por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
Un discípulo se acercó hasta su maestro espiritual y le preguntó:
- Maestro… entonces, perdonar al enemigo, ¿implica ser un incauto, estar desprevenido o incluso ser tomado por necio?
Y el maestro le contestó:
- En cierta ocasión, un buen hombre iba caminando por la calle de una gran ciudad cuando, de repente, le cayó encima un jarrón de agua desde uno de los pisos de un edificio situado sobre la acera.
En un principio reaccionó con indignación y con furia, vertiendo toda una serie de insultos contra aquel despistado vecino.
Al día siguiente volvió, con toda naturalidad y como era su costumbre, paseando por la misma calle, pero dirigiendo levemente su cabeza hacia el lugar desde donde, el día anterior, le sobrevino la desagradable sorpresa.
El vecino, observando la reacción del afectado, sin pensárselo dos veces, bajó a la calle y le preguntó:
- ¿Cómo usted se fía a pasar de nuevo por debajo de mi casa?
A lo que aquél le contestó:
- Sólo se puede ser libre en la vida si dejas atrás aquello que no merece la pena recordar.
Sólo se puede cumplir felizmente con tus obligaciones, si no das más importancia que la debida a aquello que no se convirtió en tragedia.
No olvidar las pequeñas cosas de cada día hace que el campo de tu corazón quede sembrado con cadáveres de prójimos vivos, y que tus hombros soporten un peso demasiado grande, para vivir con cierta calidad de vida.
“Eleva a tal punto tu alma, que las ofensas no te puedan alcanzar”.
por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
Algunas veces es un error juzgar el valor de una actividad, simplemente por el tiempo que toma realizarla…
Un buen ejemplo es el caso del ingeniero que fue llamado a arreglar una computadora muy grande y extremadamente compleja… una computadora que valía 12 millones de dólares.
Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato. Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo. Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente.
El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto.
- ¿Cuánto le debo? - preguntó.
- Son mil dólares, si me hace el favor.
- ¿Mil dólares? ¿Mil dólares por unos momentos de trabajo? ¿Mil dólares por apretar un simple tornillito?
¡Ya sé que mi computadora cuesta 12 millones de dólares, pero mil dólares es una cantidad disparatada!
La pagaré sólo si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique.
El ingeniero asintió con la cabeza y se fue. A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza y procedió a pagarla en el acto, sin chistar.
La factura decía:
Servicios prestados:
Apretar un tornillo………….. $1 dólar
Saber qué tornillo apretar….. $999 dólares
"A veces sentimos que lo que hacemos es una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota".
Madre Teresa de Calcuta
por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
¿Para qué buscarte? Me preguntaba… ¿Qué gano con seguirte? Me cuestionaba…
¿Por qué he de hacer tu voluntad? Me replicaba…
Y hoy, estando solo y con miles de problemas encima, hoy cuando los que creí mis amigos me han abandonado, hoy cuando más solo me siento, y atareado me encuentro, vienen a mi mente las respuestas a estas preguntas, pues en medio de los problemas, sin importar cuánto te he fallado, tú sigues firme a mi lado.
Y en medio del cansancio siento tus brazos sostenerme. Y entre el bullicio de cada día y los problemas que me agobian, escucho tu dulce voz susurrarme al oído… "Calma, estoy contigo".
Y ahora me doy cuenta que todo vale la pena, y que aquellas dudas no eran más que trampas de mi enemigo para evitar tu consuelo, tu paz, tu compañía.
Gracias, Señor, porque a pesar de todas mis dudas me recibiste como un buen amigo, y siempre que te cuestionaba, sonriendo me decías: "Tranquilo, que Yo soy el camino".
por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
Gran sabiduría es saber mirar la vida con ojos observadores.
Observar las cosas de manera diversa a la habitual.
Ir más allá de las apariencias.
Nosotros no somos solo huesos, músculos, tendones, uñas, cabellos, sangre.
Somos todo eso y más la esencia, el espíritu.
Y esa esencia que nos hace estar enfermos o recuperar la salud de una enfermedad sin buenos pronósticos.
No se puede imaginar la medicina sin remedios, bisturíes, equipos, pociones.
Mas, la esencia no puede ser olvidada.
