por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
La beata Ana Catalina Emmerick (1774-1824), nos habla de la Eucaristía en muchas de sus visiones y revelaciones:
Vi que los apóstoles se dispersaron por países lejanos y que los cristianos no tenían todavía iglesias, sino que se reunían en salas.
Vi que los apóstoles guardaban en sus casas la Eucaristía y que, cuando la llevaban a la celebración, los fieles iban detrás de ella con mucho respeto; en esto me fue mostrado el origen de las procesiones y del culto público a la Eucaristía…
Vi que los cristianos recibían el sacramento en sus propias manos y luego lo ponían en la boca.
Vi que las mujeres lo recibían en sus manos, pero tomándolo con un paño pequeño.
Vi también que, en un principio, los cristianos podían llevar consigo el Santísimo Sacramento a sus casas y tenerlo pendiente del cuello en una bolsa o cajita con una funda, en la cual estaba envuelto en un lienzo pequeño.
Vi que, cuando esta costumbre fue perdiéndose, aún se permitió durante largo tiempo, en ciertos lugares a personas piadosas, el conservarlo así.
De este modo, vi una tras otra muchas cosas sobre la comunión en ambas especies120.
En una gran ciudad de un país lejano y cálido, donde se producían frutos como dátiles, vi a los cristianos reunidos dentro de la iglesia y a los sacerdotes junto al altar. En la puerta se produjo un gran tumulto.
Un tirano feroz, montado en un caballo blanco quiso entrar en la iglesia para burlarse de los fieles, forzando a entrar en la iglesia a aquel indómito animal.
Me parecía oír a aquel hombre que decía: Ahora verán los cristianos, si su Dios de pan es verdadero Dios.
Muy grande era la angustia de los cristianos que estaban dentro de la iglesia. Pero el sacerdote dio la bendición con el Santísimo Sacramento, mirando hacia el lugar donde estaba el tirano.
Entonces, el caballo se quedó como clavado en el suelo, cual si hubiera echado raíces.
El sacerdote se acercó a la puerta de la iglesia con el Santísimo Sacramento en las manos y, apenas se llegó a la bestia, ésta se prosternó de rodillas humildemente.
A la vista de este prodigio, el tirano y los que le seguían se sintieron transformados, se arrodillaron, entraron en la iglesia y se convirtieron121.
Una vez, llegué en visión a cierto lugar donde se celebraba una procesión del Santísimo Sacramento.
Al Santísimo lo vi rodeado de ángeles y de otros bienaventurados, todos con gran magnificencia y esplendor.
El Santísimo tenía forma de niño del todo transparente en medio de un sol esplendoroso.Lo que he visto es realmente inefable.
Si los que llevaban y acompañaban al Santísimo, hubieran visto lo que yo veía, habrían caído al suelo con temor y asombro y no habrían podido seguir llevándolo y acompañándolo122.
En otra ocasión, unos ladrones cometieron un robo sacrílego en una iglesia.
Cuando los ladrones volcaron las hostias sagradas sobre el altar, dijo uno de ellos:
Quiero hacer un lecho a Nuestro Señor. El espectáculo era horrible.
Cada uno de los ladrones tenía un demonio que lo ayudaba.
Pero yo vi a los ángeles sobre el cuerpo del Señor, adorándolo123.
120 Ana Catalina Emmerick, Visiones y revelaciones, Ed. Guadalupe, México, 1944, p. 285.
121 ib. p. 286.
122 ib. p. 293.
123 ib. p. 468.
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
SCOTT HAHN, pastor y teólogo norteamericano, cuenta cómo comenzó su conversión, yendo a una misa católica por curiosidad:
Allí estaba yo, un ministro protestante de paisano, deslizándome al fondo de una capilla católica del Milwaukee para presenciar mi primera misa.
Me había llevado hasta allí la curiosidad y todavía no estaba seguro si era una curiosidad sana…
Me prometí no arrodillarme ni tomar parte en ninguna idolatría. Me senté en la penumbra en un banco de la parte de atrás.
Delante de mí había un buen número de fieles, hombres y mujeres de todas las edades.
Me impresionaron sus genuflexiones y su aparente concentración en la oración.
Como evangélico calvinista se me había preparado durante años para creer que la misa era el mayor sacrilegio que un hombre podía cometer.
Me habían enseñado que la misa era un ritual que pretendía volver a sacrificar a Jesucristo. Así que permanecí como mero observador.
Me quedé sentado con mi Biblia abierta junto a mí…
La experiencia fue sobrecogedora. Quería interrumpir a cada momento y gritar:
Eh, ¿puedo explicar en qué sitio de la Escritura sale eso? ¡Esto es fantástico! Pero aún mantenía mi posición de observador.
