por Makf | 8 Nov, 2025 | Líbranos del Maligno
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Es una forma de adivinación por medio de los espíritus de los difuntos con el fin de conocer cosas secretas. Algo especialmente grave es el espiritismo a través de los mediums o personas que prestan a los espíritus su voz, sus gestos y su escritura para que se manifiesten y respondan a las preguntas que se les hacen.
Recordemos algunos textos de la palabra de Dios, donde se prohíbe la adivinación y el espiritismo. Que no haya en medio de ti quien consulte a espíritus ni pregunte a los muertos. Es abominación ante Dios cualquiera que esto hace (Det 18, 10-12). No acudan a los que evocan a los muertos (Lev 19, 26). Todo hombre o mujer que evoque a los muertos y se dé a la adivinación será muerto, lapidado (Lev 20, 26).
Y la Iglesia nos dice: No está permitido participar en reuniones espiritistas, con medium o sin él, empleando hipnotismo o no, aun cuando presenten una apariencia honesta y piadosa, lo mismo si se interroga a las almas o espíritus que si se escuchan las respuestas dadas, lo mismo que se conforme con observar como que se proteste que no se quiere tener relación alguna con los espíritus11.
El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso, la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él (Cat 2117).
Algunos espiritistas, para comunicarse con los difuntos, usan ahora medios técnicos como grabadoras, radio, televisión, ordenador, teléfono. Pero no hay que dejarse engañar, aunque el espiritista haga una oración al comienzo de la sesión o tenga la sala llena de estampas o imágenes religiosas. Porque, normalmente son espíritus malignos los que se comunican.
Hay algunas formas de espiritismo importadas de África en América como la umbanda o el candomblé. En la umbanda, el espíritu se manifiesta en el cuerpo del sacerdote que oficia el rito; en el candomblé se manifiesta en algunos de los participantes.
Otros ritos espiritistas son la santería, el palo mayombé, el vudú. En la santería y palo mayombé derraman mucha sangre de animales y, a veces, de hombres. Algunos recuerdan cómo en Matamoros (México), en 1989, fueron inmoladas 24 personas en un culto de palo mayombé.
El vudú es practicado, sobre todo, en Haití, Brasil, Cuba y las Antillas. Algunos de los seguidores del vudú se reúnen, en ocasiones, para invocar a los diablos y hacer verdaderos maleficios contra otros. Estos diablos o malos espíritus exigen, a veces, matar animales y hasta seres humanos. Por eso, los médicos hace tiempo han dado la voz de alerta sobre los problemas de salud mental que ocasiona el espiritismo.
El espiritismo no es sano. Es frecuentemente patológico. Crea lazos que, a veces, necesitan oración de liberación12.
Dice Monseñor Milivoj Bolobanic: Según mi experiencia, he llegado a la conclusión de que todos los que han practicado el espiritismo, generalmente, tienen pensamientos negativos y, antes o después, en las situaciones difíciles de la vida, piensan en suicidarse y muchos lo hacen13.
En tiempos del fervor espiritista, en 1855, la cuarta parte de los cientos de dementes del hospital de Zurich (Suiza) eran espiritistas y las dos quintas partes del asilo de Ganz. Incluso, los espectadores no están protegidos contra la influencia de los malos espíritus y, por eso, después de haber asistido a reuniones espiritistas, hay muchas personas que manifiestan graves problemas de insomnio, dolores de cabeza o cosas peores.
Dice el padre Gabriele Amorth, que fundó en 1992 la Asociación nacional de exorcistas italianos y en 1994 la Asociación internacional, y es el Presidente honorario de la Asociación:
Muchas veces, he tenido el caso de padres que me han traído hijos muy jóvenes, que después de una o varias reuniones espiritistas, a las que asistieron por juego, ya no podían estudiar o descansar o comer bien14.
Una señora decía que se había puesto en contacto con un espíritu, que era bueno, porque le decía cosas buenas y le enseñaba a rezar. Después de algunos años, cuando la señora estaba ya atada a ese espíritu, comenzó a decirle cosas malas y a blasfemar… Ella lo dejó, pero ya tenía muchas influencias maléficas. Era constantemente perturbada por voces que no le dejaban dormir ni trabajar15.
