por makf | 19 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 42
1 Job respondió al Señor, diciendo:
2 Yo sé que tú lo puedes todo y que ningún proyecto es irrealizable para ti.
3 Sí, yo hablaba sin entender, de maravillas que me sobrepasan y que ignoro.
4 «Escucha, déjame hablar; yo te interrogaré y tú me instruirás».
5 Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos.
6 Por eso me retracto, y me arrepiento en el polvo y la ceniza.
7 Después de haber dirigido estas palabras a Job, el Señor dijo a Elifaz de Temán: «Mi ira se ha encendido contra ti y contra tus dos amigos, porque no han dicho la verdad acerca de mí, como mi servidor Job».
8 Ahora consíganse siete toros y siete carneros, y vayan a ver a mi servidor Job. Ofrecerán un holocausto por ustedes mismos, y mi servidor Job intercederá por ustedes. Y yo, en atención a él, no les infligiré ningún castigo humillante, por no haber dicho la verdad acerca de mí, como mi servidor Job.
9 Entonces Elifaz de Temán, Bildad de Súaj y Sofar de Naamá fueron a hacer lo que les había dicho el Señor, y el Señor tuvo consideración con Job.
10 Después, el Señor cambió la suerte de Job, porque él había intercedido en favor de sus amigos, y duplicó todo lo que Job tenía.
11 Todos sus hermanos y sus hermanas, lo mismo que sus antiguos conocidos, fueron a verlo y celebraron con él un banquete en su casa. Se compadecieron y lo consolaron por toda la desgracia que la había enviado el Señor. Y cada uno de ellos le regló una moneda de plata y un anillo de oro.
12 El Señor bendijo los últimos años de Job mucho más que los primeros. El llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.
13 Tuvo además siete hijos y tres hijas.
14 A la primera la llamó «Paloma», a la segunda «Canela», y a la tercera «Sombra para los párpados».
15 En todo el país no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job. Y su padre les dio una parte de herencia entre sus hermanos.
16 Después de esto, Job vivió todavía ciento cuarenta años, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación.
17 Job murió muy anciano y colmado de días.
por makf | 19 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 41
1 Tu esperanza se vería defraudada: con sólo mirarlo quedarías aterrado.
2 ¿No es demasiado feroz para excitarlo? ¿Quién podría resistir ante él
3 ¿Quién lo enfrentó, y quedó sano y salvo? ¡Nadie debajo de los cielos!
4 No dejaré de mencionar sus miembros, hablaré de su fuerza incomparable.
5 ¿Quién rasgó el exterior de su manto o atravesó su doble coraza?
6 ¿Quién forzó las puertas de sus fauces? ¡En torno de sus colmillos reina el terror!
7 Su dorso es una hilera de escudos, trabados por un sello de piedra.
8 Se aprietan unos contra otros, ni una brisa pasa en medio de ellos.
9 Están adheridos entre sí, forman un bloque y no se separan.
10 Su estornudo arroja rayos de luz, sus ojos brillan como los destellos de la aurora.
11 De sus fauces brotan antorchas, chispas de fuego escapan de ellas.
12 Sale humo de sus narices como de una olla que hierve sobre el fuego.
13 Su aliento enciende los carbones, una llamarada sale de su boca.
14 En su cerviz reside la fuerza y cunde el pánico delante de él.
15 Sus carnes son macizas: están pegadas a él y no se mueven.
16 Su corazón es duro como una roca, resistente como una piedra de molino.
17 Cuando se yergue, tiemblan las olas, se retira el oleaje del mar.
18 La espada lo toca, pero no se clava, ni tampoco la lanza, el dardo o la jabalina.
19 El hierro es como paja para él, y el bronce, como madera podrida.
20 Las flechas no lo hacen huir, las piedras de la honda se convierten en estopa.
21 La maza le parece una brizna de hierba y se ríe del estruendo del sable.
22 Tiene por debajo tejas puntiagudas, se arrastra como un rastrillo sobre el barro.
23 Hace hervir las aguas profundas como una olla, convierte el mar en un pebetero.
24 Deja detrás de él una estela luminosa: el océano parece cubierto de una cabellera blanca.
25 No hay en la tierra nadie igual a él, ha sido hecho para no temer nada.
26 Mira de frente a los más encumbrados, es el rey de las bestias más feroces.
por makf | 19 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 40
1 El Señor se dirigió a Job, y le dijo:
2 ¿Va a ceder el que discute con el Todopoderoso? ¿Va a replicar el que reprueba a Dios?
