por Makf | 12 Abr, 2026 | Apologética 16
Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net
158. — Logias femeninas andróginas y Co-Masonería
‘Las mujeres’, decía Dittfurth, uno de los jefes de los Iluminados, ‘ejercen una influencia demasiado grande sobre los hombres para que nosotros podanos reformar el mundo si no reformarnos a las mujeres’.
‘El taller de hermanos que no se anexa una logia de hermanas’, decía por su parte Pike, ‘es un taller incompleto, destinado fatalmente a no perfeccionar jamás a sus miembros... Sólo en tenida de adopción la Masonería está completa’ (Benoit, F.M., I, 413-415.)
Uno de los altos jefes de la secta, que se llamaba Víndice, escribía en 1858, en carta que se publicó después: ‘Oía últimamente a uno de nuestros amigos referirse de una manera filosófica de nuestros proyectos y decirnos:
- Para destruir el Catolicismo es preciso comenzar por suprimir a la mujer.
- Eso es verdadero en un sentido; pero ya que no podemos suprimir a la mujer, corrompámosla con la Iglesia. Corruptio optimi pessima.
El fin es bastante hermoso para tentar a hombres como nosotros’ (F.B., 231) Para conseguirlo se ha procurado llevarla a las logias.
La Masonería ha procurado la fundación de logias femeninas desde los primeros tiempos de su expansión por Europa; logias que han sido llamadas de adopción, y también andróginas, compuestas de hombres y mujeres corno suelen serlo las más de las veces; en las cuales los hermanos no dejan a las hermanas funcionar solas.
Se llaman de adopción porque, según los doctores masones, como Mackey, las mujeres no pueden ser verdaderamente masonas, con derecho a tener los secretos de la Masonería, y por eso es que también enseña que son incapaces de moralidad, ya que la moralidad se aprende en la Masonería.
‘En algunas partes de los Estados Unidos, dice ese autor, estos grados (de mujeres) son muy populares, mientras que en otros lugares nunca han sido practicados y y son fuertemente condenados con innovaciones impropias.
Cuando a las mujeres se les dice que al recibir estos grados son admitidas en la Orden Masónica y que están obteniendo información masónica bajo el nombre de ‘Masonería de señoras’, simplemente se las engaña’ (A. F., 304, 324-325.)
La Gran Logia de Londres no ha querido reconocer a las logias andróginas; pero en 1893 la logia francesa ‘Los Libre Pensadores’ se constituyó por sí misma en ‘La Gran Logia Simbólica de Francia, El Derecho Humano’, teniendo la particularidad de admitir tanto hombres como mujeres en su seno; la que se llama Co-Masonería. Esta Gran Logia tiene todos los 33 grados; tiene su asiento en París y cuenta con centenares de logias de la misma especie que le están afiliadas en Europa y en los países americanos.
Las logias que hablan el inglés tienen un Consejo subsidiario propio; pero son parte integrante de la Orden continental y practican una mezcla curiosa de culto teosófico; lo que las pone en contacto y en parte bajo la dirección de la dirección suprema del teosofismo y de la H. 33 Annie Besant, mientras que el Consejo Supremo Universal Mixto, cuyo asiento, como he dicho, está en París (calle Jules Breton, 5) con su Gran Maestre Pirom y Gran Secretaria General madame Amelia Gedaler, grado 33. (La Cause, 118; Webster, 301 y sigs..)
159. — Sus grados
Ya se ha dicho que la Masonería tiene los 33 grados del Rito Escocés. Pero en la simple Masonería de adopción, en que las mujeres están como pupilas dirigidas por los jefes de la Orden, se cuentan cinco grados, los tres comunes a toda Masonería, y el de Maestra perfecta, que corresponde al grado Rosa-Cruz de la Masonería masculina y el de Sublime Escocesa, correspondiente al grado Kadosh (véase Espasa, página 732.)
Los primeros, ya se sabe, son los grados simbólicos; los últimos, los filosóficos. En ellos, tanto por medio de las ceremonias de recepción como por medio de las preguntas y respuestas del catecismo, se les va haciendo perder toda delicadeza y rubor y adquirir la libertad y caridad masónicas; se les va inculcando el desprecio al sacerdote, a la religión, el odio a N.S. Jesucristo y el amor a Satanás.
También tiene su rito polàdico o satánico. Ya he dicho que se les hace profanar la hostia sagrada.
160. Licencia extrema
Como es de suponer, la licencia ha llegado a veces a sobrepasar todo limite, a tal punto que ‘profanos y masones aún, han protestado, dice Eckert, contra las orgías de la Logia de la Masonería Egipcia de adopción, fundada en París en 1782 por el famoso conde Cagliostro.
El mismo Gran Oriente en su Estado de 1807, recuerda los deplorables abusos que se cometieron en 1774 en varias logias de adopción’.
En Chile hemos tenido en la Belén de Sárraga un ejemplo de masones, sin duda internadas en los grados filosóficos, a juzgar por lo que dijo en sus conferencias tomado de las leyendas de la Masonería, y a juzgar también por el desplante o desvergüenza con que hacía ruborizarse a muchos de sus oyentes, según me contaba un caballero que la habla oído que no es propenso a escandalizarse por cualquier cosa .
‘Poseemos, dice Eckert, varios rituales de las logias de adopción; pero no nos atrevemos a reproducirlos en una obra seria (T. 1, p. 343- 345.) Mr. Segur da algunos detalles que pueden leerse.
161. — Los Lobetones (Lobeznos.)
Hay una segunda clase de Masonería de adopción, la de los Lobetones, que se ha introducido hace poco. ‘El Lobetón, dice Clavel, uno de los grandes doctores masones, es hijo de un masón. Este nombre, que a causa de haber perdido su etimología, se ha desnaturalizado, es de origen muy antiguo.
Los iniciados en los misterios de Isis llevaban aún en público, una máscara en forma de cabeza de chacal o de lobo dorado. Por lo cual se decía de un Isiade: es un chacal, o es un lobo. El hijo de un iniciado era calificado de lobezno, de lobetón’. ¡Después de lo dicho resulta honroso y significativo el nombre! En la G.. de Chile se adopta de lobetón a los siete años al hijo de un masón, y a los diecisiete puede ser aprendiz .
162. — Sacramentos masónicos que reciben.
A los lobetones se les inicia con una ceremonia que es el bautismo masónico. ¿Por qué no había de tener la anti-Iglesia su anti bautismo también? En esa ceremonia entran la piedra bruta, el cincel y el mazo; para significar al padre el trabajo que debe hacer sobre su hijo, labrando en él toda la perfección masónica.
El padrino sostiene delante del corazón del ahijado la plomada, para enseñarle a marchar con rectitud por el camino de la verdad y de la virtud, masónicas, se entiende.
El primer Vigilante con el padrino sostiene el nivel delante del pecho, para enseñarle que el nivel debe pasar sobre él y sobre los demás para igualarlos. Se le pone en seguida la escuadra con los dos lados para abajo; y después viene la ceremonia de acompañarlo al Venerable, los dos Vigilantes y el Padrino con hachas encendidas delante de los tres candelabros, haciendo prometer a los Vigilantes que se esforzarán por hacer marchar al lobetón por el camino de la verdad y de la virtud, y por encender en su corazón el amor de sus semejantes y el deseo de trabajar un día por el bien de la humanidad; lo que juran los hermanos.
Ya sabemos cuál es el sentido que dan los masones a esas palabras tan bonitas.
En seguida viene una ceremonia parecida a las unciones que se hacen en el bautismo católico en los sentidos: el Venerable las hace con vino en la boca, en los oídos y en los ojos.
También puede recibir el lobetón la confirmación masónica, en la cual promete no revelar a los profanos la doctrina de la Orden, y es sometido a pruebas terribles de truenos y estruendos de murallas que caen; los que simboliza la guerra de las pasiones, las turbaciones de los prejuicios, del error y de la ignorancia, en sentido masónico, por supuesto.
A eso sucede el ruido de armas y de combates que simbolizan la fuerza con que debe luchar el virtuoso con el error, etcétera.
Finalmente el lobetón marcha reculando para aprender que no se llega al santuario de la verdad desde los primeros pasos. Antes de la confirmación debe hacer la confesión de sus faltas, para lo cual lo anima el Venerable diciéndole que nada de sus faltas o defectos se le oculta.
por Makf | 12 Abr, 2026 | Apologética 16
Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net
150. — Mentira e hipocresía
Ya se ha dicho que el gran medio de que se vale la Masonería para hacer sus conquistas y realizar sus fines es la mentira y el engaño. Ese engaño lo hemos visto empleado en la manifestación de sus propósitos: lo que ella dice que quiere es precisamente lo contrario de lo que quiere en realidad.
No es raro encontrar también en los escritos masónicos o en la boca de los propagandistas o apologistas de la Orden la afectación de Cristianismo, de respeto por la religión y por el catolicismo; eso sí que libre de toda mezcla agregada por la ignorancia, etc.
Hace poco cayó en mis manos un folleto publicado por el centro editorial masónico de Santiago, en que el masón va atacando la religión cristiana y a Dios mismo, con toda la hipocresía masónica, presentándose como un creyente y mejor creyente aún que la persona piadosa a quien se dirige, mintiendo, tergiversando, interpretando con la más torcida intención todo lo que necesita para destruir la fe del católico.
Los que asistieron hace poco a los Congresos Eucarísticos de Santiago y de Concepción saben cómo la Masonería engañó a muchos católicos, vendiendo en las puertas de los templos folletos blasfemos, presentándolos con la apariencia de ser folletos eucarísticos.
Ese es sistema masónico antiguo: ‘Las semejanzas entre la correspondencia de Weishaupt’, dice Webster, ‘y la de Voltaire y de Federico el Grande son por cierto muy sorprendentes. Todos por momentos profesan respeto al Cristianismo al mismo tiempo que trabajan por destruirlo.
Así, lo mismo que Voltarire es una carta a D´Alembert expresa su horror por la publicación de un folleto anticristiano, Le Testament de Jean Merlier, y en otro lo urge para hacerlo circular a millares por toda Francia; igualmente Weishaupt cuida en general de mostrar la apariencia de un filósofo benigno y aun de un evangelista cristiano; sólo por momentos echa a un lado la máscara y muestra detrás de ella la mueca del sátiro’.
Esa afectación de Cristianismo dio tan buen resultado, que el mismo Spartacus (seudónimo de Weishaupt) escribe con aires de triunfo ‘Usted no puede imaginarse qué consideración y sensación está levantando nuestro grado de Sacerdote.
Lo más admirable es que grandes Protestantes y teólogos reformados que pertenecen al Iluminismo están creyendo que la enseñanza religiosa que en él se da contiene el verdadero y genuino espíritu de la religión cristiana. ¡Oh! Hombres, ¿de qué no se os puede persuadir? ¡Nunca pensé que llegaría a ser el fundador de una nueva religión’! (Webster, p 213-219.)
Las palabras mágicas de que usa la Masonería para engañar y seducir son demasiado conocidas ya; pero a pesar de todo, es difícil convencerse de la fuerza que tienen. Cuando uno ve a los hombres más elevados e independientes del país manejados como niños pequeños al llamado de una palabra como liberalismo o conquistas liberales, que si alguna realidad tienen es precisamente la contraria de lo que suenan; cuando se ve entusiasmarse a las muchedumbres, cuando se les habla de libertad, igualdad y fraternidad, por aquellos mismos que trabajan por quitar toda libertad, igualdad y fraternidad; cuando se les habla de la verdad, por aquellos que tienen por norma la falsedad ; cuando uno ve a los de arriba y a los de abajo, entregarse como mansos corderos a la dirección de los que la pronuncian, de los que ya en otras ocasiones han resultado embaucadores, sólo entonces puede darse cuenta de la habilidad con que la Masonería sabe valerse de esos resortes para llegar a dominar el mundo, y de la constancia y majadería con que los emplea.
Tal ha sido uno de los resortes más poderosos con que la Masonería se ha afiliado adeptos y ha hecho que las multitudes ciegas y sencillas hayan obedecido ciegamente sus planes, especialmente en esos períodos de fanatismo y enloquecimiento que la historia del siglo XIX, sobre ledo, nos presenta en Francia, en Alemania, en Italia y en España, como puede verse en los autores que especialmente relatan su acción en esos países.
Lo mismo, desgraciadamente se observa también en los pueblos de América, en Chile mismo a pesar de lo sesuda que suele ser su mentalidad, y a pesar de que los engaños precedentes han ido quedando en descubierto con la realidad de los hechos.
Las palabras de doble sentido son corrientes en el estilo masónico: para el común de las gentes tienen un sentido, para la Masonería tienen otro. Lo que significa fanatismo para los profanos, no es lo que significa para los masones; lo que suena la palabra superstición para los demás, no es lo mismo que suena para los masones; lo mismo hay que decir del despotismo, de la tiranía, de la emancipación, del mismo nombre de Dios, si alguna vez resuena en sus labios. Superstición y fanatismo para los masones es la religión, especialmente la católica; despotismo y tiranía para ellos son los reyes, sacerdotes, magistrados y ejército. Emancipación es la licencia, la anarquía, etc.