Por su parte, el padre Pellegrino Ernetti dice:
Una persona profesional me dijo: Padre, ayúdeme, líbreme de un mal espíritu que me obsesiona. Cuando voy a dormir, apaga la luz; lo siento a mi lado y me perturba y no me deja dormir… Todo era debido a la asistencia a una reunión espiritista. Por eso, el que todavía está dudoso, que piense en el eventual peligro de ponerse en comunicación con Satanás para que evite cualquier forma de espiritismo16.
11 Declaración de la Congregación para la doctrina de la fe del 1 de junio de 1917.
12 Vernette Jean, Ocultismo, magia, hechicerías, Ed. CCS, Madrid, 1992, p.93.
13 Bolobanic Milivoj, Come riconoscere le trappole del demonio, Ed. Segno, 2002, p. 86.
14 Amorth Gabriele, Esorcisti e psichiatri, Ed. Dehoniane, Bologna, 2004, p.87.
15 ib. p. 88.
16 Ernetti Pellegrino, La catechesi di Satana, Ed. Segno, 1998, p. 176.
por Makf | 8 Nov, 2025 | Líbranos del Maligno
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Los amuletos son objetos a los que se atribuyen el poder de expulsar las energías negativas y así alejar la mala suerte. Los talismanes, en cambio, son objetos a los que se les atribuye un poder mágico para atraer energías positivas y así traer buena suerte.
Todas estas cosas son, en el mejor de los casos, unas supersticiones; pues, en otros casos, podrían ser objetos maleficiados que nos causarían graves problemas.
Muchos jóvenes, que buscan poderes superiores y quieren triunfar en la vida con toda la ilusión de sus años juveniles, buscan el camino fácil del triunfo por medio de estos objetos, fáciles de comprar en tiendas especializadas, poniendo su confianza y su seguridad en estos objetos más que en Dios y en su providencia divina.
A veces, aprenden a hacer ciertos rituales mágicos con los cuales también tratan de controlar y aprovechar para sí las fuerzas ocultas.
Por eso, nos dice la Iglesia, con su sabiduría de 2000 años: Todas las prácticas de magia o hechicería mediante las cuales se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo, aunque sea para procurar la salud, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún, cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible (Cat 2117).
El negocio de los amuletos y talismanes, mueve muchos millones. Se venden toda clase de objetos por correo o en tiendas especializadas. Muchos de ellos representan cosas macabras con calaveras, imágenes satánicas o monstruos, que pueden estar en camisetas, llaveros, ceniceros, collares, sortijas… Lo curioso es que muchos magos hablan de amuletos y talismanes recargables cada cierto tiempo para así tener más ingresos de los incautos clientes. La Nueva Era promueve, especialmente, el uso de cristales y gemas, que, según ellos, son capaces de curar enfermedades y llenar a las personas de energías positivas.
He conocido personas y hasta niños a quienes sus madres habían llevado a magos o chamanes y les habían hecho llevar al cuello alguna piedra o cosas que parecían sin importancia y que, en vez de curarlos, los habían empeorado. ¿Por qué? Porque, si nos metemos en el terreno de nuestro enemigo el diablo, caeremos en las garras de su poder y, después, salir de él será más difícil y más costoso.
Veamos un caso concreto. Alessandra tenía 19 años y se interesó por el esoterismo, cuando tenía 14 años, al apasionarse por los dibujos animados japoneses. Dice:
Me fascinaba la cultura oriental y así empecé a leer revistas de la Nueva Era que parecían satisfacer mi curiosidad. Las historias de los dibujos japoneses y de la Nueva Era tratan temas como la magia y la reencarnación. Pronto me interesé por el tema de los cristales que, según la cultura de la Nueva Era, poseen una energía especial. Me impresionó muchísimo la idea de que estos poderes podían cambiar mi vida. Yo estaba mal en mis estudios y mi mejor amiga me había traicionado.
Empecé a ir a una tienda esotérica, que vendía algunas piedras especiales. Una de éstas me la habían prestado como un potente amuleto capaz de alejar toda la energía negativa. Me recomendaron llevarla siempre conmigo y no dejarla nunca sola. Desde ese momento, parecía que todo iba mejor y yo era realmente feliz y creía que la piedra mágica me daba suerte.
