por Makf | 12 Mar, 2026 | 1 Corintios, Apologética 1
Autor: Guido A. Rojas Zambrano | Fuente: ApologetiCacatolica.org
Esta obra intenta explicar de una manera clara, ágil y sencilla diferentes temas relacionados con la fe, cada uno de ellos ha sido fundamentado al máximo en las dos fuentes de la Revelación Divina: la Santa Biblia y la Sagrada Tradiciòn..
Para la Iglesia Católica nuestra fe debe estar centrada en la persona de Jesucristo, hay que advertir que ninguno de los objetos relacionados con El, han sido considerados como 100% auténticos por las autoridades eclesiásticas; aunque algunos gocen de gran popularidad o respaldo histórico, arqueológico y científico.
Estas "reliquias de Cristo" tienen como finalidad ser un instrumento para que el creyente medite en los aspectos importantes de su vida en la tierra. Aquí describimos los más sobresalientes:
El papa Teodoro I (642-649), trasladó los restos de la Santa Cuna desde la basílica de la Natividad en belén a la de Santa María mayor en Roma
Según el testimonio de Santa Paula y Santa Silvia en el siglo IV, no lejos de la ciudad de Tiberíades, los primeros cristianos visitaban una iglesia en cuyo interior estaba la piedra sobre la que Jesús colocó los cinco panes y los dos peces para obrar el milagro.
En el Cenáculo o habitación alta de la Ultima Cena en el monte Sión, se encuentra una piedra que indica el lugar donde Cristo se sentó.
En Roma en la basílica mayor de San Juan de Letrán, se observa un trozo de la mesa en la que el Señor celebró con los apóstoles la fiesta de la pascua el Jueves Santo: la Última Cena.
El "Santo Grial" o también llamado "Santo Cáliz", fue la copa utilizada por el Divino Maestro en la Ultima Cena. Dice la tradición que San Pedro había llevado el preciosos vaso de Jerusalén a Roma, entregándole la custodia a la familia de su discípulo San Marcos. Los pontífices la habían utilizado para celebrar la Eucaristía hasta el siglo III, cuando San Lorenzo, diácono encargado de los bienes de la iglesia, se vio obligado a distribuirlos entre los pobres para evitar que cayeran en las manos del codicioso emperador Valeriano.
El santo diácono sólo guardó el cáliz, enviándolo a su ciudad natal de Huesca, en España, con una carta suya escrita poco antes de su martirio.
En Huesca estuvo hasta el año 713, cuando el obispo y los cristianos de los Pirineos huyeron de la invasión de los moros, entonces el "Santo Grial" peregrinó por varios lugares hasta llegar al monasterio de San Juan de la Peña, en Zaragoza; de donde fue trasladado a Valencia en el año 1424, por el rey don Alfonso "el magnánimo", quien lo colocó en una capilla donde se venera hasta la fecha.
El "Santo Cáliz" original es un vaso de ágata de unos 17 centímetros de alto, le fueron añadidos una base de oro y piedras preciosas, y dos asas al estilo de los cálices de la Edad Media. Esta es una de las "reliquias de Cristo" que posee mayor y más constante tradición histórica. (El ágata es una variedad de sílice de granos cristalinos muy pequeños)
En la basílica del Getsemaní en Jerusalén, en el centro del presbiterio se halla la roca (con gotas de sangre) en la que el Salvador del mundo se apoyó para orar al Padre Eterno.
Dice una antigua tradición que en el camino del huerto de los Olivos a la casa de Caifás, se ve hoy en día cerca del puente del río Cedrón, una piedra de inmensas dimensiones en la que Nuestro Señor fue empujado por sus captures; dejando impresa en ella sus rodillas, pies y manos.
En la torre Antonia en Jerusalén se encontraba el tribunal romano donde Poncio Pilatos condenó a muerte al Hijo del hombre. Aquí en el atrio fue levantada en los primeros tiempos una basílica, donde se veneraba una piedra que se dice Jesús había dejado las huellas de sus pies. La basílica fue destruida en el año 614.
Otras pisadas del Mesías se encuentran en una pequeña iglesia sobre la Vía Apia en Roma. Dice el relato que estas huellas se remontan al encuentro de Pedro con Jesús, que iba caminando a la Ciudad Eterna para ser crucificado nuevamente; dándole a entender con esto al apóstol, que él también sería martirizado.
