3.1» Alfonso de Ratisbona

REGRESANDO A CASA

Era un hombre rico, hijo de un banquero judío, y totalmente descreído, pero el día 20 de enero de 1842, entró por curiosidad en la iglesia de san Andrés delle Fratte, de Roma.

Allí se le apareció la Virgen María y, en un instante, cambió totalmente su vida, hasta el punto de dejar a su novia, con quien se iba a casar en poco tiempo, y hacerse sacerdote, llegando a ser un santo: san Alfonso de Ratisbona.

Él cuenta cómo conoció intuitivamente las verdades de la fe católica. Dice así:

“Todo lo que sé es que, al entrar en la iglesia, ignoraba todo; que saliendo de ella, veía claro. No puedo explicar ese cambio, sino comparándolo a un hombre a quien se despertara súbitamente de un profundo sueño; o por analogía, con un ciego de nacimiento que, de golpe, viera la luz del día; ve, pero no puede definir la luz que le ilumina y en cuyo ámbito contempla los objetos de su admiración.

Si no se puede explicar la luz física ¿cómo podría explicarse la luz que, en el fondo, es la verdad misma?

Creo permanecer en la verdad, diciendo que yo no tenía ciencia alguna de la letra, pero entreveía el sentido y el espíritu de los dogmas.

Sentía, más que veía, esas cosas; y las sentía por los efectos inexpresables que produjeron en mí.

Todo ocurría en mi interior; y esas impresiones, mil veces más rápidas que el pensamiento, no habían tan sólo conmocionado mi alma, sino que la habían como vuelto al revés, dirigiéndola en otro sentido, hacia otro fin y hacia una nueva vida.

A partir de ese momento, mis prevenciones contra el cristianismo se borraron sin dejar rastro, lo mismo que los prejuicios de mi infancia.

El amor de Dios ocupaba el lugar de cualquier otro amor”154.


154 Citado por André Frossard, ¿Hay otro mundo?, Ed Rialp, Madrid, 1981, p. 35-36.

3.0» Convertidos, que Marcan el Camino

REGRESANDO A CASA

Se ha dicho, frecuentemente, que todos los convertidos son “molestos”, porque toman la fe con tal fuerza que, a los católicos comunes, les parecen un poco fanáticos.

Pero es que, cuando uno se enamora de Cristo, no puede menos de sentir un fuego interior que lo lleva a compartirlo con todos los que le rodean. Incluso, hasta entregar su vida totalmente a su servicio.

Algunos de estos convertidos desde el primer momento de su conversión intuyeron por una gracia especial de Dios que la Iglesia católica era la Iglesia fundada por Jesucristo.

Veamos tres ejemplos significativos, dos judíos y un ateo.

2.3» Mi Experiencia

REGRESANDO A CASA

A lo largo de mis años de sacerdote y misionero en el Perú, he podido relacionarme con hermanos separados. En muchos casos, he visto hombres buenos con deseo de amar a Dios y buscar la verdad en lo que dice la Biblia.

He apreciado su espíritu apostólico para compartir su fe y las bonitas canciones que cantan en sus iglesias.

Pero he podido también darme cuenta del gran vacío que hay en sus iglesias, que son salones de cine o carpas o salones llenos de sillas; pero donde falta el sentido de lugar sagrado. Además, sólo se abren cuando hay culto.

Por otra parte, con frecuencia, les falta caridad en su trato con los católicos. Cuando se convierten, rompen todas las imágenes de su casa, sin respetar los derechos y creencias de sus familias.

Son insistentes en decir que esto o lo otro no está en la Biblia, pero no se cuestionan, como hemos visto en las páginas anteriores, que los principios de la sola Escritura o la sola fe son principios que no están en la Biblia.

Además, muchas iglesias creen en cosas que no están claras en la Biblia y que las han recibido por tradición de sus propias iglesias desde sus fundadores.

Algunos creen que “una vez salvado, salvado para siempre”, o la predestinación o la necesidad de la Biblia para salvarse.

Hablan de que la salvación viene por la sola fe y no por las obras, pero exigen, después, oración, ayuno, ofrendas y diezmos o predicar su fe, como si no fueran obras buenas.

En algunos casos, usan mantos sagrados para curar o las manos “sagradas” del pastor o la oración “sagrada” del predicador.

Con frecuencia, se nota en muchas iglesias el afán del dinero y se predica con insistencia sobre dar ofrendas y diezmos.

En muchos telepredicadores se aprecia mucha exageración en sus gestos y en su doctrina.

Falta en sus reuniones esa majestad y belleza de la liturgia, el silencio en la oración, que es tan importante para comunicarnos con Dios, y, sobre todo, falta seguridad en su fe.

Pareciera que los predicadores fueran dueños de la verdad, cuando hablan con tanta seguridad de temas, muchas veces, controvertidos en sus mismas iglesias.

Insisten mucho en que la enfermedad no es querida por Dios, rechazando así el valor inmenso del sufrimiento ofrecido a Dios con amor. Por supuesto que hay que orar por la salud, pero si no se sanan, no necesariamente es por falta de fe.

En una palabra, quisiera decirles a todos mis hermanos separados que busquen tener más amor a los demás. Porque “ya podría conocer todos los secretos y todo el saber (y la Biblia entera), ya podría tener una fe como para mover montañas, si no tengo amor, no soy nada y no valgo nada” (1 Co 13,2).