Con el empleo de esas palabras, la Masonería sabe ir ajustando su propaganda al grado de preparación para llegar al final de su obra destructora de toda idea religiosa y de orden.
151. — Exponer principios ocultando las consecuencias
Entre las habilidades masónicas enumera Dom Benoit las siguientes; Afirmar los principios, disimulando sus consecuencias. ‘Siempre los principios, decía Weishaupt, jamás las consecuencias’. La igualdad, la libertad, la secularización, por ejemplo, son principios, afirmados constantemente por la Masonería; pero se guarda bien de manifestar las consecuencias de destrucción del orden social adonde quiere llegar con la libertad, y de la apostasía general del Estado, de la familia y de los individuos, adonde quiere ir a parar con la secularización.
152. — Ir tras un fin aparentando buscar otro
Así, cuando se quería destruir el Poder Temporal del Papa, no se hablaba de eso, sino de formar la unidad italiana. Cuando se quiere separar la Iglesia del Estado, se dirá que es para tener más fondos para la enseñanza, para evitar roces de la religión con la política, etc., pero jamás se dirá que es por cercenar a la religión una parte de su acción.
Cuando se quiere apartar de la Misa a los niños, a los jóvenes, a los profesores, se fundarán sociedades de Boys Scouts, musicales, deportivas, etc., para fomentar los ejercicios físicos, para cultivar un arte o ciencia, etc., y se procurará ocupar en eso precisamente el tiempo en que se impida el cumplimiento de los deberes religiosos; pero no se dirá que es allá adonde se quiere ir.
‘Al organizarse la Masonería en la América Latina’, dice la Pastoral, ya citada, del Rvmo. Arzob. de Caracas, ‘después de la Independencia, se encontró con que estos países eran entera y profundamente católicos; mostrarles, pues, claramente el fin que se proponía hubiera sido un procedimiento demasiado torpe; apeló, por tanto, al fingimiento, al disimulo, a la hipocresía, propagando que no era sino una asociación de caridad’... 153. — Combatir a los enemigos sin nombrarlos Es corriente entre nosotros, como en todas partes, pues el estilo masónico es universal, el oír declamar contra los reaccionarios, los oscurantistas. Ya se sabe que son los católicos o los clérigos. Si se les nombrara, muchos de los oyentes se sentirían heridos y se prevendrían en contra. Cuando se trató de suprimir los derechos de Dios en la Revolución Francesa, se habló sólo de los Derechos del Hombre.
154. — Perseguir con el pretexto de defenderse
Cuando hicimos, en Iquique, la procesión conmemorativa del Centenario de Constantino, a que antes he hecho referencia, en la cual fuimos atacados de una manera salvaje, ensañándose los atarantes contra respetables e indefensas señoras, se nos culpó de provocación. El liberalismo tarapaqueño, que no era más que la máscara detrás de la cual ocultó la Masonería su faz cobarde, se defendía en aquella forma de nuestro supuesto ataque, que consistía en una procesión piadosa, pacífica y respetuosa. Para la Masonería, el clericalismo y la religión son siempre enemigos que amenazan los ideales que ella persigue.
155. — Hacer profesión de ciencia
El estandarte de la ciencia es enarbolado por la Masonería corno un arma para combatir los dogmas de nuestra fe. Ya antes he hablado algo de los quilates que calza la ciencia y aun la intelectualidad de los masones en cuanto tales, por confesión de ellos mismos En esa decantada ciencia ha entrado todo cuanto disparate han dicho antiguos y modernos contra la moral y contra Dios, contra la espiritualidad del alma y consiguiente dignidad del hombre En ella se contienen todos los sofismas, todas las calumnias, todas las falsificaciones que han fabricado la filosofía o la historia para debilitar la fe o socavar sus cimientos racionales. Es una inmensa y tenaz conspiración contra la verdad.
Ahí están los sabios de la Masonería sosteniendo, contra todos los dictados de la ciencia y llegando hasta las mayores ridiculeces para sostenerlo, el materialismo, la generalización espontánea, la descendencia del hombre, del mono o de otro animal, del cual no se han encontrado aún rastros sobre la tierra, a pesar de que, al buscarlos, los han encontrado hasta de las hormigas que han vivido en épocas prehistóricas.
Al llegar en mi revisión de la primera edición a este punto, leo en La Revista Católica, de Santiago, un artículo inspirado en revistas europeas, especialmente en Estudio, revista francesa, que trata precisamente de la pobreza de hombres de valer de que adolece la Masonería. Ese artículo, publicado en el número del 3 de octubre de 1925, es digno de leerse.
El filósofo italiano Benedicto Croce, hablando de la cultura masónica, dice: ‘Excelente cultura para comerciantes, empleados, preceptores, medicastros, pero... cultura barata. Sin embargo, cultura detestable, por el mismo motivo, para el que quiere profundizar en los problemas del espíritu, de la sociedad, de la realidad de las cosas. Detestable, intelectualmente y también moralmente.’
Lombardo Radice, en su revista pedagógica I Nuovi Doveri, decía analizando la acción masónica en la vida pública italiana: ‘‘vida social e intelectual toda era un fracaso monstruoso’.
Como resultado de una encuesta que se hizo entre personalidades que no figuran ni en la extrema católica ni en la masónica, la Masonería fue calificada como gravísimo peligro, como ‘peso muerto de todas las mediocridades coaligadas’. Otro ha dicho con ironía: ‘Creo yo que la acción manifiesta u oculta de la Masonería se resuelve en un bien para nuestro país, porque sirve para esparcir por todas partes y cada vez más un saludable desprecio por las sectas secretas por las sutiles intrigas, las declamaciones humanitarias, que ocultan el vacío del pensamiento y la violencia de los intereses particulares’
156. — Fomentar la corrupción
Hija y heredera del ángel caído, la Masonería se complace como él en la caída de los hombres. Las doctrinas que profesa, son de suyo corruptoras de las costumbres. El materialismo; la divinización del hombre; la libertad absoluta; la identificación de la naturaleza con Dios, etc., son las doctrinas que santifica toda suerte de inclinaciones o suprimen toda responsabilidad por la condescendencia con nuestros desordenados apetitos; el culto de la carne; el llanto por la muerte de Hiram, o sea del estado de naturaleza primitiva que la Masonería supone destruido por la religión y la Sociedad, y el anhelo para reconstruirlo, haciendo envidiable y convirtiendo en un ideal la suerte del salvaje sin leyes y del animal que puede sin rubor alguno satisfacer sus apetitos, Son otros tantos estímulos a la deshonestidad y a toda suerte de crímenes y pecados. Eso no hay quien no lo vea.
En Dom Benoit se puede ver hasta dónde llegó la avaricia de muchos corifeos de la Revolución Francesa. Me contentaré sólo con tomarle una cita de Taine, escritor muy conocido y nada sospechoso de parcialidad, según el cual la Revolución ‘echó mano de los tres quintos de los bienes raíces de Francia, arrancó a las comunidades y a los particulares de diez a doce mil millones de valores muebles e inmuebles, elevó la deuda pública, que era en 1789 de cuatro mil millones, a más de cincuenta riiil millones’. Pues bien, la mayor parte de esos bienes no tuvo otro empleo que el de servir a los intereses privados de los ‘virtuosos republicanos’
‘Napoleón 1, continúa Dom Benoit, no hizo sino hartar de pensiones y de puestos a los más fogosos revolucionarios para convertirlos en conservadores’ (Benoit, F. M., II, 336-337.)
Y José, su hermano, hecho Gran Maestre por él, convertido en Rey de España, se agregó al archicanciller Cambaceres con el tltulo de Primer Gran Maestre adjunto a su majestad el Rey de España y dió a las logias toda libertad, agrupándolas alrededor del Gran Oriente, en el cual veían a su protector y salvador. De ahí provino, según el autor de la ‘Memoria de la Masonería militar’, que las rentas de la Masonería produjeron al Gran Maestre dos millones de francos y a su adjunto Cambaceres cien mil! (Eck., II, 155.)
Según Menéndez y Pelayo, la venta de los bienes de los religiosos llevada a cabo por la Masonería española en la llamada desamortización de Mendízabal, ‘no fué tal sino conjunto de lesiones enormísimas e inmenso desbarate, en que, si perdió la Iglesia, nada ganó el Estado, viniendo a quedar los únicos gananciosos, en último término, no los agricultores y propietarios españoles, sino una turba aventurera de agiotistas y jugadores de bolsa.’ (Heterodoxos, III, 597 y sigs.)
Lo que pasó en Francia a principios de este siglo, cuando la Masonería, adueñada del poder, despojó a la Iglesia de sus bienes, para venderlos en favor de la beneficencia o enseñanza del Estado, el escandaloso latrocinio con que se enriquecieron unos pocos y se esfumaron los millones que se habían prometido al pueblo, para cohonestar aquel robo, es historia fresca y demasiado conocida aún.
Lo que ha pasado en Francia ha ocurrido en todas partes; pasa en Méjico, pasó en Italia, y la Masonería se ha estado preparando para realizarlo también en Chile, donde la voz pública no daría carta de delicada honradez en el manejo de fondos ajenos a la Masonería.
Yo mismo, personalmente, he tenido ocasión de saberlo; pero no quiero hacer la menor alusión que pudiera personalizar el cargo. Muchos de los lectores lo saben; otros lo sabrán después, ya que son pocas las cosas que no llegan a saberse en este mundo. Los que, después de la primera edición me han dado datos a este respecto, se contentarán con esta afirmación general. No puedo detallar.
No tengo para qué decir que la Masonería ha usado como arma poderosa al estimular en las multitudes codicias y sed de placeres que es difícil puedan saciar, a fin de prepararlas para las revueltas o para conquistarse sus votos, haciéndoles promesas que no ha de cumplir.
En cuanto a la sensualidad, la más violenta de todas las pasiones, ved lo que dice León XIII, fundándose como lo advierte, en datos auténticos, en su Encíclica ‘Humanum Genus’, contra las sociedades secretas: ‘Se han encontrado en la secta de los masones quienes dijeran y propusieran que es menester trabajar con arte y concienzudamente para que la multitud se sacie con ilimitada licencia de vicios’.
A ese fin van encaminadas las publicaciones inmorales, obras teatrales, producciones cinematográficas, casi totalmente en manos de los judíos, casas destinadas al fomento de los vicios, etc..
157. — Resultados a la vista
Lo están en todas partes, En la ciudad donde esto escribí, hay proporcionalmente más logias que en las ciudades de la República; y, por consiguiente, es tanto mayor la influencia de las logias cuanto menor es la de la Iglesia, todo en proporción a la población. Pues bien, los que conocen esta ciudad pueden decir si esa mayor influencia masónica ha hecho de ella una ciudad de costumbres más sobrias y puras o si hay en ella mayor corrupción de costumbres que en aquellas otras ciudades donde se observa la proporción contraria.
Por lo demás, a cualquiera parte del mundo hacia donde se tienda la vista, se encontrará siempre la misma ley:
A mayor influencia y preponderancia masónica, en igualdad de otras circunstancias, corresponderá mayor corrupción, manifestada en los crímenes pasionales e infantiles, en los suicidios, en los divorcios, en la prostitución, en el juego, etc.
por Makf | 12 Abr, 2026 | Apologética 16
Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net
- — Hay que reconocer su acción
Sería cegarse voluntariamente y sin provecho apreciable el no reconocer que la Masonería ejerce en el mundo una acción extensa y complicada y que su influjo es muy poderoso desde cualquier aspecto que se le mire, Y sí a esto se agrega su coordinación al Judaísmo o su cooperación con él, su acción e influjo resultan mucho más eficaces y trascendentales.
En Inglaterra y Estados Unidos el número de sus afiliados es verdaderamente grande, considerado en sí mismo y en relación con la población de esos países; pero en las naciones católicas, la proporción suele ser muy insignificante y no corresponde en manera alguna al predominio que suele tener en ellos la Masonería.
¿Cómo ha podido conseguirlo?
He aquí lo que voy a declarar brevemente, siguiendo principalmente a Dom Benoit.
- — La sugestión para formar opinión
‘Se concibe, dice Copin-Albancelli, que desde el día siguiente de su iniciación, los masones hagan sentir en todas partes, alrededor suyo, la repercusión de la acción que se ejerce incesantemente sobre su espíritu.
Repiten lo que han oído decir por los predicadores del Poder Oculto.
El periodista en sus artículos, el publicista en sus escritos, el autor dramático en sus piezas, el cancionero en sus canciones, el pornógrafo en sus producciones infames, el profesor en sus cursos, el institutor en sus clases, todos esparcen bajo diversas formas la enseñanza que han recibido, las ideas de que están impregnados.