En la iglesia de Santa Praxédes del siglo V, se conserva el Pilar de la Flagelación, una columna de mármol verde blanco de unos sesenta centímetros de altura procedente de la Ciudad Santa; en la que fue atado y flagelado Cristo Jesús. Esta reliquia fue llevada a Roma en 1222 por el cardenal Giovanni Colonna cuando regresaba de la IV cruzada.
La "Scala Sancta" que el Unigénito de Dios subió al pretorio para entrevistarse con el procurador romano, es de mármol blanco de veintiocho gradas, algunas con la sangre después de la flagelación. Fue traslada a Roma en el año 326 por orden del emperador Constantino, y se encuentra cerca de la basílica de San Juan de Letrán. Los fieles que van a visitarla suelen subirla de rodillas en señal de penitencia.
El "Velo de la Verónica" con el que se limpió el rostro del Redentor camino al Calvario, permaneció hasta el año 1600 en la basílica de San Pedro del Vaticano. Hoy se conserva en un convento en el pueblito de Pescar en la región italiana de Abrozzo, y es conocido como el "rostro santo de Manopepello". Hay que anotar que según los análisis científicos los rasgos del rostro de la Verónica coinciden con el de la Sábana Santa de Turín.
Las más importantes reliquias relacionadas con la pasión del Señor fueron encontradas por la emperatriz Santa Helena en su viaje de peregrinación a Tierra Santa hacia el año 320 o 325 ; así lo constata el historiador romano Eusebio, y testimonios de San Cirilo de Jerusalén (313-386), y de otros escritores del siglo IV.
La "Túnica Sagrada" es una prenda confeccionada sin costura de una sola pieza, que mide 1.57 metros de largo por 1.09 de ancho, y tiene mangas hasta la mitad del brazo; es de algodón y según se creé fue elaborada por la propia Virgen María. Esta túnica fue la que llevó el Mesías el Viernes Santo, y que fue echada a la suerte de los dados por los soldados romanos en el Gólgota (Juan 19, 23-24).
El Hecho de no haber sido dividido el "Manto Santo", fue visto por los Padres de la Iglesia como un símbolo de la unidad a la que estamos llamados todos los cristianos (Juan 10,16; 17, 21). Santa Helena la encontró en Jerusalén y la donó a la ciudad de Tréveris (Alemania), donde es custodiada en la catedral que mandó a edificar su hijo Constantino. Desde el siglo XVI ha sido expuesta a la veneración pública en varias ocasiones.
En otra iglesia francesa la de Argentevil, se dice que también tiene el verdadero "Manto de Cristo"; las huellas de sangre encontradas en ella son similares a las de la sábana de Turín.
A parte del hallazgo de la "Santa Túnica", la emperatriz romana realizó excavaciones cerca del monde Calvario, en donde encontró las siguientes reliquias:
La "Vera Cruz" fue identificada de las otras dos de los ladrones, gracias a la prueba que propuso San Macario; la del Hijo de Dios fue separada después de haber curado a un enfermo, y volver a la vida a un muerto. Los restos de la "santa Cruz" fueron distribuidos en diferentes lugares:
- Una parte del "Santo Madero" fue mandado a Roma en el año 325, el mismo emperador Constantino construyó en su honor la basílica mayor de la "Santa Cruz de Jerusalén".
- La "Santa Cruz de Caravaca" es un relicario en forma de cruz patriarcal de doble brazo horizontal que, según la tradición, guarda un segmento del Santo Madero.
- En una capilla dentro del Vaticano se encuentran tres astillas.
- Otros trozos fueron regalados a través de los tiempos por los papas a diversas iglesias del mundo, como a la catedral de París y otras iglesias francesas.
- El Papa San Gregorio Magno (590 –604), obsequió un pedazo al rey visigodo español Recaredo.
- En España se afirma que se encuentra un fragmento en la iglesia de Santo Toribio de Liébana, en la provincia norteña de Santander. La tradición asegura que fue traído de Jerusalén en el siglo V por el mismo santo, quien era obispo de Astorga, y contemporáneo del papa San León I el grande (440 –446).
