por Makf | 8 Abr, 2026 | Apologética 13
Autor: P. Lic. Carlos D. Pereira, IVE | Fuente: iveargentina.org or: Xavier Villalta
Estudio de un caso: La muerte del gigante Goliat.
A veces se sostiene que existen contradicciones en la Sagrada Escritura, debido a que se presentan versiones o tradiciones distintas -y a veces incluso contrapuestas- sobre un mismo hecho.
¿Como congeniar esta postura con la de inspiración bíblica (que toda la Sagrada Escritura tiene a Dios por Autor principal), y sobretodo con la de inerrancia de la Sagrada Escritura (que esta no es inexacta ni enseña cosas fraudulentas)?
Nuestra posición es la siguiente: Antes de afirmar con toda prisa que existen contradicciones, es necesario estudiar en detalle los textos en cuestión, y ver si no es posible lograr armonizarlos o explicarlos de modo que la aparente contradicción se salve. Esa debería ser la labor de un exégeta católico, y esto no implica ningún "a priori" de carácter apologético.
Hay que estudiar si la armonización o estudio comparado es posible, y si lo es, explicarlo de tal modo. Muchas veces se tiene una confianza a toda prueba en los estudios exegéticos cuando estos llevan a encontrar problemas en el texto sagrado -que muchas veces quedan irresueltos- y no se la tiene en cambio cuando se trata de estudios que intentan resolver dichos problemas. Esa falta de confianza infundada constituye en sí misma un verdadero "a priori".
En el presente artículo, estudiaremos un caso concreto de aparente contradicción en el Antiguo Testamento, y esbozaremos un principio de solución. Queda abierto el campo para el disenso o la polémica, pero en cada caso será necesario presentar los argumentos, como intentamos hacerlo aquí.
La muerte del gigante Goliat
En la Biblia existen aparentemente dos relatos de la muerte de Goliat, el gigante filisteo de Gat. El primer relato es bien conocido por nosotros. Es la famosa hazaña de David, hijo de Jesé, quien empieza justamente a cobrar fama a partir de la victoria sobre el gigante filisteo.
El relato es sumamente colorido y lleno de hermosos detalles, los cuales lo convierten justamente en uno de los pasajes más pintorescos del Antiguo Testamento. Lo encontramos en 1 Samuel 17 y no tiene paralelo en el libro de las Crónicas.
Existe en cambio un segundo relato, muy breve, ya que se trata sólo de una información, en el cual se afirma que un tal Elcaná da muerte a Goliat. Así en 2 Samuel 21,19, donde Elcaná, hijo de "Jaare-Oregim" (literalmente: bosque de los tejedores), betlemita, mata a Goliat, de Gat.
Este relato tiene su paralelo en las Crónicas, exactamente en 1 Crónicas 20,5, sólo que esta vez se afirma que Elcaná, hijo de Jaiir (también bosque) da muerte a Lahmi, "hermano de Goliat, el de Gat".
Una afirmación común sostiene que existen dos tradiciones de la muerte de Goliat. En realidad, de existir dos tradiciones, habría que explicarlas como insertas en un mismo libro, o sea el segundo de Samuel, ya que si tomamos el paralelo de Crónicas, este podría perfectamente conjugarse con el primer relato de la muerte de Goliat en manos de David.
David mató a Goliat, y esto fue un hecho que se comentó por años, debido a sus grandiosas características, y luego Elcaná mató al "hermano de Goliat", al cual se lo presenta como tal para que el público recuerde la gesta gloriosa de David. Todo lector de Crónicas sabe quien es Goliat. En este caso no habría dos tradiciones, sino dos relatos diversos de dos hechos distintos.
Que el texto de Crónicas y el de 2 Samuel son paralelos no cabe duda, pues se asemejan muchísimo, y están encuadrados en un mismo contexto. Que el de 2 Samuel 21,19 haya recibido influencias del famoso texto de 1 Samuel 17 (David y Goliat) tampoco parece posible negarlo, pues hay grandes semejanzas. Por ejemplo, en 1 Sam 17,7 se afirma que "el asta de su lanza era como rodillo de tejedor".
Lo mismo se afirma en 2 Sam 21,19, aunque con un pequeño problema textual, ya que el término "hets" (asta) se encuentra sustituido por "ets" (leño o tronco), excepto para dos manuscritos, que según la Biblia Hebraica Stuttgartensia estarían bajo la influencia del texto de 1 Samuel. De modo que sea quien sea, el que escribió ese versículo en el segundo libro de Samuel "no podía ignorar la historia de 1 Samuel", y probablemente en parte se inspiró en ella.
Si su pretensión hubiese sido colocar otra versión de la muerte de Goliat, "sabría perfectamente que estaba contradiciendo la primera", y sería un caso extraño en la Biblia, que un hagiógrafo haya pretendido "voluntariamente" contradecir a otro, sabiendo ambos que estaban manejando un texto considerado sagrado.
El paralelismo entre 2 Sam 21,19 y 1 Crónicas 20,5 es más que evidente. Generalmente se supone que Crónicas tiene ya conocimiento de Samuel, ya que es muy posterior, incluso estilísticamente.
En el texto de Crónicas no hay problema textual respecto a "ets" (leño o tronco), como si lo hay en el de 2 Samuel, según hemos visto. Se deberá sin duda a la influencia de 1 Sam, pero teniendo en cuenta el hecho que sólo dos manuscritos han corregido la lectura sobre la base de dicha influencia, permaneciendo el resto tal como se halla en Crónicas, esto nos puede sugerir al menos la posibilidad que el versículo de 2 Samuel dependa también de Crónicas en este sentido; quizás la redacción definitiva de este versículo de Samuel, tal como la tenemos hoy, suponía probablemente el versículo de Crónicas ya redactado. Este dato nos será de sumo interés.
Hay otro problema más de texto en 2 Sam 21,19, respecto al término "beGob" ("en Gob", siendo Gob el nombre del lugar donde se desarrollaron las luchas entre los filisteos e Israel). Algunos manuscritos colocan "en Nob" -según aparece sólo tres versículos más arriba, en 2 Sam 21,16- y las versiones griegas presentan "en Rom" o "en Rob".
Lo mismo aparece en el versículo anterior (2 Sam 21,18), donde también algunos manuscritos corrigen por "en Nob", y las versiones griegas por "en Geth" o "en Garzel", que es el nombre griego de "Gezer". Curiosamente, en el paralelo de 1 Crónicas 20,4 (que es el versículo anterior al que hemos analizado en dicho libro, y por lo tanto forma parte de su contexto), se lee "en Gezer", sin problemas textuales.
Los dos problemas textuales (que no se dan en Crónicas) llevan a suponer que el texto de 2 Sam 21,18-19 parece inseguro, y además "se halla muy probablemente influenciado por el de 1 Crónicas 20, 4-5".
Con respecto al nombre de Elcaná, los dos textos difieren en algo. 2 Sam 21,19 lo presenta como "Ben Yaaré Oregim"; "hijo del bosque de los tejedores", y a continuación añade "bet halahmi", o sea "betlemita", mientras que 1 Crónicas 20,5 lo presenta como "Ben Yaiir" (hijo del bosque), seguido del objeto directo, especificando que "mató a Lahmi, hermano de Goliat, el gadita".
Notemos la semejanza entre "bet halahmi", que significa "betlemita", o sea de Belén, y el nombre "Lahmi", que se da aquí como nombre propio. Lo que queremos afirmar es lo siguiente: En Crónicas no aparece ninguna indicación que Elcaná fuera betlemita sino que mató a Lahmi, "hermano" de Goliat. En 2 Samuel en cambio, mató a Goliat. Pareciera que existe un error en alguno de los dos textos.
Tanto la denominación "Ben Yaaré Oregim" como "Ben Yaiir" parecen extrañas como nombres propios. Parecieran más bien nombres que expresan cualidades, más cuando vemos otros dos versículos, uno en 2 Sam 23,24 y otro en 1 Crónicas 11,26, en los cuales se afirma que "Elcaná era hijo de Dodó, de Belén". Es importante hacer notar que estos dos textos últimos "no son paralelos", y si bien el de 2 Sam 23,24 tiene como contexto las últimas andanzas de David y es posterior a lo que estamos tratando, el de 1 Crónicas 11,26 es en cambio anterior, de los comienzos de las andanzas de David.
Allí la intención es presentar Elcaná (en una lista donde se presentan treinta laureados de David), y se lo hace con el nombre propio de su padre, como era costumbre; esto es, "hijo de Dodó". El hecho que ambos versículos últimos hagan relación, el uno al inicio de la historia de David como rey, el otro al final de la misma, es una prueba de que nos referimos siempre a un solo "Elcaná", valiente de David, hijo de un padre llamado Dodó, que por otra parte era un nombre común (recurre en 2 Sam 23,9 y 21,15).