El estado de espíritu creado y almacenado en las logias como en un depósito desborda, pues, por todas partes y el medio profano se encuentra poco a poco modificado por él.
Y como los francmasones que hacen así el oficio de propagandistas no se dan como masones, la acción que ejercen no es conocida como acción masónica.
El diario moderado, el diario patriota, religioso aún, pueden tener, sin que se sepa, su o sus francmasones que no digan en él sino lo que pueden decir; pero que se encuentran en la logia de los francmasones rabiosos de la Lanterne y de la Action. Si no tiene su o sus francmasones, tiene éste o el otro de sus redactores empapados, gracias a las ‘influencias individuales cuidadosamente encubiertas’, en espíritu masónico, diluído en la medida conveniente para que sea asimilable en el medio en que debe obrar.
Estos masonizantes trasmiten a su vez a sus camaradas el espíritu que han recibido.
Y así es cómo nuestra prensa, aun la de oposición, está atacada en muchos puntos por infiltraciones masónicas’.
‘Lo mismo pasa en los talleres, salones, grupos que constituirnos, de tal modo que para tal estado de cosas, no existe sino un solo remedio, que, desgraciadamente, es aquel al cual uno menos se resuelve: que consiste en conocer las características de espíritu masónico y en darle la contra en todo y en unirse y someterse a las disciplinas intelectuaIes y morales que representan los estados de espíritu contrarios’ (Copin, C. J., 173.174.)
Lo que el autor dice de Francia, es perfectamente aplicable a Chile y a cualquier
otro país.
- - La acción jerárquica
Como se comprende, es eficacísima para toda propaganda. Del Consejo Supremo parte una insinuación de obrar en tal o cual sentido, de propagar tal o cual idea, y en el momento comienza la acción en todos los puntos del país donde hay un núcleo masón y a veces donde hay un solo hermano apostado al servicio de la Orden. Y como se suele disponer de la prensa, luego se publican las ideas que se quieren divulgar, los anhelos que se quieren hacer sentir; en seguida comienzan a llegar los telegramas de todas partes, manifestando el sentir de la opinión formada artificialmente por los que dirigen la tramoya, y corno el resto de la población ni sospecha la trama, no deja oír su voz.
De esa manera, la única voz que se oye, la única opinión que se deja sentir es la que el Gran Oriente ha querido que se sienta, y ahí tenéis formada como por encanto una opinión pública, tal vez enteramente contraria al sentir de la casi totalidad de los habitantes.
Cuando estaba por venir a Iquique la Belén de Sárraga, por manejos masónicos, como se ha dicho, se tuvo buen cuidado de formar una unión de periodistas y luego comenzó la prensa adicta a la Masonería o sugestionada por ella, a hacerle el reclamo, presentándola como una gran conferenciante; los demás diarios, parte por solidaridad con los primeros, parte por no quedarse sin decir nada en una cosa que no conocían, siguieron haciendo coro.
El pueblo, la sociedad, no tuvo más información sobre las verdaderas tendencias y carácter de la conferenciante que la modestísima proporcionada por la hojita dominical ‘La Luz’, y eso cuando ya estaba formada la opinión favorable a la oradora masona.
La acción jerárquica de la Masonería había formado la opinión a su sabor.
- — La prensa
Es también más universal y más eficaz de lo que ordinariamente se cree, precisamente por razón del secreto con que se la hace servir a la Orden.
Se trabaja por medio de ella en todos los tonos o matices, desde el más impío y descarado hasta el más hipócritamente disimulado, acomodándose a toda suerte de lectores, para que los unos no se espanten y para que los otros se endurezcan más y más. Los instrumentos son distintos; la cabeza que dirige es la misma.
Los reclamos de la Masonería en favor de una obra son poderosísimos, como es de suponer después de lo dicho.
En un momento dado se dejan oír de un confín a otro del país y a veces del mundo entero.
Hay logias, hay círculos o centros dependientes de los hermanos, hay diarios en los cuales ellos también están metidos, todos comienzan, como por encanto, a poner las nubes producciones a veces bien mediocres, sin que el resto del mundo se dé cuenta del complot que se ha formado para hacerle leer una obra que a veces resulta simplemente infame como he tenido ocasión de verlo.
La prensa menuda destinada al pueblo, brota y se difunde por todas partes, dirigida o subvencionada y ayudada en toda forma por la Masonería, en revistas, almanaques, novelas, hojas, etc.
Las Bibliotecas populares, fundadas por la Masonería o dirigidas por ella, abundan en producciones que llevan su espíritu y hacen su obra de destruir la fe, la moral cristiana y las sanas ideas sociales.
Casi nadie sospecha siquiera que de intento se acumulan en ellas obras de tales tendencias y se han proscrito otras que podrían contrarrestar la propaganda mentirosa e inmoral que en aquéllas se hace.
- — Sociedades masónicas menos perfectas
Para llevar a cabo sus planes, sin abrir mucho sus puertas, la Masonería ha ideado una multitud de sociedades que profesan sus principios y viven de su espíritu. Son las principales La Internacional, o Sociedad Internacional de Trabajadores; la Alianza Republicana Universal; la Alianza Internacional de la Democracia Socialista; los Nihilistas; los Fenianos; la Unión Fraternal de las Sociedades Obreras de Italia; la Sociedad Internacional de Librepensadores; la Asociación Internacional de los Universitarios; la Joven Italia y la Joven Euriopa, la Liga de la Enseñanza, &c
La característica general de todas estas asociaciones es el odio a la Religión Católica, a Cristo, a Dios ; la comunidad de bienes, y la licencia de costumbres en lo que toca al matrimonio. Para más detalles acerca de su origen, de su organización, de su entroncamiento con la Masonería, remito a los lectores a Dom Benoit (F. M., II, desde el principio.)
Entre estas sectas llamo la atención a la de los Librepensadores o Solidarios, que tienen el compromiso de morir fuera de todo culto religioso. Es el colmo de la perversidad: comprometerse a cerrar todas las puertas a la misericordia divina.
- — Sociedades auxiliares
La Masonería las tiene de varias clases. Entre ellas hay que contar en primer lugar las sociedades Públicas organizadas según los principios masónicos, como la de los Sansimonianos, de los Fourrieristas o Falansterianos , en Francia, y de la Nueva Armonía,en Inglaterra y Estados Unidos.
De estas decía Ragón, Gran Doctor del Gran Oriente de Francia: ‘Por su inmensa palanca de asociación, la Masonería es la sola capaz de realizar en una comunión generadora esta grande y bella unidas social concebida por los Saint Simon, los Owen y los Fourier. Que los masones lo quieran y las generosas concepciones de estos pensadores filántropos dejarán de ser vanas utopías’. Las tres asociaciones profesaban el panteísmo, el comunismo, la disolución de la familia, etc. (Benoit, F.M., II, 72- 174.)
Entre esas sociedades hay que contar la Liga de la Enseñanza, cuyo programa se ha querido copiar disimuladamente entre nosotros, para llegar al fin anhelado de la escuela laica obligatoria y única. En la misma categoría hay que poner la Liga de la Defensa de los Derechos del Hombre, nombre con que se quiere disimular el fin de agrupar una fuerza más al servicio de la dirección oculta de las logias.
Como ésas hay una cantidad de sociedades o centros de cultura, a veces de vida muy efímera, que brotan de la inspiración masónica, que directa o indirectamente trabajan o en realizar su programa o al menos en prepararle el ambiente.
De esta clase de sociedades, de cultura científica y literaria, se valió la Masonería para propagar sus ideas anticristianas y revolucionarias en el siglo pasado, valiéndose también de los Congresos científicos, para facilitar la traslación honorífica y gratuita de su agentes a aquellos centros en donde hacía más falta o daría mayor resultado esa propaganda.
- — Sociedades públicas sin fines sectarios
La Masonería tiene gran cuidado de infiltrarse en toda suerte de asociaciones extrañas y de adueñarse de ellas colocando sus afiliados, hasta que, estando en mayoría, puedan cerrar a los que no lo son completamente, si así conviene a la secta.
Hay, por ejemplo, una sociedad de instrucción, fundada quizás por sacerdotes, o al menos por católicos. Ser deslizará en ella un caballero rico, cuyo carácter masón ignora, y que entra con buenas intenciones a la sociedad que le abre sus puertas.
Este, más tarde, propone a otro hermano inofensivo como él, y nadie le pondrá reparos, porque nadie sospecha de la acción que se está ejerciendo en el seno de la sociedad, aún sin que los miembros de las logias se den cuenta ellos mismos del fin adonde van a llegar, Y en pocos años la sociedad, de católica que era, quedará convertida en sociedad masónica, gracias al secreto de la Masonería y a la confianza y bonachona sencillez de los primeros socios.
Y de esta manera se introduce el espíritu masónico poco a poco en toda suerte de sociedades militares, literarias, de beneficencia, de deportes, de enseñanza, etc. ‘Vosotros no sois en este momento, decía en el convento de 1892 el H.. Blatin, sino un estado mayor, no sois sino los oficiales, no habéis aún agrupado oficialmente las tropas que debéis llevar al combate. No podéis llamar esas tropas a vuestras logias.. pero os lo digo con una profunda convicción personal, necesitáis, bajo formas que se han encontrado, gracias a los elementos que ya podéis llegar a reunir en torno vuestro, todas esas masas del sufragio universal que no piden sino ser disciplinadas por vosotros’.
El Congreso Mas.. de Amiens, en 1894, recomendaba la creación de sociedades que obren bajo la inspiración masónica: ‘Nuestra Comisión, decía, ha estimado que este medio debía ser señalado de un modo muy particular a vuestra atención. Os procurará, en efecto, a todos la ocasión de hacer predominar vuestras ideas en todas partes, si tenemos el talento de organizar esas sociedades, quedando siempre tras bastidores’ (Copin, C.J., 195-197.)
‘La Masonería, dice un periódico masón de Estados Nudos, trabaja tranquila y secretamente; pero penetra al través de todos los poros de la sociedad en sus muchas relaciones, y los que reciben sus muchos favores, se asombran de sus grandes obras, sin poder decir de donde vienen (Chronicle, 1897, II, 303.) ‘La fuerza real de la Masonería, dice en otra ocasión, en su trabajo externo, está sin duda en que hay más masones y muchas veces mejor calificados para la ejecución del trabajo masónico fuera de la Hermandad que dentro de ella. La Masonería misma, en Europa y América, funda sociedades e instituciones de semejante forma y fin para todas las clases de la sociedad e infunde en ellas su espíritu’ (cit. por Cath. Encyclop. Masonry.)
- — Los Boys Scouts
Voy a dedicar un párrafo especial a esta institución, por la importancia que está teniendo en todas partes.
‘La institución de los Boys Scouts, o Niños Exploradores, para usar palabras de nuestro propio idioma, fué hecha por el general inglés Baden Powell, al parecer sin otros fines que el de desarrollar en los niños las energías físicas, el espíritu de iniciativa y de beneficencía.
No pasó por su mente, al menos así se ha dicho y así se ha manifestado en los reglamentos, el valerse de esa institución para fines antirreligiosos; al contrario, a los niños se les enseñaba el cumplimento de sus deberes religiosos y les daba tiempo y oportunidad para ello.
Así es como han podido establecerse Boy Scouts católicos, que, sin perjudicar en nada el cumplimiento de sus obligaciones religiosas, antes bien dándoles el realce que resulta de su parada, juventud y presentación, han podido entregarse a los ejercicios del explorador, uniendo a los medios de formación puramente naturales, los medios y las fuerzas sobrenaturales que dan el cumplimiento de los deberes religiosos y la práctica de los sacramentos y de la oración.
Así es como los hemos visto acudir en gran número y en irreprochable presentación a tributar el homenaje de su fe al Padre Santo y a recibir sus consejos y su bendición.
Pero la Masonería, que se ha adueñado mañosamente de la enseñanza, en casi todos los países latinos, se ha apropiado también con suma facilidad de la dirección de los Scouts y, traicionando la de los niños y la confianza de sus padres católicos, se vale de la institución y de sus reglamentos para apartarlos del cumplimiento de los deberes religiosos, que son los más necesarios y fundamentales del hombre, y prepararlos para el indiferentismo práctico y teórico y aun para su afiliación en las logias. De ahí es que pone sumo empeño en fomentar la institución y en no dejarla escaparse de sus manos.
Los ‘Boys Scouts’ constituyeron un día obra por excelencia masónica. Fueron masones el alma de toda brigada en la República entera. Sin embargo, el año último se acentuó una crisis alarmante en este hermoso instituto en casi todas las ciudades. En lo que va corrido del Presente año (1918) se ha iniciado una reacción que habrá de restaurar la actividad de todos los directorios y brigadas existentes y que multiplicará los organismos de esta institución.
