por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Tenía tanto amor a Jesús Eucaristía que procuraba estar lo más cerca posible de Él.
Dice:
Delante del Santísimo Sacramento me encontraba tan absorta que jamás sentía cansancio. Hubiera pasado allí los días enteros con sus noches sin comer ni beber.
No podía quedarme en el fondo de la iglesia y por confusión que sintiera en mí misma, no dejaba de acercarme cuanto pudiera al Santísimo Sacramento58.
Mi mayor contento es estar delante del Santísimo Sacramento, donde mi corazón se halla en mi centro.
Le digo desde lo más profundo de mi corazón: Señor mío, amor mío, tomad cuanto soy y cuanto tengo59.
Como todo mi consuelo lo tengo en el Santísimo Sacramento, pasaba en su presencia todo el tiempo libre.
Nuestro Señor me instaba tanto para que fuese a encontrarle allí que, cuando resistía me era muy difícil explicar lo acerbo de mis padecimientos, los cuales se recrudecían, cuando me era forzoso ausentarme de allí obligada por la obediencia que me llamaba a otra parte…
Cuando me despierto me parece estar presente mi Dios y esto me produce una sed tan ardiente de ir pronto ante el Santísimo Sacramento que los momentos que empleo en arreglarme me parecen horas…
Cuando llego, me arrojo a sus pies como una hostia viva que no tiene más deseo que el de inmolarse y sacrificarse para consumirse como un holocausto en las puras llamas de su amor.
En Él encuentro una tan grande plenitud que todo lo demás me es indiferente e inútil60.
Yendo una mañana a comulgar me pareció la sagrada hostia resplandeciente como un sol, cuyo brillo podía soportar y en medio de él vi a Nuestro Señor61.
Al comulgar, siento el corazón abrasado por una llama secreta…
Este fuego me deja como si ya no tuviera poder sobre mi corazón y se extiende algunas veces por todo el pecho hasta el rostro, embriagándome con tal suavidad que no sé donde estoy ni lo que hago.
Esto sucede especialmente cuando comulgo con frecuencia y me causa tan ardiente sed que me parece que nada sería capaz de calmarme fuera de Dios62.
En una oportunidad, la Superiora me hizo perder la sagrada comunión, lo cual era el suplicio más cruel que pudiera sufrir en esta vida; hubiera preferido mil veces que se me hubiese condenado a muerte63.
Las mayores gracias y los favores inexplicables de su bondad los recibía en la santa comunión64.
Y mi ángel lo que más severamente me reprendía eran las faltas de respeto y atención delante del Santísimo sacramento65.
Una vez estando el Santísimo Sacramento expuesto se me presentó Jesucristo mi divino Maestro todo radiante de gloria con sus cinco llagas que brillaban como cinco soles y por todas partes salían llamas de su sagrada humanidad, especialmente de su adorable pecho, el cual parecía un horno.
Abrióse éste y me descubrió su amantísimo y amabilísimo Corazón, que era vivo foco de donde procedían semejantes llamas66.
Santa Margarita María de Alacoque es la mensajera del Corazón de Jesús, que se le presentaba, cuando estaba ante Jesús Eucaristía, con el Corazón ardiendo en llamas como aparece en las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús.
58 Autobiografía I.
59 Memoria a la Madre Saumaise.
60 ibidem.
61 Autobiografía IX.
62 Memoria a la Madre Saumaise.
63 Autobiografía VIII.
64 ib. V
65 ib. IV.
66 ib. V..
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Es el patrono de los Congresos eucarísticos y de las Asociaciones eucarísticas.
Según las Actas del Proceso de la canonización, que se guardan en los archivos de los padres franciscanos españoles del convento de Santi Quaranta de Roma (Transtevere), dicen testigos presenciales:
En una ocasión, estando en el campo guardando las ovejas, Pascual oraba de rodillas con las manos juntas.
Se oye en ese momento el sonido de la campana y el joven exhala un grito: ¡Mirad! ¡Allá, allá!, indicando el cielo. Sus ojos ven una estrella en el firmamento…
Luego la nube se rasga y Pascual contempla, como si estuviera delante del altar, una hostia puesta sobre un cáliz y rodeada por un coro de ángeles, que la adoran…
El joven, llevado de transportes de alegría, dice: “Jesús, Jesús se encuentra allí57.
