por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
Un día de Acción de Gracias, el editorial de un diario hablaba de una profesora de escuela, que pidió a los alumnos de su clase de primer grado que hicieran un dibujo de algo de lo que estuvieran agradecidos.
Pensó en cuan poco estos niños de un vecindario pobre podrían estar agradecidos. Pero sabía que la mayoría de ellos harían dibujos de pavos o de mesas con comida. La profesora se sorprendió del dibujo que le entregó Mario… una sencilla mano dibujada de manera infantil.
- ¿Pero, de quién era esa mano?
La clase se sintió atraída por esa imagen abstracta.
- Pienso que debe ser la mano de Dios, que nos da
alimento -dijo uno de los niños.
- Un granjero -dijo otro-, porque cría los pavos.
Finalmente cuando los demás continuaron en sus labores, la profesora se inclinó en el pupitre de Mario y le preguntó de quién era esa mano.
- Es la suya profesora - , murmuró.
Ella recordó que, frecuentemente, en el momento del recreo había tomado la mano de Mario, un andrajoso y desamparado muchacho. A menudo hacía esto con los niños. Sin embargo, para Mario significaba mucho.
Quizás eso era todo en lo que podía pensar en el día de Acción de Gracias, no por lo material que se nos da, sino por la oportunidad, en cualquier, medida pequeña, de dar a los demás…
NADA ESTÁ FUERA DEL ALCANCE DE LA ORACIÓN, EXCEPTO LO QUE ESTÁ FUERA DE LA VOLUNTAD DE DIOS
por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
En una ocasión, fui a colaborar en un proyecto de la universidad, que consistía en ayudar a mejorar una comunidad pobre. Cuando llegamos al lugar, íbamos con el firme propósito de dejar ahí algunas cosas y de ayudarles a mejorar su mentalidad.
Fue curioso cómo todos los niños nos seguían con gran entusiasmo y hasta nos confundían con sacerdotes o misioneros: "misionero, cárgame"; "misionero, regálame tu reloj"; "misionero, dame tu playera" y un sinfín de peticiones. Había un niño, quien se llamaba Roberto, que tenía una especial fijación para un grupo de nosotros y nos seguía para todos lados; para el segundo día nos tenía ya hartos de tantas peticiones que nos hacía.
En la tarde dejamos a la gente para poder comer y asearnos un poco, y les dijimos que los veríamos a las 5:00 de la tarde.
Robertito no tardó en llegar, estuvo ahí a las 4:45 de la tarde mientras estábamos comiendo el postre y un amigo mío estaba comiendo unas papas, y Robertito comenzó: "misionero, dame papas", "ándale misionero, dame tus papas"… repetía una y otra vez, hasta que mi amigo, ya molesto se las dio.
Inmediatamente, Robertito las tomó y apenas se había dado la vuelta para empezar a comer, cuando los demás niños ya lo habían rodeado para pedirle papas. Personalmente, creí que Robertito iba a salir corriendo y no le iba a dar a nadie.
¡Qué equivocado estaba!, empezó a dar las papas a todos, y había tanto desorden que le dijimos, "Robertito, fórmalos para que les des", inmediatamente volteó y con una voz muy segura, les dijo que si no se formaban no les iba a dar.
Mi segundo error fue pensar que no iba a dar todas las papas; el pequeño Robertito entregó todas las papas a los demás niños.
Todos nosotros nos quedamos pensando, por un rato, en lo que había pasado; obviamente, no podíamos sentir otra cosa que admiración por ese pequeño de 6 años. Nos acababa de dar la mayor lección de nuestra vida.
El, que no está acostumbrado a tener, cuando por fin llega a poseer, también tiene el enorme corazón para entregarlo todo.
Desde ese momento, nosotros éramos los que lo seguíamos, y hasta cierto punto lo compensamos y le dimos más, porque sabíamos que no lo pedía para él.
Por otro lado, rae di cuenta que si bien en muchos lados carecemos de liderazgo, hay gente muy humilde que puede mover masas, así como Robertito, que pudo manejar a un grupo de niños y organizados para que les diera papas.
Por ello, una de las personas que jamás olvidaré es a Rcbertito, el menor que me dio la mayor lección de amor.
por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
Cuentan que aquella noche era especialmente fría en el desierto. Abdalá montó su pequeña tienda de campaña, tan pequeña que apenas cabía él acostado.
Se despidió de su caballo, llamado "Indecisión", acariciándole la cabeza, pero dejándolo fuera, y se dispuso a pasar una noche tranquila y reparadora. Apenas había conciliado el sueño cuando el caballo lo llamó con voz suave, pero insistente.
- Déjame meter la nariz en tu tienda, hace mucho frío y la tengo completamente helada.
Abdalá, que era un hombre bueno, accedió a la petición.
Pero ocurrió que en cuanto sé durmió profundamente, el caballo empujó un poco y metió la cabeza completa. Como la tienda era tan pequeña, al hacer esto, topó con la cabeza del hombre y lo recorrió hasta que éste sacó los pies por el otro extremo. Abdalá protestó, pero "Indecisión" le hizo ver que eso no era en realidad gran cosa.
Pasó poco tiempo para el caballo metiera los hombros y empujara a su patrón afuera, hasta las rodillas. "Indecisión" siguió introduciéndose en la tienda, llenándola por completo y sacando a Abdalá por el otro , extremo, hasta que finalmente quedó completamente afuera.