Se estudian y procuran corregir todos los defectos que paralizaron su desarrollo. Ningún mason olvide la circunstancia de haber sido el enemigo de la Masonería quien puso en manos nuestras y selló ante la opinión pública con timbre masónico indeleble el Scoutismo’. Palabras del Ven. Gr. Maestre de la Gran Logia de Chile en su mensaje de 1918.
El lector perspicaz, después de leer las palabras citadas, reconocerá al momento que, según la confesión del mismo Gr. Maestre, la autoridad eclesiástica de Chile tuvo plena razón para denunciar como sociedad dirigida por la Masonería el Scoutismo; no fué ella la que puso el sello masónico a la institución, sino únicamente quien manifestó públicamente lo mismo de que el Gr. Maestre se gloriaba en el Gran Oriente.
‘Yo no querría contristar a los partidarios de Scoutismo’, decía Le Temps del 27 de marzo de 1924, ‘ni llenar de súbita indignación el corazón de los niños que se consagran a él con tan generoso ardor. Pero confieso que la lectura de los órganos especiales encargados de mantener el celo místico de esos jóvenes es a veces muy turbadora para un profano.
Tengo a la vista un boletín mensual de los jefes unionistas de Francia y tomo en él conocimiento de un ‘trabajo’ cuya importancia y necesidad no se ocultarán a nadie: el reglamento oficial de las cuadrillas (meutes, cuadrilla de galgos y otros perros; metafóricamente se aplica al hombre en mal sentido)
Lo que se quiere, abrevio de lo que dice Le Temps, es formar lobos de los boys scouts. Se les agrupa bajo la bandera del lobo; el lobo es su ‘totem’ (animal reconocido como antepasado de su tnbu o venerado como un Dios.) Baden PoweIl ha declarado que sus subordinados han de sujetarse al evangelio del Libro de la Selva y plegarse al método Lobetón.
‘La experiencia ha sido hecha en el campo de Cappy, nos dice el redactor de ese órgano oficial de los scouts y eclaireurs (nombre con que se designan algunas compañías o brigadas de scouts) ; al cabo de seis días, todos los jefes y jefas, con mayor razón los muchachos de ocho a doce años, se persuadirán fácilmente que son lobos.
Los gritos o exclamaciones que se les enseñan son como aullidos de lobos: ‘yahú, ya-hú, yap, yap ya-hú’, gritos que son cantados y cuya música da el boletín citado. Por cierto que no es muy consolador esa preparación del niño como sii fuera lobo.
No es de extrañar entonces que en los desfiles de los boys scouts veamos la figura de animales en el pendón de las diversas compañías, ni tampoco que se lleve el amor de los animales y la misericordia para con ellos hasta preferirlos en la atención y en la limosna a los seres humanos, a quienes muchas veces se deja en olvido (Véase Rev. des SS. Secr., p. 330 y sigs., 1924.) La misma tendencia llevan las sociedades infantiles, colonias y otros centros culturales, dirigidos por hermanos masones o por miembros del profesorado, que, conscientes o no, son instrumentos de los planes masónicos.
Se dirá tal vez, ¿qué mal hay en esas instituciones?
Aparentemente ninguno, o poco vez; realmente, van dirigidas de modo que apartan al niño y al joven, o al obrero, de la religión, hacen incompatible con sus actos o reuniones la misa y el catequismo, quitándoles el medio de instruirse en la religión o de cumplir sus deberes.
Además, poco a poco se va infiltrando la indiferencia religiosa, con la prescindencia, primero, después con el ataque disimulado, con el hecho histórico o teoría científica que deja la duda, para llegar, finalmente, al ataque abierto y lleno de blasfemia.
Por supuesto que el desprestigio del clero es lo primero por donde se comienza, a fin de destruir la defensa que puede tener la fe de los católicos, en la confianza y comunicación con sus directores y maestros en materias religiosas.
El fanatismo que se inspira a los jóvenes llega a ser tal, que basta que se les proponga la lectura de un libro escrito por un sacerdote o que defienda la religión, para que lo rechacen sin más antecedentes. La ruptura del espíritu de familia y el alejamiento del niño del hogar para debilitar sus influencias y sujetarlo a otras extrañas, es un daño que ya se proponían los altos jefes italianos, hace cerca de un siglo, como está indicado en otro lugar.
- — Fiestas
Es casi seguro, dado el espíritu que la anima, que la IMCA, o Asociación de Jóvenes Cristianos, está cobijada bajo el ala protectora de la Masonería, protestante como es y llamada a separar el cumplimiento de sus deberes cristianos a los jóvenes que incautamente se dejan prender en las redes de sus atractivos y pasatiempos.
¿Obedecen al mismo plan masón o los bailes de los sábados prolongados hasta la madrugada del domingo y las otras fiestas sociales, malones, etc., que producen el mismo resultado de dejar a la mayor parte de los que en ellas intervienen en la imposibilidad de oír la Misa? Hace pensarlo la frecuencia con que se realizan tales actos con esos resultados, sin verse muy claramente la razón que los justifique.
- — Tenidas Blancas
Así se llaman aquellas tenidas masónicas en que se abren las puertas del templo a los profanos y aun se les invita a asistir, con el pretexto de alguna fiesta de la Orden. Son uno de los medios de conquistarse simpatías y de quitar el miedo y las prevenciones contra las logias a los profanos, o de encaminar hacia la Masonería de adopción al elemento femenino.
En ella alguno de los hermanos de una conferencia, en relación con el objeto que se proponen. Dom Benoit cita como ejemplo tres tenidas blancas, cuyos temas fueron: La misión de la mujer en el siglo XIX (era en 1887;) la misión masónica de la mujer en el siglo XIX y La enseñanza gratuita, obligatoria y profesional.
En una tenida blanca en la cual se habían reunido cuatro logias, en mayo de 1877, uno de los Venerables hizo la conferencia sobre los peligros de la invasiòn clerical y de las doctrinas de lo maravilloso’, urgiendo a las señoras a ‘instruirse’, masónicamente, se entiende, rechazando la actual instrucción, ‘que no está basada sino sobre la revelaciòn y el misticismo’ (lo sobrenatural) (Benoit, F.M., I, 409-410.)
Lo dicho basta para que los católicos sepan a qué atenerse cuando se les invita a esas tenidas y se les dice que son del todo inofensivas. A priori se puede suponer que no es tan inocente acudir al templo donde, consciente o inconscientemente, velada o manifiestamente, se reniega de Dios y se adora lo que no es Dios.
- — Sociedades Teosóficas
La Masonería acostumbra propiciar todo aquello que es contra los dogmas católicos. De su seno salen o los fundadores o los propagadores de todo sistema de doctrinas que pueda alejar de la observancia religiosa a los católicos. Entre las obras que ha favorecido con gran empeño está, el teosofismo y todo lo que se efiere a las ciencias ocultas.
Madame Blavatsky, la introductora o fundadora del teosofismo en Europa, era también miembro de las logias; su sucesora Ana Besant, Presidenta de la Sociedad Teosófica, en 1911, era Vicepresidente y Gran Maestra del Consejo Supremo de la Orden Internacional de la Mas.. mixta, y entre nosotros, en esta ciudad, son los hermanos masones los que mas contribuyen a propagar la sociedad teosófica. Se comprende: las doctrinas teosóficas sobre la naturaleza de Dios y del alma y de las relaciones del alma con Dios, son las mismas que se enseñan en la Masonería.
Basta leer las obras que tratan de la historia de la teosofía o del teosofismo para ver que cada centro teosófico que se funda cuenta casi con seguridad miembros de las logias entre sus iniciadores.
Y ya que entre nosotros no faltan tantas que por una vana curiosidad se dejan afiliar a los centros o logias teosóficas, no estará de más darles a conocer algo di lo que acerca de esas sociedades secretas dice Webster en su obra tantas veces citada: Hablando de la Co-Masonería y de la insensatez de su credo, agrega; ‘Baste decir aquí que su carrera, como la de la mayoría de las sociedades secretas, ha sido marcada con violentas discusiones entre sus miembros - los Blavatkistas denunciado apasionadamente a los Besantistas y éstos proclamando la divina infalibilidad de su jefe-, mientras que al mismo tiempo se daban a luz escándalos de una especie peculiarmente repugnante.
Esto, por supuesto, ha creado un serio cisma en las filas de los Teósofos, que muestra que se puede encontrar entre ellos un número de personas perfectamente inculpable. Sin embargo, la peculiar ocurrencia de tales escándalos en la historia de las sociedades secretas conduce a uno inevitablemente a preguntarse hasta dónde han de se mirados corno simples accidentes o como resultado de los métodos de las sociedades secretas y de la enseñanza oculta.
El que los hombres contra los cuales se han hecho cargos de perversión sexual no eran ejemplares aislados de estas tendencias, se manifiesta en la confesión de uno de los ‘chelas’ o discípulos de Madame Blavatsky.’
‘Hay, pues, en este país cierto número de Teósofos que tienen el valor y espíritu público de protestar contra el uso de la Sociedad para fines políticos y contra las infracciones del código moral que ellos creen que algunos miembros han cometido. Pero esta parte constituye únicamente una pequeña minoría; el resto está preparado para rendir ciega e incuestionable obediencia a los dictados de Mrs. Besant y Mr. Leadbeater.
Bajo este respecto la Sociedad Teosófica sigue el plan usual de las sociedades secretas. Porque, aunque nominalmente no sea una sociedad secreta, lo es en la realidad, siendo compuesta de círculos externos e internos y absolutamente controlada por directores supremos.
El círculo interno, conocido como la sección esotérica (oculta) o más bien la Escuela Oriental de Teosofía - a la cual se acostumbra hacer referencia en la Sec. Esotérica - es, en realidad, una sociedad secreta, que a su vez es formada por otros tres círculos, el más interno compuesto de Mahatmas o Maestros de la logia Blanca, el segundo, de los Pupilos Aceptados o Iniciados, y el tercero, de los Estudiantes o miembros ordinarios. Así es que la Sociedad Esotérica y la Co-Masonería (mixta de hombres y mujeres) componen dos sociedades secretas dentro de una Orden abierta controlada por personas que son frecuentemente miembros de ambas.
Otra cuestión es si estos altos iniciados están realmente en el secreto. Cierto comasón que se dice haber sido también Rosicruciano y miembro importante del Gran Oriente observaba una vez misteriosamente que ‘la Teosofía no es la Jerarquía’, dando a entender que es sólo una parte de la organizaciòn mundial y sugiriendo de un modo oscuro que si no lleva a cabo la obra que se le ha señalado, le tomaría cuenta otro cuerpo de adeptos. Más tarde veremos que esto es más que probable.
‘Las filas externas de la Sociedad Teosófica parecen ser compuestas de entusiastas inofensivos que se imaginan que están recibiendo genuina instrucción en las religiones y doctrinas ocultas de Oriente.
Por el momento no se les ocurre que la enseñanza de la Sección Esótérica no sería tomada a lo serio por ningún Orientalista y que mucho más podrían aprender estudiando las obras de reconocidas autoridades sobre estas materias, de la Universidad o del British Museum. Ni esto llenaría el propósito de los jefes.
Porque la Sociedad Teosófica no es grupo de estudio, sino esencialmente una sociedad propagandista que anhela a sustituir a la enseñanza pura y sencilla del Cristianismo de la extraña mezcla de la superstición oriental, Cabalismo y Charlatanismo del siglo XVIII, diseñada por Mrs. Besant y sus coadjutores…’ (Webster, págs 306-309.) Ya saben, pues, mis lectores lo que es la Sociedad Teosófica, que suele buscar adeptos con el mismo engaño e hipocresía que lo hace la Masonería, diciendo que ella no ataca ninguna religión y que en ella pueden encontrarse muy bien los fieles de todas las religiones.
148 - Supercherías y Ciencias ocultas.
Haciendo la historia de la Masonería, cuenta Eckert que por los altos 1870 los alquimistas y otros caballeros de industria, se habían apoderado del gobierno de la Masonería y fundaron o hicieron admitir el grado de Rosacruz. ‘Era un medio, agrega, de ocultar las supercherías que empleaban en la pretendida fabricación del oro, en sus ridículas conjuraciones de los espíritus, en sus distribuciones de eterna juventud.
Del conde Cagliostro, uno de los nombres que solía usar el judío José Bálsamo, continúa diciendo: ‘Este célebre impostor dijo que estaba en posesión de la piedra filosofal; pretendía penetrar el porvenir, poder evocar a los muertos, hacer aparecer a los ausentes, y, con la ayuda de su mujer, supo engañar a gran número de espíritus crédulos, hizo servir la Masonería de manto a sus diversas imposturas.
Explotó a Francia, a Inglaterra y a Italia; pero Francia, donde se detuvo más tiempo, fué para él la mina más abundante. Fundó en 1782 la Masonería Egipcia; fueron admitidas en ella las mujeres y el número de sus adeptos fué muy considerable’ (Eckert, II, 80-81.)
