por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Ángeles de Dios, espíritus puros y ministros del Señor, que presentáis ante su trono mis oraciones y sufrimientos, ayudadme para que pueda presentarme puro ante el trono de Dios para celebrar dignamente este santo sacrificio.
Ángel de mi guarda, ayúdame durante la misa y ofrece el sacrificio de mi vida y de mi amor al Señor todopoderoso, en unión con todos los ángeles y santos.
Arcángeles santos, ilustres capitanes del ejército celestial, ayudadme a comprender los grandes misterios que vamos a celebrar.
Principados del cielo, dadme la gracia de vivir enteramente para Dios en la salud o en la enfermedad, en la pobreza o en la riqueza, para que mi vida sea toda para Dios, cumpliendo siempre su santa voluntad.
Virtudes celestes, asistidme para que progresando cada día más en el ejercicio de las virtudes, sea digno de tocar con mis manos y recibir en mi corazón a Jesús, mi Señor y mi Dios.
Potestades invencibles del Señor, libradme de todos los ataques de los enemigos del alma y alejad de mí a todos los demonios durante esta celebración eucarística para que pueda servir dignamente a mi Señor.
Dominaciones poderosas, dadme la libertad de los hijos de Dios para que no esté sometido a los vicios ni apetitos carnales y pueda amar libremente y con todo mi amor a mi Señor, Dios todopoderoso.
Tronos sublimes y gloriosos, dadme la gracia de ser humilde y sumiso a la voluntad de Dios para servirlo con todo mi corazón, y mi alma pueda ser digna morada de la santa Trinidad.
Querubines excelsos y luminosos de la gloria celestial, iluminad mi alma para que pueda conocer la excelencia infinita del sacrificio que vamos a celebrar y pueda con vosotros alabar y glorificar ahora y por siempre el santo Nombre de Dios.
Serafines amorosos, que estáis ante el trono de Dios, envolvedme con vuestro fuego divino para que mi alma sea una llama de amor y pueda unirme a vosotros para amar ardientemente a Dios por toda la eternidad. Amén.
Todos los coros de los ángeles, acompañadme en esta celebración.
Todos los ángeles del universo, venid a cantar conmigo las alabanzas del Señor. Amén.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Ángel de mi guarda, tú que eres un ángel del Señor, un espíritu puro, más sabio que los sabios y más fuerte que todos los poderosos.
Tú que contemplas sin cesar la faz del Padre celestial, tú que me acompañas desde mi infancia y eres mi protector y mi guía por los caminos de la vida.
Te doy gracias por todo lo que me has ayudado, por haberme librado de muchas tentaciones y haberme consolado en muchas dificultades. Gracias, ángel mío.
Te quiero pedir en este momento que presentes mis oraciones y sufrimientos ante el altar de Dios por la salvación de mis hermanos.
Ayúdame a ser amigo de todos los ángeles del universo, quiero ser hermano y amigo de todos ellos.
Tú que eres amigo de todos los ángeles, úneme a ellos, saluda al ángel de mis padres, hermanos, amigos y de todos mis familiares.
Saluda también cada día a los ángeles de quienes se acerquen a mí; y haz que mi compromiso y mi pacto de amor, que hice un día con todos los ángeles, sea efectivo.
Quiero sentirme serafín con los serafines, querubín con los querubines, y ángel con cada uno de ellos.
Quiero que los ángeles virtudes fomenten en mí todas las virtudes y quiero unirme, especialmente, a todos los ángeles que adoran a Jesús sacramentado.
Ángel mío, ángel amigo, ángel de Dios, bendíceme y ora mucho por mí. Procura que en cada sagrario del mundo haya, al menos, un ángel que ama y adora y ora en mi nombre.
Que en todas las misas haya quien me represente ante el altar de Dios y, cuando alguno de mis familiares y amigos esté en dificultad, vete tú a ayudarle de mi parte en unión con otros ángeles.