Un día, durante una excursión, perdí el precioso amuleto. Por la noche, cuando volví a casa, me di cuenta de su pérdida y me puse a llorar. Al principio, estaba desesperada. Me sentía perdida sin mi piedra mágica. Empecé a pensar que mi vida se iba a ir a pique y me iban a castigar por haber perdido el amuleto. Estaba aterrorizada. Me imaginaba una especie de demonio que me castigaba. Tenía miedo de que volviera a mi vida toda la energía negativa. Me sentía repentinamente débil. Había perdido mi preciosa aliada, la piedra mágica que me daba fuerzas para vivir.
Poco a poco, me fui rehaciendo. Mi profesora de religión me ayudó a salir de aquella trampa esotérica. Me dijo que tenía que encontrar la verdadera fuerza dentro de mí y que no podía dejarme condicionar por un amuleto de la Nueva Era.
Desde ese momento, me sentí más feliz y llena de vida. Volví a casa con el corazón lleno de alegría y sin ningún miedo a las fuerzas negativas. Ahora, creo que fui una estúpida y no comprendo cómo pude caer en una trampa así; pero, cuando uno está solo, se agarra a cualquier cosa, incluso a una piedra10.
10 Climati Carlo, Los jóvenes y el esoterismo, Ed. Ciudad Nueva, Madrid, 2003, pp. 31-34.
por Makf | 8 Nov, 2025 | Líbranos del Maligno
Autor: P. Angel Peña O.A.R
En cuanto a la adivinación, hay muchas formas de realizarla.
Todos conocemos a los videntes que la practican a través de la bola de cristal. Otros adivinan por medio de las cartas (cartomancia) o por medio de las líneas de la mano (quiromancia) o por medio de los sueños (oniromancia), o por la luz de las velas (velomancia) o por el tarot.
Algunos leen el futuro por medio de los posos del café o del té, o por medio de manchas de tinta o de hojas de coca o de las brasas… Hay quienes interpretan el significado de los números según el día del nacimiento o de algún hecho personal para ver el futuro de la persona (numerología). Los chinos utilizan el viejo sistema del I-Ching.
Sobre la adivinación, en general, nos dice el mismo Dios: Que no haya en medio de ti quien se dé a la adivinación ni a la magia ni a hechicerías o encantamientos; ni quien consulte a encantadores ni a espíritus ni a adivinos ni pregunte a los muertos. Es abominación ante Dios cualquiera que esto hace (Det 18, 10-12). No acudan a los que evocan a los muertos ni a los adivinos ni los consulten para no mancharse con su trato…, ni practiquen la adivinación ni la magia (Lev 19, 26.31).
En el Catecismo de la Iglesia católica se dice: Todas las formas de adivinación deben rechazarse, el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos y otras prácticas, que equivocadamente se supone desvelan el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a mediums…, están en contradicción con el honor y respeto que debemos solamente a Dios (Cat 2116).
Los Padres de la Iglesia, desde los primeros siglos, condenaron estas prácticas de adivinación. Por eso, hay una absoluta incompatibilidad entre la realización de estas prácticas y el ser cristiano. Ni siquiera se pude asistir como meros espectadores, pues no están exentos de los peligros y de la influencia del mal. Hay que evitar a toda costa ir a adivinos, aunque tengan muchas estampas religiosas y digan que trabajan solamente con magia blanca; y no se deben aceptar sus talismanes u objetos que, supuestamente, dan suerte o liberan de daños ajenos.
Les dio poder sobre
todos los demonios y
curar enfermedades, y
les envió a predicar el
Reino de Dios y a curar.
(Lc 9, 1-2)
por Makf | 8 Nov, 2025 | Líbranos del Maligno
Autor: P. Angel Peña O.A.R
- En 1992 comencé a sentir dolores en distintas partes del cuerpo: un día en la cabeza, otro en el estómago, otro en las piernas… De los análisis médicos resultaba todo normal. Los médicos me diagnosticaron una depresión. Yo, en ese tiempo, apenas iba a misa por Pascua y Navidad o para bautismos, bodas o primeras comuniones. Un día, mi hermana me propuso ir donde un mago para ver si me curaba. El mago me leyó las cartas y me dijo que me habían hecho una atadura.
Yo sospechaba de mi cuñada, que desde hacía algunos años no me dirigía la palabra. Le pregunté al mago si era ella. Él me dijo: “No es ella, es una persona viuda, que está junto a vosotros”. Viuda junto a nosotras sólo estaba mi madre y mi suegra. Por eso, yo insistí cuál era de las dos. Él me dijo: “Es tu mamá”. Yo, conociendo la bondad de mi madre, no lo quise creer.