Después de muerto, durante la misa de cuerpo presente, abrió dos veces los ojos en el momento de la elevación de la hostia y en la elevación del cáliz.
Este milagro, atestiguado por numerosísimas personas, fue reconocido en el proceso de beatificación y mencionado por el Papa Inocencio XII en la bula Rationi.
Y León XIII hace alusión a él en la bula Providentissimus del 28-XI-1897.
Como si el santo quisiera hablarnos a todos y darnos ejemplo de su amor a Jesús Eucaristía, aun después de su muerte.
Incluso, durante mucho tiempo, en su sepulcro se oían, de vez en cuando, unos golpes, como si dijera a todos: No se olviden, Jesús sigue esperándolos en la Eucaristía.
57 Citado por Beaufays Ignacio, Historia de san Pascual Baylón, Ed. Gratis date, Pamplona, 2001, p. 19.
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Desde muy niña, sintió un amor inmenso a Jesús Eucaristía y deseaba recibir la comunión lo antes posible; pero, en aquel tiempo, sólo podían recibir la primera comunión a los doce años.
Sus padres la llevaron a vivir con las religiosas del convento de dominicas de santa María Magdalena de Valdipietra de Bologna (Italia).
Cada vez que las religiosas se acercaban a comulgar, ella sentía unos vivos deseos de recibir a su amigo Jesús.
El 10 de mayo de 1333, fiesta de la Ascensión del Señor, la comunidad estaba oyendo la santa misa.
Cuando la misa terminó, las hermanas se retiraron y ella se quedó sola para seguir orando. Pero, entonces, ocurrió un prodigio, que vio alguna religiosa que entró a la iglesia.
Una hostia blanca y brillante aparecía suspendida encima de la cabeza de Imelda. Inmediatamente, llamaron a un sacerdote que tomó la hostia y la colocó en una patena.
El sacerdote interpretó el suceso como que el Señor quería que Imelda, que tanto lo deseaba, pudiera comulgar y le dio la hostia en comunión.
En ese momento, se sintió tan encendida en amor a su Señor que se quedó en éxtasis, del que nunca más volvió, pues murió ese mismo día. Era el 12 de mayo de 1333 y tenía 11 años.
Muchas personas comenzaron, inmediatamente después de su muerte, a considerarla como una santa y a invocarla.
Su cuerpo incorrupto se conserva en la iglesia de san Segismundo de Bologna.
Fue beatificada por el Papa León XIII en 1826.
En 1922 se fundó una Comunidad religiosa de dominicas de la beata Imelda, que tiene como carisma propagar el amor a la Eucaristía por medio de la adoración perpetua.
El Papa san Pío X la nombró patrona de los niños que hacen su primera comunión.
56 Notas sacadas de los libros de Corredor Antonio, Prodigios eucarísticos, Ed. apostolado mariano,
Sevilla, 1987, p. 45; Lord Bob y Penny, Este es mi Cuerpo, esta es mi Sangre, Ed. Journeys of faith,
1987, p. 87-91.
por Makf | 29 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Son muchísimos los milagros, que Jesús ha hecho para confirmar su presencia real en el sacramento de la Eucaristía.
No quiero repetir los que ya escribí en mis libros Jesús Eucaristía, el amigo que siempre te espera o Milagros vivientes. Pero veamos algunos otros.
- En la localidad de Silla, al Sur de España, en 1907, un desconocido robó de la iglesia las hostias consagradas del sagrario.
Aparecieron a los pocos días enterradas, pero exactamente igual que antes, es decir, incorruptas. Este hecho fue considerado milagroso en 1934.
A comienzos de la guerra civil (1936-1939), por el peligro de que de nuevo fueran profanadas.
Elodia Carbonell, que entonces era una adolescente, llevó las hostias incorruptas milagrosas a su casa y las escondió en el marco de una puerta.
Al finalizar la guerra, ella misma las devolvió a la parroquia.
Ella no tuvo miedo de esconder a Jesús, a pesar de los peligros de que fuera descubierto el hecho por las autoridades comunistas.
Y ella se pasaba mucho tiempo adorando a Jesús, escondido detrás de la puerta. Un ejemplo de valentía y de amor a Jesús para todos nosotros.