Señor Jesús, hazme amigo de todos los ángeles para que todos tengan mi nombre escrito en su corazón y puedan amarte y adorarte en mi nombre, ahora y para siempre en unión con la Virgen María y todos los santos. Amén.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
La Madre Amparo, fundadora del convento de clarisas de Cantalapiedra (Salamanca-España) nos habla en su Autobiografía de que el 17 de octubre de 1934, en la noche, soñó con santa Margarita María de Alacoque, la mensajera del Corazón de Jesús, de quien era muy devota, y dice:
Estaba toda vestida de blanco y os ha hecho a todas socias de la Sociedad… Es una Sociedad que tenemos: la Sociedad de los serafines. Ya sabéis a lo que esto os obliga: a ser serafines, a tener en la tierra el mismo oficio que ellos en el cielo: amar a Dios y alabarle y glorificarle en todo, lo mismo en las penas que en las alegrías, conformándonos siempre con su voluntad.
Santa Margarita María de Alacoque pertenecía también a la Asociación de los ángeles, adoradores de Jesús sacramentado. Ella cuenta en su Memoria, escrita a la Madre Saumaise:
Vi una multitud de ángeles que me dijeron que estaban destinados a honrar a Jesucristo en el Santísimo Sacramento del altar, que si yo quería asociarme a ellos me recibirían de buen grado, pero que era preciso que comenzara a vivir su misma vida.
Ellos me ayudarían cuanto pudieran para hacerlo así y suplirían mi incapacidad de rendir a Nuestro Señor los homenajes de amor que desea de mí.
Que era preciso, en cambio, que supliera yo su incapacidad de padecer y que así uniríamos el amor paciente (sufriente) a su amor gozoso. Y me hicieron leer nuestro pacto escrito en el Sagrado Corazón de Jesucristo.
¿No querrías tu pertenecer también a la Asociación de los ángeles adoradores de Jesús sacramentado y a la Asociación de los serafines y, en general, pertenecer a la Asociación de los ángeles para amar y adorar con ellos y por ellos a tu Dios y Señor?
¿Por qué no haces un pacto de amor con ellos para ser su hermano y su amigo?
Ellos, por su parte, tendrán tu nombre escrito en su corazón y rezarán siempre por ti, y adorarán y amarán a Dios contigo y de tu parte.
Piensa: Serás un hermano de los serafines y de los querubines, de los ángeles y de los arcángeles… Y ellos te aceptarán como hermano y te cuidarán como a un hijo querido.
Di ahora mismo:
Dios mío, Trinidad a quien adoro, en unión de los serafines y de todos los ángeles del universo, te adoro y te amo.
Me consagro a ellos como hermano y me asocio a ellos como un niño pequeño, que necesita su ayuda y protección.
Padre mío, por medio de Jesús y de María, con el poder del Espíritu Santo, une mi vida a la suya, mi amor a su amor y haz que, a partir de este momento, seamos UNO, para siempre.
Recibe este pacto de amor en el Corazón de Jesús por medio de María y sellado con la sangre de Jesús para que se haga realidad. Amén.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Era un 16 de diciembre de 1943, aquel día mi ángel estaba contento, porque a las ocho de la noche de un día frío y lluvioso de invierno vine al mundo y él me estaba esperando con amor.
Seguramente le ayudó a mi madre en aquellos momentos para que todo saliera bien según el plan de Dios.
Mi padre se alegró y quiso ponerme su nombre: Ángel.
Quizás, por eso, no es casualidad que, desde muy pequeño, haya tenido mucha devoción a los ángeles.
Desde que tengo uso de razón, recuerdo que encima de mi cama había una imagen grande de un ángel con alas que cuidaba a dos niños que estaban atravesando un puente rudimentario.
Es una imagen muy conocida y que a mí, desde muy niño, me hizo querer al compañero de mi vida e invocarlo con amor.
La devoción al ángel de la guarda ha sido en mi familia una nota característica y a mis hermanas les recuerdo siempre que no se olviden de rezar a su ángel.
A muchas personas, cuando les escribo, les digo: Saludos de mi ángel.