De modo que ni "Yaaré Oregim" ni "Yaiir" eran nombres del padre de Elcaná. En los dos versículos que hemos mostrado, la intención no parece ser "presentar a Elcaná" (ya presentado), sino dar alguna cualidad. Según la BHS y también el diccionario Anchor Bible, pareciese que "Yaaré Oregim" es una corrupción, donde se puede haber deslizado con mucha probabilidad un error diptográfico (ya que "Oregim" se vuelve a repetir en el versículo)[1].
Entendemos que puede ser así, aunque no necesariamente, ya que "Yaiir" aparece siete veces más en el Antiguo Testamento, siempre con el significado de "incitar, alzarse". De modo que puede significar en Crónicas otra cualidad, como "hijo de la incitación, del alzamiento", no necesariamente "del bosque", y no necesariamente depender de 2 Sam 21,19. De todos modos, tanto si lo llamamos "hijo del bosque de los tejedores" o "hijo de la incitación", siempre estaremos significando cualidades y no nombres propios. Agregar en dicho contexto que era "betlemita" (como lo hace 2 Sam 21,19), no parece tener demasiado sentido.
Aquí nos detenemos algo en analizar este nombre de "betlemita" (bethalahmi). En la Biblia, semejante término se utiliza sólo para Jesé, el padre de David, en 1 Sam 16,1; 1 Sam 16,18; 1 Sam 17,58. Sólo en 2 Sam 21,19 se aplica a otro que no sea Jesé. En cambio, para otros casos, como el de Dodó -que según dijimos era el nombre verdadero del padre de Elcaná-, se utiliza sólo el término "Bet Lehem" (2 Sam 23,24) o bien "mibet Lehem" (de Belén), en 1 Crónicas 11,26. Y hay también otros casos, en que se presenta con el nombre de Belén y no con el término betlemita, reservado sólo para Jesé.
De la forma que se emplea el término "Belén" en 1 Cro 11,26 y 2 Sam 23,24 puede entenderse que no sólo Dodó, sino el mismo Elcaná era betlemita, como parece haberlo sido efectivamente, de modo que el suponer que se lo llama "betlemita" en 2 Sam 21,19 es una suposición natural de hacer, y fácilmente un hagiógrafo pudo haberlo supuesto, no entendiendo bien que se trataba de Lahmi, hermano de Goliat, sino considerando que Elcaná betlemita, hubiese dado muerte realmente a Goliat. Así también lo supone el artículo ya citado, de Anchor Bible.
Siempre nos queda la duda de por qué este hagiógrafo no advirtió que se estaba repitiendo la historia de la muerte de Goliat. Pudo haber sido un error, o bien al no poseer el nombre propio, lo llamó por el nombre de su hermano, Goliat, cuya historia era ya famosa, y que probablemente se parecía físicamente, ya que los filisteos gigantes parecían ser comunes.
En efecto, en 1 Crónicas 20,6-7, después de lo acontecido con Elcaná, se afirma que Jonatán, hermano de David, mató a otro filisteo de gran talla, de Rafá, y en 1 Cro 11,23, Benaya, otro de los valientes de David, mató a un egipcio grande (Rafa está en la frontera con Egipto), cuya "lanza era también como rodillo de tejedor". La otra suposición, pensar que el hagiógrafo de Crónicas confundió el término "betlemita", de por sí extraño -nunca aplicado a otro que no sea Jesé-, con un tal nombre "Lahmi", y que además para justificarlo, tuvo que agregar que se trataba de un "hermano" de Goliat, sin haberlo advertido siquiera, parece mucho más remota.
En conclusión, nos parece lo siguiente:
- El texto de 2 Samuel 21,19 (segundo relato de la muerte de Goliat) depende en gran medida del relato conocido de 1 Sam 17 (historia de David y Goliat). Al menos, este último no podía ser ignorado, y en caso que existiese una contradicción (debida a la doble muerte de Goliat), esta "no podría haber pasado inadvertida para el hagiógrafo de 2 Sam 21,19", llamando poderosamente la atención en este caso, que no haya previsto el corregirla.
- El relato de 2 Sam 21,19 tiene su paralelo en 1 Crónicas 20,5. Hay por lo menos dos problemas textuales de 2 Sam que no se encuentran en este segundo texto (además de un tercero que es común a los dos), que nos llevan a pensar, en primer lugar "que el texto de 1 Cro 20,5 es más seguro que el de 2 Sam"[2], y en segundo lugar "que este segundo depende del primero", al menos en cuanto a tener conocimiento del mismo. (Lo cual puede suponer una redacción definitiva posterior).
- Los nombres del padre de Elcaná en los dos textos analizados son sólo nombres figurativos. El verdadero nombre es Dodó, ya que hay por lo menos otros dos textos que así lo afirman, siendo además dicho nombre un nombre común en la época y lugar. Esto lleva a suponer que cualquier otra especificación de tal nombre figurativo en dicho contexto, como decir por ejemplo que era betlemita, parece no ser demasiado coherente con el sentido de dicho versículo.
- Además, la denominación "betlemita" era por lo menos extraña, ya que sólo se aplica en la Biblia a Jesé, padre de David. Y en ayuda de esto, encontramos otros textos en los que a Dodó (y no sólo a él) se lo llama "de Belén", pero nunca betlemita. Esto y el punto anterior (3) llevan a suponer que "betlemita" en 2 Sam 21,19 es un "agregado".
- En 1 Crónicas 20,5 encontramos el nombre Lahmi, "hermano de Goliat", como el que fue realmente muerto por Elcaná. Observemos la similitud con Bet halahmi, "betlemita". Si hemos supuesto que este segundo es un agregado, posiblemente se trata de un error de copia o de audición. La ausencia en este segundo texto (el de 2 Sam 21,19) de una referencia al "hermano" de Goliat, puede deberse a un intento de armonización o corrección (se carecía del nombre propio).
- Careciendo del nombre propio, se lo pudo haber llamado "Goliat" en referencia a su hermano, cuyas características eran iguales (poseer una lanza cuya asta era como un rodillo de tejedor). Esto es importante, porque "prueba que en el texto de 2 Sam 21,19 se da verdadera inerrancia", aún suponiendo que existió realmente una inexactitud histórica. Pues el "hermano de Goliat pudo haber sido llamado con el nombre de su hermano", ya que se trataba de dos personajes símiles entre si y muy disímiles del resto, y además que "el padre de Elcaná era betlemita", "ya que efectivamente lo era" (hay dos textos independientes que afirman que Dodó era de Belén), sólo que el modo de afirmarlo en 2 Sam no es el correcto ni el usual.
Por todo esto afirmamos que, en nuestra opinión, no se puede hablar de dos tradiciones de la muerte de Goliat, sino sólo de dos hechos independientes: la muerte de Goliat por un lado, y la de su hermano por el otro, en manos de dos personas distintas y en momentos históricos muy distintos. Las características (algunas al menos) de ambos hermanos se parecen, lo cual pudo haber impresionado mucho en la mentalidad israelita, justamente para no olvidar que se trataba "de hermanos".
por Makf | 8 Abr, 2026 | Apologética 13
Autor: P. Eduardo María Volpacchio | Fuente: algunasrespuestas.wordpress.com
Charlando con un ateo me dijo que la biblia se contradecía y me dio algunos ejemplos, ¡tiene él razón?.
Charlando con un ateo me dijo que la biblia se contradecía y me dio algunos ejemplos:
1º Samuel 15.29 (RVR60)29 Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta.
Génesis 6.7 (RVR60)
7 Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.
(siguen los ejemplos semejantes, que no cito aquí para no aburrir al lector).
En realidad, para responder a aquel ateo tendríamos que comenzar enseñandole qué es la Biblia, qué se encuentra en ella, y de qué manera se la interpreta.
Pero antes de entrar ese tema, me parece mejor que comiences aclarando el sentido de la discusión.
La discusión sobre ser creyente o ser ateo, no se basa en la Biblia.
El problema de la existencia de Dios va por otro lado: yo no creo en Dios porque lo diga la Biblia, sino porque la razón muestra que no existe otra explicación del mundo más razonable que Dios.
A fin de cuentas, para explicar la razón de la existencia del universo, sólo hay dos opciones:
1) El Logos: es decir, la Razón Creadora
2) La Irracionalidad (el azar).
No hay otra opción. Intentar explicar la existencia de un mundo ordenado matemáticamente (es por eso que las ciencias pueden existir: porque el mundo tiene una forma razonable) por la Irracionalidad es bastante poco razonable. Decir que lo razonable procede de la Irrazonabilidad requere bastante fe en la no existencia de Dios (¡eso sí que es fe!).
La primera opción es bastante más razonable que la segunda. A partir de allí, se puede comenzar a razonar cómo es ese ser Creador. Y después, uno descubrirá ¡con gran alegría! que no nos ha dejado sólos, sino que se nos ha revelado.
