por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Un sacerdote, a quien conozco personalmente, me dijo que se escribía con una religiosa contemplativa.
Un día le escribió una carta a esta religiosa en la que le decía que le mandaba un ramo de rosas con su ángel. Y ella le contestó lo siguiente:
Recibí tu carta, en la que me decías que me enviabas con tu ángel un ramo de flores.
Dos días después, víspera de una gran solemnidad, yo estaba en la cocina, cuando me mandaron llamar. La Madre Superiora venía hacia mí con un hermosísimo ramo de flores.
Eran rosas, frescas, como si las hubieran cogido en esa misma hora y, entre ellas, había espigas de trigo, unas maduras y otras verdes, como a mí siempre me han gustado.
Había treinta y dos rosas extraordinariamente bellas. La Madre no sabía quién las enviaba, pero intuitivamente pensó que eran para mí.
La hermana portera dijo que tampoco sabía, porque las habían dejado en el torno con una nota. Yo le dije a la hermana que las llevara a la capilla para Jesús, y recogí la nota.
La nota no se leía muy bien y pensé que era de un seminarista, a quien yo le aconsejaba para que fuera un buen sacerdote; además, la firma era ilegible.
Pero en la noche, con más calma, leí bien y decía: “Para mi hermanita María”, y debajo estaba la firma. Comparé la firma con la de tu carta y era exactamente la misma.
La Madre también pudo compararlas y me dijo que eran las dos exactamente iguales. Así que me convencí de que eras tú quien me había enviado las rosas por medio de tu ángel.
Unos días más tarde, le pregunté a mi ángel quién había traído las rosas y me dijo: “El ángel del Padre”.
Ciertamente, los ángeles son mensajeros fieles. Por eso, yo tengo la costumbre de enviar saludos y flores y bendiciones por medio de mi ángel; porque sé que es eficaz y cumple bien los encargos.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
El ángel es nuestro amigo inseparable… Si eres estudiante, pídele que te ayude a concentrarte en tu próximo examen.
Si eres representante comercial, pídele ayuda antes de visitar a tu próximo cliente importante.
Si eres padre, pide al ángel de la guarda de tus hijos que los proteja en su vida cotidiana…
Si alguna vez te invade la soledad, recuerda al amigo que Dios te ha dado. Está contigo en todo momento. Nunca estás solo.
Si alguna vez has deseado tener un amigo que te comprendiera y te aceptara tal como eres, si has deseado tener a alguien que no se desalentara por tus debilidades o tus pecados, si has querido tener a alguien que rezara por ti en cualquier circunstancia, ése es tu ángel.
Tienes un ángel de la guarda… Con millones de ángeles que rezan por ti y con un ángel de la guarda que te cuida especialmente, nunca debes tener miedo66.
66 ib. p. 186.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
La Madre Angélica, norteamericana, nacida en 1923, fundadora de un convento de adoración perpetua a Jesús sacramentado, ha fundado también la primera y principal cadena de televisión católica del mundo por cable, ha establecido una editorial católica con su imprenta, y ha fundado la mayor emisora de radio privada de onda corta.
Ella nos cuenta cómo Dios salvó su vida por medio de su ángel de la guarda:
Jamás olvidaré un incidente que tuvo lugar, cuando yo tenía diez u once años. Vivía todavía en Cantón, en Ohio, y ya avanzada la tarde había ido a la plaza mayor para hacer algunos encargos para mi madre…
Cruzaba tranquilamente la calle, cuando de pronto oí a alguien que chillaba, y al volver la cabeza, vi unos faros que se me acercaban.
Quedé momentáneamente cegada y, entonces, sentí dos manos que me agarraban, ayudándome a saltar la verja del aparcamiento.
Aquel coche había pasado un semáforo en rojo y seguía a toda velocidad. Gradualmente, comencé a comprender lo ocurrido.
Se acercó un montón de gente, preguntándome cómo me las había arreglado para saltar la verja. No tenía ni idea de cómo lo había logrado.
Al llegar a mi casa, mi madre estaba pálida y temblorosa.
