por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
¡Éramos los mejores amigos!
Eramos inseparables, eramos una sola alma.
Por alguna razón, nuestros caminos tomaron dos rumbos distintos y nos separamos.
Yo nunca volví a saber de mi amigo hasta el día de ayer, después de 10 años, que caminando por la calle me encontré a su madre.
La saludé y le pregunté por mi amigo.
En ese momento sus ojos se llenaron de lágrimas y me miró a los ojos diciendo: - Murió ayer…
No supe qué decir, ella me seguía mirando y pregunté cómo había muerto.
Ella me invitó a su casa.
Al llegar allí me ofreció sentarme en la sala vieja
donde pasé gran parte de mi vida; siempre jugábamos ahí mi amigo y yo.
Me senté y ella comenzó a contarme la triste historia.
- Hace 2 años le diagnosticaron una rara enfermedad, y su cura era recibir cada mes una transfusión de sangre durante 3 meses, pero ¿recuerdas que su sangre era muy rara?
- Sí, lo sé.- Igual que la tuya. Estuvimos buscando donadores, y al fin encontramos a un señor vagabundo.
Tu amigo, como te acordarás, era muy testarudo, no quiso recibir la sangre del vagabundo.
Él decía que de la única persona que recibiría sangre sería de ti, pero no quiso que te buscáramos. Él decía todas las noches:
"No lo busquen, estoy seguro que mañana sí vendrá…"
Así pasaron los meses y todas las noches se sentaba en esa misma silla donde estás tú sentado, y oraba para que te acordaras de él y vinieras a la mañana siguiente.
Así acabó su vida y en la última noche de su vida, estaba muy mal, y sonriendo me dijo:
"Madre mía, yo sé que pronto mi amigo vendrá. Pregúntale por qué tardó tanto, y dale esa nota que está en mi cajón".
La señora se levantó, regresó y me entregó la nota que decía:
"Amigo mío, sabía que vendrías. Tardaste un poco, pero no importa, lo importante es que viniste. Ahora te estoy esperando en otro sitio, espero que tardes en llegar, pero mientras tanto quiero decirte que todas las noches oraré por ti y desde el cielo te estaré cuidando, mi querido mejor amigo.
¡Ah, por cierto: ¿te acuerdas por qué nos distanciamos?!
Fue porque no aprobé que agarraras el carro de tus papas sin permiso. Qué tiempos… Éramos insoportables, bueno, pues quiero decirte que te deseo lo mejor y que encuentres la felicidad que siempre buscaste.
Te quiere mucho: tu mejor amigo, por siempre".
¿Te suena conocida esta historia?
No sabes como me arrepiento no haber ido con mi amigo y decirle tan sólo una vez más:
"TE QUIERO Y ERES MI MEJOR AMIGO".
Pero mi orgullo era más grande. No le podía perdonar que no aprobara mis rebeldías hacia mis padres.
¿Cuántas veces no hemos perdido amigos, por insignificancias como éstas, siendo que ellos sólo quieren nuestro bienestar?
Hoy yo te cuento mi historia, para que no te pase lo mismo que a mí.
Si tienes un amigo dile lo mucho que lo quieres, y si por alguna razón has perdido un amigo, piensa que no lo has perdido, simplemente se han separado un poco, pero estás a tiempo de recuperarlo.
No dejes que tu orgullo pueda más que tu corazón, te lo dice la persona que perdió un amigo por culpa del orgullo.
"La amistad es como el mar, se ve el principio pero no el final"
"Los verdaderos amigos pueden crecer separadamente, sin quedar divididos por la distancia"
"¡Qué difícil es ganar un amigo en un año, y qué fácil es perderlo en un momento!"
por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
Conocí a Raúl en un seminario, tres años después de haber sido liberado de un secuestro.
Sus captores lo habían encerrado en un armario durante seis meses, amarrado con cadenas.
Me hablaba con un entusiasmo, pleno de ilusiones y de afecto, parecía feliz a pesar de haber soportado una experiencia tan dolorosa y destructiva.
- ¿No sientes rabia o rencor contra tus captores? - le pregunté abiertamente.