- De la misma Ciudad Santa el emperador Heraclio (610 –641), tras su triunfo sobre los persas, trasladó otro tanto a Constantinopla (Turquía).
El "Letrero de INRI" que mandó a colocar Poncio Pilatos se halla en la basílica de la Santa Cruz, y es un fragmento de color tabaco y comido por la carcoma; en donde todavía se puede leer las palabras latinas "NAZARENUS" y "JUDEORUM".
La "Corona de Espinas" que pusieron sobre la cabeza de Nuestro Señor, se conservan algunas astillas; tres se encuentran en la basílica de la Santa Cruz. Otras espinas se guardan en la catedral de Notre Dame en París; y son exhibidas el Viernes Santo.
Los "Clavos de la Crucifixión" están distribuidos de la siguiente manera:
- Uno en la basílica de la Santa Cruz, y tiene unos diez centímetros de largo con una punta cuadrada de un centímetro.
- El segundo clavo se halla en la corona que era utilizada por los reyes de Italia, y fue regalada a la catedral de Milán (Italia).
- El último está en el asta de una de las "Lanzas de San Longinos".
Otras reliquias relacionadas con la muerte y resurrección del Verbo de Dios, y que no son atribuidas a Santa Helena; son las siguientes:
La "Lanza de San Longinos", quien fue el centurión romano que le atravesó el costado de Cristo, después de haber muerto en la cruz. Se encuentran cuatro lanzas, una de las cuales, puede ser la verdadera:
- Una se halla en San Pedro del Vaticano, y fue regalada por el sultán Beyazil II al papa Inocencio VIII (1484 –1492); cuando Jerusalén era ocupada por los musulmanes.
- Otra fue llevada en tiempos de las cruzadas y se conserva en la iglesia de Saint Chapelle de París; a la que el papa Benedicto XIV (1740 –1758), calificó como auténtica.
- La tercera se venera en una iglesia de Cracovia (Polonia).
- La última que tenía en su asta un clavo de la crucifixión, permanecía en el museo de Hofborg, en Austria. Se dice que esta lanza fue un talismán poderoso para Constantino el Grande, para el rey franco Carlos Martel, que expulsó de Francia a los árabes en el siglo VIII, para Carlomagno y para el emperador romano Federico Barbaroja. Adolfo Hitler la trasladó a Nuremberg, donde fue colocada en una iglesia que ordenó convertir en un santuario nazi. Después de terminar la II Guerra Mundial, la preciada lanza fue devuelta nuevamente al museo de Hofborg.
Dentro de la basílica del Santo Sepulcro en la Ciudad de Dios, se encuentra la llamada "Piedra de la Unción". Este es el lugar donde Nicodemo y José de Arimatea embalsamaron con mirra y aloe el cuerpo de Cristo, antes de darle sepultura.
La "Sábana Santa" es la tela con que fue envuelto el cuerpo del Señor al ser bajado de la cruz. En el lienzo se observa todas las huellas de la crucifixión, que quedaron impresas según algunos científicos, por el calor del cuerpo en el momento de la resurrección. El "Santo Sudario" como también se le conoce, es un pieza de lino de 1.10 metros de ancho con 4.30 de largo; fue conservada al parecer por el apóstol Pedro (Lucas 24,12). En la actualidad está guardado en un relicario de plata en la catedral de Turín (Italia). Es la "reliquia de Cristo" que ha sido mayormente analizada por la ciencia moderna.
El "Sudario de Oviedo" es un paño pequeño que cubrió el rostro del Mesías, según la costumbre judía de enterrar a sus muertos. Fue hallado por San Pedro y San Juan en la tumba vacía (Juan 20, 7).
El "Sudario de Oviedo" se conserva en la catedral del esta ciudad española desde el siglo XII, fue sacado de Jerusalén en el año 614, después del ataque de los persas. Curiosamente, muestras de laboratorio han comparado manchas de sangre iguales al rostro de las Sábana Santa
En Nazaret hay una capilla donde se venera un enorme bloque calcáreo que la tradición ha llamado la "Mesa de Cristo", se tiene por seguro que en esa piedra comió el Señor con sus discípulos después de la resurrección.
por makf | 1 Oct, 2025 | 1 Corintios
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Capítulo 16
1 En cuanto a la colecta en beneficio de los santos de Jerusalén, sigan las mismas instrucciones que di a las Iglesias de Galacia.