- El obispo Roman Danylak, administrador apostólico de la Eparquía de Toronto para los católicos ucranianos, ha testificado que, durante su visita a Corea, celebró la misa el jueves 22 de setiembre de 1995 a las 5 p.m. junto con los sacerdotes Luis Chang y Joseph Meter Finn.
Le dio la comunión bajo las dos especies a Julia Kim, mística coreana mundialmente conocida, y a otras once personas presentes. La sagrada hostia, recibida por la señora Julia Kim, había cambiado en carne y sangre vivientes.
Después de la misa, la señora Kim compartió que había experimentado la carne de Jesús como de espesa consistencia y copioso flujo de sangre.
El sabor de la sangre permaneció en ella durante algún tiempo. Este milagro le ha ocurrido varias veces.
La primera vez le sucedió el 5 de junio de 1988, cuando asistía a misa en el santuario italiano de Lanciano, donde se guarda la carne y sangre del milagro eucarístico, famoso en el mundo.
También le ocurrió el 24 de setiembre de 1994 en su parroquia de Naju, en Corea. Y el 24 de noviembre de ese año en presencia del nuncio apostólico de Corea, Monseñor Giovanni Bulaitis.
Pero el hecho más extraordinario ocurrió la mañana del martes 31 de octubre de 1995 en Roma, en la capilla privada del Papa, quien al darle la comunión, pudo comprobar que se había convertido en carne y sangre. El Papa se arrodilló y besó su mano54.
- En el pueblecito de Moure55, concejo de Barcelos, a 14 kms. de Braga, en Portugal, ocurrió un milagro eucarístico el 18 y 19 de mayo de 1996.
El párroco, Antonio Duarte Miranda, de 69 años, después de celebrar la misa de 7 p.m., hizo la Exposición del Santísimo Sacramento.
En el momento de incensar la custodia, se dio cuenta de que en la hostia consagrada se veía la imagen de Jesús con la cabeza coronada de espinas, las manos cruzadas sobre el pecho y los ojos abiertos, pero hacia abajo, con el rostro triste. Después de la ceremonia, se fue a cenar sin decir nada a nadie.
Cuando estaba terminando de cenar, fue llamado urgentemente por teléfono para decirle que las 200 personas, que había en la iglesia, estaban viendo la imagen de Jesús, que se asemejaba a la imagen del santo Cristo, que se venera en las Azores.
Regresó a la iglesia y con ayuda de un ministro extraordinario de la Eucaristía, hicieron algunas experiencias.
Apagaron gradualmente las luces y, aún estando totalmente apagadas y la iglesia en oscuridad, se seguía viendo la imagen, como si la hostia tuviera luz propia.
También hicieron girar la custodia a la derecha e izquierda a ver si se trataba de algún efecto de la luz y siempre se veía, desde todos los ángulos, la misma imagen de Jesús. Todos los presentes la vieron.
A las 11,30 p.m. se hizo la acostumbrada reserva de la Eucaristía y dejó de verse la imagen en la hostia.
Al día siguiente, que era domingo, se hizo la Exposición del Santísimo sacramento a las 8 a.m. y comenzó a verse de nuevo la imagen hasta la noche, en que, después de la misa, el párroco partió la hostia santa en pedacitos y los dio a comulgar a los feligreses.
En total, serían unas 500 personas las que vieron la imagen de Jesús, incluso el sacerdote Olavo Teixeira Martins, que llegó esa tarde del domingo.
Por todo esto, el consejo parroquial determinó que todos los 18 de mes hubiera una hora de desagravio al Santísimo Sacramento de 10 a 11 de la noche, considerando que la imagen de Jesús estaba triste a causa de tantos pecados del mundo entero.
54 Pueden verse datos sobre la mística Julia Kim en el libro de Piero Vigorelli, Miracoli, Ed. Piemme, 2002, pp. 207-210. También es interesante el libro de Spies, Messaggi della Vergine di Naju, Ed.
Segno. Y pueden verse fotos de Julia Kim con el Papa en www.reinadelcielo.org/naju.htm
55 Puede leerse el libro de Fernando Leite, Prodigio eucarístico, Ed. A.O., Braga, 1996.
por Makf | 29 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
San Ignacio de Antioquía (†107) decía:
Los herejes se apartan de la Eucaristía, porque no confiesan que la Eucaristía es la carne de nuestro Salvador Jesucristo, la misma que padeció por nuestros pecados, la misma que por su bondad resucitó el Padre43.