¿Te suena esto conocido? ¿No te ha ocurrido alguna vez que al dejar entrar un poco de indecisión, ésta lo llena todo, sacándote de las cosas buenas > de la vida?
Por ejemplo, le ocurre a los estudiantes cuando se están preparando para un examen, pero frente al televisor dejan que la indecisión les pida ver "un poquito más".
Y por supuesto le sucede a aquel que quiere bajar de peso, pero deja que el perverso caballo le solicite "empezar después de…". Sí, cuando dejamos a la indecisión meter la nariz en nuestra vida, no importa si un día somos amas de casa, empleados o ejecutivos de empresa, acabará por llenarla toda, y prácticamente sacarnos de ella.
Combate la INDECISIÓN, pidiéndole a nuestro Buen Dios te conceda sabiduría, para poder DECIDIR siempre lo mejor para tu vida.
"Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará; pues Dios da a todos sin limitación y sin hacer reproche alguno".
(Santiago 1,5)
por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
Entra un niño de 5 años y dice a su madre:
- Mamá, en la calle hay un niño que no tiene mamá.
- ¿Y tú, por qué sabes que no tiene mamá? - pregunta la madre.
- Es que tiene el pantalón roto.
- Pero a lo mejor tiene mamá y son pobres. Y por eso tiene el pantalón roto.
- ¡No!, -replica el niño-. Si tuviera mamá no tendría el pantalón roto, porque las mamas lo ARREGLAN TODO.
"Las mamás lo arreglan todo".
Y ¿qué no arreglará la Madre de Dios?
Quizás mi vida, y tu vida tienen muchos "rotos" y "descocidos" qué arreglar. Pidamos a la Madre de Dios que los arregle, ante una madre no cuentan los méritos que tengamos para que ella nos lo conceda, sino que sólo cuentan las necesidades, nuestros "rotos".
¿Qué cosas rotas tienes hoy: tu corazón, tu familia, tu economía, tu salud, etc.?
por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Por su buena fortuna, llegó a una cabaña vieja, desmoronada, sin ventanas y sin techos.
El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra dónde acomodarse para huir del calor y del sol desértico.
Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua oxidada, se arrastró hasta ella, tomó de la manivela y comenzó a bombear, bombear y bombear sin parar, pero nada sucedía.
Desilusionado, cayó postrado para atrás y notó que a su lado había una botella vieja; la miró, la limpió de todo el polvo que la rodeaba, y pudo leer un recado que decía:
"Usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella; después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marcharse"
El hombre desenroscó la tapa de la botella, y en realidad, ahí estaba el agua. La botella estaba llena de agua.
De repente, él se vio en un dilema: si bebía aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que él quisiera. O tal vez no, tal vez la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada.
¿Qué hacer?, ¿derramar el agua en la bomba y esperar a que saliera agua fresca, o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje? ¿Debía perderse toda esa agua, confiando ciegamente en las instrucciones de la botella escritas no sé cuánto tiempo atrás?
Con mucha indecisión, el hombre derramó toda el agua en la bomba, enseguida agarró la manivela y comenzó a bombear.
La bomba comenzó a rechinar sin parar, y nada pasaba; pero de pronto, aun con sus ruidos, surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el, agua corrió con abundancia: agua fresca y cristalina.
Él llenó una y otra vez la botella y bebió ansiosamente, tomando aún más agua refrescante, que la que hubiera bebido si no hubiera confiado en el mensaje. Enseguida, la volvió a llenar, dejando la botella al tope para el próximo viajero, tomó la pequeña nota y aumentó la frase:
"Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes: de obtenerla nuevamente".
por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
Durante la Segunda Guerra Mundial, era costumbre en los Estados Unidos que una familia que tuviera un hijo sirviendo en el ejército, colocara una estrella en la ventana frontal de su casa. Una estrella dorada indicaba que el hijo había muerto, apoyando ila causa de su país.
Hace años, pasó una conmovedora historia sobre esta costumbre. Se decía que una noche, un hombre estaba caminando por una calle de Nueva York, acompañado de su hijo de 5 años.
El niño estaba interesado en las muy iluminadas ventanas de las casas, y quería saber por qué algunas tenían una estrella en la ventana. El padre explicó que esas familias tenían un hijo peleando en la guerra.
El niño aplaudía cuando veía otra estrella en la ventana y exclamaba:
- ¡Mira papá, otra familia que dio a su hijo por su país!
Finalmente llegaron a un lote vacío y a una brecha en la hilera ¡ de casas. A través de la brecha se podía ver una estrella brillando con mucha intensidad en el cielo. El niño contuvo el aliento y dijo:
- ¡Papá! Mira esa estrella en la ventana del cielo. Dios debe haber dado a su Hijo también.
¡Ciertamente! Hay una estrella en la ventana de Dios. ¿Te das cuenta de lo que hizo por ti? Por el amor que Dios nos tiene dio a su Hijo.
¿Le has dado las gracias?
Muchos dan la vida por su país, en cambio, Dios dio la vida de su hijo por nosotros….
Que Jesús llene de bendiciones y armonía sus hogares.
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga la vida eterna." (Juan 3,16)