2 El primer día de la semana, cada uno de ustedes guarde en su casa lo que haya podido ahorrar, para que las donaciones no se recojan solamente a mi llegada.
3 Una vez allí, enviaré a los que ustedes hayan elegido, para que lleven a Jerusalén esas donaciones con una carta de recomendación.
4 Si conviene que yo también vaya, ellos viajarán conmigo.
5 Yo iré a verlos, después de atravesar Macedonia donde estaré de paso. 6 Tal vez me quede con ustedes algún tiempo, a lo mejor durante todo el invierno, a fin de que me ayuden a proseguir viaje hasta el lugar de mi destino.
7 Porque no quiero verlos sólo de paso, sino que espero quedarme algún tiempo entre ustedes, si el Señor lo permite.
8 Mientras tanto, permaneceré en Efeso hasta Pentecostés,
9 ya que se ha abierto una gran puerta para mi predicación, aunque los adversarios son numerosos.
10 Si llega antes Timoteo, procuren que permanezca entre ustedes sin ninguna clase de temor, porque él trabaja en la obra del Señor de la misma manera que yo.
11 Que nadie lo menosprecie. Ofrézcanle los medios necesarios para que se reúna conmigo, porque yo lo estoy esperando con los hermanos.
12 En cuanto a nuestro hermano Apolo, le insistí mucho para que fuera a visitarlos junto con los hermanos, pero él se negó rotundamente a hacerlo por ahora: irá cuando se le presente la ocasión.
13 Estén atentos, permanezcan firmes en la fe, compórtense varonilmente, sean fuertes.
14 Todo lo que hagan, háganlo con amor.
15 Una recomendación más, hermanos. Ustedes saben que Estéfanas y su familia –los primeros que abrazaron la fe en Acaya– han decidido consagrase al servicio de los hermanos.
16 Por eso, les ruego que ustedes, a su vez, sean solícitos con ellos, y no sólo con ellos, sino con todos los que colaboran en sus trabajos y esfuerzos.
17 Yo me alegré con la visita de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico. Ellos llenaron el vacío que ustedes habían dejado,
18 y han tranquilizado mi espíritu y el de ustedes. Sepan apreciarlos como corresponde.
19 Las iglesias de la provincia de Asia les envían saludos. También los saludan en el Señor, Aquila y Priscila, junto con los hermanos que se congregan en su casa.
20 Todos los hermanos les envían saludos. Salúdense los unos a los otros con el beso santo.
21 Este es mi saludo, de puño y letra: Pablo.
22 ¡Si alguien no ama al Señor, que sea maldito! «El Señor viene».
23 Que la gracia del Señor Jesús permanezca con ustedes.
24 Yo los amo a todos ustedes en Cristo Jesús.
por makf | 1 Oct, 2025 | 1 Corintios
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Capítulo 15
1 Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles.
2 Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.
3 Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura.
4 Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura.
5 Se apareció a Pedro y después a los Doce.
6 Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto.
7 Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los Apóstoles.
8 Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.
9 Porque yo soy el último de los Apóstoles, y ni siquiera merezco ser llamado Apóstol, ya que he perseguido a la Iglesia de Dios.
10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no fue estéril en mí, sino que yo he trabajado más que todos ellos, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.
11 En resumen, tanto ellos como yo, predicamos lo mismo, y esto es lo que ustedes han creído.
12 Si se anuncia que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo algunos de ustedes afirman que los muertos no resucitan?
13 ¡Si no hay resurrección, Cristo no resucitó!
14 Y si Cristo no resucitó, es vana nuestra predicación y vana también la fe de ustedes.
15 Incluso, seríamos falsos testigos de Dios, porque atestiguamos que él resucitó a Jesucristo, lo que es imposible, si los muertos no resucitan.
16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.
17 Y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes es inútil y sus pecados no han sido perdonados.
18 en consecuencia, los que murieron con la fe en Cristo han perecido para siempre.
19 Si nosotros hemos puesto nuestra esperanza en Cristo solamente para esta vida, seríamos los hombres más dignos de lástima.
20 Pero no, Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos.
21 Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección.
22 En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo,
23 cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida.
24 En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder.
25 Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies.
