¿Has visto el rostro de ¡Dios?
Si respondes que no, entonces:
- No lo has contemplado en un amanecer o un atardecer.
- No te has deleitado, al mirar el rostro o la sonrisa de un niño.
- No lo has visto reflejado en I el rocío de una rosa.
¿Has sentido a Dios?
Si respondes que no, entonces no lo has advertido:
- Cuando tienes frío y los rayos de sol penetran en tus huesos.
- Cuando el viento se abraza a tu cuerpo.
- Cuando el agua refresca tu sed.
- Cuando un amigo te abraza en tu soledad.
- Cuando tu corazón se complace en dar y no en recibir.
¿Has percibido a Dios?
Si respondes que no, entonces no lo has percibido:
- Cuando se extiende la fragancia de cientos de rosas.
- Cuando el olor del mar se esparce por el aire al caminar en 1 un atardecer.
- Cuando respiras al despertar.
¿Has oído a Dios llorar?
Si respondes que no, entonces no lo has escuchado:
- Cuando un niño es agredido o abandonado.
- Cuando lo olvidamos y le damos la espalda.
- Cuando vivimos para el mundo y no para El.
- Cuando no lo amamos.
- Cuando sólo pensamos en El por problemas o enfermedad.
- Cuando tomamos malas decisiones y lo culpamos a Él de los malos resultados.
- Cuando triunfamos y nos creemos igual que El y fue
El quien hizo todo.
¿Has visto los ojos de Dios?
Si respondes que no, entonces no lo has mirado:
- En la inmensidad de un cielo estrellado.
- En la inocencia de un niño.
¿Has escuchado la voz de Dios?
Si respondes que no, entonces no has querido escuchar:
- Tu conciencia cuando te resistes a oír la verdad sobre ti y tus pecados.
¿Has visto la creatividad de Dios?
- Cuando unió el óvulo y un espermatozoide y te creó a ti.
Siempre Dios está presente en todo, pero aún así tú te resistes a su verdad:
"HE ESTADO CON USTEDES Y AÚN NO ME RECONOCEN” Jn 14,9)
