Primera Corintios (1 Co / Cor) 2

[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ][ 9. ]
[ 10. ][ 11. ][ 12. ][ 13. ][ 14. ][ 15. ][ 16. ]

«AnteriorSiguiente»


Capítulo 2

1 Por mi parte, hermanos, cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría.

2 Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado.

3 Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante.

4 Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu,

5 para que ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

6 Es verdad que anunciamos una sabiduría entre aquellos que son personas espiritualmente maduras, pero no la sabiduría de este mundo ni la que ostentan los dominadores de este mundo, condenados a la destrucción.

7 Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, que él preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo;

8 aquella que ninguno de los dominadores de este mundo alcanzó a conocer, porque si la hubieran conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria.

9 Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman.

10 Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu, porque el Espíritu lo penetra todo, hasta lo más íntimo de Dios.

11 ¿Quién puede conocer lo más íntimo del hombre, sino el espíritu del mismo hombre? De la misma manera, nadie conoce los secretos de Dios, sino el Espíritu de Dios.

12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que reconozcamos los dones gratuitos que Dios nos ha dado.

13 Nosotros no hablamos de estas cosas con palabras aprendidas de la sabiduría humana, sino con el lenguaje que el Espíritu de Dios nos ha enseñado, expresando en términos espirituales las realidades del Espíritu.

14 El hombre puramente natural no valora lo que viene del Espíritu de Dios: es una locura para él y no lo puede entender, porque para juzgarlo necesita del Espíritu.

15 El hombre espiritual, en cambio, todo lo juzga, y no puede ser juzgado por nadie.

16 Porque ¿quién penetró en el pensamiento del Señor, para poder enseñarle? Pero nosotros tenemos el pensamiento de Cristo.

Primera Corintios (1 Co / Cor) 1

[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ][ 9. ]
[ 10. ][ 11. ][ 12. ][ 13. ][ 14. ][ 15. ][ 16. ]

«AnteriorSiguiente»


Capítulo 1

1 Pablo, llamado a ser Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes,

2 saludan a la Iglesia de Dios que reside en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, junto con todos aquellos que en cualquier parte invocan el nombre de Jesucristo, nuestro Señor, Señor de ellos y nuestro.

3 Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

4 No dejo de dar gracias a Dios por ustedes, por la gracia que él les ha concedido en Cristo Jesús.

5 En efecto, ustedes han sido colmados en él con toda clase de riquezas, las de la palabra y las del conocimiento,

6 en la medida que el testimonio de Cristo se arraigó en ustedes.

7 Por eso, mientras esperan la Revelación de nuestro Señor Jesucristo, no les falta ningún don de la gracia.

8 El los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de la Venida de nuestro Señor Jesucristo.

9 Porque Dios es fiel, y él los llamó a vivir en comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

10 Hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, yo los exhorto a que se pongan de acuerdo: que no haya divisiones entre ustedes y vivan en perfecta armonía, teniendo la misma manera de pensar y de sentir.

11 Porque los de la familia de Cloe me han contado que hay discordias entre ustedes.

12 Me refiero a que cada uno afirma: «Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo».

13 ¿Acaso Cristo está dividido? ¿O es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O será que ustedes fueron bautizados en el nombre de Pablo?

14 Felizmente yo no he bautizado a ninguno de ustedes, excepto a Cristo y a Gayo.

15 Así nadie puede decir que ha sido bautizado en mi nombre.

16 Sí, también he bautizado a la familia de Estéfanas, pero no recuerdo haber bautizado a nadie más.

17 Porque Cristo no me envió a bautizar, sino a anunciar la Buena Noticia, y esto sin recurrir a la elocuencia humana, para que la cruz de Cristo no pierda su eficacia.

18 El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan –para nosotros– es fuerza de Dios.

19 Porque está escrito: "Destruiré la sabiduría de los sabios y rechazaré la ciencia de los inteligentes".

20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el hombre culto? ¿Dónde el razonador sutil de este mundo? ¿Acaso Dios no ha demostrado que la sabiduría del mundo es una necedad?

21 En efecto, ya que el mundo, con su sabiduría, no reconoció a Dios en las obras que manifiestan su sabiduría, Dios quiso salvar a los que creen por la locura de la predicación.