26 El último enemigo que será vencido es la muerte,
27 ya que Dios todo lo sometió bajo sus pies. Pero cuando él diga: «Todo está sometido», será evidentemente a excepción de aquel que le ha sometido todas las cosas.
28 Y cuando el universo entero le sea sometido, el mismo Hijo se someterá también a aquel que le sometió todas las cosas, a fin de que Dios sea todo en todos.
29 Si no fuera así, ¿de qué sirve bautizarse por los que han muerto? Si los muertos no resucitan, ¿qué sentido tiene bautizarse por ellos?
30 Y nosotros mismos, ¿por qué nos exponemos a cada instante al peligro?
31 Cada día yo me enfrento con la muerte, y esto es tan cierto, hermanos, como que ustedes son mi orgullo en Cristo Jesús, nuestro Señor.
32 ¿Y qué he ganado, si solamente por motivos humanos, yo tuve que luchar con las fieras en Efeso? Si los muertos no resucitan, «comamos y bebamos, porque mañana moriremos».
33 No se dejen engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres».
34 Vuelvan a comportarse como es debido y no pequen más, porque hay algunos entre ustedes que todavía no saben nada de Dios: lo digo para vergüenza de ustedes.
35 Alguien preguntará: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo?
36 Tu pregunta no tiene sentido. Lo que siembras no llega a tener vida, si antes no muere.
37 Y lo que siembras, no es la planta tal como va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo, o de cualquier otra planta.
38 Y Dios da a cada semilla la forma que él quiere, a cada clase de semilla, el cuerpo que le corresponde.
39 No todos los cuerpos son idénticos: una es la carne de los hombres, otra la de los animales, otra la de las aves y otra la de los peces.
40 Hay cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, y cada uno tiene su propio resplandor:
41 uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas, y aun las estrellas difieren unas de otras por su resplandor.
42 Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles;
43 se siembran cuerpos humillados y resucitarán gloriosos; se siembran cuerpos débiles y resucitarán llenos de fuerza;
44 se siembran cuerpos puramente naturales y resucitarán cuerpos espirituales. Porque hay un cuerpo puramente natural y hay también un cuerpo espiritual.
45 Esto es lo que dice la Escritura: El primer hombre, Adán, fue creado como un ser viviente; el último Adán, en cambio, es un ser espiritual que da la Vida.
46 Pero no existió primero lo espiritual sino lo puramente natural; lo espiritual viene después.
47 El primer hombre procede de la tierra y es terrenal; pero el segundo hombre procede del cielo.
48 Los hombres terrenales serán como el hombre terrenal, y los celestiales como el celestial.
49 De la misma manera que hemos sido revestidos de la imagen del hombre terrenal, también lo seremos de la imagen del hombre celestial.
50 Les aseguro, hermanos, que lo puramente humano no puede tener parte en el Reino de Dios, ni la corrupción puede heredar lo que es incorruptible.
51 Les voy a revelar un misterio: No todos vamos a morir, pero todos seremos transformados.
52 En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene la trompeta final –porque esto sucederá– los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados.
53 Lo que es corruptible debe revestirse de la incorruptibilidad y lo que es mortal debe revestirse de la inmortalidad.
54 Cuando lo que es corruptible se revista de la incorruptibilidad y lo que es mortal se revista de la inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: La muerte ha sido vencida.
55 ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón?
56 Porque lo que provoca la muerte es el pecado y lo que da fuerza al pecado es la ley.
57 ¡Demos gracias a Dios, que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo!
58 Por eso, queridos hermanos, permanezcan firmes e inconmovibles, progresando constantemente en la obra del Señor, con la certidumbre de que los esfuerzos que realizan por él no serán vanos.
por makf | 1 Oct, 2025 | 1 Corintios
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Capítulo 14
1 Procuren alcanzar ese amor, y aspiren también a los dones espirituales, sobre todo al de la profecía.
2 Porque aquel que habla un lenguaje incomprensible no se dirige a los hombres sino a Dios, y nadie le entiende: dice en éxtasis cosas misteriosas.