Me empeñé en creer que era mi cuñada la que me había hecho daño. El mago, en vista de mi insistencia, quiso aprovecharse de mi convicción y me dio un brazalete. Me dijo que lo llevara en la muñeca para que no tuviera más problemas. Pero que hacía falta recargarlo cada 15 días. Y me dijo que debía pagarle 550.000 liras por el brazalete y la consulta.
Creí que pronto mejoraría de salud y cada quince días iba al mago para pagarle 50.000 liras por recargar el brazalete. En total le pagaba unas 200.000 liras al mes. Un día, le llevé a mi hija de 5 años para que la ayudara a dormir por la noche. Cuando me vio con mi hija en la puerta, me gritó:
“Tú sabes que aquí no pueden entrar niños, porque aquí se hacen misas negras”. Yo no sabía qué era una misa negra. Pero, al fin, el mago me dijo que entrara. Y me dio sal, exorcizada por un exorcista negro en una misa negra, y me dijo que lo pusiera bajo la cama de la niña.
Después me pidió el nombre de la niña para ponerlo debajo de una vela, que me daría la semana próxima. Pagué y salí. La primera noche mi hija durmió toda la noche, pero la segunda noche empezó a gritar y a ser sacada de la cama. Y decía: “Me han tirado de la cama”. Esto continuó por varias noches. Volví al mago, que me dio la vela con el nombre de la niña, añadiendo otras tres velas de diferentes colores. Y me dijo que las encendiera en casa hasta que se consumieran para que mi hija no tuviera más problemas.
Pero mi hija continuaba cada día peor sin dormir, gritando y cayéndose de la cama. Además, esos días me vinieron fuertes dolores de cabeza, mientras estaba en casa. Entonces, tuve miedo del mago y le hablé a una amiga que me aconsejó tirar el brazalete y la sal del mago, ir frecuentemente a misa, confesarme y hablar con un sacerdote.
El sacerdote me mandó a un exorcista de la diócesis, que me aconsejó llevar una vida cristiana y recibir regularmente bendiciones. Después, entré en un grupo mariano de oración en que me encuentro hasta ahora y las cosas han mejorado y llevo 7 años sin necesidad de ir a los médicos5. Otro caso: Hace algunos años, tuve un gran problema de salud. Una persona me habló de dos señoras que habían abierto un centro de pranoterapia6 y que me podían curar.
La primera vez que me presenté, me hicieron diversas preguntas sobre mi vida. Me dijeron que la terapia que yo necesitaba era la más larga y más cara. Se necesitaban tres terapias de tres horas cada una para hacerlas en semana y media por la módica cifra de millón y medio de liras. Después de esta terapia, sería conveniente otras diez sesiones de diez minutos a sólo 50.000 cada una.
Así sería liberada de todos mis problemas. Durante las sesiones, ponían sus manos sobre la parte enferma del cuerpo, bajaban la cabeza, cerraban los ojos y se concentraban. Al final, parecían muy cansadas. En la primera sesión, me escribieron en un papel una oración para aprenderla de memoria y, después, destruirla, porque sólo la debía conocer yo sola, nadie más.
La oración decía: “Tengo necesidad de energía divina para exorcizarme de todo mal, negatividad o entidad”. Esta oración la debía recitar, al menos, una vez al día y todas las veces que estuviera en una dificultad. No querían que rezara ninguna otra oración distinta. No querían que rezara a la Virgen María, no querían que rezase por los difuntos y menos que fuese a hablar con los sacerdotes, que, decían, enseñan a rezar, pero no enseñan cómo llegar a Dios.
Sin embargo, yo rezaba a la Virgen María y a Jesús, mientras me hacían las terapias. Me dijeron que comprara unas cajitas circulares, que contenían energía divina. Un día, una de ellas me dijo que un primo mío me había hecho un maleficio. Yo le dije que, si me lo había hecho, yo lo perdonaba. Pero su respuesta fue que yo no estaba libre de rencores hacia él.
