por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Oh almas que amáis a Jesucristo, oh almas que hacéis profesión de vida espiritual, y vosotras especialmente, Esposas de Jesucristo, consagradas a Él con votos o con pertenecer a santas Congregaciones, considerad, después de haber leído todo lo anterior, cuánto agrado dais al Corazón Santísimo de Jesús con practicar estas Horas de la Pasión.
Ha sido para vosotras, especialmente, para quienes han sido inspiradas por Nuestro Señor estas Horas de la Pasión a aquella Alma Solitaria y contemplativa, que desde hace tantos años las ejercita con gran provecho para ella y para toda la Iglesia.
Gracias especiales os están reservadas si os aficionáis a este santo ejercicio cotidiano y os internáis en los mismos sentimientos y en las mismas disposiciones del Alma que lo escribió y que lo practica desde hace tantos años.
Y de los sentimientos tan íntimos y de las disposiciones tan amorosas de esta Alma, vosotras pasaréis a los sentimientos y a la disposiciones mismas de Nuestro Señor Jesucristo en las veinticuatro horas en las que sufrió por amor nuestro.
Y es imposible que en este ejercicio el alma no se encuentre con la dolorosísima Madre María, y no se una a la misma compasión y a los mismos afectos incomprensibles de la Dolorosa Madre de Dios.
¡Será un vivir con Jesús sufriente y con María doliente, y un cosechar todos los inmensos eternos bienes para sí y para todos!
¿Qué decir del gran medio que sería este ejercicio para toda la Comunidad Religiosa para adelantar en santidad, para conservarse, para crecer en número de almas elegidas y para lograr toda verdadera prosperidad?
¡Cuágrande empeño, entonces, cada Comunidad debería tener en practicar constantemente este ejercicio!
¡Y las almas de la Comunidad, que se llegan diariamente a la Sagrada Mesa, oh, entonces sí que la Santa Comunión la harían con tales disposiciones de fervor y con tal amor a Jesús que cada Comunión sería un renovado esponsal del alma con Jesús en la más íntima y creciente unión de amor!
¡Si Jesús, por un alma sola que haga estas Horas evitará castigos a esa ciudad en que se hagan y hará gracias a tantas almas por cuantas son las palabras de este Reloj Dolorosa, ¿Cuántas gracias no podrá esperar una Comunidad?, ¿de cuántos defectos y relajamientos no será curada y preservada?, ¿y de cuántas almas no procurará su santificación y de otras su salvación si practica este piadosísimo ejercicio?
¡Hubiera en cada Comunidad un alma que se aplicase a practicarlo con atención en el día, si bien entre las ocupaciones diarias, y en la tarde y noche con un poco de vigilia; pero sería el colmo del divino y máximo provecho para la Comunidad y para todo el mundo si un tal ejercicio fuera practicado por todas, turnándose de día y de noche!
P. Annibale Maria de Francian
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Estaba pensando en la Pasión de mi dulce Jesús, y entonces Él, al venir me ha dicho:
“Hija mía, cada vez que el alma piensa en mi Pasión, se acuerda de lo que sufrí o me compadece, en ella se renueva la aplicación de mis penas, surge mi Sangre para inundarla, se ponen en camino mis Llagas para sanarla si está llagada o para embellecerla si está sana, así como también todos mis méritos para enriquecerla.
El negocio que hace es sorprendente, es como si pusiera en un banco todo lo que Yo hice y sufrí y ganara el doble.
Todo lo que Yo hice y sufrí está en acto continuo de darse al hombre, como el sol está en acto continuo de dar su luz y su calor a la tierra.
Lo que Yo he obrado no está sujeto a agotarse, basta con que el alma lo quiera y por cuantas veces lo quiera para que reciba el fruto de mi vida.
De modo que si se recuerda veinte veces, o cien, o mil, de mi Pasión, otras tantas gozará los efectos de Ella, pero…¡qué pocos son los que de Ella hacen tesoro!
Con todo el bien de mi Pasión…y se ven almas débiles, ciegas, sordas, mudas, cojas, cadáveres vivientes que dan asco, y ¿por qué? Porque mi Pasión es olvidada.
Mis penas, mis Llagas, mi Sangre, son fortaleza que quita las debilidades, son luz que da vista a los ciegos, son lengua que desata las lenguas y que abre los oídos, son camino que endereza a los cojos, son vida que hace resucitar a los muertos.
Todos los remedios necesarios a la humanidad están en mi Vida y en mi Pasión, pero las criaturas desprecian la medicina y no se preocupan de los remedios, por eso se ve que con toda mi Redención…y el hombre perece en su estado, como afectado por una enfermedad incurable.