3 En cambio, el que profetiza habla a los hombres para edificarlos, exhortarlos y reconfortarlos.
4 El que habla un lenguaje incomprensible se edifica a sí mismo, pero el que profetiza edifica a la comunidad.
5 Mi deseo es que todos ustedes tengan el don de lenguas, pero prefiero que profeticen, porque el que profetiza aventaja al que habla un lenguaje incomprensible. A no ser que este último también interprete ese lenguaje, para edificación de la comunidad.
6 Supongamos, hermanos, que yo fuera a verlos y les hablara en esa forma, ¿de qué les serviría, si mi palabra no les aportara ni revelación, ni ciencia, ni profecía, ni enseñanza?
7 Sucedería lo mismo que con los instrumentos de música, por ejemplo, la flauta o la cítara. Si las notas no suenan distintamente, nadie reconoce lo que se está ejecutando.
8 Y si la trompeta emite un sonido confuso, ¿quién se lanzará al combate?
9 Así les pasa a ustedes: si no hablan de manera inteligible, ¿cómo se comprenderá lo que dicen? Estarían hablando en vano.
10 No sé cuántos idiomas diversos hay en el mundo, y cada uno tienen sus propias palabras.
11 Pero si ignoro el sentido de las palabras, seré como un extranjero para el que me habla y él lo será para mí.
12 Así, ya que ustedes ambicionan tanto los dones espirituales, procuren abundar en aquellos que sirven para edificación de la comunidad.
13 Por esta razón, el que habla un lenguaje incomprensible debe orar pidiendo el don de interpretarlo.
14 Porque si oro en un lenguaje incomprensible, mi espíritu ora, pero mi inteligencia no saca ningún provecho.
15 ¿Qué debo hacer entonces? Orar con el espíritu y también con la inteligencia, cantar himnos con el espíritu y también con la inteligencia.
16 Si bendices a Dios solamente con el espíritu, ¿cómo podrá el no iniciado decir «Amén» a tu acción de gracias, ya que no entienden lo que estás diciendo?
17 Sin duda, tu acción de gracias es excelente, pero eso no sirve de edificación para el otro.
18 Yo doy gracias a Dios porque tengo el don de lenguas más que todos ustedes.
19 Sin embargo, cuando estoy en la asamblea prefiero decir cinco palabras inteligibles, para instruir a los demás, que diez mil en un lenguaje incomprensible.
20 Hermanos, no sean como niños para juzgar; séanlo para la malicia, pero juzguen como personas maduras.
21 En la Ley está escrito: Yo hablaré a este pueblo en lenguas extrañas y por boca de extranjeros; con todo, ni aun así me escucharán, dice el Señor.
22 Esto quiere decir que el don de lenguas es un signo, no para los que creen, sino para los que se niegan a creer; la profecía, en cambio, es para los que tienen fe.
23 Por otra parte, si al reunirse la asamblea, todos se ponen a hablar en un lenguaje incomprensible y entran algunos que no están iniciados o no son creyentes, seguramente pensarán que ustedes están locos.
24 En cambio, si todos profetizan y entra alguno de esos hombres, todos podrán convencerlo y examinarlo.
25 Así quedarán manifiestos los secretos de su corazón, y él, cayendo de rodillas, adorará a Dios y proclamará que Dios está realmente entre ustedes.
26 Hermanos, ¿qué conclusión sacaremos de todo esto? Cuando se reúnen, uno puede cantar salmos, otro enseñar, o transmitir una revelación, o pronunciar un discurso en un lenguaje incomprensible, o dar la interpretación del mismo. Que todo sirva para la edificación común.
27 ¿Se tiene el don de lenguas? Que hablen dos, o a lo sumo tres, y por turno, y que alguien interprete.
28 Si no hay intérprete, que se callen y que cada uno hable consigo mismo y con Dios.
29 Con respecto a los profetas, que hablen dos o tres y que los demás juzguen lo que ellos dicen.
30 Si algún otro asistente recibe una revelación, que se calle el que está hablando.
31 Así todos tendrán oportunidad de profetizar, uno por uno, para que todos sean instruidos y animados.
32 Los que tienen el don de profecía deben ser capaces de controlar su inspiración,
33 porque Dios quiere la paz y no el desorden. Como en todas las Iglesias de los santos,
34 que las mujeres permanezcan calladas durante las asambleas: a ellas no les está permitido hablar. Que se sometan, como lo manda la Ley.