Permanecía al margen hasta que oí al sacerdote pronunciar las palabras de la consagración: Esto es mi Cuerpo… Este es el cáliz de mi Sangre. Sentí, entonces, que todas mis dudas se esfumaban.
Mientras veía al sacerdote alzar la blanca hostia, sentí que surgía de mi corazón una plegaria como un susurro: Señor mío y Dios mío. Realmente eres Tú…
Volvería a la misa al día siguiente y al siguiente y al siguiente118.
Él descubrió a Jesús en la Eucaristía y, por eso, dice:
A los hermanos separados les falta nada menos que la presencia real de Cristo en la Eucaristía.
¿Acaso nos pide demasiado Nuestro Señor a los católicos al decirnos que hagamos más, mucho más, para ayudar a nuestros hermanos separados a descubrir en el Santísimo Sacramento al Señor que tanto aman?
Si nosotros no lo hacemos, ¿quién lo hará?…
Él dice: Volved a casa en la Iglesia fundada por Cristo. La cena está preparada y el Salvador nos llama119.
118 Hahn Scott, La cena del Cordero, Ed. Rialp, Madrid, 2003, pp. 27-28.
119 Hahn Scott y Kimberly, Roma, dulce hogar, Ed. Rialp, Madrid, 2003, p. 198.
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
AMES J. PITTS había sido pastor presbiteriano durante 25 años.
Un día fue a hacer un retiro espiritual al monasterio benedictino de Nuestra Señora de Guadalupe, en Pecos, Nuevo México, USA.
Fue con su esposa Sandra.
Y dice:
La comunidad benedictina tenía adoración de 6.30 a 7.30 cada tarde. Una gran hostia consagrada era colocada en una custodia para adorar a Jesús. Todos estaban de rodillas.
Después de unos minutos de leer la Biblia, yo miré la hostia y vi una luz radiante, que brilló como si saliera de ella.
De pronto, un sentimiento de amor vino sobre mí, sin saber por qué. Yo me arrodillé de nuevo y oré al Señor.
No podía apartar mis ojos de la hostia y decía:
¿Cómo puedo saber que tú estás aquí con nosotros, Señor?…
La presencia de Cristo en la Eucaristía y el amor a María me llevó a abrir mi corazón a Dios.
Durante la cuaresma de 1999, en el fin de semana de la fiesta de la Anunciación, yo y mi esposa Sandra fuimos recibidos en la Iglesia católica por el buen obispo de Alexandría117.
117 Moss Rosalind, Home at last, Ed. Catholic Answers, San Diego, 2000, pp. 26-30.
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
ALEC GUINNESS, actor inglés, protagonista de la película El puente sobre el río Kwai, era anglicano.
Después de convertido, se enamoró de Jesús Eucaristía.
Él cuenta que un día de vuelta a Londres, después del rodaje de la película “El puente sobre el río Kwai”, pasaba por Kingsway a media tarde, cuando un impulso me obligó a correr.
Con el corazón lleno de alegría y en un estado de excitación corrí hasta que llegué a la pequeña iglesia católica, que había allí, donde nunca había entrado.
Me arrodillé, recobré el aliento y durante diez minutos me olvidé del mundo…
Me tranquilicé un poco, cuando me enteré que el excelente, brillante y extraordinariamente cuerdo Ronald Knox había echado a correr alguna vez para visitar al Santísimo Sacramento116.
A pesar de ser un actor muy conocido en Londres, no le importó lo que dijera la gente y se echó a correr a visitar a Jesús sacramentado, al ver a lo lejos una iglesia católica, porque el amor a Jesús era más fuerte que todo.
116 Guinness Alec, Memorias, Ed. Espasa Calpe, Madrid, 1987, p. 70-71.
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
IRMA BARSY fue una gran escritora húngara, convertida después de haber sido muchos años evangélica luterana.
El 8 de mayo de 1948 recibió la comunión y entró formalmente en la Iglesia católica.
Y dice:
Viví el día más feliz y más bello de mi vida.
¡Qué difícil resulta explicar con palabras humanas lo que sentí en aquel instante de mi primera comunión!
Aquel goce infinito del alma sólo podría expresarse con el celestial idioma de la música.
Así era: la música de un coro invisible sonaba en mi alma, un canto de ángeles fluía por entre sus notas y me plegué en dichosa gratitud, con lágrimas de alegría, a la suave y amorosa mano de Dios… Es como si hubiese nacido de nuevo.
¡Todo me parece ahora tan claro y sencillo!
Después de muchas dudas y luchas internas, después de largas odiseas, ¡por fin estoy en casa!115.
115 Schafer Bruno, Ellos oyeron su voz, Ed. Epesa, Madrid, 1957, p. 240.