La Eucaristía es alimento para vivir siempre en Cristo Jesús44.
San Ireneo de Lyon (†200) afirma:
Así como el pan y el vino, recibida la palabra de Dios se hacen Eucaristía, es decir, cuerpo y sangre de Cristo, así también nuestros cuerpos, alimentados con la Eucaristía, resucitarán a su debido tiempo para gloria de Dios Padre45.
San Cirilo de Jerusalén (315-387) dice:
Lo que parece pan, no es pan; aunque al gusto le parece tal, sino que es el cuerpo de Cristo, y lo que parece vino, no es vino, aún teniendo el gusto, sino la sangre de Cristo46.
San Ambrosio (340-397), luchando contra los arrianos, que negaban la divinidad de Cristo, decía:
Mi alimento es la carne de Dios, mi bebida es la sangre de Dios47.
Tal vez dices: Mi pan es común. Pero este pan es pan antes de las palabras sacramentales; cuando se añade la consagración, el pan se hace carne de Cristo.
¿Y cómo puede ser que el pan sea cuerpo de Cristo?
Esta consagración ¿con cuáles palabras se realiza y de quien son estas expresiones? Del Señor Jesús.
Porque todo lo demás que se dice antes, son palabras del sacerdote.
Pero, cuando llega el momento de efectuar el venerable sacramento, el sacerdote ya no pronuncia sus palabras, sino las de Cristo.
Luego la palabra de Cristo es la que realiza el sacramento48.
San Cirilo de Alejandría (†444), que estuvo presente en el concilio de Éfeso el año 431, donde se definió que María era Theotokos, es decir, Madre de Dios, afirma:
Cuando celebramos en las iglesias el santo, vivificador e incruento sacrificio de la misa, no consideramos que lo que tenemos delante sea el cuerpo de un hombre común como nosotros o que lo sea la sangre preciosa, sino que lo recibimos como lo que se ha convertido en el cuerpo y la sangre propios del Verbo, que a todo da vida49.
San Juan Crisóstomo (†407):
No es un hombre quien hace que las ofrendas se conviertan en cuerpo y sangre de Cristo, sino el mismo Cristo sacrificado por nosotros, el cual está representado por el sacerdote en la misa50.
San Agustín (357-430) dice:
Hácense las ceremonias y recítanse las preces para que el pan y el vino se conviertan en el cuerpo y sangre de Cristo.
Suprimidas las palabras no hay más que pan y vino.
Pronunciadas las palabras, el pan y el vino hácense otra cosa.
Y esta cosa, ¿qué es? El cuerpo y la sangre de Cristo.
Lo repetimos: antes de pronunciar las palabras sólo hay pan y vino, al pronunciar las palabras se convierten en el sacramento51.
¡Oh sacramento de piedad! ¡Oh signo de unidad! ¡Oh vínculo de caridad! Quien quiere vivir, sabe dónde está su vida y sabe de dónde le viene la vida. Acérquese, crea, incorpórese para ser vivificado52.
Este pan que vosotros veis sobre el altar santificado por la Palabra de Dios, es el cuerpo de Cristo.
Lo que contiene el cáliz santificado por la Palabra de Dios, es la sangre de Cristo53.
Y podríamos seguir anotando más textos, pero creemos que son suficientes para demostrar que, desde el principio mismo de la Iglesia, todos creían en la divinidad de Cristo y en su presencia real en el sacramento de la Eucaristía.
Ya en el año 70, en el primer catecismo católico, llamado Didache o doctrina de los doce apóstoles se dice:
Reuníos en el día del Señor, partid el pan (celebrad la misa) y dad gracias, después de haber confesado vuestros pecados, a fin de que vuestro sacrificio sea puro…
Que no se atreva nadie a acercarse a comer o beber la Eucaristía si no ha sido antes bautizado.
43 Carta a los de Esmirna 7, 1.
44 Carta a los efesios, 20, 2.
45 Contra los herejes V, 2, 3.
46 Cateq 4, 9; PG: 33, 1104.
47 De sacramentis IV, 5, 24.
48 Sobre los oficios de los ministros IV, 4, 14.
49 Explanatio 12 capitulorum Anathem. 11.
50 De proditione Iudae I, 6.
51 Sermón 6, 3; MA I, 30-31.
52 In Io. Ev. Tr. 26, 13.
53 Sermón 227; MA I, 462.