Nadie comienza a ser creyente porque lo convenzan en una discusión con citas de la Biblia. El hecho del conocimiento de la existencia de Dios, podríamos decir que es previo, no procede de la Biblia sino de la razón: es una cuestión racional.
Y al revés, nadie abandona la fe y termina ateo por aparentes contradicciones en la Biblia.
Sí es frecuente encontrar algún ateo buscando -y el que busca encuentra- contradicciones en la Biblia. Sería interesante conocer la motivación del interés de aquel amigo por la Biblia. Si es sincero o si solamente quiere plantearte objeciones sin mucha seriedad.
Como te das cuenta el tema da para varios temas.
En cuanto al problema de la coherencia interna de la Biblia, me limito a señalar algunos puntos:
1) No somos fundamentalistas (al menos los católicos, sí hay protestantes fundamentalistas), es decir, seguidores de un libro (los cristianos somos seguidores de Jesucristo). A lo largo de la historia Dios se ha revelado con hechos y palabras, pero sobre todo haciéndose hombre. La Revelación es la persona de Jesucristo. Nosotros somos seguidores de Dios hecho hombre.
La Biblia fue compuesta por diversos autores a lo largo de unos dieciséis siglos. Allí se nos trasmite la revelación (cuya plenitud, te repito es la persona de Jesucristo, no un libro).
No pensamos que Dios haya dictado palabra por palabra de la Biblia (cosa que sí piensa un fundamentalista), sino que Dios inspiró a los autores. A través de ellos nos habla. Entonces hay que ver qué pretendió escribir el autor y qué nos dice Dios a través de él.
Esto requiere estudio (por algo la Biblia es el libro más estudiado de la historia…) para saber interpretarlo. Es muy superficial discutir sobre la Biblia a base de ir tirando citas de versículos: así no se hace Teología: primero habría que demostrar que el pasaje dice lo que tu amigo afirma que dice…
2) Si te interesan los criterios de interpretación (te cuento que la Exégesis Bíblica es toda una rama muy amplia de la Teología), podés ver lo básico en la primera parte de la Exhortación Apostólica Verbum Domini (de Benedicto XVI, en el 2010).
Para nuestro caso nos interesa uno: la consideración de toda la Biblia: no se puede interpretar un versículo aislado del resto. La Sagrada Escritura es un libro, compuesto de muchos libros, criterio básico de interpretación es la coherencia interna. Es decir, que para entender un texto, necesitamos los demás. Así desaparecen muchas de lo que tu amigo presenta como contradicción.
3) Hay pasajes de la Biblia que cuentan acciones violentas o pecados. No son un problema, ya que los hombres cometemos pecados y acciones malas. Sí hay algunos hechos que requieren más estudio -te cuento que está todo superestudiado-, pero no creo que un ateo tenga los conocimientos escriturísticos, teológicos, históricos y literarios para resolverlos.
4) La Sagrada Escritura a veces habla de Dios en forma antromórfica: es decir, hablando de Dios como si fuera un hombre. Es un lenguaje figurado: así dice que formó al hombre con barro de la tierra, pero todos sabemos que Dios no tiene manos (es puro espíritu), de manera que nunca nadie se ha planteado interpretar eso en sentido literal. Lo mismo, muchos otros pasajes.
En fin, creo que con esto te ofrezo una introducción al tema (cada punto daría para seguir explicando muchas cosas).
por Makf | 8 Abr, 2026 | Apologética 13
Autor: Salvador Hernámdez | Fuente: Escuela de la Fe
La lectura de la Sagrada escritura nos pone en contacto con la auténtica Palabra de Dios.
“¿Has leído alguna vez la Biblia?” me preguntó. “Alguna vez…”, respondí y me dio una larga explicación sobre el Argamenón, sobre el fin del mundo…y que sólo me salvaría si seguí las enseñanzas de los setenta ancianos que guían a los auténticos Testigos de Gehová.
Yo le oía pensando ¿este hombre fue alguna vez católico, ¿conocía entonces la Biblia en la misma cantidad, al menos que en su actual secta? Pero hay más.
¿Cómo es posible sacar a la Biblia tantas conclusiones erróneas como las que este señor me dio en tan solo 10 minutos? ¿Qué fuerza recibe de la palabra de Dios, aunque sea mal interpretada, que le hace predicarla en cualquier oportunidad?
La Biblia es un regalo de Dios para mejorar nos como Cristianos pero podemos utilizarla mal. Necesitamos leer la Biblia e interpretarla correctamente para conocer mejor lo que Dios piensa sobre nosotros, sobre nuestras vidas y sobre Él mismo.
Los siguientes boletines presentarán algunas bases necesarias para leer la Biblia desde la distancia correcta. Porque es un libro muy distante a nosotros: en el tiempo, en la cultura, en la mentalidad, en los avances o retrocesos científicos, etc.
Un completo estudio Bíblico debe hacerse desde estos cuatro aspectos:
- Aspecto histórico: conocer la vida que rodeo la vida del escritor bíblico para comprender por qué escribió esas palabras y el verdadero sentido de sus enseñanzas.
- Aspecto literario: conocer el estilo en que escribía cada autor, para no cambiarle es estilo a sus escritos.
- Aspectos teológicos: conocer los mensajes de la Biblia con claridad y precisión. Es decir, conocer los principios y las normas fijas que Dios nos quiere enseñar con sus palabras, aunque las aplicaciones sean variadas según el pasar de los tiempos.
- Aspecto espiritual: conocer lo que Dios propone personalmente a cada uno de nosotros para ser mejores cristianos. Es quizá el aspecto que más nos interesa a cada uno. Pero necesitamos de aspectos anteriores porque si no tomamos en cuenta todos los aspectos acabaremos sacando conclusiones equivocadas.
Importancia de la Biblia en nuestras vidas
La lectura de la Sagrada Escritura nos pone en contacto con la auténtica palabra de Dios, como la lectura de la carta de un amigo, nos pone a platicar con nuestro amigo. Para que nuestra lectura de la Biblia sea verdadera plática y conversación provechosa con Dios, debemos entrar en diálogo con Él, antes que buscar la simple instrucción y el estudio estéril. Cuando escuches la voz de Dios, no te endurezcas ni le cierres las puertas de tu corazón.
Dios nos ha hablado
Es importante observar cómo en las religiones fundadas por los hombres, son el intento del hombre para llegar a Dios. En las religiones bíblicas como la judía y la cristiana, el proceso es a la inversión porque es Dios quien toma la iniciativa de venir y hablar al hombre. Es Dios quien sale al encuentro del hombre para conversar con él. Y lo consigue “en los libros sagrados el padre que está en los cielos sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos” (CIC N. 104).
Revelación, historia de la salvación y la Biblia
Podemos preguntarnos cuánto se interesa Dios por nosotros. A veces, le sentimos muy cerca. Otras nos parece un ser lejano, casi extraño. Pero Dios quiere entrar en contacto con los hombres. Porque ama infinitamente a todos y a cada uno de los seres humanos. Por eso, toda la iniciativa del diálogo. Y habla en lugares y momentos concretos. Habla en la historia con palabras y con acciones. Habla para salvarnos. Por eso llamamos historia de la salvación al conjunto de las acciones que Dios hace en la vida de los humanos.
Dios nos manifiesta como es Él, cómo somos nosotros y cuál es su plan para toda la humanidad. Es lo que llamamos revelación. Y se realiza valiéndose de los diversos mediadores humanos, en un proceso lento y gradual, con acciones y palabras que se explican y complementan mutuamente.
La Biblia, pues, es el conjunto de los libros que relatan los incidentes de la historia y el progreso de la manifestación de Dios a los hombres. Está dividida en dos grandes bloques: Antiguo y Nuevo Testamento, cada uno con sus características propias.
Inicio de la revelación
La fe nos enseña que Dios se manifestó desde el antiguo testamento. Su finalidad fue preparar la venida de Jesucristo, salvador de toda la humanidad. Esta preparación Dios la llevó a cabo de muchas maneras junto con su pueblo elegido. Así, personas, alianzas, profecías, nacimientos o muertes, forman parte de una revelación que se realiza poco a poco. Dios se va expresando de una manera pedagógica para que aún el más simple pueda comprender. Sus libros conservan un valor permanente por ser inspirados. Sus enseñanzas no pueden ser revocadas aunque contengan elementos imperfectos y pasajeros, porque son verdadera palabra de Dios (CIC. Nos. 121 y 122).
La revelación de Dios en el Nuevo Testamento
Podemos preguntarnos ahora: ¿Qué lugar ocupa Jesucristo en esta revelación de Dios a los hombres? Jesús es la palabra de Dios hecha carne (Jn 1, 14). Él vino a dar plenitud y cumplimiento y hacer más comprensible cuanto había sido revelado en el Antiguo Testamento. Dios no dice muchas cosas. Dios dice sólo un apalabra: su verbo único, en Él dice toda su plenitud (CIC. N. 102).