22 Mientras los judíos piden milagros y los griegos van en busca de sabiduría,

23 nosotros, en cambio, predicamos a un Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos,

24 pero fuerza y sabiduría de Dios para los que han sido llamados, tanto judíos como griegos.

25 Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fortaleza de los hombres.

26 Hermanos, tengan en cuenta quiénes son los que han sido llamados: no hay entre ustedes muchos sabios, hablando humanamente, ni son muchos los poderosos ni los nobles.

27 Al contrario, Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes;

28 lo que es vil y despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que vale.

29 Así, nadie podrá gloriarse delante de Dios.

30 Por él, ustedes están unidos a Cristo Jesús, que por disposición de Dios, se convirtió para nosotros en sabiduría y justicia, en santificación y redención,

31 a fin de que, como está escrito: "El que se gloría, que se gloríe en el Señor".

Romanos (Rm) 16

[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ][ 9. ]
[ 10. ][ 11. ][ 12. ][ 13. ][ 14. ][ 15. ][ 16. ]

«AnteriorSiguiente»


Capítulo 16

1 Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la Iglesia de Cencreas,

2 para que la reciban en el Señor, como corresponde a los santos, ayudándola en todo lo que necesite de ustedes: ella ha protegido a muchos hermanos y también a mí.

3 Saluden a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús.

4 Ellos arriesgaron su vida para salvarme, y no sólo yo, sino también todas las iglesias de origen pagano, tienen con ellos una deuda de gratitud.

5 Saluden, igualmente, a la Iglesia que se reúne en su casa. No se olviden de saludar a mi amigo Epéneto, el primero que se convirtió a Cristo en Asia Menor.

6 Saluden a María, que tanto ha trabajado por ustedes;

7 a Andrónico y a Junia, mis parientes y compañeros de cárcel, que son apóstoles insignes y creyeron en Cristo antes que yo.

8 Saluden a Ampliato, mi amigo querido en el Señor;

9 a Urbano, nuestro colaborador en Cristo, y también a Estaquis, mi querido amigo.

10 Saluden a Apeles, que ha dado pruebas de fidelidad a Cristo, y también a los de la familia de Aristóbulo.

11 Saluden a mi pariente Herodión, y a los de la familia de Narciso que creen en Cristo.

12 Saluden a Trifena y a Trifosa, que tanto se esfuerzan por el Señor; a la querida Persis, que también ha trabajado mucho por el Señor.

13 Saluden a Rufo, el elegido del Señor, y a su madre, que lo es también mía;

14 a Asíncrito, a Flegonte, a Hermes, a Patrobas, a Hermas y a los hermanos que están con ellos.

15 Saluden a Filólogo y a Julia, a Nereo y a su hermana, así como también a Olimpia, y a todos los santos que viven con ellos.

16 Salúdense mutuamente con el beso de paz. Todas las Iglesias de Cristo les envían saludos.

17 Les fuego, hermanos, que se cuiden de los que provocan disensiones y escándalos, contrariamente a la enseñanza que ustedes han recibido. Eviten su trato,

18 porque ellos no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a su propio interés, seduciendo a los simples con palabras suaves y aduladoras.

19 En todas partes se conoce la obediencia de ustedes, y esto me alegra; pero quiero que sean hábiles para el bien y sencillos para el mal.

20 El Dios de la paz aplastará muy pronto a Satanás, dándoles la victoria sobre él. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con ustedes.

21 Timoteo, mi colaborador, les envía saludos, así como también mis parientes Lucio, Jasón y Sosípatro.

22 Yo, Tercio, que he servido de amanuense, los saludo en el Señor.

23 También los saluda Gayo, que me brinda hospedaje a mí y a toda la Iglesia. Finalmente, les envían saludos Erasto, el tesorero de la ciudad y nuestro hermano Cuarto.

24 [La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos ustedes. Amén.]

