31» Bibliografía

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Basurko Xabier, Para comprender la Eucaristía, Ed. Verbo divino, Estella (Navarra), 1997.

Bernadot, De la Eucaristía a la Trinidad, Cordoba (Argentina), 1996.

Carmela della Croce, L’Eucarestia, Ed. Martini, 1996.

Corredor Antonio, Prodigios eucarísticos, Ed. apostolado mariano, Sevilla, 1987.

De Ligorio Alfonso María San, Visitas al Santísimo, Ed. Ps, Madrid, 1994.

DeGrandis Roberto, Curación a través de la misa, Ed. Minuto de Dios, Bogotá.

Emmerich Ana Catalina, Visiones y Revelaciones, Ed. Guadalupe, México, 1944.

Eymard Pedro Julián San, Obras eucarísticas, Ed. Eucaristía, 1963.

Iraburu José María, La adoración eucarística nocturna, Ed. Gratis date, Pamplona, 1999.

Ladame Jean y Duvin Richard, I miracoli eucaristici, Ed. Dehoniane, Roma, 1995.

Leite Fernando, Prodigio eucarístico, Ed. A.O., Braga, 1996.

Llorente Segundo, Cuarenta años en el círculo polar, Ed Sígueme, Salamanca, 2004.

Lord Bob y Penny, Éste es mi Cuerpo, Ésta es mi Sangre, Ed. Journeys of faith, 1987.

Lubich Chiara, La Eucaristía, Ed. Ciudad Nueva, Madrid, 1978.

McKenna Briege, Los milagros sí ocurren, Ed. A. Reina de la Paz, 1999.

Piccino Ugo, II tesoro Eucarístico de Siena, Siena, 1978.

Pini Francesco, El milagro eucarístico de Eten, Ed. Colibrí, Lima, 1999.

Ramírez Josefino y Martín Lucía, Cartas a un hermano sacerdote, Plattsburgh, New York.

Ratzinger Joseph, De la mano de Cristo, Ed. Eunsa Pamplona, 1998.

Ratzinger Joseph, Dios y el mundo, Ed. Círculo de lectores, Barcelona, 2002.

Ratzinger Joseph, Eucaristía, centro de la vida, Ed. Edicep, Valencia, 2003.

Ratzinger Joseph, Introducción al espíritu de la liturgia, Ed. San Pablo, Bogotá, 2005.

Sammaciccia Bruno, El milagro eucarístico de Lanciano, Ed. Librería espiritual, Quito, 1990.

Sorazu Ángeles, Autobiografía espiritual, Ed. Fundación universitaria española, Madrid, 1990.

Sylvain Charles, Hermann Cohen, apóstol de la Eucaristía, Ed. gratis date, Pamplona, 1998.

Tardif Emiliano, Jesús está vivo, Ed. Los apóstoles, Lima, 1984.

Tihamer Toth, Eucaristía, Ed. Atenas, Madrid, 1994.

Vegas Ignacio de, El Santísimo y una loca, Ed. Difusora bíblica, Madrid, 2001.

Vigorelli Piero, Miracoli, Ed. Piemme, 2002.

30» Conclusión

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Después de haber considerado algunos aspectos de la Eucaristía y, especialmente, sobre la adoración a Jesús sacramentado, podemos decir que Jesús el hombre-Dios, el amigo inseparable de los hombres, quiere ser nuestro amigo y nos espera cada día en el sagrario de nuestras iglesias.

Todo lo que hagamos para demostrarle nuestro amor será poco. Y Él nos recompensará con inmensas bendiciones, más allá de lo que podemos pensar o imaginar.

Jesús Eucaristía, como hemos dicho, es el tesoro más grande del mundo y no sólo debemos defenderlo de aquellos que lo niegan o no le dan importancia, sino que debemos valorarlo para enriquecernos con tantas bendiciones que sigue derramando sobre quienes lo aman, lo visitan, lo adoran y lo reciben en comunión.

Mi mejor deseo es que Tú, amado lector, seas uno de los mejores amigos de Jesús Eucaristía.

¡Ojalá que, a partir de ahora, tomes en serio a Jesús y creas firmemente que Él te está esperando cada día en la Eucaristía!

Que Él te bendiga por medio de María.

Saludos de mi ángel. Tu hermano y amigo para siempre. P.