El Dr. José era un talentoso cirujano oncológico. Después de algunos años, comenzó a tener problemas. Con trabajos conseguía levantarse de la cama todas las mañanas, porque sabía que iría a oír las mismas quejas, día tras día… De tanto oír hablar de dolores y asistir al sufrimiento, dejaba de importarle aquello.
¿Para qué todo eso, si al final él no conseguía que muchos pacientes se recuperaran?
Entonces, una amiga observó que él precisaba tener nuevos ojos. Lo importante no era cambiar de hospital o de actividad.
Era mirar el mismo escenario, de forma diferente, y
le sugirió que, cada día, durante 15 minutos, el rememorara los acontecimientos y se respondiera a sí mismo:
"¿Qué me sorprendió hoy, o qué me perturbó o me emocionó hoy, o qué me inspiró hoy?"
Él se quedó dudoso, sin embargo lo intentó. Tres días después, la única respuesta que conseguía dar para las tres cuestiones era nada, nada, nada.
La amiga le sugirió que él mirara a las personas a su alrededor como si fuera un escritor, un periodista, o quien sabe, un poeta. Procurando historias.
Seis semanas después, José se encontró con ella otra vez y le habló de sus experiencias. Estaba distinto, cambiado, sereno.
En los primeros días, la única cosa que lo sorprendió había sido el tumor de algún paciente, que disminuía o resumía pocos centímetros.
Lo más inspirador, una droga nueva, aún en experimentación, para ser administrada a los pacientes.
Cierto día, observando una mujer de apenas 38 años, que él había operado de un cáncer en el ovario, todo cambió.
Ella estaba muy debilitada por la quimioterapia. Sentada en una silla, a su lado estaban sus hijas de cuatro y seis años.
Las dos pequeñas estaban bien acurrucadas, felices y amadas.
¿Cómo hacía eso?" Se aproximó y le dijo que la encontraba una mujer maravillosa, una madre fuera de lo común. Aun después de todo lo que había pasado, él observaba que había dentro de ella algo muy fuerte.
Una fuerza que la estaba curando.
A partir de allí, él comenzó a preguntar a los pacientes qué les daba fuerzas en su lucha contra la enfermedad. Las respuestas eran muy diversas. Lo importante es que él descubrió que tenía interés en oír.
Si antes ya era un excelente cirujano, se dio cuenta de que ahora, y solamente ahora, las personas le venían agradecer por la cirugía. Algunas hasta le daban presentes. Cambió su relación con los enfermos.
Contando todo eso a su amiga, él sacó del bolso un estetoscopio con su nombre grabado y se lo mostró, conmovido.
- Es un presente de un paciente - le dijo.
Cuando la amiga le preguntó qué iría a hacer con aquello, el sonrió y respondió:
- Oír los corazones, Raquel. Oír los corazones.
Todas Las vidas tienen un significado. Encontrar el sentido de las cosas no siempre es hacer algo diferente.
A veces, es solamente observar lo cotidiano, la rutina de una forma diferente.
La vida puede ser vista de varias maneras: con los ojos, con la mente, con la intuición.
Mas la vida sólo es verdaderamente conocida por aquellos que hablan y oyen el lenguaje del corazón.
¿Acaso será eso hablar una misma lengua?
por makf | 24 Ago, 2025 | Libro 6
Cuando tu corazón esté lleno de tristeza, ora y verás como DIOS te envía rápido alivio y consuelo.
Cuando te sientas perplejo, ora y verás cómo todo se aclara para ti.
Cuando te sientas solo en tus luchas por la vida, ora y experimentarás que DIOS está a tu lado para apoyarte.
Cuando creas que todos los caminos se cierran para ti, ora y verás cómo DIOS te abre nuevas puertas.
Cuando la vida se te llene de sombras, ora y verás cómo DIOS alumbrará tus pasos.
Cuando sientas que tu corazón está duro y reseco, ora y la gracia divina se derramará sobre ti como una
lluvia refrescante.
Cuando te sientas lleno de enojo y resentimiento, ora y verás cómo tu enojo y resentimiento se disipan como por encanto.
Cuando te sientas tentado a pecar, ora y DIOS te dará fuerzas para mantenerte en pie.
En fin, ora a cada instante, a cada minuto.
Ora siempre.
Recuerda que toda la vida depende de tu comunión con DIOS por la oración.
DIOS te bendice.