Del Martinismo, o sea las logias masónicas fundadas por Martines-Pascualis, dice Ragón otro tanto por lo que se refiere a la comunicación con los espíritus y conocimientos ocultos.
La Sociedad de los Empleados Francmasones de la Estricta Observancia se ocupaba principalmente del estudio de la cábala, de la piedra filosofal y de la invocación de los espíritus, porque para ellos esos conocimientos eran el sistema y el fin de los antiguos misterios, de los cuales es continuación la Masonería.
Lo mismo pasaba en la Alta Observancia, en el rito masónico establecido por Swedenborg, en la Masoneríaa de los Setenta y dos y en el rito dle los Filadelfos de Narbona (Orthodoxia Mas., cit. Benoit, F. M., I, 331-334.)
‘Nadie habrá de extrañarse, dice Dom Benoit, de que las ciencias ocultas hayan sido practicadas en ciertos antros masónicos, cuando el más ilustre de los escritores de la secta, aquel a quien los altos iniciados celebran a porfía como el oráculo de la Masonería, las enseña él mismo en tratados especiales y cuando recomienda con tanta insistencia su estudio y cultivo a todos los masones que quieran ser verdaderamente dignos de este nombre: - No hay iniciación completa, decía Ragón, sin el estudio de las ciencias ocultas.
Las ciencias ocultas fueron en todo tiernpo el Patrimonio de las inteligencias Privilegiadas’ (Benoit, F. M., I, 336-337.)
Por su parte, Webster, que dedica un capítulo interesante a los magos, después de manifestar que el papel que desempeñaron los magos ni el periodo anterior a la Revolución Francesa es muy conocido y jamás disputado por la historia oficial, agrega que ‘el punto importante que hay que comprobar es que precisamente así como los (llamados) filósofos fueron todos francmasones, los principales magos fueron no solo francmasones, sino miembros de sociedades ocultas secretas.
Por tanto, agrega, a los hombres que ahora vamos a pasar en rápida revista no los hemos de mirar como a charlatanes aislados, sino como agentes de algún poder oculto’ (p. 172.)
Ojalá se fijaran en esa afinidad que hay entre las ciencias ocultas y la Masonería los aficionados al Teosofismo que, sin embargo, no querrían estar influenciados por la Masonería.
- – Penetración en sociedades Católicas en el Clero
Cualquiera creería que las asociaciones católicas y sobre todo el Clero y los Religiosos estarían libres de influencias o conquistas masónicas.
No es así, por desgracia, Auténticos o no los consejos de un miembro de la Alta Venta que funcionaba en Italia en el segundo cuarto del siglo pasado, consejos en los cuales recomendaba al introducirse en cofradías y sacristìas; reales o no los esfuerzos de la Alta Venta por llevarlos a cabo; el hecho en que el espíritu revolucionario penetró en muchos miembros de cofradías, en muchos sacerdotes y religiosos, de poca preparación teológica y ascética, hasta el punto de alalrmar al mismo Gobierno Supremo de la Iglesia, como puede verse en las historias ecleciásticas de la época, y especialmente en Crétineau Joly (L´Eglise en face de la Révol..)
Es cosa sabida también que en el Brasil hubo cofradías religiosas dominadas por la Masonería, que ovacionaron la persecución, la cárcel, el destierro, y no recuerdo bien si aun la muerte, del virtuoso Obispo de Olinda Don Vital, que defendió con entereza sus derechos de Pastor.
Tampoco sé si aquí, en Chile, habrá filtraciones masónicas en nuestras asociaciones de piedad, por lo menos. Es tan fácil hacerlo cuando se emplean todos los medios, comenzando con el de la mentira y la hipocresía. Es de temerlo, y en todo caso es bueno estar prevenidos contra ese veneno que se infiltra en pequeñas dosis.
por Makf | 12 Abr, 2026 | Apologética 16
Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net
132 - Cuestión moderna importantísima
Esta es una de las cuestiones más importantes que se ofrecen al que estudia la Masonería.
No es mi ánimo, ni puede serlo, el despertar odios contra una raza que está destinada a unirse un día con los cristianos en el conocimiento y amor de Nuestro Señor Jesucristo, y de la cual brotó para la tierra entera la fuente de todas las bendiciones que la civilización cristiana ha aportado al mundo, a pesar de todos los esfuerzos que se han hecho para estorbar su acción.
No es ése mi ánimo; pero si el de llamar la atención de los lectores a un asunto en el cual vale la pena fijarse, tanto por el lado religioso, como por el económico y político.
Desde mi juventud han resonado juntos en mis oídos los nombres de la Masonería y del judaísmo, de masones y hebreos, en los ataques contra la Iglesia Católica. ¿Era simple coincidencia o es que en realidad hay una unión efectiva y tal vez subordinación entre esas dos entidades?
Últimamente se ha escrito y se siguen escribiendo libros para manifestar que la Masonería no es más que una máscara con que el Judaísmo encubre ante las naciones sus manejos anticristianos y de universal dominación política y económica. Según esos autores, la Masonería no es más que un pobre instrumento, inconsciente por lo general, de una Suprema Dirección judía.
Copin-Albancelli ha dedicado un libro a probarlo. Sus razones hacen pensar ciertamente. En la imposibilidad de dar muchos detalles, voy a indicar solamente las líneas generales que manifiestan la estrecha relación y subordinación de las logias con el judaísmo.
Este está, por una parte, en la condición de raza vencida, religiosa y civilmente, dispersada y despreciada o perseguida, no sólo por sus tradiciones religiosas, sino por la sórdida avaricia que la hizo adueñarse de las riquezas de los pueblos entre los cuales ha vivido; y por otra parte, vive esa raza sostenida tenazmente por un ideal que jamás ha abandonado, el de la dominación universal por medio de su Mesías, personal o simbólico.
En su perpetua contradicción con la sociedad en que vive, el pueblo judío con el gobierno central que conserva su unidad nacional, no ha podido menos que conspirar perpetuamente contra el pueblo cristiano, y valerse, por lo tanto, de las sociedades secretas para realizar sus fines.
Esta es una consideración hecha a priori, en vista de la condición de los judíos.
¿Corresponde a ella la realidad de los hechos? Luego lo veremos.
En el mismo sentido que Copin-Albancelli escribe el autor de The Cause of the World Unrest, distinguiendo entre los judíos una fracción tranquila, patriótica y fiel a la nación que la ha acogido, y otra que persigue el sueño de la dominación universal de su raza y, para conseguirlo, procura la revolución universal, como lo está haciendo en Rusia, y desde ahí trabaja por realizarlo en el mundo entero.
Otro tanto hace Webster en su obra ‘Secret and Subversive Movernents’, en la cual, observando que, donde la Masonería es más subversiva, el elemento judío lo es menos y donde la Masonería no existe o es menos subversiva, allí lo es más el elemento judío, llega a este dilema: ‘O la Masonería es el velo bajo el cual los Judíos, como los Iluminados, prefieren trabajar, de modo que donde no se puede aprovechar el velo se ven obligados a salir más a la luz, o la Masonería del Gran Oriente es el poder dirigente que emplea a los judíos como sus agentes en aquellos países en que ella no puede trabajar por su propia cuenta.’ ( p. 383) Mons. Jouin, fustigador incansable del Judaísmo y de la Masonería, manifiesta la misma convicción que Copin-Albancelli, en sus estudios sobre ‘Los Protocolos de los Sabios de Sión’, etc.
133. — Consideración masónica por los judíos
En la Masonería se ha visto siempre una grande y especialísima consideración por los judíos: Cuando se habla de supersticiones, jamás se menciona la religión judía. Cuando estalló la Revolución Francesa, se pidió con instancia la ciudadanía francesa para los judíos; rechazada una vez, se insistió en pedirla, y fue concedida. El lector recordara que en esos días se perseguía a muerte a los católicos. .
La Masonería ha mirado con horror el ‘antisemitismo,’ [Nota. Los llamados Judíos actualmente en un 98% no son semitas sino de la etnia Kázara, o Ashkenazi, turcomanos y eslavos] a tal punto, que un Hermano antisemita, que creía de buena fe en la tolerancia de las opiniones políticas de la Masonería, se presentó en Francia como candidato a diputado una vez y salió elegido, y cuando se trató de la reelección, se dieron órdenes expresas a las logias para que se Ie hiciera la guerra, órdenes que no se ven casi nunca en las logias y tuvieron que ser cumplidas.
134. — Preponderancia judaica en las logias
En 1862, un masón de Berlín, dándose cuenta de la preponderancia judía en las logias, escribía en una hoja de Munich: ‘Hay en Alemania una sociedad secreta, de formas masónicas, que está sujeta a jefes desconocidos. Los miembros de esta asociación son en su mayor parte Israelítas ‘.
En Londres, donde se encuentra, como se sabe, el foco de la revolución, bajo el Gran Maestre Palmerston, hay dos logias judías que no vieron jamás a cristianos pasar sus umbrales. Allí es donde se juntan todos los hilos de los elementos revolucionarios que anidan en las Logias Cristianas.
‘En Roma, otra Logia, enteramente compuesta de judíos, donde se reúnen todos los hilos de las tramas urdidas en las Logias Cristianas, es el Supremo Tribunal de la Revolución.
‘Desde allí son dirigidas las otras logias como por jefes secretos, de modo que la mayor parte de los revolucionarios cristianos no son más que muñecos puestos en movimiento por judíos, mediante el misterio.
‘En Leipzig, con ocasión de la feria que hace acudir a esa ciudad una parte de los altos negociantes judíos y cristianos de la Europa entera, la Logia Judía Secreta es cada vez permanente, y jamás masón cristiano ha sido recibido en ella. He ahí lo que hace abrir los ojos a más de uno de nosotros… No hay sino emisarios que tienen acceso a las logias judías de Hamburgo y de Francfort’. Cougenot de Mosseaux refiere este hecho que confirma lo anterior:
‘Desde la recrudescencia revolucionaria de 1848, me encontraba en relación con un judío que, por vanidad, traicionaba el secreto de las sociedades secretas en las cuales estaba asociado y que me advertía con ocho o diez días de anticipación todas las revoluciones que iban a estallar en un punto cualquiera de Europa.
Le debo la inquebrantable convicción de que todos esos grandes movimientos de los pueblos oprimidos, etc., son combinados por una media docena de individuos que dan sus órdenes a las sociedades secretas de toda Europa. El suelo está enteramente minado bajo nuestros pies, y los judíos suministran un gran contingente a esos minadores’.
En 1870, De Camille escribía a Le Monde, que en una jira por Italia había encontrado a uno de sus antiguos conocidos, masón, y habiéndole preguntado cómo estaba la Orden, le respondió: ‘He dejado mi Logia de la Orden definitivamente, porque he adquirido la convicción profunda de que no eramos sino los instrumentos de los judíos que nos empujaban a la destrucción total del Cristianismo’ (La F. M. Secte Juive, 43-46.)
Como confirmación de lo anterior, voy a transcribir una información que se encuentra en la Revue des Sociétés Sécretes (p. 118-119, 1924.) ‘Según la Tribuna Rusa, que aparece en Munich en lengua rusa, el Judaísmo militante mantendría sobre diferentes planes las organizaciones siguientes de combate, más o menos disfrazadas, pero todas con el fin de preparar el triunfo de la 3ª Internacional.
‘1ª La Internacional Dorada (plutocracia y alta finanza internacional,) a cuya cabeza se encuentra:
a) En América: P. Morgan, Rockefeller, Wanderbilt y Wanderlippe (Varios de estos nombres no parecen ser de lo mejor escogidos;) b) en Europa: la casa Rothschild y otras de orden secundario.
‘2º La Internacional Roja, o Unión Internacional de la democracia social obrera. Esta comprende: a) la segunda Internacional (la de Bélgica, judío Vandervelde;) b) la Internacional N’ 2 (la de Viena, judío Adler;) y c) la Internacional N’ 3 o Internacional comunista (la de Moscú, judíos Apfelbaum y Radek.)
‘A esta hidra de tres cabezas, que para más comodidad obran separadamente, se agrega el Profinter (Oficina Internacional de las asociaciones profesionales) que tiene su sede en Amsterdam y dicta la palabra judaica a los sindicatos no afiIiados aún al bolcheviquismo.
‘3º La Internacional negra, o Unión del Judaísmo de combate. El principal papel es desempeñado en ella por la organización universal de los Sionistas (Londres;) por la Alianza Israelita Universal fundada en París por el judío Crémieux; por la Orden judía de los B´nai-Moiche (hijos de Moisés) y las sociedades judías ‘Henoloustz’, ‘Hitakhdoute’, ‘Tarbout’, ‘Karen-Haessode’, y otras ciento, más o menos enmascaradas, diseminadas en todos los países del viejo y del nuevo mundo.
