Autor: P. Angel Peña O.A.R
La BEATA ANA CATALINA EMMERICK (1774-1824) en sus visiones y revelaciones dice:
El ángel me exhortaba a ofrecer todas mis privaciones y mortificaciones por las almas benditas del purgatorio, las cuales no pueden valerse por sí mismas y son cruelmente olvidadas y abandonadas por los hombres.
Yo enviaba muchas veces a mi ángel custodio al ángel de aquellos a quienes veía padecer para que él los moviese a ofrecer sus dolores por las benditas almas.
Lo que hacemos por ellas, al punto se convierte en consuelo y alivio para ellas. ¡Son tan dichosas y se quedan tan agradecidas!26.
Una vez, debiendo cruzar un puente muy estrecho, miraba con gran temor lo profundo de las aguas que corrían debajo; pero mi ángel custodio me guió felizmente a través del puente.
En la orilla había una trampa para ratones y en torno a ella saltaba un ratoncillo; de pronto, se sintió tentado de morder el bocado que veía y quedó preso en la trampa.
“Oh desventurado, dije yo, que por un bocado sacrificas la libertad y la vida”.
Y mi ángel me dijo: “así obran los hombres, cuando por un corto placer ponen en peligro el alma y la salud eterna”27.
26 Ana Catalina Emmerick, Visiones y revelaciones, Ed. Guadalupe, México, 1944, primera parte, libro
1, p. 184.
27 ib. p. 173.