Ángel Peña O.A.R.
Agustino recoleto

29» Oración

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Oh Jesús, presente en la Eucaristía, quisiera ser la pequeña gota de agua que cae en el cáliz y se transforma, junto con el vino, en tu sangre divina.

Quisiera ser una pequeña partícula del pan que, en la misa, se convertirá en tu cuerpo santo.

Quisiera ser una gota de tu mar, un granito de la arena de tu playa infinita y una migaja de tu pan eucarístico para así pertenecerte por entero sin condiciones y así darme contigo a mis hermanos.

Gracias, Señor, por haberme hecho comprender que Tú eres la única fuente de alegría del universo y que, sin Ti, nadie puede ser feliz.

Gracias por haberte quedado tan cerca de mí en el sagrario, donde puedo ir todos los días a visitarte.

Gracias, porque cada vez que voy a visitarte me encuentro con tantos millones de amigos, como son los ángeles que te acompañan y te adoran en cada sagrario.

Gracias, Señor mío, por la fe que tú me has regalado.

Gracias por ser católico, y por haber comprendido que la alegría de la vida tiene un nombre y se llama Jesús Eucaristía.

28» Un sueño

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Un día, estando delante de Jesús sacramentado, pensaba en un mundo ideal.

Soñaba que en todas las parroquias del mundo había una capilla hermosa y acogedora de adoración perpetua a Jesús Eucaristía, donde, por turnos, los amigos de Jesús iban a visitarlo y a adorarlo, día y noche.

¡Qué feliz se sentía Jesús y cuántas gracias derramaba sobre el mundo entero!

Y seguía soñando que todas las iglesias católicas del mundo estaban abiertas durante todo el día para facilitar la adoración y las visitas a Jesús sacramentado.

Y soñaba que todos los católicos eran amigos de Jesús y todos los días lo visitaban y le manifestaban su amor en las iglesias y se acercaban a recibirlo en la comunión.

Y soñaba que todos los cristianos del mundo se convertían a la fe católica, porque no podían vivir sin la presencia real de Jesús Eucaristía, la mayor fuente de bendiciones del mundo entero.

Por último, soñé que todos los hombres del mundo se hacían católicos y la tierra se convertía en un cielo, pues todos eran verdaderos católicos, amigos de Jesús Eucaristía.

Entonces, la tierra era como la antesala del paraíso y todos eran felices, amando a Dios y a todos los hombres como hermanos en Jesús.

Pero me desperté y me llevé una gran desilusión al ver que mi sueño distaba mucho de la realidad.

¿Cuántos cristianos hay en el mundo? ¿Cuántos católicos?
Sólo 1.100 millones.

¿Cuántos de los católicos son verdaderos amigos de Jesús Eucaristía?

¿Cómo está el mundo en que vivimos?

Hacen falta más amigos de Jesús, hacen falta más sagrarios en la tierra.

Es preciso que haya más sacerdotes y más católicos dispuestos a dar su vida por su fe.

Hace falta mucho todavía para que en el mundo haya más amor y más felicidad.

Por eso, al menos, que cada uno se ponga a disposición de Jesús, y sea un apóstol de la Eucaristía para que no se cierren los sagrarios ni las iglesias por falta de sacerdotes o por falta de fieles que lo visiten.

¡Hagamos todo lo posible para hacer realidad el sueño de un mundo lleno de amor a Jesús Eucaristía!

27.2» Adoración perpetua – Experiencias de muchas partes del mundo

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

La experiencia, recogida de muchas partes del mundo, indica las innumerables gracias recibidas por las parroquias, las familias y personas que cumplen sus turnos de adoración en horas santas, al menos, semanales.

El Padre Justo Antonio Lofeudo cuenta que en Mexico, visitando las familias para comprometerlas a la hora santa se encontró con una señora divorciada, dentista, profesora universitaria, con mucho trabajo, y que decía no tener tiempo ni para ir a misa los domingos; pero se comprometió una hora a la semana. Se anotó los domingos de 10 a 11 de la noche.

Un tiempo más tarde, le envió una tarjeta de agradecimiento y le decía que, normalmente, estaba una hora y media o más, pues se sentía como enamorada de Jesús y cada domingo, cuando llegaba la hora de la cita con el Señor, el corazón le latía de emoción.

Cuenta también el caso de un camionero al que no le gustaba ir a la iglesia, pero aceptó sustituir durante dos semanas, en la hora santa semanal, a su cuñada, que debía viajar.