25 ¡Gloria a Dios, que tiene el poder de afianzarlos, según la Buena Noticia que yo anuncio, proclamando a Jesucristo, y revelando un misterio que fue guardado en secreto desde la eternidad

26 y que ahora se ha manifestado! Este es el misterio que, por medio de los escritos proféticos y según el designio del Dios eterno, fue dado a conocer a todas las naciones para llevarlas a la obediencia de la fe.

27 ¡A Dios, el único sabio, por Jesucristo, sea la gloria eternamente! Amén.

Romanos (Rm) 15

[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ][ 9. ]
[ 10. ][ 11. ][ 12. ][ 13. ][ 14. ][ 15. ][ 16. ]

«AnteriorSiguiente»


Capítulo 15

1 Nosotros, los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no complacernos a nosotros mismos.

2 Que cada uno trate de agradar a su prójimo para el bien y la edificación común.

3 Porque tampoco Cristo buscó su propia complacencia, como dice la Escritura: "Cayeron sobre mí los ultrajes de los que te agravian".

4 Ahora bien, todo lo que ha sido escrito en el pasado, ha sido escrito para nuestra instrucción, a fin de que por la constancia y el consuelo que dan las Escrituras, mantengamos la esperanza.

5 Que el Dios de la constancia y del consuelo les conceda tener los mismos sentimientos unos hacia otros, a ejemplo de Cristo Jesús.

6 para que con un solo corazón y una sola voz, glorifiquen a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo.

7 Sean mutuamente acogedores, como Cristo los acogió a ustedes para la gloria de Dios.

8 Porque les aseguro que Cristo se hizo servidor de los judíos para confirmar la fidelidad de Dios, cumpliendo las promesas que él había hecho a nuestros padres,

9 y para que los paganos glorifiquen a Dios por su misericordia. Así lo enseña la Escritura cuando dice: "Yo te alabaré en medio de las naciones, Señor, y cantaré en honor de tu Nombre".

10 Y en otra parte dice: "¡Pueblos extranjeros, alégrense con el Pueblo de Dios!".

11 Y también afirma: "¡Alaben al Señor todas las naciones; glorifíquenlo todos los pueblos!"

12 Y el profeta Isaías dice a su vez: "Aparecerá el brote de Jesé, el que se alzará para gobernar las naciones paganas: y todos los pueblos pondrán en él su esperanza".

13 Que el Dios de la esperanza los llene de alegría y de paz en la fe, para que la esperanza sobreabunde en ustedes por obra del Espíritu Santo.

14 Por mi parte, hermanos, estoy convencido de que ustedes están llenos de buenas disposiciones y colmados del don de la ciencia, y también de que son capaces de aconsejarse mutuamente.

15 Sin embargo, les he escrito, en algunos pasajes con una cierta audacia, para recordarles lo que ya saben, correspondiendo así a la gracia que Dios me ha dado:

16 la de ser ministro de Jesucristo entre los paganos, ejerciendo el oficio sagrado de anunciar la Buena Noticia de Dios, a fin de que los paganos lleguen a ser una ofrenda agradable a Dios, santificada por el Espíritu Santo.

17 ¡Yo tengo que gloriarme en Cristo Jesús, en lo que se refiere al servicio de Dios!

18 Porque no me atrevería a hablar sino de aquello que hizo Cristo por mi intermedio, para conducir a los paganos a la obediencia, mediante la palabra y la acción,

19 por el poder de signos y prodigios y por la fuerza del Espíritu Santo. Desde Jerusalén y sus alrededores hasta Iliria, he llevado a su pleno cumplimiento la Buena Noticia de Cristo,

20 haciendo cuestión de honor no predicar la Buena Noticia allí donde el nombre de Cristo ya había sido invocado, para no edificar sobre un fundamento puesto por otros.

21 Así dice la Escritura: "Lo verán aquellos a los que no se les había anunciado y comprenderán aquellos que no habían oído hablar de él".

22 Por eso en todo este tiempo no he podido ir a verlos.

23 Pero como ya he terminado mi trabajo en esas regiones y desde hace varios años tengo un gran deseo de visitarlos,

24 espero verlos de paso cuando vaya a España, y que me ayuden a proseguir mi viaje a ese país, una vez que haya disfrutado, aunque sea un poco, de la compañía de ustedes.