Pero lo que más me duele es ver a personas religiosas que se fatigan por la adquisición de doctrinas, de especulaciones, de historias, pero de mi Pasión…¡nada!; de manera que mi Pasión muchas veces está lejos de las iglesias, lejos de la boca de los sacerdotes, por lo que su hablar es sin luz, y así las gentes se quedan más en ayunas que antes”.
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Estaba rezando con cierto temor y ansiedad por un alma moribunda, y mi amable Jesús, al venir, me ha dicho:
“Hija mía, ¿por qué temes? ¿No sabes tú que por cada palabra sobre mi Pasión, pensamiento, compasión, reparación, recuerdo de mis penas…se establecen nuevas comunicaciones de electricidad entre el alma y Yo, y por lo tanto el alma se va adornando de tan múltiples y diferentes bellezas?
Esa alma ha hecho las Horas de mi Pasión y Yo la recibiré como hija de mi Pasión, vestida y adornada con mis Llagas.
Esta flor ha crecido en tu corazón y Yo la bendigo y la recibo en el mío como una flor predilecta.”
Y mientras esto decía, se desprendía una flor de mi corazón y emprendía el vuelo hacia Jesús…
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Encontrándome en mi habitual estado, estaba fundiéndome toda en mi dulce Jesús y luego me extendía toda en las criaturas para darles a todas por entero a Jesús.
Entonces Él me dijo:
“Hija mía, cada vez que la criatura se funde en Mí da a todas las criaturas un flujo de Vida Divina, y según tienen ellas necesidad obtienen su efecto: la que es débil siente la fuerza, la obstinada en la culpa recibe la luz, la que sufre recibe consuelo; y así de todo lo demás.”
Después, me encontré fuera de mi misma y me hallaba en medio de muchas almas que me hablaban y parecían ser almas del Purgatorio y santos y nombraban a una persona conocida mía que había fallecido no hacía mucho, y oía:
”Él se siente como feliz al ver que no hay alma que entre al Purgatorio que no lleve el sello de las Horas de la Pasión, y ayudada y rodeada por el cortejo de estas Horas toma sitio en lugar seguro.
No hay alma que vuele al Paraíso que no sea acompañada por estas Horas de la Pasión. Estas Horas hacen llover del Cielo continuo rocío sobre la Tierra, en el Purgatorio y hasta en el Cielo.”
Al oír esto decía yo para mí:
“Tal vez mi amado Jesús, para mantener la palabra dada de que por cada palabra de las Horas de la Pasión daría un alma, hace que no haya alma salvada que no se haya servido de estas Horas".
Después he vuelto en mi misma, y habiendo visto a mi dulce Jesús le he preguntado si eso era cierto y Él me ha dicho:
“Estas Horas son el orden del universo, ponen en armonía el Cielo con la Tierra y me detienen para que no destruya al mundo. Siento poner en circulación mi Sangre, mis Llagas, mis ansias de salvar a las almas y me siento repetir mi Vida.
¿Cómo podrían obtener las criaturas algún bien sino es por medio de estas Horas?.
¿Por qué dudas?
La cosa no es tuya, sino mía; tú no has sido más que el esforzado y débil instrumento”.
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Continuando mi habitual estado me encontré fuera de mí misma y vi a mi siempre amable Jesús todo chorreando sangre y con una horrible corona de espinas; con dificultad me miraba por entre las espinas y me dijo:
“Hija mía, el mundo se ha desequilibrado porque ha perdido el pensamiento de mi Pasión.
En las tinieblas no ha encontrado la luz de mi Pasión que lo ilumine y que haciéndole conocer mi amor y cuántas penas me cuestan las almas, pueda reaccionar y amar a quien verdaderamente lo ama, y la luz de mi Pasión, guiándolo, lo ponga en guardia de todos los peligros.
En la debilidad no ha encontrado la fuerza de mi Pasión que lo sostenga.
En la impaciencia no ha encontrado el espejo de mi paciencia que le infunda la calma, la resignación; y ante mi paciencia, avergonzándose, tenga como un deber dominarse a sí mismo en las penas no ha encontrado el consuelo de las penas de un Dios, que sosteniendo a las suyas le infunda amor al sufrir.
En el pecado no ha encontrado mi Santidad, que haciéndole frente, le infunda odio a la culpa. Ah, en todo ha prevaricado el hombre porque se ha separado en todo de quien puede ayudarlo. Por eso el mundo ha perdido el equilibrio.
Ha hecho como un niño que no ha querido más conocer a su madre, con un discípulo que desconociendo al maestro no ha querido más escuchar sus enseñanzas ni aprender sus lecciones. ¿Qué será de este niño y de este discípulo?
Serán el dolor de sí mismos y el terror y el dolor de la sociedad.
Tal se ha hecho el hombre: terror y dolor, pero dolor sin piedad. ¡Ah, el hombre empeora, empeora siempre más…y Yo lloro con lágrimas de sangre!”