El Nuevo Testamento es, “la plenitud de los tiempos” (Gál 4,4; Lc 16,16). Da cumplimiento a todas las esperanzas sembradas durante todo el Antiguo. Y así constituye la nueva y definitiva alianza que nunca cesará (CIC 124). Por eso, no hay que esperar ya ninguna otra revelación de Dios por supuesto nuevos y falsos testigos, hasta la gloriosa manifestación del mismo Jesucristo al final de los tiempos. (1 Tim 6, 14; Tt 2, 13).
Dios nos sigue hablando hoy
También podemos preguntarnos si Dios se ha olvidado de nosotros y ha callado. La respuesta a esta interrogante está en considerar que la palabra de Dios es algo vivo y cercano. Que nos sigue interpelando a cada uno de nosotros: Lo hace básicamente de dos modos:
- Con las palabras: Dios se revela primeramente por palabras. Y sus palabras están escritas en la biblia. Ahí se contiene la palabra viva de Dios que ha resonado a lo largo de los siglos (Hb 4, 12-13). A través de esta palabra Dios habla sin interrupción con la Iglesia. De forma que, cuando en la Iglesia se lee la Sagrada Escritura, es Dios mismo que nos habla.
- En los acontecimientos: No es completa la lectura de la Biblia si no perdura el diálogo recíproco que en el transcurso de los tiempos se debe establecer entre el Evangelio y nuestra vida concreta, tanto personal como social.
Actitudes ante la palabra de Dios
Es legítimo leer la Biblia buscando sus bellezas literarias o culturales. Pero nosotros debemos preocuparnos principalmente del mensaje religioso. Porque este libro se hizo con espíritu religioso. El conocimiento de la palabra de Dios, sea escrita o narrada en acontecimientos, nunca debe dejarnos neutrales o indiferentes. Nos pide la obediencia de la fe en cada paso y momento de nuestra vida. Así se convierte en fuente de salvación para nosotros (Rm1,5; 16,26). Porque estos son los planes de Dios. Y más si tenemos en cuenta que nosotros somos actores de los hechos de la historia de la salvación en cierto sentido.
Ejercicio: responde las siguientes preguntas
¿Qué es la revelación?
¿Qué relación hay entre Revelación, Historia de la Salvación y la Biblia?
¿Cuál es la finalidad del Antiguo testamento?
¿Qué figura une al Antiguo y Nuevo Testamento, y en quién se cumple lo anunciado en el Antiguo?
¿Cómo sabemos que la Biblia es Palabra auténtica de Dios y no un invento humano?
por Makf | 8 Abr, 2026 | Apologética 13
Autor: Antonio Gracia
Para conocer las Sagradas Escrituras.
Existen miles de libros que los hombres han escrito acerca de Dios a lo largo de la historia. De éstos, algunos son famosos como el Popol-Vuh de los mayas o el Ramayana y el Mahabaratha de los brahamanes.
Cuando murió Jesucristo, sus seguidores escribieron cientos de libros acerca de su vida. Algunos eran fidedignos y otros inventaban cosas sólo para ganar adeptos.
Estos últimos le atribuían a Jesús niño actos extraordinarios como dar vida a sus juguetes de madera, hablar con los animales y otro hechos similares. Estos libros los conocemos como los evangelios apócrifos.
La Iglesia, con el poder que ha recibido por la Tradición apostólica, recopiló todos estos libros, los analizó y, con la luz del Espíritu Santo, seleccionó y aprobó solamente 73 de ellos como la misma Palabra de Dios. Estos 73 libros se reunieron posteriormente en uno solo, llamado Biblia o Canon de las Escrituras.
La Biblia es la Palabra de Dios, escrita por el mismo Dios a través de la pluma de los hagiógrafos.
Por ser el Espíritu Santo el que iluminó a la Iglesia al hacer la selección, podemos estar seguros de que en este conjunto de libros está escrita la Verdad de manera fiel y sin error.
1. Hay muchas Biblias distintas. ¿Cuál es la buena?
Encontramos en las librerías decenas de títulos distintos: La Biblia de los mormones, La Biblia del pueblo, La Biblia de los gedeones, La Biblia latinoamericana, La Biblia de los Testigos de Jehová, La Biblia de Jerusalén y muchas más.
Esto se debe a dos motivos:
• Personas de buena voluntad, que acordes con lo dictado por la Iglesia, han hecho traducciones y adaptaciones a los diferentes lenguajes, para hacer más accesible la Palabra de Dios a todos los hombres.
• Sectas y religiones que han suprimido o retocado lo que no les gustaba, o que han adulterado el mensaje de Dios, al modificar las palabras originalmente escritas por los hagiógrafos.
Para sabe si una Biblia es la original
Por todo lo anterior, al comprar una Biblia, es importante revisar que sea la original. ¿Cómo?
1. Verificando que incluya los 73 libros que aparecen en la siguiente tabla: 46 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento.
2. Verificando en la contraportada que la Biblia esté aprobada por alguna autoridad de la Iglesia Católica. Esta aprobación aparece con las palabras en latín ‘imprimatur” y “nihil obstat”, que significan: “se puede imprimir” y “nada obstaculiza su impresión”.
3. Asesorándote con algún sacerdote de confianza.
2. División general
La Biblia se divide, ante todo, en dos grandes partes:
• Antiguo Testamento
• Nuevo Testamento, ambos relacionados entre sí.
La palabra latina testamentum -de donde viene la palabra española testamento- fue empleada al principio de la era cristiana, para traducir la voz griega: diatheké, que literalmente significaba disposición, contrato.
A su vez, los traductores griegos, llamados los Setenta, la usaron para traducir la expresión hebrea berit = pacto de soberanía, por medio de la cual designaban los hebreos la Alianza del Sinaí. Lo importante es que el término Testamento ha quedado para designar, hasta nuestros días, la división de las Escrituras.
3. División numérica de la Biblia
Dos grandes religiones se rigen por las enseñanzas de la Biblia: la judía y la cristiana, la cual está integrada por católicos, ortodoxos y diferentes denominaciones.
Los judíos sólo aceptan, como es claro, lo que nosotros llamamos Antiguo Testamento y lo dividen en tres grandes partes: "La Ley, los Profetas y otros escritos sagrados". Está compuesta por 39 libros.
Para los católicos, la Biblia –Antiguo y Nuevo Testamento– está formada por 73 libros: 46 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento. Los protestantes de las principales denominaciones, sólo aceptan una lista bíblica de 66 libros: 39 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo.
Como se ve, la diferencia entre católicos y protestantes se encuentra, no en el canon o lista de los libros del Nuevo Testamento, sino del Antiguo.
Antes se manejaba la hipótesis de que en el judaísmo había dos cánones, el largo (o alejandrino) y el corto (o palestinense). De acuerdo a esto, la Iglesia había seguido el canon largo o alejandrino, mientras que los judíos a partir del siglo I ó II después de Cristo, se habrían quedado con el canon corto o palestinense.
Hoy en día esta hipótesis es rechazada por las siguientes razones:
a) Por un lado, la traducción de la Biblia hebrea al griego no fue una obra unitaria en su finalidad o proyecto, ni fue traducida simultáneamente.
b) Por otro lado, conocemos la mayor parte de la Biblia de los Setenta a través de códices cristianos del siglo IV y V después de Cristo. Por lo tanto, ellos reflejarían, en todo caso, el uso cristiano de este tiempo. Y aún allí mismo, podemos comprobar la variabilidad que existía en algunos puntos.
c)Además, entre los judíos de Palestina no había una uniformidad en lo que respecta al canon; por esto, tampoco podremos hablar de un canon palestinense.
Por todos estos motivos, no podemos conocer las fronteras exactas de los libros reconocidos por los judíos de Alejandría.
Seguramente, además de los libros que habían surgido en Palestina, tenían libros propios compuestos en Alejandría, en lengua griega, como por ejemplo el de la Sabiduría.
La Iglesia católica, lo mismo que la ortodoxa, a partir del Concilio de Hipona en el año 383 después de Cristo, admitió como inspirados no sólo los protocanónicos (o aceptados primero, por eso se llaman de la primera ley) sino los deuterocanónicos (o de la segunda ley), lista que fue confirmada solemnemente por el Concilio de Trento, en 1546.
Hemos de mencionar, como argumento irrefutable para afirmar que la Biblia consta de 73 libros y no de 66, lo siguiente:
• La primera comunidad cristiana (Comunidad de los Apóstoles y discípulos del Señor) usó esta traducción de la Biblia griega de los Setenta, es decir el Antiguo Testamento con 46 libros.
• Jesucristo, al señalarle a san Pedro: "Te daré las llaves del Reino de Dios; así, lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo" (Mt 16, 19), nos obliga a hacer y a aceptar lo que los primeros cristianos creían, hacían o usaban (sea de palabra o de viva voz).