‘4º La Internacional azul, o Masonería lnternacional, que reúne por medio de ‘la Logia Reunida de la Gran Bretaña’, por medio de ‘la Gran Logia de Francia’ y por medio de los Grandes Orientes de Francia, Bélgica, Italia, Turquía y de los demás países, a todos los masones del universo. (El centro activo de esta agrupación, como lo saben los lectores, es la Gran Logia ‘Alpina’.)
La Orden Judío Masónica de los ‘B’nai-B rith’, que, contra los estatutos de las logias masónicas, no acepta sino judíos, y que cuenta en el mundo más de 426 logias puramente judías, sirve de lazo entre todas las Internacionales enumeradas más arriba.
‘Los dirigentes de la ‘B’nai-Berith’ son los judíos Morgentau, antiguo Embajador de los Estados Unidos en Constantinopla; Brandeis, juez supremo en los Estados Unidos; Mack, sionista; Warbourg (Félix,) banquero; Elkus; Krauss (Alfred,) su primer presidente; Schiff, muerto ya, que ha subvencionado el movimiento de emancipación de los judíos en Rusia ; Marchall (Luis ,) sionista’.
‘Sabemos de cierto, dice Webster, que los cinco poderes a que nos hemos referido - La Masonería del Gran Oriente, la Teosofía, el Pan-Germanismo, la Finanza Internacional y la Revolución Social - tienen una existencia muy real y ejercen una influencia muy definida en los negocios del mundo. En esto no tratamos de hipótesis sino de hechos basados sobre evidencia documentada…
‘Unificado o no el poder judío, los judíos se encuentran cooperando con todos los cinco poderes cuya existencia es conocida, si no dirigiéndolos. Así, los judíos por mucho tiempo han desempeñado la parte dirigente de la Masonería del Gran Oriente y predominado en los grados superiores’ (Webster, págs. 382- 383.)
135. — La acción judía y masónica frente al Catolicismo
Es indudable que la acción de la Masonería contra la Iglesia Católica no es más que la continuación de la guerra a Cristo practicada por el Judaísmo desde hace 900 años, eso sí que acomodada, mediante el secreto, el engaño y la hipocresía, a las circunstancias del mundo cristiano en que tiene que hacerla.
Léase el Evangelio y se verá, en el espionaje judío, en sus preguntas capciosas, en sus ataques hipócritas, encubiertos con el velo de la pretendida piedad de los fariseos; en las asechanzas; en los esfuerzos por hacer odioso ante el pueblo a Aquel que era su mayor gloria y su gran Bienhechor; en el empleo del oro para corromper a un Apóstol, en la formación de la opinión pública contra Cristo; en la preferencia de Barrabás, en el furor y saña con que trataron de hundir la memoria de Cristo en la infamia; en la constante oposición, sangrienta muchas veces, contra la predicación de los apóstoles, etc.; en todo eso se verá, digo, lo mismo que hoy practica la Masonería, a veces en forma más solapada, a veces en forma más violenta.
El judaísmo fue el anticristianismo, y la Masonería, al servicio de ese mismo judaísmo, es todavía el anticristianismo; el mismo odio, la misma hipocresía, las mismas violencias, el mismo estorbo a la acción de la Iglesia de Cristo, para acusarla, después de haberle impedido hacer el bien que podría haber hecho, por no haberlo hecho.
‘No olvidemos que el Judaísmo rabínico es el declarado e implacable enemigo del Cristianismo, dice Webster. El odio al Cristianismo y a la persona de Cristo no es cosa de historia remota ni puede mirarse como el resultado de persecución: forma una parte íntegra de la tradición rabínica originada antes de que tuviera lugar cualquiera persecución de los judíos por los cristianos, y ha continuado en nuestro país mucho después que esa persecución ha terminado’ (p.177.)
Más abajo hace notar el mismo autor que, después de tres siglos de paz que llevan en Inglaterra, en los cuales se les ha permitido entrar a todos los empleos del Estado, a las logias masónicas, etc., no han hecho nada para moderar el odio al Cristianismo inculcado en nueve siglos por la enseñanza rabínica.
Por su parte, el ‘The British Guardian’ hace esta afirmación, que para los que estamos acostumbrados a oír hablar del espíritu de tolerancia que domina en los países anglosajones es toda una revelación: ‘La Iglesia Cristiana es atacada hoy como no lo ha sido jamás durante siglos, y este ataque es casi exclusivamente la obra de los judíos’ (Rev.des SS. Secr., P 430. 1925.)
Por lo demás, las relaciones de la Masonería o del Judaísmo perseguidor de la Iglesia Católica y, según los casos, de todo Cristianismo, con el Bolchevismo y Comunismo, en Méjico, en Rusia, en Hungria y con la amenaza de hacerlo en todas partes, es cosa pública, como lo es la relación del Judaísmo con la Masonería. El que desee datos y documentos puede leerlos en las obras inglesas citadas y en Mons. Jouin: ‘Le Péril Judéo-Maconnique’.
136. — Los Protocolos de los Sabios (o Ancianos) de Sión
Una palabra sobre este documento no estará de más. Se ha discutido mucho su autenticidad, y por eso no haré mucho hincapié en él. Pero cualquiera que los lea y sepa algo de su historia no podrá menos de admirarse de la realización del plan ideado por los verdaderos o supuestos sabios de Sión, del empeño que ha hecho la Judería por sepultar en el olvido los ‘Protocolos’, primero, quemando un edición entera en Rusia, después mintiendo sobre la existencia de un ejemplar en la Biblioteca de Londres, y haciendo grandes esfuerzos para que no se publicara en Estados Unidos una edición, a tal punto que no se consiguió que ningún diario de Nueva York publicara avisos para hacerle reclamo.
Esos protocolos contienen un plan propuesto por los judíos, o por un ponente, como se dice, para realizar el ideal de la dominación universal sobre todo el mundo, bajo un gobierno judío, mediante la corrupción de costumbres, el empobrecimiento de los pueblos en favor de los judios y las continuas agitaciones y continuo descontento que haría que los pueblos se entregaran en brazos de los judíos para salvar de la anarquía y de la miseria, para ser tratados en seguida por ellos tal como han sido tratados en Rusia, bajo el soviet, cuyos jefes son casi todos judíos.
He leído una refutación de la autenticidad de los Protocolos, escrita por un Jesuita en un diario belga. Parece que los judíos se han preocupado mucho en relegarlos al catálogo de los plagios, haciendo ver que han sido copiados en gran parte del libro de Maurice Joly, Dialogues aux Enfers entre Machiavel et Montesquieu, publicado en 1864. Webster da el siguiente resumen de sus estudios sobre esta materia:
‘Los Protocolos o son meramente un plagio de la obra de Mauricio JoIy, en cuyo caso los pasajes proféticos agregados por Nilus o por otro quedan sin explicación o son una edición revisada del plan comunicado a Joly en 1864, traída a la fecha y suplementada en forma de adaptarse a las condiciones por los continuadores del complot’.
‘Si en este caso los autores de los Protocolos fueron judíos o si las partes judías han sido interpoladas por gente en cuyas manos cayeron, es otra cuestión. En esto hemos de admitir la falta de toda evidencia directa. Un Círculo Internacional de Revolucionarios mundiales que trabajen con los mismos planes de los Iluminados, cuya existencia ya ha sido indicada, ofrece una alternativa perfectamente posible a los ‘Sabios Ancianos de Sión’.
Sería más fácil, sin embargo, absolver a los judíos de toda sospecha de complicidad si ellos y sus amigos, hubiesen adoptado un camino más recto desde el tiempo en que aparecieron los Protocolos.
Cuando hace algunos años se dirigió contra los Jesuítas, una obra del mismo género, conteniendo lo que se daba como un ‘Plan Secreto’ de revolución, muy parecido a los Protocolos, los Jesuitas no se entregaron a invectivas, ni reclamaron que el libro fuera quemado por un verdugo común, ni se entregaron a fantásticas explicaciones, sino que tranquilamente dijeron que el cargo era una invención. Y así terminó el asunto.
‘Pero desde el momento en que fueron publicados los Protocolos, los Judíos y sus amigos han recurrido a todo método tortuoso de defensa, llevaron la presión sobre los editores - consiguieron de hecho detener temporalmente las ventas -, acudieron al Secretario del Interior para que ordenara suspenderlas, confeccionaron una tras otra refutaciones sin réplica que se excluían mutuamente de modo que en el tiempo en que aparecía una solución tenida actualmente como la correcta, habíamos sido ya certificados doce veces de que los Protocolos habían sido completa y definitivamente refutados, Y cuando al último había sido descubierta una explicación real plausible, ¿por qué no ha sido presentada en una forma convincente? Todo lo que se necesitaba era establecer que el origen de los Protocolos se había hallado en la obra de Mauricio Joly, dando los lugares paralelos en apoyo de esa afirmación.
¿Qué necesidad de embrollar una buena causa en una telaraña de evidente fábula?
¿A qué ese alarde de fuentes confidenciales de información, la pretensión de que el libro de Joly era tan raro que casi no se Ie podía encontrar, cuando una búsqueda en las librerías habría de probar lo contrario?
¿A qué esa alusión a Constantinopla como el lugar para ‘encontrar la llave de oscuros secretos’, al misterioso Mr. X, que no desea que su nombre real sea conocido, y al anónimo ex-oficial de Okhrana, quien por casualidad le compró el mismo ejemplar de los Diálogos, usado para la fabricación de los Protocolos por el mismo Okhrana, aunque este hecho fué ignorado por el oficial en cuestión?
Además, ¿por qué si Mr. X. era un propietario ruso de religión ortodoxa y un monarquista Constitucional, iba a tener tanta ansiedad de desacreditar a sus correligionarios monarquistas, haciendo la afrentosa afirmación de que ‘la única organización masónica oculta, tal como la de que hablan los Protocolos’ - es decir un sistema maquiavélico de abominable especie -- que él había podido descubrir en la Rusia del Sur ‘era una monárquica’?
‘Es evidente entonces que aún no se ha dicho la historia completa de los Protocolos y que aun queda mucho por descubrir tocante a ese misterioso asunto’ (Webster, Appendix, final.)
Sóbre este asunto puede verse a Lamhelin, ‘Le régne d’Israel chez les Anglo Saxons’; Mons. Jouin, ‘Le Péril Judéo Maçonnique’, The Cauce, etc. Al que se interese por esta cuestión Ie dará especialmente mucha luz la obra de Henry Ford ‘El Judío Internacional’, que, con muy buen razonamiento y con muchos datos, sostiene su autenticidad judaica.
por Makf | 12 Abr, 2026 | Apologética 16
Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net
129. -La Cábala y su división en ortodoxa y farisaica.
Llámase cábala la doctrina esotérica u oculta que los judíos pretendían haber recibido por tradición oral desde Moisés y aun desde el principio del mundo.
Según los entendidos se encuentra contenida principalmente en los dos libros llamados ‘Libros de la Creación’ y en el ‘Zohar’. Se pretende por los que siguen la Cábala que es un comentario de los libros de Moisés que sólo los iniciados pueden hacer. La importancia de la cábala ha comenzado después del siglo décimo de nuestra era, El libro ‘Zohar’ se atribuye con fundamento al judío español Moisés de León, muerto en 1305.
Hay autores que distinguen una Cábala ortodoxa y una Cábala farisaica. La ortodoxa, que venía desde Moisés al menos y que era la verdadera tradición judía, fué purificada de las alteraciones que había recibido en tiempos de Esdras y ocultada al pueblo, de modo que el pueblo no pudiera reconocer al Mesías y cayó en el olvido después de la dispersión de los judíos.
Fué resucitada en el siglo xv por el judío Pablo Ricci y Pico dr la Mirándola. El judío convertido Drach hace notar que su conocimiento dió lugar a la conversión de muchos judíos.
La Cábala farisaica se fue formando al lado de la ortodoxa y, según Eliphas Levi, Patriarca del ocultismo moderno, constituye el dogma de la alta magia, Hay judíos que pretenden que la Cábala no tiene nada que ver con el judaísmo ortodoxo. ‘El hecho es’, dice Webster a este respecto, ‘que las principales ideas del Zohar encuentran confirmación en el Talmud.
Como observa la Jewish Encyclopedia, la Cábala no está en oposición real con el Talmud y muchos judíos talmúdicos la han apoyado y han contribuído a ella. ¡Adolfo Franck no ha vacilado en describirla como ‘el corazón y la vida del Judaísmo! La mayor parte de los más eminentes Rabbis de los siglos XVII y XVIII creyeron firmemente en el carácter sagrado de Zohar y en la infalibilidad de su enseñanza’ (Webs., pág.
9.)
La introducción del elemento judío en los Templarios, de donde ha pasado a la Masonería, se hace remontar a la época de las Cruzadas. ‘Por esta fecha, dice Webster, parece que han existido no menos de tres Cábalas: primeramente, la antigua tradición secreta de los patriarcas transmitida de los Egipcios, por medio de los Griegos y Romanos y posiblemente por medio de los Colegios Romanos, a los Masones británicos del arte (de los tres primeros grados.)
