madre de Jesús, amor de Dios y de todos los hombres!, a Vos sea dado honor y bendición, con el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo. Amén.
por makf | 29 Ago, 2025 | Glorias de Maria
Madre de Dios y Madre mía, aunque mi lengua inmunda es indigna de nombraros, Vos, que me amáis y deseáis mi salvación, me habéis de conceder el que pueda invocar en mi favor vuestro santísimo y poderosísimo nombre, de gracia y salud en vida y muerte.
¡Oh Virgen purísima, oh Madre amorosísima, oh María!, sea para mí en adelante vuestro santo nombre escudo y defensa, concediéndome que en todas mis tentaciones, necesidades y peligros, y con especialidad a la hora de la muerte, clame sin cesar:
«María, María», para tener así la suerte de acabar la vida felizmente y veros y bendeciros en el Cielo por toda la eternidad. ¡Oh clementísima, oh dulcísima Virgen María, oh Madre amabilísima, qué aliento, confianza y alegría siente mi alma en nombraros y aun solamente en acordarme de Vos! Doy gracias a Dios de haberos dado, para mi bien, un nombre tan dulce, un nombre tan amable y tan poderoso.
Mas no me satisfago con que mis labios le pronuncien, sino que además quiero nombraros por amor y con amor; quiero que el amor me tcuerde a cada hora tan hermoso nombre; quiero poner todo mi amor en él.
¡Oh María, oh Jesús! Vivan únicamente vuestros dulcísimos nombres en mi memoria y en la de mis prójimos, olvidando cómo se llaman las criaturas para no tener otros en el corazón y la boca que los nombres adorables de Jesús y María.
Jesús amantísimo, Redentor mío; Madre amorosísima, Madre de mi alma, por vuestros merecimientos os pido, como gracia especial, que a la hora de mi muerte las últimas palabras que articule sean decir:
Jesús, José y María,
os doy el corazón y
el alma mía.