Ama, cree y Sonríe
Ama… porque el amor es la llave de la vida.
Cree… porque la fe es la llave de la esperanza.
Sonríe… que la sonrisa es la llave de la amistad.
Y siempre confía en Dios… es la llave de la eternidad.
Ama… porque el amor es la llave de la vida.
Cree… porque la fe es la llave de la esperanza.
Sonríe… que la sonrisa es la llave de la amistad.
Y siempre confía en Dios… es la llave de la eternidad.
El abuelo preguntó al nietecito si rezaba las oraciones de la noche.
Así obramos muchos de nosotros: recurrimos a Dios, como se recurre al médico, cuando lo necesitamos; entonces le llamamos diciéndole: "Padre nuestro".
Ya que le invocamos con tal nombre, deberíamos acudir a El no sólo cuando le necesitamos, sino también para manifestarle, como Padre, nuestras alegrías, nuestra gratitud, nuestras penas, nuestras preocupaciones, nuestros deseos.
No olvidemos todos los días de meditar la oración que Cristo nos enseñó, Padre Nuestro que estás en el cielo…
Soy madre de tres hijos: de 14, 12 y 3 años, y recientemente terminé mi carrera universitaria. La última clase que tomé fue Sociología.
La maestra estaba muy inspirada con las cualidades que yo deseaba ver, con las cuales cada ser humano había sido agraciado. Su último proyecto fue titulado "Sonríe". Pidió a la clase que saliera y le sonriera a tres personas, y documentaran sus reacciones.
Yo soy una persona muy amistosa y siempre sonrío a todos y digo "hola", así es que pensé que esto sería pan comido, literalmente.
Tan pronto nos fue asignado el proyecto, mi esposo, mi hijo pequeño y yo fuimos a McDonald's una fría mañana de febrero. Era la manera de compartir un tiempo de juego con nuestro hijo.
Estábamos formados esperando ser atendidos, cuando de repente, todos se hicieron para atrás incluso mi esposo. Yo no me moví ni un centímetro, y un abrumador sentimiento de pánico me envolvió cuando di vuelta para ver que pasaba.
Cuando giré percibí un horrible olor a "cuerpo sucio" y junto a mí estaban parados dos hombres pobres; cuando miré al pequeño hombre que estaba cerca de mí, él sonreía, sus hermosos ojos azul cielo estaban llenos de la luz de Dios buscando aceptación. Él dijo:
Yo me incliné dando palmaditas en su mano y le dije:
Comencé a llorar mientras caminaba para reunirme con mi esposo e hijo. Cuando me senté, mi marido sonrió y dijo:
Nos tomamos de las manos por un momento, y en ese instante supimos "la Gracia" con la que fuimos bendecidos para ser capaces de dar. No somos fanáticos de la iglesia, pero somos creyentes.
Ese día me fue mostrada la luz dulce y amorosa de Dios.
Yo regresé a la universidad a la última clase nocturna, con esta historia en mano. Entregué mi proyecto y la instructora lo leyó; entonces me miró y preguntó:
Comenzó a leer y me di cuenta que nosotros, como seres humanos y siendo parte de Dios,
compartimos esta necesidad para sanar a la gente y ser sanados. A mi manera, se lo hice sentir a la gente en McDonald's, a mi esposo, hijo, a la maestra y a cada alma en el salón de clases, esa última noche como estudiante.
Me gradué con una de las lecciones más grandes que jautas hubiera aprendido:
"ACEPTACIÓN INCONDICIONAL"