3 Y Job respondió al Señor:
4 ¡Soy tan poca cosa! ¿Qué puedo responderte? Me taparé la boca con la mano.
5 Hablé una vez, y no lo voy a repetir; hay una segunda vez, y ya no insistiré.
6 El Señor respondió a Job desde la tempestad, diciendo:
7 ¡Ajústate el cinturón como un guerrero: yo te preguntaré, y tú me instruirás!
8 ¿Quieres realmente anular mi sentencia, y condenarme a mí, para justificarte?
9 ¿Tienes acaso un brazo como el de Dios y truena tu voz como la de él?
10 ¡Adórnate entonces de magnificencia y altivez, revístete de esplendor y majestad!
11 Da libre curso a los desbordes de tu ira y humilla al orgulloso con tu sola mirada.
12 Con una mirada, doblega al arrogante, aplasta a los malvados allí donde están.
13 ¡Húndelos a todos juntos en el polvo, enciérralos en la prisión subterránea!
14 Entonces, yo mismo te alabaré por la victoria obtenida con tu mano.
15 Mira ante ti a Behemot: él se alimenta de pasto como un buey.
16 ¡Cuánta fuerza hay en sus riñones, qué vigor en los músculos de su vientre!
17 Endereza su cola como un cedro, los nervios de sus muslos están bien entrelazados.
18 Sus huesos son tubos de bronce: sus miembros, como barras de hierro.
19 Es la primera de las obras de Dios, que lo convirtió en el adalid de sus compañeros,
20 porque las montañas le aportan un tributo, y también las fieras que retozan en ellas.
21 El se recuesta bajo los lotos, en lo oculto de los cañaverales y pantanos.
22 Los lotos lo cubren con su sombra, los sauces del torrente lo rodean.
23 Si el río se enfurece, no se perturba; está sereno, aunque un Jordán le llegue a la garganta.
24 ¿Quién podrá tomarlo por los ojos o taladrar su nariz con un punzón?
25 Y a Leviatán, ¿podrás pescarlo con un anzuelo y sujetar su lengua con una cuerda?
26 ¿Le meterás un junco en las narices o perforarás con un garfio sus mandíbulas?
27 ¿Acaso te hará largas súplicas o te dirigirá palabras tiernas?
28 ¿Hará un pacto contigo y lo tomarás como esclavo para siempre?
29 ¿Jugarás con él como con un pájaro y lo atarás para entretenimiento de tus hijas?
30 ¿Traficarán con él los pescadores y se lo disputarán los comerciantes?
31 ¿Acribillarás con dardos su piel y su cabeza a golpes de arpón?
32 Prueba a ponerle la mano encima piensa en el combate y desistirás.
por makf | 19 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 39
1 ¿Sabes tú cómo dan a luz las cabras monteses? ¿Observas el parto de las ciervas?
2 ¿Cuentas los meses de su gravidez y conoces el tiempo de su alumbramiento?
3 Ellas se agachan, echan sus crías y depositan sus camadas.
4 Sus crías se hacen robustas y crecen, se van al campo y no vuelven más.
5 ¿Quién dejó en libertad el asno salvaje y soltó las ataduras del onagro?
6 Yo le di la estepa como casa y como morada, la tierra salitrosa.
7 El se ríe del tumulto de la ciudad, no oye vociferar al arriero.
8 Explora las montañas en busca de pasto, va detrás de cada brizna verde.
9 ¿Aceptará servirte el toro salvaje y pasará la noche junto a tu establo?
10 ¿Lo mantendrás sobre el surco con una rienda y trillará los valles detrás de ti?
