Ayer visité a mi madre y una de mis hermanas menores iba a la iglesia, por lo que le ofrecí ir a dejarla, pero al llegar, decidí quedarme en la misa.

No suelo vestirme muy elegante para visitar a mi madre, y cuando estaba ya sentado en el templo me puse a pensar que no estaba vestido de la mejor forma, pero en ese momento recordé que nosotros los hombres vemos las apariencias, mas Dios, ve el corazón.

Y es que Dios es simple y somos nosotros quienes nos , encargamos de complicarlo, poniendo cientos de excusas para no servir o no hacer lo que debemos correctamente.

Aún hoy, muchos se enfrascan en discusiones sobre cómo se ora, o si se hace de pie, en silencio o en voz alta, pero el Señor no se fija en esas cosas, sino que mira nuestra disposición de amarlo con sinceridad.

No lo olvides, Dios es simple, nosotros lo hacemos difícil…

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