Cuando era joven seminarista, un día fuimos al monte y, en un descuido, casi me saco un ojo con un clavo, en una casa de campo abandonada.
Creo que mi ángel estaba allí y me cuidó para que no me pasara nada. Mi ángel cumplía órdenes y velaba por mí como lo ha hecho a lo largo de mi vida.
El plan de Dios era que fuera sacerdote y, por eso, me cuidaba de tantos peligros para el cuerpo y para el alma.
Cuando estaba de misionero en la Sierra del Perú, me libró de peligros de serpientes, de caídas del caballo, de enfermedades por causa del clima y de tantas otras cosas que sólo conoceré en el cielo. Por eso, estoy muy agradecido a mi ángel.
Cuando era capellán militar en el norte de África, estaba espiritualmente bajo de forma; estaba pensando en dejar el sacerdocio y fue, en aquellas dudas, en las que sentí la inspiración de mi ángel (así lo digo siempre) de escribir a cuatro conventos de vida contemplativa para pedirles ayuda.
Y creo que me sirvió, pues no tuve que retirarme y retomé mi vocación con más fuerza y fervor, cuando pasó la crisis de fe.
Estando en Arequipa, un día, estando en la sala de televisión, él me inspiró a escribir a muchos conventos de vida contemplativa para pedir oraciones, considerando que sería muy hermoso tener el apoyo espiritual de muchas buenas y santas religiosas.
Fue el 5 de diciembre de 1988, cuando escribí las primeras cartas a religiosas de clausura de distintos países, y cuya amistad dura hasta ahora. Creo que es una de las cosas que más beneficio espiritual me ha traído en mi vida.
En una oportunidad, iba a celebrar la misa con otros dos sacerdotes de mi Orden y no había nadie en la iglesia.
Mis hermanos me dicen: ¿Vamos a celebrar nosotros solos?
Les digo: No, la iglesia está llena de ángeles. Parece que no les convencía mucho esta idea, pero para mí era muy claro que nunca estamos solos.
Por eso, decía san Bernardo: Nunca estoy menos solo que cuando estoy solo. Siempre estamos rodeados de ángeles, que nos acompañan en todas partes.
Yo estoy convencido de ello. Por lo cual, saludo a los ángeles de los que me saludan y de los que me rodean.
Cuando celebro la misa, pienso en los ángeles de los presentes y les pido que vengan al altar a acompañarme, y lo mismo le digo al ángel de la iglesia, a los ángeles del acólito y de las religiosas, a quienes he pedido que me envíen cada día su ángel. A todos los ángeles del universo los invito a asistir a la misa.
En nuestra iglesia, a veces, cantamos una canción a los ángeles que comienza diciendo: Hay ángeles volando en este lugar. Esta canción me emociona y me hace pensar en su presencia.
Hace un tiempo, estaba paseando por un parque público cantando en voz baja una canción inventada, cuando vi a unos niños, que estaban jugando con su papá.
Me acerqué a saludarlos, pues soy muy amigo de los niños, y me sentí feliz de su cariño. Pensé en sus ángeles y les hablé de que rezaran a su ángel. Esto lo hago muchas veces con los niños grandecitos, para que no se olviden de rezar cada día la oración del ángel custodio.
Hay días en que, cuando despido a una persona, le digo: Te presto mi ángel hasta que llegues a tu casa. Creo que es algo afectivo, sobre todo, para evitar el miedo por las noches y por zonas peligrosas.
Cuando rezo el oficio divino o el rosario, pido a mi ángel que me acompañe en mi oración.
Frecuentemente, le pido que me ayude y me inspire lo que debo escribir, o lo que debo hablar, sobre todo, en la misa.
A veces, me uno a todos los ángeles de los sagrarios del mundo entero o a los que asisten a todas las misas del mundo para adorar con ellos a Jesús sacramentado.
Cuando visito a los enfermos, me gusta hacerles repetir la oración del ángel y se la recomiendo a todos los que puedo.
Cuando viajo, invoco a los ángeles de mis compañeros de viaje y especialmente del chofer.