Me aconsejaron llevar a mis hijos para hacerles terapia, aunque sólo fuera para mejorar su rendimiento escolar. Pero después de tantas terapias, mis males no se curaban sino que empeoraban, hasta que las dejé, pues me di cuenta de que sólo me estaban engañando7
Algunos magos se ocultan bajo el nombre de pranoterapeutas. Veamos:
Una señora se acercó a una pranoterapeuta, llevándole a su hija, que sufría problemas sicológicos, y buscando ayuda para los dolores que ella misma sentía en las piernas. En el primer encuentro la maga leyó el tarot a la hija; después, en una hoja dibujó una cruz y, debajo de la cruz, puso una imagen de Jesús y de María, que traspasó con un alfiler; y allí puso una foto de la hija. Después, encendió una vela y repitió lo mismo con la foto de la señora.
Mientras leía el tarot, le dijo que algunos familiares atraían el mal sobre su familia y en particular sobre su hija. La señora creía todo lo que le decía y así comenzó a tener rencor hacia ciertos parientes. A la hija le daba algunos masajes en la cabeza y le hacía repetir algunas frases que escribía en un papelito. Uno de ellos decía: “Que la oscuridad de la noche me acompañe”.
La pranoterapeuta y cartomante le daba velas de distintos colores para que las encendiera en casa. Un día, le aconsejó comprar por 200.000 liras una medalla con signos incomprensibles que alejarían de ella todos los males. La señora vio sobre la mesa de la cartomante un plato con un hígado de animal, ya en fase de descomposición y maloliente.
En el consultorio tenía varios gatos, a los cuales les faltaba el ojo o la cola o alguna cosa. En la pared, tenía las fotos de todos sus clientes. Algunas veces, blasfemaba el nombre de Dios, de la Virgen y de los santos.
Pero los problemas de la hija y sus dolores a las piernas no mejoraban, sino que empeoraban. Así que dejó eso y comenzó a participar con su hija más asiduamente de la misa. Un sacerdote de Fiesole recibió todos los objetos recibidos de la cartomante y los destruyó. La hija ha comenzado a orar frecuentemente y a recibir los sacramentos y hoy está muy serena gracias a la ayuda recibida de la parroquia y del párroco8.
Otro cliente cuenta: Estaba atravesando un período de gran depresión y me aconsejaron ir a un pranoterapeuta, el cual me dijo que eran necesarias varias sesiones de veinte minutos, tres veces a la semana por tres meses, a 50.000 liras cada sesión. La terapia consistía en masajes a los pies y terminaba con imposición de manos sobre la cabeza.
Lo que más me impresionó, al entrar en su oficina, fue un gran crucifijo, que había colgado de la pared, junto con otros amuletos, que hacían contraste con el crucifijo. El pranoterapeuta me dijo que podía conseguir energías positivas, comprando algunos de aquellos amuletos por la módica cifra de 4.000.000 de liras…
Un día me propuso enseñarme a ser pranoterapeuta y cartomante. Pero, después de terminar mis sesiones de tres meses, me di cuenta de que no había mejorado nada y todo había sido un engaño. Una amiga me aconsejó hablar con un sacerdote y así he comenzado un camino de conversión en el que estoy descubriendo que la verdadera salvación viene sólo de Jesús9
Sí, sólo Jesús es nuestro Salvador, confiemos en Él y no en los magos ni adivinos. Él también nos puede curar por medio de los médicos o también milagrosamente.
5 ib. pp. 12-16.
6 Pranoterapia es un sistema de curación que usa el prana (energía corporal) para sanar y prevenir enfermedades.
7 ib. pp. 22-25.
8 ib. pp. 31-33.
9 ib. pp. 19-20.
por Makf | 8 Nov, 2025 | Líbranos del Maligno
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Otra maga convertida, que comenzó como jugando, decía:
En un cierto momento de mi vida, comencé a decir a mis amigas que yo tenía poderes y que podía quitar el mal de ojo. En un plato, mezclaba agua y sal y, después, echaba unas gotas de aceite y creía ver imágenes de personas y yo adivinaba ciertas cosas. Mis amigas me agradecían y yo estaba contenta de ayudarlas. Pero la cosa iba aumentando más y más. De la práctica espontánea, pasé a prácticas de magia como la quiromancia, la cartomancia, espiritismo… Pero me sentía muy mal interiormente y me vinieron dudas de si estaba haciendo bien. Un día, me aconsejaron ir a un sacerdote exorcista y me dijo que aquello que hacía, aunque no lo supiera, era algo del diablo.