Ella había sentido que corría peligro y se había puesto de rodillas para rezar, pidiéndole a Dios que me salvara la vida.
Estaba claro que aquello era precisamente lo que Dios le había ordenado a mi ángel que hiciera.
Jamás olvidaré la curiosa sensación de ser levantada, literalmente izada, por dos manos que me ayudaron a cruzar la verja, que me separaba de la muerte…
Desde entonces he mantenido una relación muy íntima con mi ángel. Le llamo Fidelis, que en latín significa fiel, y puedo decir que siempre lo ha sido65.
65 Madre Angélica, Respuestas, no promesas, Ed. EWTN, 1998, p. 185.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Hay ángeles cocineros, agricultores, traductores,…
Cualquier trabajo que desarrolla un ser humano lo pueden hacer ellos, cuando Dios se lo permite, especialmente con quienes los invocan con fe.
En la vida de san Gregorio Mayela, se cuenta que, estando encargado de cocinar a la Comunidad, un día, después de comulgar, se fue al oratorio y se quedó tan extasiado que, cuando se acercaba la hora de comer, un hermano fue a buscarlo para decirle que todavía no estaba ni siquiera encendida la cocina.
Y él le respondió: Los ángeles velan sobre ello.
Tocaron para ir al comedor y vieron que todo estaba preparadoy a punto61.
Algo parecido me cuenta una religiosa italiana contemplativa:
Estábamos yo y la hermana María en un pueblecito de Valencia (Venezuela), viviendo unos días en la casa del párroco, pues el pueblo no tenía párroco y el obispo nos había prestado la casa hasta que encontráramos un terreno para construir el monasterio.
Sor María estaba en la capilla, preparando las antífonas de la liturgia, y yo estaba preparando la comida.
A las 10 de la mañana me llama para que oiga su composición musical de la antífonas.
El tiempo va pasando sin darme cuenta y yo pienso en las vainitas, que todavía no he limpiado, en el agua que estará ya hirviendo…
Son las 11,30 y a las 12 tenemos el rezo de sexta y, después, la comida.
Cuando regreso preocupada a la cocina, me siento maravillada: las vainitas están preparadas y ya cocinadas en el “punto justo”. Todo limpio y los deshechos en la bolsa de la basura, el agua hirviendo… Me quedo estremecida.
¿Quién lo hizo, mientras yo estaba en la capilla con la hermana María, si sólo estamos las dos de Comunidad y nadie ha podido entrar?
¡Cómo le di las gracias a mi ángel, a quien siempre invoco! Estoy totalmente segura de que fue él quien hizo de cocinero en esta oportunidad. ¡Gracias, ángel de mi guarda!
San Isidro labrador iba a misa todos los días y dejaba el campo y los bueyes al cuidado de los ángeles y, cuando regresaba, el trabajo estaba ya hecho.
De modo que un día su amo fue a ver qué pasaba, pues le habían dicho que Isidro iba a misa todos los días y dejaba de trabajar.
El amo vio, según algunos, a dos ángeles trabajando con los bueyes y se quedó admirado.
El santo Padre Pío de Pietrelcina decía:
Si la misión del ángel guardián es grande, la del mío es ciertamente más grande, pues debe servirme de profesor y explicarme otras lenguas62.
En el caso de algunos santos confesores, el ángel les recordaba los pecados olvidados de los penitentes como se cuenta, especialmente, en la vida de san Pío de Pietrelcina y del santo cura de Ars.
En la vida de san Juan de Dios, y de otros santos, se refiere que, cuando estos santos no podían realizar sus tareas ordinarias por estar en éxtasis, dedicados a la oración o fuera de casa, su ángel les suplía y tomaba su figura.
La Venerable María de Jesús crucificado afirma que, cuando veía a los ángeles de las hermanas de su Comunidad, los veía con la figura de las hermanas que custodiaban.
Tenían su rostro, pero con una gracia y belleza celestial63.