En segundo lugar, la versión judia de esta tradición, la primera Cábala de los judíos, absolutamente compatible con el Cristianismo, que desciende desde Moisés, David y Salomón hasta los Esenios y judíos más ilustrados; y en tercer lugar, la Cábala pervertida, mezclada por los Rabbis con la magia, supersticiones barbáricas, y, después de la muerte de Cristo, con leyendas anticristianas.
‘Cualquier elemento cabalístico que se haya introducido en la Masonería en el tiempo de las Cruzadas parece haber pertenecido a la segunda de estas tradiciones a la Cábala pervertida de los judíos, conocida de los Esenios. Hay, en efecto, vivas semejanzas entre la Masonería y el Esenismo - grados de iniciación, juramentos del secreto, el uso del delantal y un cierto signo masónico-; mientras que a las tradiciones Sabeístas de los Esenios tal vez puede atribuirse el simbolismo solar y estelar de las logias. La leyenda de Hiram, puede haber pertenecido a la misma tradición’ (Webster, 109-110.)
Véase también La Franc-Mas. Secte Juive née du Talmud, Diction. de la Bible, Vigouroux; The Catholic Encyclop., Preuss, etc.
130. — Relación de la Masonería con la Cábala
Pues bien, tanto los autores masones, v.gr., Pike-, Mackey, como los antimasónicos, atribuyen a la Masonería un estrecho parentesco con la Cábala. Por lo que toca a la doctrina filosófica, tienen de común la identidad del mundo con Dios, o sea el panteísmo y consiguiente materialismo, el bisexualism de Dios, al cual los autores americanos dan capital importancia, como si fuera el gran secreto de la Masonería.
‘La busca de la Palabra, el encontrar la divina verdad, dice Mackey, esto y solamente esto, es un trabajo de masón y la PALABRA es su recompensa’ (Preuss, A. M., 171) . Y esa Palabra viene a ser una invención masónica para convertir en un nombre bisexual el nombre hebreo de Dios, Yahveh o Jehová.
También se manifiesta su relación con la Cábala perversa, introducida primero en algunas de las sectas masónicas más terribles, como el Iluminismo, el Martinismo, el Rosicrucianismo, etc., en la Masonería moderna, por la doctrina moral, por la permisión de la hipocresía, de la mentira, del robo, de la deshonra, cuando se trata de hacer mal a los gentiles, o sea a los no judíos, cosas que se practican ampliamente en la Masonería, como hemos visto, cuando se trata de conseguir sus fines, como profesando el mismo principio común con la Cábala: ‘ el fin justifica los medios’ (Véase La F.M., Secte Juive.)
El Ritual masónico denuncia con evidencia su origen judío: los símbolos, comenzando por la misma Biblia, el escudo de armas, en que se trata de desplegar heráldicamente las varias formas de los querubines descritos en la segunda visión de Ezequiel, un buey, un hombre, un león y un águila, las dos columnas del templo masónico, recuerdo este último del templo de Salomón; la reconstrucción del templo, que es la obra masónica, etc. Las leyendas y catecismos, tomados en gran parte de la Biblia, tergiversándola casi siempre al saber masónico, especialmente la leyenda de Hirám, que tan importante papel desempeña en el Ritual masónico.
Las palabras o términos usuales, como los nombres de las coliunnas, Booz y Jakin, las palabras de reconocimiento y de pase, v.gr., Tubalcaín, Shiboleth, Giblim o Moabon, Nekum o Nekam, Abibalc, etc. La importancia que se da a los números, cosa muy propia de la Cábala, es también otro testimonio de la influencia cabalística en la Masonería.
Finalmente, los hechos, el reinado del Terror, la explosión de odio satánico contra la Iglesia, contra N. S. Jesucristo, las horribles blasfemias en que prorrumpían los revolucionarios masones en Francia, no son más que la expresión y cumplimiento de las aspiraciones de las sectas Cabalísticas y secretas que durante varios siglos venían secretamente contra del Cristianismo. Lo que los bolchevistas judíos en su mayor parte hacen ahora en Rusia contra el Cristianismo, no es más que otra edición de lo que hicieron los masones en la Revolución Francesa. Los ejecutores son distintos; la doctrina que mueve y autoriza y la dirección suprema es la misma.
131. — Epilogo sobre el origen. Alguna vez la verdad.
No creo necesario el detenerme a dar a conocer a mis lectores las relaciones que la Masonería tiene o pretende tener con las sectas más antiguas, egipcias, caldeas, indobrahmánicas, griegas, persas, etc. De aquellas sectas o escuelas ha imitado la doble doctrina, exótica, o externa, y esotérica, u oculta y reservada a los iniciados.
De esas fuentes provienen también sus doctrinas sobre el panteísmo, o materialismo, el dualismo o bisexualismo de Dios, la emanación de las almas, su metempsicosis, etc. El que tenga interés en ello puede leer a Preuss, que expone con mayor detenimiento lo que enseñan los doctores masones, al menos los norteamericanos. Réstame sólo el encontrarle alguna vez razón a la Masonería.
En las leyendas masónicas de ciertos grados se suele decir que la Masonería desciende por Caín, hijo de Eva, de Eblis, el ángel de luz masónico, o sea el Lucifer de los cristianos, y por lo tanto, según ellos, viene del mismo Satanás, que para ellos es el Dios bueno, el eterno enemigo de Jehovah, Dios de la Biblia y de los cristianos.
Creo que los lectores que se hayan dado cuenta de lo que va dicho, especialmente en materia de doctrinas y de prácticas morales, comenzando por las mentiras constitucionales o sociales, constantes y de manifiesta comprobación, y siguiendo con las violencias y crímenes cometidos, creo, digo, que los lectores encontrarán que, en esa jactancia de la Masonería acerca de su altísimo origen, aun envuelta en mentira, dice una verdad que nadie le disputará.
Viene espiritualmente de Satanás, no en la forma que ella dice, por supuesto. El demonio ha sido seductor, es decir, engañador desde el principio; ha sido el instigador de todos los pecados, el homicida de las almas, el atizador de todas las rebeliones, de todas las impurezas, de todas las libertades humanas culpables; el demonio ha dicho al hombre que como Dios.
El demonio ha sido el implacable enemigo de Cristo, instigando contra El toda suerte de traiciones, de herejías, de persecuciones.
La Masonería, que ha hecho lo mismo, es realmente su hija legitima y el instrumento suyo en el mundo.
El demonio es el padre de la mentira, y la Masonería es la mentira por constitución y por necesidad de su existencia. Es verdaderamente hija de Eblis o Satanás, y tiene razón para rendirle culto y cantarle himnos, como lo hace en algunos de sus grados.
por Makf | 12 Abr, 2026 | Apologética 16
Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net
120. — Diversidad de opiniones
Insensiblemente me he ido alejando de mi propósito, dando mayor extensión de lo que había pensado a este libro, y aunque quisiera terminar aquí, sin embargo hay dos o tres puntos más que creo indispensable bosquejar siquiera ante los lectores que hayan tenido la paciencia de leer lo que precede. Entre ellos está la cuestión del origen de la Masonería, del cual paso a tratar.
Pocos asuntos hay en que haya más diversidad de asertos y pareceres y se haya dado más campo libre, a la invención y a la fábula. Con decir que se le hace subir no sólo hasta N.S. Jesucristo, no sólo hasta la construcción del Templo de Salomón, hasta la edificación de la tore de Babel, sino también hasta Adán, hasta Dios mismo, ya se tendrá una idea del embrollo con que la Masonería ha envuelto su origen ante sus adeptos.
‘Es el oprobio de la Masonería’, dice Mackey (Encyclopedia, 296,) ‘que todavía no haya sido escrita su historia con un espíritu de verdadera crítica; que la credulidad haya sido fundamento sobre el cual se hayan levantado todas las investigaciones históricas masónicas; que los eslabones perdidos de una cadena de evidencia hayan sido suplidos frecuentemente con gratuitas invenciones y que afirmaciones de gran importancia hayan sido apoyadas en testimonios de documentos de cuya autenticidad no se ha probado’ (Cath. Encyc. Masonry, p.772.) El mismo Mackey señala doce opiniones diversas sobre el origen de la Masonería.
121. Origen de su organización
Sin embargo, generalmente entre los hermanos se conviene en que la Masonería azul de los tres primeros grados en su forma actual data de 1717, en que fue reorganizada en Inglaterra por el Presbiteriano Revd. Anderson. Cuatro logias de masones de Londres se reunieron en la Taberna del Diablo, según refiere Mackey en la Encyclopedia of Freemasonry, y constituyeron la Gran Logia, dándole un ritual y una ‘Constitución’.
En Paris, la primera logia se reunió también en una taberna: y las demás que se fueron fundando siguieron esa costumbre, que fue común a otros países de Europa. ‘En América’, continúa Mackey, ‘esa práctica ha cesado sólo en fecha relativamente reciente, y es posible que en algunas aldeas obscuras no haya sido aun abandonada… El primer salón masónico de que haya mención es uno que fue erigido por la logia de Marsella, en Francia, el año 1765… En 1772 la Gran Logia de Inglaterra hizo las primeras diligencias para la construcción de un salón, habiéndose suscrito una considerable suma para ello…’
La palabra Logia, común a todos los idiomas, derivada del inglés Lodge, es prueba, según Mackey, el origen inglés de las logias masónicas de todas partes; lo mismo que la letra G, como sustituta del Y en Yehovah, manifiesta el mismo hecho, aunque sólo en inglés y en alemán venga a representar la idea primitiva de Dios, God, Got.
Pero esa palabra, que para los grados azules suena simplemente Dios y es God, para grados más y para los supremos doctores de las logias, no es más que el resultado de tres iniciales hebreas, G.O.D., de las tres palabras Gomer, Oz. Dabar, que significan respectivamente Sabiduría, Fuerza y Belleza. Y si no fuera por esa coincidencia, esos altos masones no usarían el nombre de Dios, Dod, ni la letra G, que suelen poner en el triángulo de sus logias.
‘Es una singular coincidencia, dice el H. MacClenachan, continuador de Mackey, ‘y digna de meditarse; que las letras que componen el nombre inglés de la Divinidad, sean las iniciales de las palabras hebreas sabiduría, fuerza y belleza, las tres grandes columnas o sostenes metafóricos de la Masonería. Ellas parecen presentar la única razón casi que puede justificar a un masón para usar la inicial ‘G’ en su visible suspensión en el oriente de la logia en lugar del delta. La coincidencia parece ser más que una casualidad’.
Avanzando más en la explicación, los doctores masones llegan a la conclusión de que esas letras representan los poderes prolíficos de la naturaleza, que son el verdadero gran arquitecto de la Masonería. (Preuss, cap. VIII. The God of Freemas.)
Por lo que toca a los demás grados, agregados a los tres primeros reconocidos en la Constitución de la Gran Logia Madre, no entraré a dar noticias de las opiniones que hay sobre ellos.
Pueden verse en algunos de los autores citados. He aquí el resumen de Nesta Webster: ‘Quedan en pie los siguientes hechos: 1) Que mientras la Masonería Británica del Arte seguía las huellas de su origen hasta las guildas o asociaciones de albañiles, los francmasones de Francia de 1737 para adelante, han colocado el origen de la Orden en la caballería de las cruzadas: 2) que fue entre estos masones entre los que se erigieron los grados superiores conocidos como del Rito Escocés; y 3) que, como ahora lo vemos, estos grados claramente sugieren la inspiración de los Templarios (Secr. Soc., etc., p.141.)
No es raro encontrar en los autores las declaraciones de masones o exmasones que atribuyen a los altos grados todos los crímenes y corrupción de que se ha hecho culpable la Masonería; lo que sólo es verdad en el sentido de que el secreto de los altos grados ha fomentado extraordinariamente el espíritu de subversión que en los primeros no está aún muy francamente desarrollado.
122.- Origen de sus doctrinas
Siendo la Masonería un conglomerado de sectas y de grados diversos, formados en distintos tiempos y con ocasiones y tendencias de actualidad muy diversas, se encuentran en ella restos de doctrinas esparcidas en la historia de la humanidad desde los tiempos más remotos hasta los más modernos.
El carácter común a todas esas doctrinas es la oposición más o menos declarada, más o menos completa con los dogmas de la revelación. Como es la Anti-Iglesia, ha ido recogiendo todo lo que la enseñanza cristiana ha repudiado por absurdo o ha condenado como opuesto a la palabra de Dios, y todo lo que la razón humana, abandonada a sí misma, ha inventado en su flaqueza o en su propensión a favorecer los extravíos del corazón humano. Lo vamos a ver en un breve repaso de los principales sistemas de doctrinas. En gran parte lo tomo de Benoit (F.M., II, p.97 y sigs.)