25 Pero ahora, voy a Jerusalén para llevar una ayuda los santos de allí.

26 Porque Macedonia y Acaya resolvieron hacer una colecta en favor de los santos de Jerusalén que están necesitados.

27 Lo hicieron espontáneamente, aunque en realidad, estaban en deuda con ellos. Porque si los paganos participaron de sus bienes espirituales, deben a su vez retribuirles con bienes materiales.

28 Y una vez que haya terminado esa misión y entregado oficialmente la ofrenda recogida, iré a España, pasando por allí.

29 Y estoy seguro de que llegaré hasta ustedes con la plenitud de las bendiciones de Cristo.

30 Les ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu Santo, que luchen junto conmigo, intercediendo ante Dios por mí,

31 a fin de que, en Judea, no caiga en manos de los incrédulos, y los santos de Jerusalén reciban con agrado la ofrenda que les llevo.

32 Así tendré la alegría de ir a verlos, y si Dios quiere, podré descansar un poco entre ustedes.

33 Que el Dios de la paz esté con todos ustedes. Amén.

Romanos (Rm) 14

[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ][ 9. ]
[ 10. ][ 11. ][ 12. ][ 13. ][ 14. ][ 15. ][ 16. ]

«AnteriorSiguiente»


Capítulo 14

1 Sean comprensivos con el que es débil en la fe, sin entrar en discusiones.

2 Mientras algunos creen que les está permitido comer de todo, los débiles sólo comen verduras.

3 Aquel que come de todo no debe despreciar al que se abstiene, y este a su vez, no debe criticar al que come de todo, porque Dios ha recibido también a este.

4 ¿Quién eres tú para criticar al servidor de otro? Si él se mantiene firme o cae, es cosa que incumbe a su dueño, pero se mantendrá firme porque el Señor es poderoso para sostenerlo.

5 Unos tienen preferencia por algunos días, mientras que para otros, todos los días son iguales. Que cada uno se atenga a su propio juicio.

6 El que distingue un día de otro lo hace en honor del Señor; y el que come, también lo hace en honor del Señor, puesto que da gracias a Dios; del mismo modo, el que se abstiene lo hace en honor del Señor, y también da gracias a Dios.

7 Ninguno de nosotros vive para sí, ni tampoco muere para sí.

8 Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor: tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor.

9 Porque Cristo murió y volvió a la vida para ser Señor de los vivos y de los muertos.

10 Entonces, ¿Con qué derecho juzgas a tu hermano? ¿Por qué lo desprecias? Todos, en efecto, tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios,

11 porque está escrito: "Juro que toda rodilla se doblará ante mí y toda lengua dará gloria a Dios", dice el Señor.

12 Por lo tanto, cada uno de nosotros tendrá que rendir cuenta de sí mismo a Dios.

13 Dejemos entonces de juzgarnos mutuamente; traten más bien de no poner delante de su hermano nada que lo haga tropezar o caer.

14 Estoy plenamente convencido en el Señor Jesús de que nada es impuro por sí mismo; pero si alguien estima que una cosa es impura, para él sí es impura.

15 Si por un alimento, afliges a tu hermano, ya no obras de acuerdo con el amor. ¡No permitas que por una cuestión de alimentos se pierda aquel por quien murió Cristo!

16 No expongan a la maledicencia el buen uso de la libertad.

17 Después de todo el Reino de Dios no es cuestión de comida o de bebida, sino de justicia, de paz y de gozo en el Espíritu Santo.

18 El que sirve a Cristo de esta manera es agradable a Dios y goza de la aprobación de los hombres.

19 Busquemos, por lo tanto, lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.

20 No arruines la obra de Dios por un alimento. En realidad, todo es puro, pero se hace malo para el que come provocando escándalo.

21 Lo mejor es no comer carne ni beber vino ni hacer nada que pueda escandalizar a su hermano.

22 Guarda para ti, delante de Dios, lo que te dicta tu propia convicción. ¡Feliz el que no tiene nada que reprocharse por aquello que elige!

23 Pero el que come a pesar de sus dudas, es culpable porque obra de mala fe. Y todo lo que no se hace de buena fe es pecado.

Categorías