Mi ángel es para mí un hermano, un amigo, un padre, que siempre vela por mí y siempre está conmigo.
¿Qué sería mi vida sin el ángel? Dios me lo ha dado para ayudarme y me privaría de muchas gracias que Dios ha querido darme por medio de él.
Por eso, pienso en los que no creen en el ángel o no lo invocan nunca o se olvidan fácilmente de él. ¡Cuántas bendiciones se pierden!
¡Es muy hermoso recibir la comunión acompañado de los ángeles!
Mi ángel me ayuda a hacer una buena comunión y, después de la misa, me acompaña a darle gracias al Señor por la misa celebrada.
Mi ángel ofrece todo lo que hago al Señor y reza por mí para que cumpla la misión que Dios me ha encomendado en este mundo.
Él quiere que sea un sacerdote santo y me lo recuerda muchas veces y me exige, porque es muy exigente, que sea fiel hasta en los más pequeños detalles.
Algunas personas me han preguntado alguna vez, si he visto a mi ángel. Les digo que NO, pero no hace falta verlo para estar seguro de su existencia y de su compañía.
Ahí está la vida de los grandes santos, que lo veían y nos cuentan cómo los ayudaba y consolaba. A veces, hasta les llevaba la comunión, cuando estaban enfermos.
Mi ángel es amigo de mis amigos y los ángeles de mis amigos son también mis amigos y puedo contar con ellos.
Entre los ángeles, no hay celos ni envidias. Todos nos aman, todos quieren ser nuestros amigos, y todos quieren ayudarnos.
Personalmente, me siento contento de ser amigo de todos los ángeles que existen, sin olvidarme de los santos y de las almas del purgatorio.
A todos los tengo presentes en la misa, especialmente, a todos mis familiares y antepasados.
Y, como he hecho un pacto con los ángeles, me siento feliz de saber que muchísimas bendiciones, que recibo de Dios, las recibo, porque ellos rezan por mí y aman y alaban a Dios en mi nombre.
Por mi parte, ofrezco algunas veces misas en su honor, especialmente, de mi ángel custodio y les doy mi bendición para que la repartan a los que la necesiten, porque ellos también me bendicen a mí de parte de Dios.
¡Que Dios sea bendito en sus santos y en sus ángeles! Amé
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
El Papa Juan Pablo II escribió:
Tengo una devoción especial al ángel de la guarda. Desde niño, probablemente como todos los niños, repetí tantas veces esta plegaria:
“Ángel de Dios, que eres mi custodio, ilumíname, custódiame, dirígeme y gobiérname”.
Mi ángel de la guarda sabe lo que estoy haciendo. Mi confianza en él, en su presencia protectora, crece en mí continuamente.
San Miguel, san Gabriel, san Rafael son arcángeles a los que invoco con frecuencia en la oración.
Recuerdo también el hermoso tratado de santo Tomás sobre "Los ángeles, espíritus puros"69.
69 Juan Pablo II, Levantaos, Vamos, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 2004, p. 35.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
El padre Joaquín Hernando Calvo, sacerdote claretiano, a quien conozco personalmente, tuvo una experiencia extraordinaria con su ángel.
Estando en Lima, se sintió mal del corazón y fue a Barcelona a operarse.
Estando en plena operación, su corazón dejó de latir y quedó clínicamente como muerto.
Los médicos lo cosieron y lo mandaron al depósito de cadáveres.
Estando allí, fue a verlo su hermano, también sacerdote claretiano, y vio que se movía.
Llamó urgentemente a los médicos, quienes lo regresaron a la sala de operaciones y le salvaron la vida.
Pero él cuenta que, en los momentos en que estaba clínicamente muerto, se sintió salir de su cuerpo y vio a su ángel que lo miraba con todo amor y le dijo que todavía no era su hora y que debía volver a la vida para fomentar por todas partes la devoción a los ángeles custodios.
Era una misión especial que Dios le encomendaba.
De hecho, ha fundado una Asociación de Amigos de los ángeles, que puede verse en internet, y por todas partes habla de la importancia de la devoción al ángel custodio.