• Los argumentos que los judíos usaron para no aceptar los libros deuterocanónicos como parte del canon del Antiguo Testamento aceptado por ellos, no gozan de la autoridad divina, en virtud, de que en ese momento (año 100 después de Cristo), la Comunidad cristiana ya existía y gozaba de plena autoridad en la materia.
Como vemos, la Iglesia tiene la razón al afirmar que la Biblia consta de 73 libros y no de 66 como dicen las sectas.
No hay que olvidar que la Biblia es la Palabra de Dios puesta por escrito en un momento privilegiado de la Tradición, por lo tanto nada puede añadirse, ni nada puede quitarse "La economía cristiana, por ser la alianza nueva y definitiva, nunca pasará; ni hay que esperar otra revelación pública antes de la gloriosa manifestación de Jesucristo nuestro Señor" (La Divina Revelación, # 4).
Por otro lado, siendo sinceros y honestos descubriremos que: la única institución, la única Iglesia que transmitió por más de 1500 años la Palabra de Dios al mundo entero, es la Iglesia Católica: en sus monasterios, los monjes copiaban fielmente a mano el texto sagrado, la Iglesia en su Liturgia, en sus celebraciones la veneraba de manera especialísima, la vida de la Iglesia gira en torno a Cristo y éste contenido en la Biblia.
¿Cómo aceptar la Biblia y no aceptar a la Iglesia que ha sido fiel custodio y madre para que nada de lo que hay en ella se pierda?
¿Con qué autoridad puede alguien quitar o añadir algo a la Palabra de Dios, si la Iglesia Católica fundada por Jesucristo, haciendo uso de su autoridad divina ha declarado que nada puede añadirse ni nada puede quitarse:
"Ante todo, tened presente que ninguna predicción de la Escritura está a merced de interpretaciones personales; Porque ninguna predicción antigua aconteció por designio humano; hombres como eran, hablaron de parte de Dios movidos por el Espíritu Santo" (2 P 1, 20-21)?.
Los libros que no aceptan las sectas y los Nuevos Movimientos pseudo-religiosos son los siguientes: Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc y 1 – 2 de Macabeos.
Usando una fórmula fácil de aprender, podemos citar estos libros de la siguiente manera: "ToJuSaEBa Mabis".
3. División temática
Teniendo en cuenta los distintos temas que nos ofrece la Biblia, podemos dividirlos en varios grupos:
Antiguo Testamento
En tiempo de Cristo –y aún ahora-, los judíos clasificaban las Escrituras en tres partes:
• la Ley,
• los Profetas
• otros Escritos.
La Ley y los Profetas eran los más importantes. El mismo Cristo los cita, por ejemplo, en Mt 7, 12. Los escritos se empleaban en las asambleas. El Eclesiástico los cita en el prefacio de su libro.
Hoy dividimos las Escrituras, así:
Los libros que componen la Biblia
Antiguo Testamento
El Antiguo Testamento comienza con un conjunto de cinco libros, a los cuales los traductores griegos dieron el nombre de Pentateuco (penta = cinco; teuco = instrumentos, de donde provino luego la expresión "estuches" para los rollos de papiro y finalmente "libros"). Los judíos llaman a estos cinco libros la Torah o la Ley y los cinco libros eran cada uno un "quinto" de la Ley.
Estos cinco libros son :
Pentateuco
• Éxodo
• Génesis
• Levítico
• Números
• Deuteronomio
Libros sapienciales
• Salmos
• Job
• Proverbios
• Eclesiastés
• Cantar de los Cantares
• Sabiduría
• Sirácide (Eclesiástico)
Libros históricos
• Josué
• Rut
• I Samuel
• II Samuel
• I Reyes
• II Reyes
• I Crónicas
• II Crónicas
• Esdras
• Nehemías
• Tobías
• Judit
• Ester
• I Macabeos
• II Macabeos
Los judíos llaman "profetas anteriores" a Josué, Jueces, Samuel y Reyes ya que en ellos se encuentra la historia de los grandes profetas: Elías, Eliseo y aún Samuel.
A los que nosotros llamamos profetas, los judíos los llaman profetas posteriores.
Digamos también que para la Biblia griega, los libros de Samuel y Reyes formaban una sola unidad y los llamaban libros de los Reyes. Del mismo modo, los libros I y II de Crónicas, formaban uno solo con Esdras y Nehemías, por considerarse como obra del mismo autor.
La Biblia griega y la Vulgata de san Jerónimo llaman a Crónicas con el nombre de Paralipómenos.
Libros proféticos
• Isaías
• Jeremías*
• Lamentaciones
• Baruc
• Ezequiel
• Daniel
• Oseas
• Joel
• Amós
• Abdías
• Jonás
• Miqueas
• Nahum
• Habacuc
• Sofonías
• Ageo
• Sofonías
• Zacarías
• Malaquías
En algunas ediciones de la Biblia, los libros de Jeremías y Lamentaciones vienen unidos como un solo libro.
Nuevo Testamento
Evangelios
• Mateo
• Marcos
• Lucas
• Juan
Hechos de los apóstoles
Pertenecen a este grupo 21 Epístolas o Cartas:
Cartas del Nuevo Testamento
• Romanos
• I Corintios
• II Corintios
• Gálatas
• Efesios
• Filipenses
• Colosenses
• I Tesalonicenses
• II Tesalonicenses
• I Timoteo
• II Timoteo
• Tito
• Filemón
• Hebreos
Cartas Católicas
• Santiago
• I Pedro
• II Pedro
• I Juan
• II Juan
• III Juan
• Judas
• Apocalipsis
4. Unidad de ambos Testamentos
El Antiguo y Nuevo Testamento se complementan mutuamente. Su interrelación es tan completa, que el primero explica el segundo y viceversa.
Sólo a la luz del Antiguo Testamento se alcanza a comprender el primero; y sólo a la luz del Nuevo Testamento, nos damos cuenta de lo que el Antiguo quiso decir.
Con razón, Cristo les decía a sus oyentes: "Investigad las Escrituras y así comprobarán que Moisés habla de mí" (Jn 5, 39-45). Y san Lucas, relatando el encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús, dice que Jesús "empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó todo lo que había sobre Él en las Escrituras" (Lc 24, 25-27). De igual manera, san Mateo en sus tres primeros capítulos.
5. Textos originales y copias
No existen los textos bíblicos autógrafos, escritos por la propia mano del autor del libro de los Jueces, o de la Sabiduría, o de Marcos, o de Filemón, etc. Esto no debe asustarnos, ya que tampoco se conservan los originales de las grandes obras literarias y filosóficas de la antigüedad (éstas últimas obras tienen pocos testimonios textuales, y a veces con diferencias de unos diez siglos o más entre el original y las primeras copias).
Cuando en ocasiones se habla de "originales", se refiere a las lenguas en que originalmente fueron escritos. Por ejemplo, se dice: la traducción de esta Biblia se hizo de los originales, es decir, de las lenguas originales, hebreo, arameo y griego, según el caso.
6. Copias manuscritas
Material
En la antigüedad, para escribir algunas cosas se usaban las tablillas de arcilla, las ostraka o pedazos de cerámica rota, las piedras, los cilindros y las estelas.
Para copiar un libro de la Biblia o toda ella, este material no se utilizaba, pues sólo podía aprovecharse para textos breves. El material empleado para la copia de la Biblia fue de dos tipos: el papiro y el pergamino.
El papiro (usado en Egipto desde el año 3,000 antes de Cristo). Es una planta acuática –caña o junco- que se da sobre todo en el Delta del Nilo. Se abría primero el tallo de la planta y luego se prensaba; las láminas así obtenidas se entrecruzaban, se aplastaban y se secaban.
Era el material más común, pero a la vez el más frágil. Por lo regular se escribía sólo por la parte interior. Se han conservado muchos papiros de Egipto gracias a su clima seco.
Constituyen el testimonio más antiguo en el ámbito de manuscritos bíblicos. El pergamino se forma con la piel de ciertos animales (ovejas, corderos), preparada con una técnica especial perfeccionada en Pérgamo, al norte de Éfeso, hacia el año 100 después de Cristo. Parece que fue muy difundido por los persas.
En el Nuevo Testamento tenemos un testimonio de su uso en 2 Tim 4, 13: "Cuando vengas, tráeme el abrigo que dejé en Tróada, en casa de Carpo, y los libros, en especial, los pergaminos".
Del siglo IV después de Cristo en adelante fue muy común. Es un material mucho más resistente, pero, a la vez, más caro. Por eso, algunos manuscritos en pergamino fueron raspados por completo para que pudieran ser utilizados de nuevo.