Cumplió su compromiso y, después, se fue a anotar él mismo a la parroquia, porque decía:

No sé, no puedo explicarlo, pero ahí he sentido una paz que nunca antes había conocido.

El Padre Martín Lucía y sus misioneros tienen como misión abrir capillas de adoración perpetua en todo el mundo. Y han abierto capillas en lugares de mayoría musulmana como Pakistán, Kazakistán, e, incluso, en el mismo Moscú.

En Corea del Sur estas capillas son muy numerosas.

En Filipinas hay, al menos, 500 capillas con adoración perpetua.

El cardenal Vidal, arzobispo de Cebú, en Filipinas, decía:

Yo admiro a los sacerdotes alrededor del mundo que han establecido la adoración perpetua en sus parroquias y a los obispos que la estimulan en sus diócesis.

El único que no quisiera que Jesús sea adorado día y noche y que haría cualquier cosa por impedirlo es Satanás mismo.

La adoración perpetua al Santísimo es la solución a nuestros problemas de disminución de vocaciones, de desintegración familiar y de abandono de la fe de muchos de nuestros hermanos132.

Un día, estaba el santo Padre Juan Pablo II en una reunión en la basílica de santa Anastasia de Roma, con los sacerdotes de Roma.

Entonces, el padre Alberto Pacini le dijo: Santo Padre, dentro de un mes vamos a comenzar en santa Anastasia la adoración perpetua al Santísimo Sacramento.

En ese momento, el Papa saltó de su silla, levantó ambos brazos y, luego, comenzó a aplaudir. ¡Se sintió emocionado!

¡Ojalá que cunda el ejemplo por todas partes! ¡Las bendiciones que recibiremos serán inmensas, mucho más allá de lo que podamos pensar o imaginar!

El mismo Dios, por boca de san Pablo, nos ha dicho que es poderoso para hacer que abundemos copiosamente (en bendiciones y gracias) mucho más de lo que podemos pedir o pensar (Ef 3, 20).

Personalmente, estoy convencido de que en los lugares donde hay adoración perpetua, noche y día, o al menos adoración diurna perpetua, disminuyen los vicios y crímenes, y la gente se acerca más a Dios.

Sería muy interesante hacer una encuesta sobre la noche del Jueves Santo, cuando en todas las iglesias católicas está expuesto Jesús sacramentado en los monumentos solemnes, para verificar que esa noche hay menos accidentes y menos problemas sociales que otras noches del año.

De hecho, muchos párrocos han constatado que muchas casas de citas o de juegos fueron desapareciendo, poco a poco, desde la implantación de la adoración a Jesús sacramentado. ¿Por qué?

Porque el amor de Jesús es más poderoso que todas las bandas de malhechores y que todas las fuerzas del infierno reunidas contra Él.

El obispo san Juan Neumann (1811-1860) presentó a los sacerdotes de Filadelfia (USA) la propuesta de tener expuesto el Santísimo durante cuarenta horas por parroquias, pero ellos pensaron que era demasiado peligroso, pues había mucha delincuencia en la ciudad.

Una semana después de presentar la propuesta, se incendió su casa y todo quedó reducido a cenizas menos dos papeles, en los que había escrito sus planes para la devoción de las cuarenta horas.

Y Jesús le dijo: Si yo puedo salvar un par de papeles del fuego, ¿cómo no voy a poder proteger a la gente que venga a adorarme al Santísimo Sacramento?

Tan pronto como la devoción de las cuarenta horas comenzó a extenderse, empezó a disminuir sensiblemente la delincuencia en la ciudad.

Una hora de adoración semanal parece poca cosa, pero, unida a la de otros hermanos, hace que juntos formemos un ejército invencible contra el mal.

El Papa Juan Pablo II decía:

El mal nunca consigue la victoria definitiva. El misterio pascual confirma que, a la postre, vence el bien; que la vida prevalece sobre la muerte y el amor triunfa sobre el odio133.

En el amor, que tiene su fuente en el Corazón de Jesús, está la esperanza del futuro del mundo134.
132 Ramírez Josefino y Martín Lucía, Cartas a un hermano sacerdote, Ed. Misioneros del Santísimo Sacramento, Plattsburgh, New York, p. IX.
133 Memoria e identidad, Ed. la esfera de los libros, Madrid, 2005, p. 74.
134 ib. p. 208.

Categorías