11 ¿Contarías con él porque tiene mucha fuerza o podrías encomendarle tus trabajos?
12 ¿Confías acaso que él volverá para reunir los granos en tu era?
13 El avestruz bate sus alas alegremente, pero no tiene el plumaje de la cigüeña.
14 Cuando abandona sus huevos en la tierra y deja que se calienten sobre el polvo,
15 olvida que un pie los puede pisar y que una fiera puede aplastarlos.
16 Es cruel con sus crías, como si no fueran suyas, y no teme que sea vana su labor,
17 porque Dios le negó la sabiduría y no le concedió la inteligencia.
18 Pero apenas se levanta y toma impulso, se ríe de caballo y de su jinete.
19 ¿Le das tú la fuerza al caballo y revistes su cuello de crines?
20 ¿Lo haces saltar como una langosta? ¡Es terrible su relincho altanero!
21 El piafa de contento en la llanura, se lanza con brío al encuentro de las armas:
22 se ríe del miedo y no se asusta de nada, no retrocede delante de la espada.
23 Por encima de él resuena la aljaba, la lanza fulgurante y la jabalina.
24 Rugiendo de impaciencia, devora la distancia, no se contiene cuando suena la trompeta.
25 Relincha a cada toque de trompeta, desde lejos olfatea la batalla, las voces de mando y los gritos de guerra.
26 ¿Es por tu inteligencia que se cubre de plumas el halcón y despliega sus alas hacia el sur?
27 ¿Por una orden tuya levanta vuelo el águila y pone su nido en las alturas?
28 La roca es su morada de día y de noche, la peña escarpada es su fortaleza
29 Desde allí está al acecho de su presa y sus ojos miran a lo lejos.
30 Sus pichones se hartan de sangre; donde hay cadáveres, allí está ella.
por makf | 19 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 38
1 El Señor respondió a Job desde la tempestad, diciendo:
2 ¿Quién es ese que oscurece mi designio con palabras desprovistas de sentido?
3 ¡Ajústate el cinturón como un guerrero: yo te preguntaré, y tú me instruirás!
4 ¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra? Indícalo, si eres capaz de entender.
5 Quién fijó sus medidas? ¿Lo sabes acaso? ¿Quién tendió sobre ella la cuerda para medir?
6 ¿Sobre qué fueron hundidos sus pilares o quién asentó su piedra angular,
7 mientras los astros de la mañana cantaban a coro y aclamaban todos los hijos de Dios?
8 ¿Quién encerró con dos puertas al mar, cuando él salía a borbotones del seno materno,
9 cuando le puse una nube por vestido y por pañales, densos nubarrones?
10 Yo tracé un límite alrededor de él, le puse cerrojos y puertas,
11 y le dije: «Llegarás hasta aquí y no pasarás; aquí se quebrará la soberbia de tus olas».
12 ¿Has mandado una vez en tu vida a la mañana, le has indicado su puesto a la aurora,
13 para que tome a la tierra por los bordes y sean sacudidos de ella los malvados?
14 Ella adquiere forma como la arcilla bajo el sello y se tiñe lo mismo que un vestido:
15 entonces, a los malvados se los priva de su luz y se quiebra el brazo que se alzaba.
16 ¿Has penetrado hasta las fuentes del mar y has caminado por el fondo del océano?
17 ¿Se te han abierto las Puertas de la Muerte y has visto las Puertas de la Sombra?
18 ¿Abarcas con tu inteligencia la extensión de la tierra? Indícalo, si es que sabes todo esto.
19 ¿Por dónde se va adonde habita la luz y dónde está la morada de las tinieblas,
20 para que puedas guiarla hasta su dominio y mostrarle el camino de su casa?
21 ¡Seguro que lo sabes, porque ya habías nacido y es muy grande el número de tus días!
22 ¿Has penetrado hasta los depósitos de la nieve y has visto las reservas del granizo,
23 que yo guardo para los tiempos de angustia, para los días de guerra y de combate?
24 ¿Por qué camino se expande la luz y el viento del este se propaga sobre la tierra?