Me miró, se frotó la cara con las manos y su rostro se ensombreció por un instante.
- Recién salí, -respondió con firmeza-, no fue fácil.
Mi desesperación y mis rencores eran mi peor tortura, pero un día decidí que ya no quería cargar más las cadenas.
- ¿A qué te refieres? - dije intrigado.
- Yo estuve secuestrado junto con otra persona, -replicó-, nos liberaron al mismo tiempo.
Después me la encontré, rabiosa y amargada; sólo hablaba de su pasado, del daño irreversible que le habían causado, de lo crueles que habían sido, de lo feliz que se sentiría el día en el que se hiciera justicia.
Guardó silencio por un instante, como si revisara sus propias reflexiones.
- ¿Sabes? -prosiguió después de una pausa-, al ver a esta persona me di cuenta que daba lo mismo que lo hubieran liberado, que su cuerpo estuviera libre, porque él había decidido continuar secuestrado en su mente, en su dolor, en su pasado.
Prefería pensar en sus captores, no disfrutaba a su familia, ni de la posibilidad de construir el presente ni el futuro que le dio la vida.
- Pero, ¿cómo se puede olvidar algo tan duro? - seguía interrogando.
- Mis captores me quitaron la libertad, pero no voy a permitir que me quiten mi tranquilidad; si yo continúo alimentando este rencor, les estaré dando mi vida.
Es como si eligiera llevarlos conmigo en cada momento por el resto de mis días.
Ni mis seres queridos ni yo nos merecemos eso, la verdadera venganza será mi felicidad, dejarlos atrás y disfrutar de cada instante de mi vida.
Hizo una pausa y miró hacia adelante con una expresión alegre.
- Las verdaderas cadenas, -concluyó- las tenemos en nuestra mente cuando decidimos continuar apegados al dolor, al resentimiento o al pasado.
Eso es peor que un armario oscuro, -dijo con énfasis y prosiguió-, yo prefiero que los míos me recuerden como alguien que supo reacoger la alegría de la vida, y no como alguien que se quedó alimentando la rabia y la autocompasión.
¿Cuáles son las cadenas que podrías elegir empezar a soltar ahora?
¿Cuáles son los eventos pasados o presentes que puedes dejar de alimentar con rabia o dolor?
En cada momento puedes decidir agravar tu herida, o empezar a sanarla para siempre.
Ojalá que como yo, algunos tomen la parte que más les aporte y vivan lo hermoso que es la vida, porque mientras haya amor en el corazón, elige cómo vivir tu vida.
Y cada día lo tomo como una posibilidad de ser mejor… en mi corazón no hay lugar para rencores ni rabias; sobre el dolor creo que debemos aprender a aceptar las etapas que se nos ofrecen en el transcurso de este proyecto llamado vida, así como también concluirlas, para evitar que esas "Cadenas" te lastimen o lastimen a otros.
por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
El hermano de una niña pequeña puso una trampa para cazar pájaros.
Al principio, la pequeña lloró por lo que pensaba era la crueldad de su hermano.
Más tarde, parecía estar mucho más alegre.
Su mamá, intrigada, preguntó la razón de ese cambio tan repentino.
- Pues bien, recé para que mi hermano sea mejor -dijo la niña- y recé para que la trampa no atrape ningún pájaro.
- Eso era lo debido - dijo su madre sonriendo.
- Y entonces, -continuó la niña- salí y rompí la vieja trampa a puntapiés.
Muy pocos problemas se resuelven "rompiendo las cosas a puntapiés", pero debemos trabajar tanto como rezar.
Es bueno rezar para que los que están equivocados sean corregidos, pero es necesario, además, hacer lo posible para corregirlos.
Si hacemos todo lo humanamente posible, podemos confiar en que el Señor termina el trabajo.
por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
Todavía estás a tiempo de soñar.
Todavía estás a tiempo de cambiar.
Todavía estás a tiempo de crear, de crecer y de buscar.
Todavía estás a tiempo de seguir un ideal.
Todavía estás a tiempo de emprender un nuevo camino, de sembrar y cosechar.
