16.13» Historia de Ángeles – Los ángeles acólitos

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Sucedió en Barcelona (España) en 1651.

Ese año se desató una terrible epidemia de peste bubónica. Mucha gente murió, incluso entre los sacerdotes.

El Padre Antonio de san Mateo, carmelita descalzo de la parroquia Santa María del mar, se salvó de la muerte, después de haber estado muy grave, dedicándose después con todas sus fuerzas a visitar a los enfermos en sus propias casas.

Y, desde el primer día en que salió a visitarlos, llevando el Santísimo Sacramento para darles la comunión, encontró a la puerta de la parroquia dos jóvenes apuestos con cirios encendidos, dispuestos a acompañarlo en el recorrido hasta que regresara a su casa. Esto sucedió casi a diario durante siete meses.

Nadie los conocía por ningún sitio y, por supuesto, nadie hubiera querido hacer aquel servicio por temor al contagio.

Por eso, se corrió la voz de que aquellos desconocidos habían sido ángeles, que habían querido acompañar a su Señor sacramentado por las calles de Barcelona, queriendo, a la vez, ayudar y dar consuelo al sacerdote59.

El Padre Coudere, jesuita, cuenta en su obra sobre la vida de san Juan de Ávila que, en 1530, avisaron al Padre Centenares que llevara la comunión a un enfermo, a un lugar de Sierra Morena (Sur de España).

Como no conocía el camino, se encomendó a Dios y salió con intención de preguntar a los caminantes.

Pero, al salir de la iglesia, se le presentaron dos jóvenes muy educados que se ofrecieron a acompañarlo con velas encendidas y a indicarle el camino.

Él se sintió muy contento de semejante compañía, pero, cuando regresaron a casa, desaparecieron sin dejar rastro.

El Padre Centenares quiso contarle el caso al santo Juan de Ávila, pero antes recibió una carta suya en la que le decía:

No te sorprenda lo que ha pasado. Los dos jóvenes que te han acompañado eran dos ángeles, enviados por Dios, para recompensar tu celo apostólico60.

59 Este caso esta recogido por fray Juan de san José en los Anales de la Provincia de Cataluña de los
carmelitas descalzos, libro 6, capítulo 43.
60 Traval y Roset Manuel, Milagros eucarísticos, Ed. Apostolado mariano, Sevilla, 2001, p. 180.

16.12» Historia de Ángeles – El ángel guardaespaldas

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Una religiosa contemplativa me escribía diciendo:

Cuando era jovencita, un día, debía regresar a mi casa de noche, después de haber tenido una reunión de Acción católica en la parroquia.

Estaba sola y debía caminar dos kilómetros por el campo. Tenía miedo.

De pronto, veo a un perro grande que me sigue. Sentí temor al principio, pero sus ojos eran tan dulces… Se detenía, cuando yo me detenía, y me seguía, cuando yo caminaba.

Además me movía la cola, lo que me dio mucha tranquilidad. Al llegar cerca de mi casa, sentí la voz de mi hermana, que venía a mi encuentro, y el perro desapareció.

Nunca lo había visto ni lo vi más después, a pesar de que hacía el mismo camino dos veces cada día y conocía muy bien a todos los perros de los vecinos.

Por eso, pensé que debió ser mi ángel custodio, que me protegió como un guardaespaldas.

Algo parecido sucedió en la vida de san Juan Bosco con un perro, a quien él llamaba Gris, y que se le aparecía cuando iba solo a su casa en medio de la noche.

Nunca lo vio comer y se le apareció por espacio de 30 años, tiempo muchísimo más largo que la vida normal de un perro.

San Juan Bosco también creía que era su ángel custodio, que se le aparecía para defenderlo de sus enemigos, que varias veces atentaron contra su vida.

Y, en ocasiones, el perro Gris tuvo que enfrentarse a los malhechores que lo espiaban y a quienes hubiera destrozado si no hubiera intervenido en su favor el mismo Don Bosco.

