por Makf | 31 Oct, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
La VENERABLE SOR MARÍA DE JESÚS DE ÁGREDA (1602-1665) escribe en su famoso libro Mística ciudad de Dios.
En una ocasión: Aparecióseme por mandato de Dios mucha multitud de ángeles de todos los coros y jerarquías, hermosísimos y con distinción de cada jerarquía, y me dijeron:
El Altísimo manda y dispone que seas nuestra compañera, que tu trato y conversación sea con nosotros y te has de asimilar a nuestra naturaleza, imitándonos en lo que hacemos.
A todos los coros y jerarquías has de imitar, mirando nuestros oficios, a unos en el amor fervoroso; a otros en la ciencia que recibimos…
En la reverencia, amor, adoración y culto que tenemos a Dios nos has de imitar; y en el trabajar por las almas has de imitar a los ángeles de la jerarquía inferior, que las guardan.
Pasado esto, sentí que me presentaban ante el trono de la Santísima Trinidad… Y el eterno Padre mandó a los ángeles que me admitiesen por compañera y a mí que lo fuese y que obrase como ellos22.
También vi multitud de ángeles de la primera jerarquía, que me decían: Compañera y amiga nuestra, ven con nosotros.
- ¿A dónde van? - A pedir por las almas que tenemos a nuestro cargo, de las que somos custodios. Somos vigilantes y ayudadores fidelísimos. Las asistimos en todos sus trabajos, las quitamos de los peligros.
Repetidas veces, las apartamos de los demonios, les administramos santos pensamientos. Si vemos que se ponen en peligro de pecar, las amonestamos para que se aparten. Muchas veces, duermen y nos desprecian, no invocándonos y nosotros les estamos haciendo beneficios23.
22 Sor Ma de Jesús de Ágreda, Mística ciudad de Dios, Ed. Villena, Madrid, 1985, p. 317-318.
23 ib. p. 368
por Makf | 31 Oct, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
En la vida de SAN FELIPE BENICIO (1233-1285), Prior general de la Orden de los servitas de María, se cuenta que el día 2 de junio de 1259, cuando estaba celebrando su primera misa, todos los presentes, al momento de la elevación, oyeron un canto tan hermoso y sublime que quedaron como fuera de sí de emoción, pues parecía que un coro invisible de ángeles entonaba el Santo, Santo, Santo…
De esta manera, el cielo ratificaba la decisión que habían tomado los superiores de ordenarlo sacerdote, a pesar de las reticencias de algunos por parecer demasiado insignificante, humanamente hablando, para ser sacerdote.
SANTA ÁNGELA DE FOLIGNO (1248-1300) tenía mucho amor a su ángel de la guarda.
Ella escribió: El día de la fiesta de los santos ángeles yo estaba enferma y quería comulgar y no había quien me pudiera traer la comunión a mi casa.
De pronto, yo entendí la alabanza que los ángeles dan a Dios y la asistencia que prestan a los hombres. Y se me presentó una multitud de ángeles, que me condujeron en espíritu al altar de una iglesia y me dijeron:
“Éste es el altar de los ángeles”. Sobre el altar pude apreciar la alabanza que ellos daban a Jesús sacramentado. Y me dijeron: “Prepárate a recibirlo. Tú eres su esposa.
Jesús quiere ahora contraer contigo una unión nueva y más profunda”. No puedo expresar la alegría que sentí en ese momento20.
SANTA FRANCISCA ROMANA (1384-1440) veía continuamente a su ángel. Lo veía a su derecha. Si alguien hacía algo malo en su presencia, Francisca lo veía taparse la cara con las manos.
Despedía una luz tan grande que no lo podía mirar fijamente. A veces, disminuía su resplandor para que pudiera verlo y Francisca lo miraba con ternura e, incluso, se atrevía a posar su mano sobre la cabeza de su celestial compañero.
SAN FRANCISCO DE REGIS (1597-1640) tenía mucha devoción a los ángeles y, especialmente, a su ángel custodio, al que le encomendaba todas sus buenas obras para que las presentara ante Dios.
No pasaba nunca junto a una iglesia sin invocar al ángel guardián de la iglesia o de la parroquia y a los ángeles de sus habitantes.
Igualmente, cuando pasaba junto a un cementerio, se encomendaba a los ángeles de todos los difuntos enterrados allí y oraba por ellos, enviándoles su bendición sacerdotal.
Un día, pasaba por una calle, cuando una mano invisible lo detuvo y no podía caminar.
En ese momento, desde la ventana de una casa vecina le pidieron a gritos que subiera, pues había una persona moribunda.
Él subió a la casa y escuchó en confesión al moribundo y le dio los últimos sacramentos. Él nunca dudó que había sido su ángel quien le había detenido para que pudiera atender a aquel enfermo a bien morir.
20 Puede leerse esto en el libro Le livre des visions et instructions de la bienheureuse Angèle de Foligno, traducción francesa de Ernest Hello, Paris, 1914.
por Makf | 31 Oct, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
En las florecillas de SAN FRANCISCO se lee que un día se presentó un ángel en la portería del convento para hablar con fray Elías.