123. — Afinidades con el Protestantismo. ¿Por qué simpatizan? Llama la atención el hecho de que, habiéndose propagado la Masonería por Europa desde la protestante Inglaterra, sin embargo, sea en Inglaterra donde se ha mostrado más pacífica y tolerante, lo mismo que en Estados Unidos. Más aún, se observa en México, en Estados Unidos, en Chile mismo, y creo no equivocarme al decir que en todas partes, por lo que he visto también en Roma, que la Masonería, que hace guerra implacable de calumnias y de violencias, cuando la puede hacer, a la Iglesia Católica, una de suma benevolencia, si no de favores, para con los protestantes, de cualquier secta que sean.
¿Cómo explicar este hecho? La explicación es muy obvia: El Protestantismo es una rebelión contra la autoridad establecida en su Iglesia por N.S. Jesucristo, contenida expresamente en la Biblia, e indirecta y lógicamente es una rebelión contra la misma autoridad de N, S. Jesucristo, El racionalismo y el Deísmo continuaron la obra comenzada por el Protestantismo y la negación del mismo Dios, propiciada por la Masonería o profesada abiertamente por ella es el complemento de esas rebeliones y negaciones.
De ahí es que los masones declaran que el Protestantismo es una media Masonería: ‘El Protestantismo’, decía la revista masónica Latomia, de Alemania, ‘es la mitad de la Masonería’. Por eso decía Eugenio Sué: ‘El mejor medio de descristianizar la Europa es protestantizarla’; y E. Quinet:
‘Para acabar con toda religión he ahí los dos caminos que se abren ante vosotros: Podéis atacar al mismo tiempo que al Catolicismo a todas las religiones de la tierra, y especialmente a las sectas cristianas; en este caso tenéis en contra vuestra a todo el universo. Al contrario, podéis armaros de lo que se opone al Catolicismo, especialmente las sectas cristianas que le hacen guerra; agregando la fuerza de impulsión de la Revolución Francesa, pondréis al catolicismo en el peligro mayor que jamás haya corrido. He ahí por que yo me dirijo a todas las creencias, a todas las religiones que han combatido a Roma.
Están todos, quieran o no, en nuestras filas puesto que en el fondo su existencia es tan inconciliable como la nuestra con la dominación de Roma’. Las sectas protestantes son las mil puertas abiertas para salir del cristianismo’ (Benoit,F.M., II, 264-265.)
He ahí una razón suficientemente poderosa para que la Masonería no sólo no moleste, sino para que ayude al protestantismo y también por lo que, no sólo los simples fieles, sino también los Ministros y Obispos protestantes están en las logias como en su propia casa.
Nadie va a combatir a sus auxiliares, mientras necesita de ellos.
Otra razón de esa diferencia de conducta, es que el católico, al hacerse masón, hace también la apostasía de su fe y necesita acallar los remordimientos y justificar ante su conciencia y ante los demás esa apostasía: de ahí es que tiene que hacer mayores esfuerzos, manifestar mayor odio contra lo que ha dejado, si no quiere volver atrás, con la vergüenza de haberse dejado engañar. He ahí por qué la Masonería pone mayor empeño en fanatizarlo, encendiéndolo en furor contra la que ha dejado; para que le sea más difícil volver a su fe primera.
124. — Relación con otras sectas; con los Templarios
Después de lo que se acaba de decir, no es de extrañar que la Masonería, presente muchas afinidades con el Socinianismo, como lo ha hecho notar Mons. Fava en su ‘Discurso sobre el Secreto de la Masonería’; pues es una de las sectas protestantes más racionalistas.
De los estudios hechos por Webster se desprende que al menos algunas sectas masónicas han heredado doctrinas y prácticas, a veces abominables y criminales, de otras sectas más antiguas mediante las sectas de los Rosacruces o Rosicrusianos y otras sectas anticristianas y satánicas que han practicado el culto de Lucifer y han ejercitado la magia y el maleficio en grande escala.
Véase, por ejemplo, el cap. IV: Three Centuries of Occultism (Tres siglos de Ocultismo.) Entre las sectas con las cuales se enlaza más inmediata y claramente la Masonería está la de los Templarios, que parece han subsistido secretamente después de su abolición en 1312. He aquí el resumen de las afinidades de la Masonería con esta secta; lo que en la Masonería se suele encontrar de común con los Templarios.
La negación de la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, el horror a la cruz, la guerra al sacerdocio católico, la indecencia de ciertas manifestaciones de beneficencia y de amor; el secreto de las reuniones, la adoración de la criatura, la justificación de los medios por el fin y las reuniones en la noche.
De ahí es que los masones son panegiristas de los templarios, y en algunos grados la venganza a la cual se adiestran es contra los asesinos de Jacobo Molay, el Gran Maestre de los Templarios, y el cadáver que se expone en la sala del medio es representación del suyo.
A este propósito dice Ragón, Gran Doctor Masón: ‘Los templarios recibieron en Asia la iniciación con las fórmulas y el velo judaicos. Iniciados desde la institución del Temple, propagaron en Europa los misterios masónicos, y sin duda la práctica secreta de estos misterios habrá servido en Europa de fundamento a la acusación de ateísmo y de irreligión que ha causado su fin trágico…’ (Benoit, F. M., II, p. 135-136. Véase The Cause, p 67; Eckert, II, 19-31.)
125. — Con los Albigenses
El panteísmo y dualismo, el odio al Dios de la Biblia, el odio a Jesucristo y la blasfemia contra El ; la duplicidad de Cristo uno nacido en Belén y el Cristo espiritual de los Albigenses, al cual algunas logias alemanas hacen corresponder un Cristo místico, y muchas otras lo hacen ser simplemente un símbolo de la humanidad del hombre de genio bienhechor, etc., el odio contra la Iglesia Romana y el desprecio de sus sacramentos, especialmente contra el matrimonio, la condenación de la generación y el favor a la licencia de costumbres, en el mismo sentido de los templarios; la doctrina de la transmigración y transformación de las almas, la división en ritos, los tres grados, que en los albigenses eran catecúmenos, creyentes y perfectos, las mismas violencias contra las iglesias y objetos del culto y los banquetes que en algunos grados suelen hacerse en Viernes Santo.
126. — Con algunas sectas árabes
Los que se han dedicado al estudio más profundo de las raíces históricas de la Masonería, no han visto en los Templarios más que un canal por medio del cual han llegado a tomar carta de ciudadanía en Europa, doctrinas y organizaciones del Oriente.
Entre estas sectas seña la Webster algunas que se formaron en el seno del Islamismo y que con sus organizaciones secretas, sus grados, sus doctrinas materialistas o dualistas y con sus prácticas infames y criminales han sido como el preludio de sectas que vemos desarrollarse en el siglo XVIII a la sombra o sobre la base de la Masonería. Tales son: 1)
Los Ismailis, cuyo jefe principal, Abdullah ibn Maymun, fundó la secta de los Batines, con siete grados: un recurso para atraerse adeptos y asegurar su dominación sobre las multitudes, además del secreto, fué la institución de misioneros que hablara a cada cual según conviniera para ganárselo y que con prestidigitaciones, como si fueran milagros, y con la máscara de la piedad y devoción y con discursos enigmáticos, etc., hicieran dóciles las multitudes para trabajar en la ejecución de sus designios. Parece haber servido de modelo a Weishaupt, el fundador de los Iluminados.
Los Kahmahitas, cuyos furores dominaron por un siglo en el seno del Islamismo, hasta que la universal conflagración fué extinguirla en la sangre, es otra de las sectas, cuyas doctrinas y prácticas se ven imitadas en algunas sectas masónicas. Profesaban el dualismo, el doble principio bueno y malo; el comunismo de bienes y de mujeres, y pronto llegaron a ser una terrible banda de asesinos y ladrones, entregados a toda licencia. Su fundador fue Hosein Ahwazi, enviado de Abdallh a Irak de Persia.
Los Fatimitas aumentaron los grados establecidos por Abdullah, elevándolos a nueve. ‘Su método es afiliar prosélitos, como hace notar Claudio Janet, y su sistema de iniciación eran absolutamente los que Weishaupt el fundador de los Iluminati, prescribía a los ‘Hermanos Insinuantes’. Externamente, los prosélitos eran de dos clases, los sabios y los ignorantes.
En los primeros grados, como se observa en la Masonería, se conservaba el respeto a la religión; pero se procuraba ir minando la fe, o con el descrédito de los maestros anteriores, o con poner en igual categoría a todos los profetas, incluso Moisés, Nuestro Señor y Mahoma. Desde el 5º grado para adelante se hacía la obra de destruir directamente toda religión. He ahí el evidente modelo de los Illuminati del siglo XVIII, a los cuales puede ser común esta descripción sumria de Von Hammer:
‘No creer nada y atreverse a todo, fue, en dos palabras, la suma del sistema que aniquiló todo principio de religión y de moralidad y que no tenía otro objeto que la ejecución de planes ambiciosos por medio de dóciles servidores, que, atreviéndose a todo y no sabiendo nada, desde que todo lo consideran como un engaño y quien nada es prohibido, son los mejores instrumentos de una política infernal’.
Los Drusos redujeron a tres los grados; profanos, aspirantes y sabios, y conservaron una especie de culto de la Naturaleza y de Sabeísmo con la fe de los Ismailis en la dinastía de Alí y de sus sucesores y un credo abstruso y esotérico sobre la naturaleza de Dios, que declaran ser ‘La Razón Universal’, que se manifiesta por medo de ‘avatares’. Su catecismo es muy parecido al que usan los masones.
Finalmente, los Hashishiyin o Asesinos, es otra de las sectas árabes cuyas huellas se descubren en las sectas masónicas modernas. Es aquella secta terrible de la cual fue jefe el Viejo de la Montaña.
Tenía siete grados; su secreto para con los profanos era riguroso; conservaban como doctrina fundamental de la secta el Islamismo. Establecieron un verdadero reinado de terror en el Oriente, organizando con el aliciente del Paraíso un sistema de asesinatos sobre la base del fervor religioso, para acabar con todos los que les fuesen contarios. Los Jacobinos del 1793 han sido sus legítimos descendientes (Webster, o.35 y sigs.)
127. Con los Paulicianos y Maniqueos
Con los Paulicianos tiene de común la Masonería las palabras y expresiones mágicas con que encanta y engaña a los sencillos; la pretensión, que suele declarar a veces, de profesar un cristianismo purificado y primitivo, y la exaltación de San Pablo sobre San Pedro, como espíritu más liberal, etcétera. Con los Maniqueos, la Masonería suele profesar los dogmas y usar las prácticas siguientes:
El Dios-Naturaleza, en dos principios, bueno y malo, luz y tinieblas; el espíritu revolucionario, destructor del orden: la guerra a la propiedad, al matrimonio; la satisfacción de las pasiones carnales sin freno alguno; el culto al sol; el horror a la eternidad de las penas y la creencia enl metempsicosis o transmigración de las almas; la negación de la realidad de Cristo, seguida por algunas escuelas masónicas; las palabras seductoras con que se promete la luz, la verdad, etc., para cazar los adeptos; la imitación de las instituciones de la Iglesia, especialmente del bautismo, de la comunión, de la jerarquía, etc., los tres grados fundamentales, que en los maniqueos eran los creyentes elegidos y los perfectos; los tres signos, de la boca, de las manos y del seno.
A causa de la indecencia de este último, las logias lo han suprimido, conservando los otros dos y vestigios del suprimido en los cantos y en algún prado; los juramentos sobre los secretos; el favor y alabanza dados a todas las herejías y el odio a la Iglesia Católica; el duelo en la recepción del maestro y el nombre de hijos de la viuda, recuerdo este último de la viuda rica que adoptó a Manés, fundador del Maniqueísmo.
Las simpatías de la Masonería por el Maniqueísmo son evidentes: Weishaupt, recomendaba a sus adeptos el estudio del Maniqueísmo, y Redarés celebra a Manes como a uno de esos hombres que han querido poner razón y verdad en su fe religiosa.
128. Con los Gnósticos
La afectación de ciencia (gnóstico quiere decir sabio;) la variedad de sectas y tiros; el panteísmo y dualismo, negación de la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo; la pretensión de poseer el verdadero cristianismo; la práctica de la magia, que suele recomendarse mucho en ciertas sectas masónicas: la doctrina de la metempsicosis; los signos de reconocimiento; la recomendación de evitar la familia; el comunismo de bienes y mujeres; la rehabilitación y veneración de los grande culpables como Caín, Judas, etc., señalados en la Biblia; la deshonestidad, enseñada y practicada en ciertos ritos o grados, y la licencia general enseñada en todos los grados, etc.
Las mismas analogías se puede decir que se encuentran con las primeras sectas de herejes que se formaron alrededor del cristianismo desde los primeros tiempos y cuyos principales elementos fueron los judíos.