35 Si necesitan alguna aclaración, que le pregunten al marido en su casa, porque no está bien que la mujer hable en las asambleas.
36 ¿Acaso la Palabra de Dios ha salido de ustedes o ustedes son los únicos que la han recibido?
37 Si alguien se tiene por profeta o se cree inspirado por el Espíritu, reconozca en esto que les escribo un mandato del Señor,
38 y si alguien no lo reconoce como tal, es porque Dios no lo ha reconocido a él.
39 En conclusión, hermanos, aspiren al don de la profecía y no impidan que se hable en un lenguaje incomprensible.
40 Pero todo debe hacerse con decoro y ordenadamente.
por makf | 1 Oct, 2025 | 1 Corintios
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Capítulo 13
1 Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
2 Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
3 Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
4 El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece,
5 no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido,
6 no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
7 El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8 El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá;
9 porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.
10 Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
11 Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño,
12 pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.
13 En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor.
por makf | 1 Oct, 2025 | 1 Corintios
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Capítulo 12
1 Con relación a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que ustedes vivan en la ignorancia.
2 Ustedes saben que cuando todavía eran paganos, se dejaban arrastrar ciegamente al culto de dioses inanimados.
3 Por eso les aseguro que nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: «Maldito sea Jesús». Y nadie puede decir: «Jesús es el Señor», si no está impulsado por el Espíritu Santo.
4 Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu.
5 Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor.
6 Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos.
7 En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común.
8 El Espíritu da a uno la sabiduría para hablar; a otro, la ciencia para enseñar, según el mismo Espíritu;
9 a otro, la fe, también el mismo Espíritu. A este se le da el don de curar, siempre en ese único Espíritu;
10 a aquel, el don de hacer milagros; a uno, el don de profecía; a otro, el don de juzgar sobre el valor de los dones del Espíritu; a este, el don de lenguas; a aquel, el don de interpretarlas.
11 Pero en todo esto, es el mismo y único Espíritu el que actúa, distribuyendo sus dones a cada uno en particular como él quiere.
12 Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo.
13 Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo –judíos y griegos, esclavos y hombres libres– y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.
14 El cuerpo no se compone de un solo miembro sino de muchos.
15 Si el pie dijera: «Como no soy mano, no formo parte del cuerpo», ¿acaso por eso no seguiría siendo parte de él?
16 Y si el oído dijera: «Ya que no soy ojo, no formo parte del cuerpo», ¿acaso dejaría de ser parte de él?
17 Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿dónde estaría el oído? Y si todo fuera oído, ¿dónde estaría el olfato?
18 Pero Dios ha dispuesto a cada uno de los miembros en el cuerpo, según un plan establecido.
19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?
20 De hecho, hay muchos miembros, pero el cuerpo es uno solo.
21 El ojo no puede decir a la mano: «No te necesito», ni la cabeza, a los pies: «No tengo necesidad de ustedes».
22 Más aún, los miembros del cuerpo que consideramos más débiles también son necesarios,
23 y los que consideramos menos decorosos son los que tratamos más decorosamente. Así nuestros miembros menos dignos son tratados con mayor respeto,
24 ya que los otros no necesitan ser tratados de esa manera. Pero Dios dispuso el cuerpo, dando mayor honor a los miembros que más lo necesitan,
25 a fin de que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros sean mutuamente solidarios.
26 ¿Un miembro sufre? Todos los demás sufren con él. ¿Un miembro es enaltecido? Todos los demás participan de su alegría.
27 Ustedes son el Cuerpo de Cristo, y cada uno en particular, miembros de ese Cuerpo.
28 En la Iglesia, hay algunos que han sido establecidos por Dios, en primer lugar, como apóstoles; en segundo lugar, como profetas; en tercer lugar, como doctores. Después vienen los que han recibido el don de hacer milagros, el don de curar, el don de socorrer a los necesitados, el don de gobernar y el don de lenguas.
29 ¿Acaso todos son apóstoles? ¿Todos profetas? ¿Todos doctores? ¿Todos hacen milagros?
30 ¿Todos tienen el don de curar? ¿Todos tienen el don de lenguas o el don de interpretarlas?
31 Ustedes, por su parte, aspiren a los dones más perfectos. Y ahora voy a mostrarles un camino más perfecto todavía.