15.10» Los santos y los Ángeles – San Juan Bosco

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

En la vida de SAN JUAN BOSCO se cuenta que el 31 de agosto de 1844, la mujer del embajador de Portugal debía ir de Turín a Chieti; pero, antes de emprender el viaje, fue a confesarse con san Juan Bosco, que le dijo que rezara tres veces la oración del ángel de la guarda antes del viaje para que su ángel la asistiera en los peligros.

En determinado punto del camino, los caballos comenzaron obstinadamente a desobedecer al cochero y, al final, la diligencia y los viajeros se vieron envueltos en una caída tremenda.

En tanto que las señoras gritaban, una puertecilla de la carroza se abrió, las ruedas chocaron contra un montón de cascajo, el coche se empina y arroja a cuantos iban dentro y la portezuela abierta se hace pedazos.

El cochero saltó del pescante, las viajeras se ven en peligro de ser aplastadas, la señora resbala por tierra de manos y cabeza, y los caballos siguen corriendo desbocados.

En este punto, la señora recurrió una vez más a su ángel…

En resumen, las viajeras sólo tuvieron que reajustarse los vestidos y el cochero amansar a los caballos. Todos siguieron a pie, comentando vivamente lo sucedido29.

29 Molinaris M., Florecillas de Don Bosco, Madrid, 1978, p. 45.

15.9» Los santos y los Ángeles – Beata Mariam

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

En la vida de la BEATA MARIAM (1846-1878), la pequeña árabe, carmelita descalza, se cuenta que un día, por las calles de Jerusalén, se le acercó un joven muy hermoso. Ella tenía unos quince años.

El joven le habla con fervor de la castidad perfecta por amor a Dios. Algunos días después, lo vuelve a encontrar y le dice que se llama Juan Jorge y la invita a ir al santo Sepulcro. Ella le dice que quiere hacer allí el voto de virginidad perpetua, si él también lo hace.

Y los dos hacen el voto de castidad perfecta para siempre.

Antes de despedirse, Juan Jorge le habla a Mariam de las grandes etapas de su vida futura.

Dos años más tarde, se encontrarán en Mangalore, en la India, un poco antes de su profesión perpetua como religiosa carmelita descalza.

Entonces, ella comprende que Juan Jorge es un ángel de Dios, como lo fue Rafael para Tobías28.

28 Brunot Amédée, Mariam, la petite arabe, Ed. Salvador, Mulhouse, 1984, p. 26.

15.8» Los santos y los Ángeles – Beata Ana Catalina Emmerick

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

La BEATA ANA CATALINA EMMERICK (1774-1824) en sus visiones y revelaciones dice:

El ángel me exhortaba a ofrecer todas mis privaciones y mortificaciones por las almas benditas del purgatorio, las cuales no pueden valerse por sí mismas y son cruelmente olvidadas y abandonadas por los hombres.

Yo enviaba muchas veces a mi ángel custodio al ángel de aquellos a quienes veía padecer para que él los moviese a ofrecer sus dolores por las benditas almas.

Lo que hacemos por ellas, al punto se convierte en consuelo y alivio para ellas. ¡Son tan dichosas y se quedan tan agradecidas!26.

Una vez, debiendo cruzar un puente muy estrecho, miraba con gran temor lo profundo de las aguas que corrían debajo; pero mi ángel custodio me guió felizmente a través del puente.

En la orilla había una trampa para ratones y en torno a ella saltaba un ratoncillo; de pronto, se sintió tentado de morder el bocado que veía y quedó preso en la trampa.

“Oh desventurado, dije yo, que por un bocado sacrificas la libertad y la vida”.

Y mi ángel me dijo: “así obran los hombres, cuando por un corto placer ponen en peligro el alma y la salud eterna”27.

26 Ana Catalina Emmerick, Visiones y revelaciones, Ed. Guadalupe, México, 1944, primera parte, libro
1, p. 184.
27 ib. p. 173.

15.7» Los santos y los Ángeles – Beato Bernardo Hoyos y San Antonio Maria Claret

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

EL BEATO BERNARDO HOYOS (1711-1735) escribe: La víspera del Corpus, al comulgar, me pareció estar rodeado de espíritus angélicos, que hacían compañía a su rey sacramentado. Sentí, en particular, la amable presencia de mi ángel y de san Juan Evangelista, que continuamente me asisten. Y luego recibí una luz especial para comprender la excelencia del Santísimo Sacramento del amor.

SAN ANTONIO MARÍA DE CLARET (1807-1870) escribe en su Autobiografía: El infierno me hacía una gran persecución, pero era muchísimo mayor la protección que recibía del cielo. Yo conocía visiblemente la protección de la Santísima Virgen y de los ángeles y santos. La Santísima Virgen y sus ángeles me guiaron por caminos desconocidos, me libraron de ladrones y asesinos y me llevaban a puerto seguro sin saber cómo25.

25 Autobiografía, Ed. Claret, Barcelona, 1985, p. 231.

15.6» Los santos y los Ángeles – Santa Margarita María de Alacoque

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE dice:

Una vez, estando en la labor común de escardar lana, me retiré a un pequeño patio próximo al sagrario del Santísimo Sacramento, donde trabajando arrodillada, me sentí al instante recogida por completo interior y exteriormente y se me representó, al mismo tiempo, el adorable Corazón de mi adorable Jesús más brillante que el sol.

Estaba en medio de las llamas de su puro amor, rodeado de serafines que cantaban con admirable concierto: El amor triunfa, goza el amor, placer derrama, su Corazón.

Estos bienaventurados espíritus me invitaron a unirme a ellos en las alabanzas al divino Corazón, diciéndome que habían venido a asociarse a mí con el objeto de tributarle un homenaje continuo de amor, de adoración y de alabanza y a este fin harían mis veces delante del Santísimo Sacramento para que yo pudiese, por su medio, amarle sin interrupción y ellos, a su vez, participar de mi amor, sufriendo en mi persona como yo gozaría en la suya.

Escribieron, al mismo tiempo, esta asociación en el Corazón Sagrado con letras de oro y con los caracteres indelebles del amor24.

24 Autobiografía VIII.

Categorías