Todavía estás a tiempo de dar.
Todavía estás a tiempo de madurar.
Todavía estás a tiempo de perdonar, de probar y de amar.
Todavía estás a tiempo de hacer realidad alguno de tus más apreciados sueños.
Toda la fuerza para que esto suceda está en tu interior.
por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
¿Cuántas veces se te ha olvidado sonreír? ¿Te has puesto a pensar en el poder tan grande que tiene tu sonrisa? Ven, yo te lo diré…
Hace días, mientras me encontraba en el hospital después de haber doblado guardia, salí afuera para respirar el aire fresco de la mañana y despejar un poco mi mente. Fue delicioso sentir como el aire de la mañana penetraba en mí al ser inhalado por mis pulmones.
La verdad, me sentía exhausto, así que decidí sentarme en cuclillas, mientras pensaba en los acontecimientos que había experimentado la noche anterior; a lo lejos escuchaba voces de dos niños, las cuales, a medida que pasaba el tiempo, se escuchaban cada vez más cercanas.
Alcé mi rostro y vi a un par de niños que se acercaban, una parejita de hermanos.
Iban rumbo a la escuela. La nena, era hermosa, llevaba su suéter y se veía que hacía un enorme esfuerzo al tratar que sus útiles no cayeran de su mochila, mientras se iba poniendo el suéter y trataba de mantener su equilibrio, a medida que su hermano la empujaba.
Al pasar justo enfrente de mí los detuve; ella estaba a punto de sellar el llanto. La detuve con un brazo y le dije:
- ¿Por qué lloras chiquita?
A lo cual ella, con tristeza y sus grandes ojos verdes se esforzaba por contener las lágrimas, contestó:
- Porque mi hermano no quiere darme mis $10 pesos para comprarme un refresco, cuando me de sed en el recreo.
Le pregunté cómo es que lloraba por algo que aún no sabía si sucedería, a lo cual eUa¿ con una gran seguridad, contestó:
- Pues porque voy a correr, haré ejercicio, lógico que me dará sed.
Me quedé pensando; después de todo ella tenía razón, con el ejercicio su cuerpo le pediría agua.
- Bien, te propongo algo, -le dije-, si tú me regalas una sonrisa, te doy $20 pesos para que compres tu refresco a la hora del recreo.
Pensativa, la niña me dijo:
- Una sonrisa no quita la sed, la quita el agua o un refresco.
- Cierto, -le respondí-, pero la sed que yo tengo sí se me quitará con una sonrisa.
Confieso que hice un gran esfuerzo para no dejar que la risa me venciera ante la carita dulce e inocente y con una expresión de "éste debe estar loco", pero lógico que no me dijo nada, me vio y no sólo me regalo su sonrisa, se acercó y con suavidad depositó un dulce beso en mi mejilla izquierda.
- ¿Ahora ya no tienes sed? -me preguntó.
A lo cual le contesté:
- No, ya no tengo sed, y creo que no tendré sed por toda una semana.
Ella sólo sonrió, saqué de mi bolsillo los $20 pesos, los cuales no quiso aceptar y me dijo:
- Eso es mucho, una sonrisa no vale $20 pesos.
- Tienes razón (muy inteligente la nena) -le dije- ¿pero sabes qué? ¡No me alcanzaría todo el dinero para pagarte!
- Una sonrisa no se cobra, sólo se da - me dijo.
- Tómalos.
Ella los aceptó diciendo que le alcanzaría no sólo para uno, sino hasta para dos o tres refrescos, a lo que le dije:
- Entonces cómprale un refresco a tus amiguitos, para que ellos tampoco tengan sed -sólo sonrió, y prosiguieron su camino. Me quedé viendo cómo se retiraban; de pronto ella volteó y me regaló otra sonrisa.
Entré nuevamente al hospital con una sensación de alegría. No les miento al decir que el cansancio por encanto se alivianó; entré sonriendo y una enfermera me preguntó:
- ¿Qué le pasa doctor, por qué tan contento?