Formato
El rollo es una larga tira de papiro o piel, reforzada en las extremidades con dos varas que servían para enrollarla (Cfr. Lc 4, 16-20; Jr 36). Aún en nuestros tiempos, los judíos utilizan los rollos. El códice o libro ordinario (más común en pergaminos) fue empleado por los cristianos desde el siglo II; pero por los judíos, más tarde, parece que a partir del siglo VII. Los códices griegos se distinguen en unciales o mayúsculos y minúsculos.
Los primeros son de letras mayúsculas continuas, más difíciles de leer por no haber separación entre las palabras; estuvieron en boga hasta el siglo X u XI; hay un poco más de 250 de ellos. Los segundos son de letras minúsculas, más fáciles de leer porque se da la separación entre las palabras. Empiezan a utilizarse a partir del siglo IX después de Cristo y se multiplican desde el siglo XI; son alrededor de 2 mil 600.
7. Lenguas en que se escribió la Biblia
Para la composición de la Biblia se emplearon tres lenguas: la hebrea, la aramea y la griega.
• En hebreo se escribió casi todo el Antiguo Testamento.
Era la lengua propia del Pueblo de Israel. Su origen es bastante oscuro. Parece que comenzaron a hablarla los cananeos y después la adoptaron los israelitas a partir de su estancia en Canaán.
• En Arameo, lengua más antigua que el hebreo, se escribieron pocas cosas. Se pueden citar algunos capítulos de Esdras, Jeremías, Daniel y Mateo. El arameo comenzó a introducirse en Israel hacia los siglos IV y III antes de Cristo y tomó tanto fuerza, que llegó a suplantar a la lengua hebrea. Incluso Jesús hablaba con el pueblo en uno de los dialectos arameos.
• En griego fueron escritos algunos libros del Antiguo Testamento, como el de la Sabiduría, 2 Macabeos y todos los del Nuevo Testamento menos el Evangelio de san Mateo. Este griego no era un griego clásico, como era por ejemplo el de Demóstenes, sino un griego popular, vulgar y corriente, llamado Koiné = común, que usaba el hombre de la calle. Se generalizó después de la conquista en Grecia por Alejandro Magno.
Antiguo Testamento
• Daniel: hebreo, con fragmentos arameos y griegos
• Esdras: hebreo, con inserción de algunos documentos en arameo
• Ester: hebreo, con fragmentos griegos
• 1 Macabeos: hebreo. 2 Macabeos: griego
• Tobías y Judit: hebreo o arameo
• Sabiduría: griego
• Todos los demás libros: hebreo
Nuevo Testamento
• San Mateo: arameo
• Todos los demás libros: griego
8.Versiones de la Biblia
Hay que decir que, con el correr de los tiempos, se han hecho innumerables versiones de la Biblia. Entre las más antiguas –que son las que interesan más- hay dos muy importantes: la de los "Setenta" y la Vulgata.
La versión de los Setenta. Según una tradición, fue realizada por 70 sabios de Israel. Su elaboración, entre los siglos III y I antes de nuestra era, estuvo destinada a los judíos de la Diáspora o de la dispersión, es decir, para el culto de las comunidades judías que vivían en el mundo grecorromano, especialmente de Alejandría y que ya habían olvidado la lengua hebrea, o quizá mejor, con el fin de que pudieran propagarla en la griega. En cualquier caso, esta traducción fue importante para los judíos que hablaban el griego y que más tarde se extendió por los países mediterráneos, preparando así el ambiente para el Evangelio.
La versión de la Vulgata. Esta versión fue hecha en latín por san Jerónimo en el siglo IV en Belén. Partió de una necesidad, como la de los Setenta. Durante los dos primeros siglos se utilizaba en la Iglesia el griego popular, que era el que se hablaba en el imperio romano. Pero en el siglo III, se fue imponiendo el latín en Occidente. Por esa razón la tradujo san Jerónimo al latín.
De ella se han sacado muchas ediciones hasta nuestros días, desde que el Concilio de Trento la reconoció solemnemente como la versión oficial latina sin negar por eso, el valor de otras versiones.
por Makf | 8 Abr, 2026 | Apologética 13
Autor: P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá
Fuente: Para dar razón de nuestra Esperanza, sepa defender su Fe
Los 7 libros del Antiguo Testamento escritos en griego han sido causa de muchas discusiones. La Iglesia Católica dio a estos 7 libros el nombre de «libros deuterocanónicos».
Hoy día vamos a conversar sobre la Biblia:
¿Cuántos libros tiene la Biblia? ¿Qué diferencias hay entre las Biblias católicas y las Biblias protestantes?
La Biblia no es un solo libro, como algunos creen, sino una biblioteca completa. Toda la Biblia está compuesta por 73 libros, algunos de los cuales son bastante extensos, como el del profeta Isaías, y otros son más breves, como el del profeta Abdías.
Estos 73 libros están repartidos de tal forma, que al Antiguo Testamento (AT) le corresponden 46, y al Nuevo Testamento (NT) 27 libros.
De vez en cuando suele caer en nuestras manos alguna Biblia protestante, y nos llevamos la sorpresa de que le faltan siete libros, por lo cual tan sólo tiene 66 libros.
Este vacío se encuentra en el Antiguo Testamento y se debe a la ausencia de los siguientes libros: Tobías, Judit, 1 Macabeos, 2 Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y el de Baruc.
¿Por qué esta diferencia entre la Biblia católica y la protestante?
Es un problema histórico-teológico muy complejo. Resumiendo mucho, trataremos de contestar esta pregunta.
Primero vamos a explicar cómo se formó la colección de libros sagrados del Antiguo Testamento dentro del pueblo judío. Y luego veremos cómo los cristianos aceptaron estos libros del A.T. junto con los libros del N.T. para formar la Biblia completa.
La antigua comunidad judía de Palestina
En tiempos de Jesucristo, encontramos que en Palestina el pueblo judío sólo aceptaba el A.T. Y todavía no habían definido la lista completa de sus libros sagrados, es decir, seguía abierta la posibilidad de agregar nuevos escritos a la colección de libros inspirados.
Pero desde hacía mucho tiempo, desde alrededor de los años 600 antes de Cristo, con la destrucción de Jerusalén y la desaparición del Estado judío, estaba latente la preocupación de concretar oficialmente la lista de libros sagrados. ¿Qué criterios usaron los judíos para fijar esta lista de libros sagrados? Debían ser libros sagrados en los cuales se reconocía la verdadera fe de Israel, para asegurar la continuidad de esta fe en el pueblo. Había varios escritos que parecían dudosos en asuntos de fe, e incluso francamente peligrosos, de manera que fueron excluidos de la lista oficial. Además aceptaron solamente libros sagrados escritos originalmente en hebreo (o arameo).
Los libros religiosos escritos en griego fueron rechazados por ser libros muy recientes, o de origen no-judío. (Este último dato es muy importante, porque de ahí viene después el problema de la diferencia de libros.)
Así se fijó entonces una lista de libros religiosos que eran de verdadera inspiración divina y entraron en la colección de la Escritura Sagrada. A esta lista oficial de libros inspirados se dará, con el tiempo, el nombre de «Canon», o «Libros canónicos». La palabra griega Canon significa regla , norma, y quiere decir que los libros canónicos reflejan «la regla de vida», o «la norma de vida» para quienes creen en estos escritos. Todos los libros canónicos de la comunidad de Palestina eran libros originalmente escritos en hebreo-arameo.
Los libros religiosos escritos en griego no entraron en el canon, pero recibieron el nombre de «apócrifos», «libros apócrifos» (= ocultos), porque tenían doctrinas dudosas y se los consideraba «de origen oculto».
En el primer siglo de nuestra era (año 90 después de Cristo) la comunidad judía de Palestina había llegado a reconocer en la práctica 39 libros como inspirados oficialmente.
Esta lista de los 39 libros de A.T. es el llamado «Canon de Palestina», o «el Canon de Jerusalén».
La comunidad judía de Alejandría
Simultáneamente existía una comunidad judía en Alejandría, en Egipto. Era una colonia judía muy numerosa fuera de Palestina, pues contaba con más de 100.000 israelitas. Los judíos en Egipto ya no entendían el hebreo, porque hacía tiempo habían aceptado el griego, que era la lengua oficial en todo el Cercano Oriente.
En sus reuniones religiosas, en sus sinagogas, ellos usaban una traducción de la Sagrada Escritura del hebreo al griego que se llamaba «de los Setenta». Según una leyenda muy antigua esta traducción «de los Setenta» había sido hecha casi milagrosamente por 70 sabios (entre los años 250 y 150 antes de Cristo).
La traducción griega de los Setenta conservaba los 39 libros que tenía el Canon de Palestina (canon hebreo), más otros 7 libros en griego. Así se formó el famoso «Canon de Alejandría» con un total de 46 libros sagrados.
La comunidad judía de Palestina nunca vio con buenos ojos esta diferencia de sus hermanos alejandrinos, y rechazaban aquellos 7 libros, porque estaban escritos originalmente en griego y eran libros agregados posteriormente.