Así pues, los ángeles nos pueden hacer infinidad de servicios y de hecho nos hacen muchos más de los que imaginamos, aunque no los veamos ni seamos conscientes de ello.
A algunos santos, como a santa Gema Galgani, cuando estaba enferma, su ángel le daba una taza de chocolate o algo que la mejorara, le ayudaba a vestirse y hasta le echaba las cartas al correo.
A ella le gustaba jugar con su ángel a ver quién decía con más amor el nombre de Jesús y ella ganaba casi siempre.
Algunas veces, los ángeles pueden actuar, inspirando a personas buenas a hacer ciertos trabajos que les han encomendado.
El padre José Julio Martínez relata dos sucesos históricos que le contó una señorita de la Institución Teresiana, profesora de un colegio de Castilla (España), protagonista del primero y muy conocedora del segundo:
Necesitaba viajar de Burgos a Madrid, llevando maleta y dos paquetes de libros bastante pesados.
Como era época en que los trenes circulaban llenos de viajeros, tuvo cierto miedo de viajar con aquel equipaje tan pesado y quizás sin encontrar un sitio vacío.
Entonces, le rogó a su ángel custodio: Vete a la estación, pues voy con el tiempo escaso, y ayúdame a encontrar un asiento vacío.
Cuando entró en el andén, ya estaba el tren preparado y lleno de viajeros. Pero desde una ventanilla, salió hacia ella una voz amable que le decía:
Señorita, va usted muy cargada. Ahora bajo a ayudarle a subir sus cosas.
Era un señor algo anciano, de mirada transparente y bondadosa, que se acercó a ella sonriente, como si la hubiera conocido de tiempos antiguos y la ayudó a subir los paquetes y después le dijo que había un asiento para ella. Él le dijo:
- Yo no voy en este tren. Yo me encontraba paseando por el andén y se me ocurrió que acaso llegaría alguna persona tarde sin encontrar sitio para sentarse.
Entonces, tuve la buena idea de subir al tren y ocupar un asiento. Así que este asiento es para Ud. Adiós, señorita, y buen viaje.
Y aquel ancianito, con su bondadosa sonrisa y mirada dulce, se despidió de la teresiana y se perdió entre la gente. Ella sólo pudo decir: Gracias, ángel de mi guarda.
Otra compañera mía era profesora en un colegio de Palma de Mallorca y recibió la visita de su padre. Al tomar de regreso el barco para la península, se sintió algo enfermo.
La hija lo encomendó a su ángel y al ángel de la guarda de su padre para que lo cuidaran durante el viaje. Por eso, se sintió muy feliz, cuando a los pocos días, recibió carta de su padre que le decía:
Hija, cuando me acomodé en mi puesto en el barco, me sentía peor. Un sudor frío cubría mi frente y tenía miedo de estar enfermo dentro del barco.
En esto se me acercó uno de los pasajeros, de aspecto distinguido y amistoso, y me dijo:
- Me parece que Ud. está un poco enfermo. No se preocupe, yo soy médico. A ver el pulso… Me atendió magníficamente y hasta me puso una inyección reconfortante.
Cuando llegamos al puerto de Barcelona, me dijo que él no podía tomar el mismo tren, pero me mostró a un amigo suyo que venía precisamente en ese tren y le pidió que me acompañara.
Este amigo era tan noble y generoso como el médico, y no me dejó hasta entrar en casa.
Te escribo esto para que estés tranquila y veas cuántas personas buenas nos pone Dios en el camino de la vida64.
En resumen, los ángeles están para servirnos, cuidarnos y ayudarnos en nuestro caminar por la vida.
Encomendémonos a ellos y todo será más fácil y rápido con su ayuda.
61 61 Miracles de saint Gèrard Majella, Ed. Benedictines, p. 40.
62 Allegri, L`Evangile de Padre Pio, Ed. Médiaspaul, p. 136.
63 Vie de Soeur Marie de Jésus crucifié, Ed. saint Paul, 1927, p. 112.
64 Martínez José Julio, Éstos dan con alegría, Ed. Edapor, Madrid, 1983, pp. 79-80.