Sólo sonreí y le contesté:
- Porque ya no tengo sed - y nuevamente mi respuesta causó esa mueca en las personas a las cuales ya estoy acostumbrado porque seguido la recibo; "éste está reloco! Pero fue discreta y amable, sólo se limitó a decirme:
- Hay, Dr. Rodríguez, usted siempre en su mundo.
¿Cuántos de nosotros vamos por la vida sedientos de una sonrisa? Piénsalo, estamos tan enfocados en nuestro "yo", en "mis", que nos olvidamos de las cosas pequeñas y tan grandes a la vez, que aligeran nuestra carga.
¿Sabes algo? Basta una leve sonrisa en tus labios para levantar el corazón, para mantener el buen humor, para conservar la paz del alma, para ayudar a la salud, para embellecer la cara, para despertar buenos pensamientos, para inspirar generosas obras.
Sonríete hasta que notes que tu constante seriedad y severidad se haya desvanecido.
Sonríete hasta entibiar tu propio corazón con ese rayo de sol. Irradia tu sonrisa: esa sonrisa tiene muchos trabajos que hacer, ponía al servicio de Dios.
Tú eres apóstol ahora y la sonrisa es tu instrumento, la caña para pescar almas. Santificando la gracia que habita en ti, te dará el encanto especial que
necesitas para transmitir a los otros ese bien.
Sonríe a los tristes.
Sonríe a los tímidos.
Sonríe a los amigos.
Sonríe a los jóvenes.
Sonríe a los ancianos.
Sonríe a tu familia.
Sonríe en tus penas.
Sonríe en tus pruebas.
Sonríe en tus soledades.
Sonríe por amor de Jesús.
Sonríe por amor a las almas.
¡SONRÍE!
Deja que todos se alegren con la simpatía y belleza de tu cara sonriente.
¿Has visto lo hermoso que se ve tu rostro cuado éste es enmarcado con una sonrisa?
Cuenta, si puedes el número de sonrisas que has distribuido entre los demás cada día; su número te indicará cuántas veces has promovido confianza, alegría, satisfacción o ánimo en el corazón de los demás.
Estas buenas disposiciones, siempre son el principio de obras generosas y actos nobles. La influencia de tu sonrisa obra maravillas que tú ignoras.
Tu sonrisa puede llevar esperanza y abrir horizontes a los agobiados, a los deprimidos, a los descorazonados, a los oprimidos y a los desesperados.
Tu sonrisa puede ser el camino para llevar las almas a la fe. Tu sonrisa puede ser el primer paso que lleve al pecador hacia Dios.
También sonríele a Dios. Sonríe a Dios, mientras aceptas con amor todo lo que El te manda y merecerás la radiante sonrisa de Cristo fija en ti.
Y si Cristo te sonríe a través del prójimo, a través de Magali, la nena que me sonrió, ¿No crees que será suficiente para que jamás vuelvas a sentir sed?
¿Y tú, tienes sed?
por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
Te llamé a vivir.
Te hice hermoso con mis propias manos.
Te comuniqué mi vida.
Deposité en ti mi propio amor con abundancia.
Te hice ver el paisaje y el color.
Te di el oído, para que escucharas el canto de los pájaros y la voz de los hombres.
Te di la palabra para decir "padre", "madre", "amigo", " "hermano", "te amo", "eres importante para mí".
Te di mi amor más profundo.
No sólo te di vida, te estoy sosteniendo en ella.
Tú eres mi hijo amado; te conozco cuando respiras y te cuido cuando duermes. No lo dudes.
Mis ojos están puestos en tus ojos.
Mi mano la tengo colocada sobre tu cabeza.
Te amo, aunque me olvides o me rechaces.
Te amo, aunque no me ames.
Tú bien lo sabes; Podrás ir donde puedas y donde quieras; hasta allá te¡seguirá mi amor y te sostendrá mi mano.
¿O es que crees que yo, como Padre, puedo olvidar a mi hijo? ¡Ni lo pienses!
Desde que te hice, ya no te puedo dejar solo.
Camino y sonrío contigo, ¡vivo en ti!
Te lo escribo de mil maneras y te digo al oído y en silencio.
¡Eres mi hijo!
¡Te amo!
Tu Padre DIOS