Era una realidad que, al tiempo del nacimiento del cristianismo, había dos grandes centros religiosos del judaísmo: el de Jerusalén (en Palestina), y el de Alejandría (en Egipto). En ambos lugares tenían autorizados los libros del A.T: en Jerusalén 39 libros (en hebreo- arameo), en Alejandría 46 libros (en griego).
Los primeros cristianos y los libros sagrados del A.T.
El cristianismo nació como un movimiento religioso dentro del pueblo judío. Jesús mismo era judío y no rechazaba los libros sagrados de su pueblo. Además los primeros cristianos habían oído decir a Jesús que El no había venido a suprimir el A.T. sino a completarlo (Mt. 5, 17). Por eso los cristianos reconocieron también como libros inspirados los textos del A.T. que usaban los judíos.
Pero se vieron en dificultades. ¿Debían usar el canon breve de Palestina con 39 libros, o el canon largo de Alejandría con 46 libros?
De hecho, por causa de la persecución contra los cristianos, el cristianismo se extendió prioritariamente fuera de Palestina, por el mundo griego y romano. Al menos en su redacción definitiva y cuando en los libros del N.T. se citaban textos del A.T. (más de 300 veces), naturalmente se citaban en griego, según el Canon largo de Alejandría.
Era lo más lógico, por tanto, que los primeros cristianos tomaran este Canon griego de Alejandría, porque los mismos destinatarios a quienes debían llevar la palabra de Dios todos hablaban griego. Por lo tanto, el cristianismo aceptó desde el comienzo la versión griega del A.T. con 46 libros.
La reacción de los judíos contra los cristianos
Los judíos consideraban a los cristianos como herejes del judaísmo. No les gustó para nada que los cristianos usaran los libros sagrados del A.T. Y para peor, los cristianos indicaban profecías del A.T. para justificar su fe en Jesús de Nazaret. Además los cristianos comenzaron a escribir nuevos libros sagrados: el Nuevo Testamento.
Todo esto fue motivo para que los judíos resolvieran cerrar definitivamente el Canon de sus libros sagrados. Y en reacción contra los cristianos, que usaban el Canon largo de Alejandría con sus 46 libros del A.T., todos los judíos optaron por el Canon breve de Palestina con 39 libros.
Los 7 libros griegos del Canon de Alejandría fueron declarados como libros «apócrifos» y no inspirados. Esta fue la decisión que tomaron los responsables del judaísmo en el año 90 después de Cristo y proclamaron oficialmente el Canon judío para sus libros sagrados.
Los cristianos, por su parte, y sin que la Iglesia resolviera nada oficialmente, siguieron con la costumbre de usar los 46 libros como libros inspirados del A.T. De vez en cuando había algunas voces discordantes dentro de la Iglesia que querían imponer el Canon oficial de los judíos con sus 39 libros. Pero varios concilios, dentro de la Iglesia, definieron que los 46 libros del A.T. son realmente libros inspirados y sagrados.
¿Qué pasó con la Reforma?
En el año 1517 Martín Lutero se separó de la Iglesia Católica. Y entre los muchos cambios que introdujo para formar su nueva iglesia, estuvo el de tomar el Canon breve de los judíos de Palestina, que tenía 39 libros para el A.T. Algo muy extraño, porque iba en contra de una larga tradición de la Iglesia, que viene de los apóstoles. Los cristianos, durante más de 1.500 años, contaban entre los libros sagrados los 46 libros del A.T.
Sin embargo, a Lutero le molestaban los 7 libros escritos en lengua griega y que no figuraban en los de lengua hebrea.
Ante esta situación los obispos de todo el mundo se reunieron en el famoso Concilio de Trento y fijaron definitivamente el Canon de las Escrituras en 46 libros para el A.T. y en 27 para el N.T.
Pero los protestantes y las muchas sectas nacidas de ellos, comenzaron a usar el Canon de los judíos palestinos que tenían sólo 39 libros del AT.
De ahí vienen las diferencias de libros entre las Biblias católicas y las Biblias evangélicas.
Los libros canónicos
Los 7 libros del A.T. escritos en griego han sido causa de muchas discusiones. La Iglesia Católica dio a estos 7 libros el nombre de «libros deuterocanónicos». La palabra griega «deutero» significa Segundo. Así la Iglesia Católica declara que son libros de segunda aparición en el Canon o en la lista oficial de libros del A.T. porque pasaron en un segundo momento a formar parte del Canon.
Los otros 39 libros del A.T., escritos en hebreo, son los llamados «libros protocanónicos». La palabra «proto» significa «Primero», ya que desde el primer momento estos libros integraron el Canon del A.T.
Qumram
En el año 1947 los arqueólogos descubrieron en Qumram (Palestina) escritos muy antiguos y encontraron entre ellos los libros de Judit, Baruc, Eclesiástico y 1 de Macabeos escritos originalmente en hebreo, y el libro de Tobías en arameo. Quiere decir que solamente los libros de Sabiduría y 2 de Macabeos fueron redactados en griego. Así el argumento de no aceptar estos 7 libros por estar escritos en griego ya no es válido. Además la Iglesia Católica nunca aceptó este argumento.
Consideraciones finales
Después de todo, nos damos cuenta de que este problema acerca de los libros, es una cuestión histórico-teológica muy compleja, y con diversas interpretaciones y apreciaciones. Con todo, es indudable que la Iglesia Católica, respecto a este punto, goza de una base histórica y doctrinal que, muy razonablemente, la presenta como la más segura.
Sin embargo, desde que Lutero tomó la decisión de no aceptar esta tradición de la Iglesia Católica, todas las iglesias protestantes rechazaron los libros Deuterocanónicos como libros inspirados y declararon estos 7 libros como libros «apócrifos».
En los últimos años hay, de parte de muchos protestantes, una actitud más moderada para con estos 7 libros e incluso se editan Biblias ecuménicas con los Libros Deuterocanónicos.
En efecto, han ido comprendiendo que ciertas doctrinas bíblicas, como la resurrección de los muertos, el tema de los ángeles, el concepto de retribución, la noción de purgatorio, empiezan a aparecer ya en estos 7 libros tardíos.
Por el hecho de haber suprimido estos libros se dan cuenta de que hay un salto muy grande hasta el N.T. (más o menos una época de 300 años sin libros inspirados). Sin embargo estos 7 libros griegos revelan un eslabón precioso hacia el N.T. Las enseñanzas de estos escritos muestran una mayor armonía en toda la Revelación Divina en la Biblia.
Por este motivo, se ven ya algunas Biblias protestantes que, al final, incluyen estos 7 libros, aunque con un valor secundario.
Quiera Dios que llegue pronto el día en que los protestantes den un paso más y los acepten definitivamente con la importancia propia de la Palabra de Dios, para volver a la unidad que un día perdimos.
Cuestionario
¿De cuántos libros está formada la Biblia Católica y de cuántos la Evangélica?
¿Cómo se originó esta diferencia?
¿Cuáles son los libros canónicos y los Deuterocanónicos?
¿Por qué se llaman así?
¿Qué aporte hacen estos libros a la Revelación?
¿Qué pasó con la Reforma de Lutero en lo referente al número de los libros de la Biblia?
¿Qué se confirmó con los hallazgos de Qumram?
¿Incluyen últimamente algunas Biblias protestantes los libros Deuterocanónicos?
¿Qué sería deseable a futuro?
por Makf | 8 Abr, 2026 | Apologética 13
Autor: ideasrapidas.org | Fuente: ideasrapidas.org
Ideas rápidas sobre la Biblia.
A. ¿QUÉ ES LA BIBLIA?
- ¿Qué es la Biblia? Se llama Biblia al conjunto de textos inspirados por Dios para conducir a los hombres al cielo. Los libros anteriores a Jesucristo forman el llamado antiguo testamento. Los demás textos son el nuevo testamento. La inspiración divina de la Biblia está avalada por las tradiciones judeo cristianas.
- ¿Qué dicen los judíos respecto a la Biblia? Los judíos sólo aceptan como inspirados los libros del antiguo testamento. Suelen entenderlos bastante literalmente y con rigor en aplicaciones detalladas.
- ¿Qué dicen los protestantes respecto a la Biblia? En la teoría protestante todavía imperan los lemas de "sola scriptura" y "libre examen", que rechazan la Tradición y Magisterio eclesiástico, para afirmar que cada uno interprete la Biblia a su manera. Por esto han surgido numerosas divisiones en el protestantismo. Sin embargo en la práctica, los protestantes interpretan la Biblia según la tradición de su rama religiosa, y según las explicaciones de sus dirigentes. Es lógico que sea así.
- ¿Qué dicen los ortodoxos respecto a la Biblia? En general, los ortodoxos coinciden con los católicos en su visión de la Biblia.
