por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Veamos ahora el caso, contado por un sacerdote italiano.
En un día espléndido de primavera, llevaba la comunión a un enfermo en bicicleta. Conocía muy bien el camino, pero, de pronto, se siente extraviado.
Y se pregunta:
¿Dónde estoy? ¿Qué me ha sucedido? ¿Cómo he podido extraviarme por un camino que conozco tan bien? Doy vuelta para cerciorarme que no estoy soñando y veo una casa rústica.
Sale una mujer, llorando, que me mira con ojos asombrados.
Al reconocerme, se pone a gritar de alegría: “¡Un sacerdote! ¡Gracias ángel de mi guarda, por haberme escuchado y habérmelo mandado!”
Se acerca y me dice: “Venga, padre, mi marido se está muriendo y acaba de pedir un sacerdote. Estaba desesperada, porque no podía dejarlo solo y tampoco sabía dónde ir a buscar un sacerdote.
¡Había deseado tanto que él quisiera un sacerdote, él que siempre lo había rechazado! Le he dicho a mi ángel que se encargara de buscarlo.
Y, de pronto, aparece Ud. como llovido del cielo. Gracias, Padre, gracias”.
Entonces, me doy cuenta de que su ángel se había puesto de acuerdo con el mío y me había guiado sin darme cuenta a donde mi ministerio era más urgente.
Pero me esperaba otra sorpresa: cuando abro el portaviáticos para darle la comunión, me doy cuenta, asombrado, de que hay dos hostias, cuando yo estaba seguro de haber puesto sólo una.
Me recojo en adoración al lado del moribundo, que instantes después levanta el vuelo al paraíso.
Luego, emprendo el camino hacia la casa del enfermo al que iba a visitar.
En los días sucesivos, percibo mucho más que antes la presencia del ángel de la guarda junto a mí, que, sonriendo y regañándome suavemente, me repite:
“No te olvides nunca de mí. Yo siempre estoy contigo”68.
68 Doriana Zamboni, Milagros cotidianos, Ed. Ciudad Nueva, Madrid, 2003, p. 21.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Una religiosa contemplativa me escribía desde Polonia: Yo he experimentado un milagro de mi ángel.
Siempre me ha gustado pintar y, como religiosa, tengo mi pequeño estudio para pintar dentro del convento.
El 9 de marzo del 2004, mientras estaba pintando, encendí una pequeña vela a las 2 de la tarde.
Me olvidé de apagarla y me fui a la capilla para la adoración del Santísimo, que tenemos todos los días desde la mañana hasta la tarde.
No volví al estudio hasta el día siguiente a las 9,30 a.m. Y me sorprendí al ver todavía encendida la velita, que estaba en medio de una gran cantidad de pinturas al óleo.
La vela, cuando la prendí, tenía unos 7 cms de alto y 5 cms de ancho y, cuando la encontré, tenía todavía 1,5 cms de alto.
Realmente, creo que fue un milagro. Yo creo que fue mi ángel guardián quien me protegió y evitó un incendio, porque siempre me encomiendo a él al comenzar mi trabajo.
Otra religiosa me escribía:
El otro día le pedí a mi ángel un favor y me lo hizo. Tengo dos pajaritos y mi oficio es limpiarlos. Pero se me escaparon y desaparecieron toda la mañana. Y, a primera hora de la tarde, regresaron al nido.
Las hermanas dicen que eso fue un milagro. Y yo no cabía de contenta por el favor de mi ángel.
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por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Una religiosa me escribía en una carta lo siguiente:
Desde pequeña he vivido en intimidad con mi querido amiguito, el ángel.
Cuento siempre con él y puedo hablar con él en cualquier momento y de cualquier cosa.
Tiene la tez blanca, suavemente sonrosada, ojos azules claros, rostro hermoso, expresión alegre y jovial, con una sonrisa cautivante.
A veces, está serio, pero nunca frío o distante. Tiene los cabellos rubios. Cuando me habla, es delicadísimo y educadísimo. Sus alas son lindas, grandes y con plumas suaves y blandas.
Cuando era pequeña, parecía tener un año más que yo. Ahora aparenta ser un joven de 18 ó 19 años y con una estatura unos 10 cms mas alto que yo. Pero, en alguna ocasión, lo he visto muy alto con las alas extendidas.