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16.11» Historia de Ángeles – El ángel libertador

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Un misionero de China contaba el siguiente caso, que fue publicado en la revista L`ange gardien de Lyon (Francia):

Entre las conversiones de paganos al catolicismo he visto una muy consoladora.

Se trata de un joven de veintiún años al que Dios le concedió el milagro de san Pedro, librado de la cárcel por su buen ángel.

Este excelente joven decidió hacerse cristiano secretamente y se deshizo de sus ídolos, a los que echó al fuego.

Pero su hermano mayor, al darse cuenta de lo que había hecho, se encolerizó, lo golpeó con crueldad y lo encerró en una habitación con cadenas en las manos, en los pies y en el cuello.

Así pasó dos días y dos noches sin comer, decidido a morir antes de renunciar a su nueva fe.

La segunda noche, mientras dormía, fue despertado por un desconocido, que mostrándole una abertura en la pared, le dijo: “levántate y sal de aquí”.

Al instante, se le cayeron las cadenas y salió sin pensarlo dos veces.

Apenas había salido a la calle, no vio más la abertura de la pared ni a su libertador.

Sin dudar, se fue a ver a los cristianos de la vecindad y, después, fue a contarle a su hermano lo que había sucedido.

Yo lo he bautizado y dentro de poco bautizaré también a su hermano, que por este milagro se ha convertido58 .

58 Revista L`ange Gardien, Nº 5, setiembre de 1891.

16.10» Historia de Ángeles – El ángel que ora

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

La beata Rosa Gattorno (1831-1900) dice:

El 24 de enero de 1889, estaba muy cansada y me fui a la capilla a hacer oración.

Me sentía disgustada, porque no encontraba aquella unión que deseaba y estaba un poco temerosa, pero tranquila.

Se me apareció un bellísimo ángel y rezaba cerca de mí. Le pregunté por qué hacía eso, pero no me respondió nada.

En cambio, una voz interior, me dijo:

Reza por ti. Él hace lo que tú no puedes hacer, él te suple. Le es muy agradable a Dios tu cansancio.

Por eso, este ángel Gabriel hace tus veces. Y quedé muy contenta en mi interior, como si hubiese gustado aquello que en la unión podía experimentar57.

El santo cura de Ars recomendaba:

Cuando no podáis rezar, encargad a vuestro ángel que lo haga en vuestro lugar.

De hecho, nuestro ángel tiene como oficio principal presentar nuestras oraciones a Dios y orar por nosotros.

Por eso, el Padre Danielou decía que al ángel guardián debíamos llamarlo el ángel de la oración.

¡Qué hermoso es saber que nuestro ángel custodio ofrece nuestras oraciones y ora por nosotros, especialmente, cuando nosotros, por enfermedad o cansancio, no podemos hacerlo!

Pero, si no fuera uno, sino millones los que rezaran por nosotros, ¿cuántas gracias recibiríamos de Dios?

Por eso, procuremos hacer un pacto con los ángeles, consagrémonos a ellos, como hermanos y amigos, para que ellos estén continuamente, las veinticuatro horas del día, orando por nosotros y adorando a Dios y amándolo en nuestro nombre.

57 57 Gattorno Rosa, Memorias, Ed Congregación Hijas de santa Ana, Roma, 2004, p. 893.

16.9» Historia de Ángeles – El ángel médico

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

San Gregorio de Tours cuenta que, cuando era niño, su padre cayó gravemente enfermo.

Gregorio rezó con mucho fervor por la curación de su padre.

Y una noche, su ángel custodio se le apareció en sueños y le dijo que escribiera el nombre de Jesús en un papel y lo colocara debajo de la almohada de su padre.

Así lo hizo, y su padre se curó para alegría de toda la familia56.

56 O’Sullivan, Les merveilles du saint Nom de Jésus, Ed. Spirimédia, p. 23.

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