25 ¿Quién ha abierto un cauce al aguacero y un camino al estampido de los truenos,
26 para hacer llover sobre una tierra despoblada, sobre un desierto donde ningún hombre habita,
27 para regar los páramos desolados y hacer brotar una hierba en la estepa?
28 ¿Acaso la lluvia tiene un padre, y quién ha engendrado las gotas del rocío?
29 ¿Del vientre de quién sale el hielo y quién da a luz la escarcha del cielo,
30 cuando las aguas se endurecen como piedra y se congela la superficie del océano?
31 ¿Anudas tú los lazos de las Pléyades o desatas las cuerdas del Orión?
32 ¿Haces salir las Híadas a su tiempo y guías a la Osa y sus cachorros?
33 ¿Conoces las leyes de los cielos? ¿Regulas su dominio sobre la tierra?
34 ¿Puedes alzar tu voz hasta las nubes para que te cubra una masa de agua?
35 ¿Parten los relámpagos cuanto tú los envías y ellos te dicen: «Aquí estamos»?
36 ¿Quién puso en el ibis la sabiduría o quién dio al gallo la inteligencia?
37 ¿Quién cuenta las nubes sabiamente y quién inclina los odres del cielo,
38 cuando el polvo se funde en una masa y los terrones se pegan entre sí?
39 ¿Cazas tú la presa para la leona y aplacas el hambre de sus cachorros,
40 cuando se agazapan en sus guaridas y están al acecho en la espesura?
41 ¿Quién prepara las provisiones para el cuervo, cuando sus pichones claman a Dios y andan errantes por falta de alimento?
por makf | 19 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 37
1 También por eso tiembla mi corazón y se me salta fuera del pecho.
2 ¡Escuchen el estampido de su voz y el estruendo que sale de su boca!
3 El lanza su rayo bajo los cielos y hasta los confines de la tierra llega su fulgor.
4 Detrás de él, ruge una voz: hace tronar su voz majestuosa y no retiene los relámpagos mientras se deja oír su voz.
5 Dios nos hace contemplar maravillas, realiza grandes cosas, que no llegamos a entender.
6 Cuando dice a la nieve: «Cae sobre la tierra», y a los aguaceros: «Lluevan con fuerza»,
7 él suspende la actividad de los hombres, para que todos reconozcan su obra;
8 las fieras se meten en sus guaridas y se refugian en sus madrigueras.
9 De la constelación austral irrumpe la tormenta, y el frío, de los vientos del norte.
10 Al soplo de Dios se forma el hielo y se congela la extensión de las aguas.
11 El carga la nube de humedad, y el nubarrón expande su relámpago,
12 que gira en derredor, conforme a sus planes, para ejecutar cada uno de sus mandatos por toda la superficie de la tierra:
13 sea que cumpla su voluntad para un castigo o para dispensar sus beneficios.
14 Presta atención a esto, Job, detente y considera las maravillas de Dios.
15 ¿Sabes acaso cómo Dios las dirige y cómo su nube hace brillar el rayo?
16 ¿Sabes cómo se balancean las nubes, maravillas de un maestro en sabiduría?
17 Tú, que no soportas el ardor de tu ropa, cuando la tierra está en calma bajo el viento del sur,
18 ¿puedes extender con él la bóveda del cielo, sólida como un espejo de metal fundido?
19 Enséñanos qué debemos decirle: no discutiremos más, a causa de la oscuridad.
20 Si yo hablo, ¿alguien se lo cuenta? ¿Hay que informarlo de lo que dice un hombre?
21 Hasta ahora no se veía la luz: estaba oscurecida por las nubes; pero pasó un viento y las disipó.
22 ¡Un áureo resplandor viene del norte; una terrible tempestad reina en torno de Dios!
23 ¡Es el Todopoderoso, y no lo podemos alcanzar! El es sublime por su fuerza y su equidad, grande por su justicia y no oprime a nadie.
24 Por eso le temen los hombres, y él no tiene en cuenta ni siquiera a los sabios.