Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Es bueno asistir a misa, comulgando con devoción. Después de la misa, se pide al sacerdote que bendiga los cuadros del Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María.

A continuación, delante del sagrario, ante el mismo Jesús en persona, que está presente en la Eucaristía, el sacerdote o el responsable de la familia lee el acto de consagración al Inmaculado Corazón de María y, después, al Corazón divino de Jesús; con las siguientes palabras u otras parecidas, que expresen claramente el acto de entrega total de la familia a Jesús por medio de María.

La mamá podría leer el acto de consagración a María y el papá la consagración a Jesús.

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