- ¿Qué dicen los católicos respecto a la Biblia? Los católicos aceptan también que la Biblia es inspirada por Dios. En cuanto a la interpretación bíblica, los católicos siguen la Tradición, y el Magisterio del Papa.
B. INTERPRETACIÓN DE LA BIBLIA
- ¿La Biblia necesita interpretación? Cualquier persona al leer un libro lo comprende de una manera que puede ser diferente al modo de entenderlo de otro lector. Esto es correcto también al leer la Biblia. Sin embargo, puede suceder que alguna lectura obtenga conclusiones opuestas a lo que Dios quiere decirnos. Por esto, conviene que además de las opiniones personales, exista una interpretación auténtica que garantice la fidelidad al deseo divino. Entre los católicos, esta tarea la realiza el Magisterio de la Iglesia, de acuerdo con la Tradición.
- ¿Por qué los católicos gozan de esta interpretación auténtica? Porque Jesucristo lo prefirió así, como lo muestra la misma Biblia:
Jesucristo eligió a Pedro como cabeza y pastor de su Iglesia y le dijo: "todo lo que ates sobre la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desates sobre la tierra quedará desatado en los cielos" (Mt 16, 19). (Sin referencias a la Biblia).
Jesús confirma y mejora al antiguo testamento. Sin embargo, en sus indicaciones a los Apóstoles nunca habla de seguir la Biblia, sino de predicarle a Él, sus enseñanzas.
Jesucristo dijo a los Apóstoles: "Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo cuanto os he mandado" (Mt 28, 19-20). (Cuanto os he mandado oralmente pues así enseñó Jesús).
Jesucristo no quiso dejar ningún texto escrito, sino que prefirió elegir a sus Apóstoles como transmisores de su doctrina con la ayuda del Espíritu Santo. Las enseñanzas de Cristo son igual o más importantes que las contenidas en el antiguo testamento. Y el Señor prefirió transmitirlas oralmente dando así una categoría decisiva a la Tradición y al Magisterio de la Iglesia. Jesús no quiso escribir, prefirió dejarnos a Pedro.
- ¿No es raro que unos hombres interpreten la palabra de Dios? No es raro, si estos hombres han recibido el mandato divino de obrar así, enseñando a todas las gentes. Además, el Papa y los obispos mantienen -lógicamente- un exquisito respeto hacia los textos bíblicos, estudiando bien su contenido; y al dar una interpretación actúan bajo la guía del Espíritu Santo y del mismo Jesucristo que cuida de su Iglesia: "Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28, 19-20).
- ¿No es mejor que cada uno interprete la Biblia a su manera? Esto no es conveniente, pues con gran facilidad cada uno puede entender lo que le parezca tomando un texto aquí o allá, sin tener en cuenta otros textos bíblicos y otras enseñanzas de Jesucristo. Cada uno inventaría su propia religión en la que él sería quien dictara las normas. Y una religión inventada por uno mismo sin duda es falsa.
- ¿Por qué Dios ha preferido actuar así? El Señor ha querido unir la Biblia a la Tradición y al Magisterio, buscando el bien del hombre:
La soberbia y autosuficiencia hacen mucho daño al hombre. Fue el pecado del diablo que quiso independizarse de Dios. Nosotros no somos dioses sino criaturas, y la autonomía respecto a Dios nos destroza. Por esto, el Señor previene el orgullo y prefiere que no sea cada uno quien se autodiseñe la Biblia.
Dios creó al hombre como ser social: "No es bueno que el hombre esté solo" (Gn 2, 18). Tampoco el hombre se autosalva, sino que conviene a la naturaleza humana avanzar hacia el Señor con la colaboración de otros hombres. Otros hombres le bautizan y confiesan. Otros hombres le ayudan a entender la Biblia.
- ¿Algún ejemplo de interpretación bíblica? En el antiguo testamento se prescriben algunas normas limitadas a una época o situación concreta. En el nuevo testamento se corrigen algunas. Otras se han modificado posteriormente. Con esto no se actúa contra la Biblia, sino a favor de su interpretación adecuada, buscando realizar lo que Dios desea, distinguiendo lo que debe hacerse siempre, de lo que sólo eran normas circunstanciales y transitorias.
- ¿Un ejemplo? En el antiguo testamento estaba ordenado: lapidar a las adúlteras, no comer carne de cerdo, sacrificar dos corderos cada día, realizar la circuncisión (esto era muy importante), etc. En el nuevo testamento, se lee como Dios insta a Pedro a modificar algunas cosas, sobre todo el cambio tan grande de suprimir la circuncisión. Reunidos los apóstoles con Pedro decretaron: "Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponeros más cargas que las necesarias: abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de los animales estrangulados y de la fornicación. Obraréis bien al guardaros de estas cosas" (Hch 15, 28-29). Este texto bíblico muestra como el Señor guía a los apóstoles. Aquí, el antiguo y nuevo testamento se oponen aparentemente, pero sigue siendo Dios quien guía a su pueblo, antes mediante Moisés, luego con Pedro, ahora mediante el Papa. Es el estilo divino de actuar.
- ¿La Iglesia católica prohíbe reflexionar en la Biblia? No, no. La lectura y meditación de la Biblia está muy recomendada en la Iglesia católica, siempre que uno la lea con deseo de orar, aprender y acercarse a Dios. Sobre todo es muy aconsejable leer los evangelios.
C. INSPIRACIÓN DIVINA DE LA BIBLIA
- ¿Qué significa que la Biblia es inspirada por Dios? La inspiración divina de la Biblia significa que Dios mismo es el autor principal de estos libros, aunque utilizó para escribirlos un instrumento humano. El autor humano escribe con su estilo, pero bajo la inspiración divina, de modo que lo escrito realmente es palabra de Dios.
- ¿Cómo se sabe que la Biblia está inspirada por Dios? Esta inspiración se conoce por dos motivos principales:
El Señor al dirigirse a los hombres añade a sus palabras unos hechos portentosos -milagros- que testifican esas frases como divinas. La Tradición y el Magisterio transmiten esos textos como auténticos, diferenciándolos de otros libros.
- ¿Qué milagros ha habido? En el antiguo testamento se narran bastantes milagros, sobre todo en torno a Moisés. En el nuevo testamento son muy conocidos y abundantes los de Jesucristo. También se recogen hechos prodigiosos de los Apóstoles. Actualmente, sigue habiendo milagros de vez en cuando.
D. USO DE LA BIBLIA
- ¿Cómo se usa la Biblia? Los teólogos emplean las sagradas escrituras para sus estudios. Los católicos usamos la Biblia para aprender y rezar, no para resolver cuestiones. Para solucionar dudas disponemos del catecismo.
- ¿No para resolver cuestiones? Los protestantes y los judíos se preguntan ¿dónde dice la Biblia esto?, y como si todos fueran grandes teólogos se ponen a analizar las Escrituras, con resultados no siempre acertados pues no todos son expertos bíblicos. Los católicos a la hora de resolver dudas nos preguntamos más bien ¿qué dice el catecismo sobre esto? Y obtenemos grandes ventajas: el catecismo es más claro, reúne enseñanzas más desarrolladas, y es igual de seguro que la Biblia. Para resolver cuestiones, la Biblia reclama estudios e interpretación que no están al alcance de cualquier aficionado. Para rezar es maravillosa.
- ¿Errores? En torno a la Biblia, hay unos modos de razonar que conducen a equivocaciones. Suelen coincidir en la pretensión de usar la Biblia como sistema para resolver dudas; olvidando la Tradición y el Magisterio. Veamos unos argumentos erróneos:
"Jesucristo nunca dijo esto".- Esta frase conduce a varios errores, porque en la Biblia no aparece todo lo que el Señor dijo, y hay cosas que debemos cumplir aunque Jesús no las mencionara. Por ejemplo, probablemente Jesucristo nunca habló del aborto, de las drogas, del terrorismo, de las armas de destrucción masiva, del uso de anticonceptivos, etc.
En cambio, el Señor habló varias veces del primado de Pedro y de la misión de los apóstoles. Jesús no quiso decirlo todo, sino que nos dejó al Papa como maestro y guía, que nos enseña y conduce hacia Él.
"Esto no está en la Biblia".- Otra frase que conduce a errores parecidos, porque no todo está en la Biblia. Los cristianos no seguimos a la Biblia sino a Cristo, guiados por el Papa.
"Mira lo que dice la Biblia".- Otro modo de pensar equivocado donde vuelve a usarse la Biblia para resolver cuestiones sin ser expertos. Si uno se atiene sólo a la Biblia, puede decidir que se debe lapidar a las adúlteras, que la poligamia está permitida, y que se debe circuncidar a los familiares, animales incluidos… Dejemos a los expertos que analicen las Escrituras y nosotros disfrutemos de su piadosa lectura. Para resolver cuestiones, usemos el catecismo -y lo veremos lleno de citas bíblicas bien escogidas-.