Así que me alejé totalmente de esas cosas y así pude descubrir de nuevo la paz interior que había perdido. Por eso, ahora os digo: Rezad a Jesús y aceptad su voluntad y no busquéis solucionar los problemas, adivinando el futuro. El futuro está en las manos de Dios, confiad en Él².
Lo curioso de la magia es que, según investigaciones realizadas por centros especializados y, concretamente, por el estudioso del fenómeno de la magia, Massimo Introvigne, quienes más creen en estas cosas son los jóvenes y los profesionales que tienen títulos universitarios. Cree más la gente culta y los ricos que los pobres o analfabetos. Por eso, decía el obispo Giuseppe Casale que la magia es el opio de la burguesía.
Veamos ahora algunos ejemplos:
- Soy una señora de edad media, católica creyente. Hace unos años estaba atravesando un período no muy bueno y una amiga me dio el teléfono de un cartomante (adivino), diciéndome que me ayudaría. Fui a la consulta y vi mucha gente. Debí esperar casi tres horas para ser atendida.
Cuando llegué, le conté mis problemas: “Soy viuda y he quedado sola después de que mi hijo se ha casado hace dos años. Ahora me quieren quitar mi casa”. El cartomante mezcló las cartas y me dijo con seguridad que podía estar tranquila, porque veía en las cartas que no me la quitarían. Yo me quedé tranquila; pero, después de poco tiempo, me la quitaron. La profecía del cartomante había sido falsa y me convencí de que los magos y cartomantes son todos unos embusteros3.
- Hace algunos años estábamos preocupados por el futuro de nuestro hijo y acudimos a un mago para pedirle ayuda para que nuestro hijo dejase a la chica que creíamos no le convenía. El mago nos dijo que le habían hecho daño, que le habían dado a comer un chocolatito sobre el que habían hecho un maleficio y que debíamos tener en casa un poderoso talismán para evitar el daño que podían ocasionarle. El precio de este talismán era de unos 4.000 euros y nos garantizó que en 15 días estaría solucionado el problema.
Compramos el talismán y, después de 15 días, volvimos para decirle que las cosas seguían igual que antes. Entonces, el mago nos dijo: “No se preocupen, yo tengo un colaborador que tiene un gran poder para estos casos”. Nos llevó al colaborador y éste nos dijo: “A su hijo, además de haberle dado un chocolate maleficiado, le han hecho macumba muy potente, pues han tomado el corazón de una paloma y lo han atravesado con muchos alfileres y después lo han enterrado a los pies de un ciprés. Pero no se preocupen, en 15 días yo puedo solucionarlo todo”. Nosotros le creímos y le dimos 1.500 euros.
Pero nada cambió y nuestro hijo se volvió más nervioso y casi no comía ni dormía. Fuimos al médico y nos dio tranquilizantes, porque dijo que no tenía ninguna enfermedad.
A los pocos días, buscamos otra solución en una cartomante, que hacía propaganda por televisión. Nos dijo que el asunto era muy grave, pero que ella podía solucionarlo en poco tiempo y pidió la dirección de nuestra casa. Al día siguiente, vino y quiso ver toda la casa. Y dijo: “Le han hecho macumba, pero todavía estamos a tiempo para salvarlo de la muerte y yo puedo resolver el problema en 48 horas por 5.000 euros”. Pero pasaron las 48 horas y todo seguía igual. La llamamos y nos dijo que estaba ocupada, que llamáramos dentro de media hora y así lo hicimos otras tres veces; a la cuarta vez, nos contestó de mala manera y, cuando le dijimos que la acusaríamos a la policía, nos amenazó de hacernos daño en nuestro negocio.
Después de estas experiencias negativas, fuimos a ver a un sacerdote y así comenzamos un camino hacia Dios que nos ayudó a encontrar la paz interior. Antes íbamos a misa, de vez en cuando, y nuestra fe era muy superficial. Ahora oramos por nuestro hijo y confiamos su futuro en las manos de Dios.
Como nota interesante, podemos decir que en febrero de 1999 esa cartomante fue denunciada por varios clientes y fue arrestada por la policía con cuatro de sus colaboradores. Realmente, muchos magos son charlatanes que sólo piensan en sacar dinero fácil a la gente que cree en ellos y busca en ellos la solución a sus problemas 4.
2 ib. pp. 18-19.
3 ib. p. 17.
4 ib. pp. 7-9.