Siempre responde a mis preguntas o me dice que debo esperar la respuesta. Otras veces, me sonríe, que es lo mismo que decirme que sí a lo que le pregunto.
Viste una túnica larga hasta los pies, de un tono azul claro. Las mangas son amplias. El tejido parece ser fino y suave.
Cuando camina, parece no tocar el suelo y lo hace sin hacer ruido.
El día de Navidad íbamos en procesión por el convento, llevando una imagen del Niño Jesús y teníamos velas en las manos.
Entonces, vi a los ángeles de las hermanas, que iban también con velas encendidas en sus manos. Mi ángel iba a mi lado y me miraba tiernamente.
Quedé muy conmovida y no podía contener mis lágrimas.
Todos los ángeles tenían como una aureola en forma de anillo alrededor de la cabeza.
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por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
El padre Giovanni Salerno, el gran misionero de los Andes del Sur del Perú y fundador del Movimiento de los Siervos de los pobres del tercer mundo, tiene mucha devoción al ángel custodio y les dice a sus hijos espirituales:
Los niños huérfanos y abandonados nos han sido traídos por sus propios ángeles de la guarda, que son nuestros mejores aliados. Y nosotros no debemos cansarnos de hacerle comprender a cada niño qué importante y hermoso es el hacer amistad y establecer una alianza con su propio ángel de la guarda…
Cada vez que recibimos en nuestras casas a un niño pobre y abandonado, debemos recibirlo, gradeciendo al ángel de la guarda, que nos lo trae.
¡Cuánto habrá luchado su ángel para traernos a ese niño!67
67 Salerno Giovanni, o.c., p. 121.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Un sacerdote, a quien conozco personalmente, me dijo que se escribía con una religiosa contemplativa.
Un día le escribió una carta a esta religiosa en la que le decía que le mandaba un ramo de rosas con su ángel. Y ella le contestó lo siguiente:
Recibí tu carta, en la que me decías que me enviabas con tu ángel un ramo de flores.
Dos días después, víspera de una gran solemnidad, yo estaba en la cocina, cuando me mandaron llamar. La Madre Superiora venía hacia mí con un hermosísimo ramo de flores.
Eran rosas, frescas, como si las hubieran cogido en esa misma hora y, entre ellas, había espigas de trigo, unas maduras y otras verdes, como a mí siempre me han gustado.
Había treinta y dos rosas extraordinariamente bellas. La Madre no sabía quién las enviaba, pero intuitivamente pensó que eran para mí.
La hermana portera dijo que tampoco sabía, porque las habían dejado en el torno con una nota. Yo le dije a la hermana que las llevara a la capilla para Jesús, y recogí la nota.
La nota no se leía muy bien y pensé que era de un seminarista, a quien yo le aconsejaba para que fuera un buen sacerdote; además, la firma era ilegible.
Pero en la noche, con más calma, leí bien y decía: “Para mi hermanita María”, y debajo estaba la firma. Comparé la firma con la de tu carta y era exactamente la misma.
La Madre también pudo compararlas y me dijo que eran las dos exactamente iguales. Así que me convencí de que eras tú quien me había enviado las rosas por medio de tu ángel.
Unos días más tarde, le pregunté a mi ángel quién había traído las rosas y me dijo: “El ángel del Padre”.
Ciertamente, los ángeles son mensajeros fieles. Por eso, yo tengo la costumbre de enviar saludos y flores y bendiciones por medio de mi ángel; porque sé que es eficaz y cumple bien los encargos.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
El ángel es nuestro amigo inseparable… Si eres estudiante, pídele que te ayude a concentrarte en tu próximo examen.
Si eres representante comercial, pídele ayuda antes de visitar a tu próximo cliente importante.
Si eres padre, pide al ángel de la guarda de tus hijos que los proteja en su vida cotidiana…
Si alguna vez te invade la soledad, recuerda al amigo que Dios te ha dado. Está contigo en todo momento. Nunca estás solo.
Si alguna vez has deseado tener un amigo que te comprendiera y te aceptara tal como eres, si has deseado tener a alguien que no se desalentara por tus debilidades o tus pecados, si has querido tener a alguien que rezara por ti en cualquier circunstancia, ése es tu ángel.
Tienes un ángel de la guarda… Con millones de ángeles que rezan por ti y con un ángel de la guarda que te cuida especialmente, nunca debes tener miedo66.
66 ib. p. 186.