Pero la soberbia había hecho al hermano Elías indigno de hablar con el ángel.
En esto volvió del bosque san Francisco y reprendió fuertemente en alta voz al hermano Elías, diciéndole:
- Haces mal, hermano Elías orgulloso, echando de nosotros a los santos ángeles que vienen a enseñarnos. A fe que temo mucho que esa soberbia te haga acabar fuera de esta Orden.
Y así sucedió, como san Francisco se lo había predicho, ya que murió fuera de la Orden.
Aquel mismo día y en la hora en que el ángel se marchó, este mismo ángel se apareció en aquella forma al hermano Bernardo que volvía de Santiago y estaba a la orilla de un gran río y le saludó en su lengua:
- ¡Dios te dé paz, buen hermano!
No salía de su extrañeza el hermano Bernardo al ver la apostura del joven y escuchar el habla de su patria, con el saludo de paz y el semblante festivo.
- ¿De dónde vienes buen joven?, le preguntó.
- Vengo de tal lugar, donde se halla san Francisco. He ido para hablar con él; pero no he podido, porque estaba en el bosque absorto en la contemplación de las cosas divinas. Y no he querido molestarle. En el mismo lugar, están los hermanos Maseo, Gil y Elías.
Luego el ángel dijo al hermano Bernardo:
- ¿Por qué no pasas a la otra parte?
- Tengo miedo, porque veo que hay mucha profundidad - Pasemos los dos juntos, no tengas miedo, dijo el ángel. Y tomándolo de la mano, en un abrir y cerrar de ojos, lo puso al otro lado del río.
Entonces, el hermano Bernardo cayó en la cuenta de que era un ángel de Dios y exclamó con gran reverencia y gozo:
- ¡Oh ángel bendito de Dios, dime cuál es tu nombre!
- ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es maravilloso?
Dicho esto desapareció, dejando al hermano Bernardo consolado hasta el punto que hizo todo aquel viaje lleno de alegría19.
19 Puede encontrarse este relato completo en www.franciscanos.org/florcillas/florecillas01.htm.
por Makf | 31 Oct, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
por Makf | 31 Oct, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
¿Cómo será oír a millones de ángeles cantar al Señor? ¿Cómo cantarían los ángeles aquella noche de Navidad?
Nos dice el profeta Isaías:
Vi al Señor sentado en su trono. Había ante Él serafines, cada uno con seis alas… Y los unos y los otros se gritaban y se respondían:
Santo, Santo, Santo, el Señor Dios de los ejércitos. La tierra está llena de tu gloria (Is 6, 1-3).
El libro del Apocalipsis dice más o menos lo mismo:
Delante del trono… y alrededor de él, había cuatro vivientes (serafines)…, cada uno con seis alas y no se daban reposo día y noche diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor Dios todopoderoso, el que era, el que es y el que viene (Ap 4, 6-8).
Nosotros debemos asociarnos a ellos tal como decimos al terminar el prefacio de la misa, inmediatamente antes del Santo:
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales cantamos el himno de tu gloria.
En las liturgias de Oriente son más explícitos al decir:
Con un millar de millares y diez mil veces diez mil ejércitos de ángeles y arcángeles, cantamos el himno de tu Gloria.
Santa Faustina Kowalska dice:
Un día, estando en adoración ante el Santísimo Sacramento, vi un ángel de gran belleza.
Le pregunté: ¿quién eres? Y él me contestó: Soy uno de los siete espíritus que están día y noche ante el trono de Dios y lo adoran sin cesar.
Al día siguiente, durante la misa, antes de la elevación, aquel espíritu comenzó a cantar estas palabras:
Santo, Santo, Santo. Su voz era equivalente a millares de voces, imposible describirla13.
Santa Brígida nos relata su experiencia:
Una vez, mientras estaba en misa antes de la consagración, un sinnúmero de querubines cantaba y hacía vibrar el aire con sonidos y cantos inefables.
Después que el sacerdote pronunció las palabras de la consagración, vi la hostia que se cambiaba en un blanco y místico Cordero…
A su fulgurante aparición le hacían escolta la Virgen y las alegres guirnaldas de los serafines, los amores del cielo14.
El mismo san Juan Crisóstomo afirmaba:
Los ángeles están en torno al sacerdote en la misa y todo el ejército celestial canta15.
La beata Rosa Gattorno cuenta:
Hoy escuché música de ángeles… Y vi la iglesia toda iluminada, resplandeciente de luz y una infinidad de ángeles que adoraban a su Dios… Me acerqué al sagrario y allí había multitud de ángeles16.
Por eso, cada vez que asistimos a la misa, debemos cantar con los ángeles, especialmente en el momento del Gloria, cantando como los ángeles del día de Navidad:
Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad (Lc 2, 14); y cantando con los serafines y con todos los ángeles y arcángeles el himno de su gloria: el Santo.
13 Cuaderno I, 194.
14 Chiminelli, Santa Brígida de Suecia, Librería Ferrari, Roma.
15 De sacerdotio VI, 4.
16 Hijas de santa Ana, El don de Dios a Rosa Gattorno, Ed. Don Bosco, La Paz, 1994, pp. 184.98.