Si aman a Jesús de verdad, búsquenlo en la Eucaristía de las iglesias católicas y lo encontrarán junto a María su madre y nuestra Madre. Amén.

“El mayor tesoro de la Iglesia es Jesús Eucaristía”

2.2» El Credo

Regresando a Casa

El símbolo de los apóstoles o Credo de los apóstoles se llama así, porque resume fielmente la fe de los apóstoles. Es el antiguo símbolo o credo bautismal de la Iglesia de Roma, que fue fundada por san Pedro.

San Ambrosio dice sobre él que “es el símbolo que guarda la Iglesia romana, la que fue sede de Pedro, el primero de los apóstoles y a la cual él llevó la doctrina común” (san Ambrosio, symb 7).

Este símbolo o credo, llamado también “primer catecismo romano”, fue estructurado en el siglo II, sobre una base que existía desde tiempos apostólicos, y se extendió rápidamente por todo el Occidente.

En su primera redacción, transmitida por san Hipólito en su Tradición apostólica (año 215) decía así:

"Creo en Dios, Padre todopoderoso y en Jesucristo, Hijo de Dios, que nació del Espíritu Santo y de la Virgen María, fue crucificado bajo Poncio Pilato, muerto y sepultado, resucitó al tercer día, subió a los cielos, está sentado a la derecha del Padre, vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia y en la resurrección de la carne...".

Pero en vista de algunas herejías, se añadió Creo en la comunión de los santos (algunos negaban la veneración a los santos), el perdón de los pecados (negaban la potestad de perdonar los pecados) y añadieron la palabra católica.

De modo que, en el siglo VI, existía ya el Credo tal y como lo recitamos actualmente en todas las iglesias del mundo y como lo aprenden de memoria todos los niños católicos desde la infancia.

Así nos lo transmitió san Cesáreo de Arlés en el Sermón. Y dice así: "Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo su único hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna". Amén.

¿Puedes tú recitar el Credo apostólico con nosotros?

¿Puedes decir con nosotros “Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica”, como lo afirma el concilio de Nicea del año 325 y el concilio de Constantinopla del año 391?

2.1» A Los Hermanos Separados

Quisiera hacerles algunas preguntas para que vayan pensando:
- ¿De qué iglesia es usted?
Porque hay miles de iglesias cristianas distintas y quisiera saber a cuál de ellas pertenece usted.

- ¿Quién fundó su iglesia?

¿Y dónde estaba su iglesia en el siglo X ó XII ó XIV?

¿Cuántos miembros tenía?

¿Podía usted nombrarme uno solo de sus miembros más conocidos en esos siglos?

- Si usted cree que su iglesia fue fundada por Jesucristo, ¿podía demostrarme, como lo hace la Iglesia católica, que hay una continuidad ininterrumpida desde los apóstoles hasta ustedes?

¿Tienen ustedes obispos y sacerdotes como los tenía la primitiva Iglesia?

- ¿Sabía usted que hay verdades que no están escritas en la Biblia?

Lea el Evangelio de san Juan 20,30 ó 21,25. - Cuando se habla de algo que no está escrito en la Biblia, ¿cómo sabe usted si es bueno o malo?

Por ejemplo, sobre la eutanasia, la clonación, los anticonceptivos, el aborto por violación de la madre o porque va a nacer el niño enfermo...

- ¿Quién es la máxima autoridad de su iglesia?

¿Quién lo ha nombrado?

- ¿Por qué se deja enseñar por su pastor o por otras personas, si usted cree que cada uno puede interpretar la Biblia por su cuenta con la luz del Espíritu Santo?

¿Qué haría usted, si no está de acuerdo con su pastor en la interpretación de una verdad importante de la Biblia?

¿Fundaría otra iglesia? ¿Se iría a otra?

¿Viviría simplemente a su manera sin pertenecer a ninguna iglesia?

- ¿Dónde dice la Biblia que para salvarse hay que aceptar a Jesús como Salvador personal?

- Usted niega la autoridad del Papa, pero en su iglesia ¿quién tiene la autoridad para decidir la auténtica interpretación de la Biblia?

¿La mayoría de votos?, ¿el pastor?

Si no hay una autoridad exterior a la Biblia, ésta se convierte en un libro de confusión y de división.

- ¿Acaso cree usted que ninguna iglesia tiene la verdad completa?

¿Es que la verdad no es una sola?

¿Acaso vale lo mismo creer en la verdad a medias o sólo en parte?

- En su iglesia ¿ha habido grandes santos, entregados totalmente al servicio de Dios como los hay tantos y tan grandes en la Iglesia católica hasta nuestro días?

¿Cuáles son esos santos de su iglesia?

- En la Iglesia católica hay cerca de dos millones de consagrados a Dios en castidad perpetua, siguiendo el consejo de Jesús (Mt 19,10-12; 19,29-30) y de san Pablo (1 Co 7,32-40).

¿Cuántos célibes consagrados hay en su iglesia? ¿Acaso ustedes se creen salvados por el sólo hecho de haber aceptado a Cristo como Salvador?

Dice san Pablo:

“Los que una vez iluminados, gustaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, gustando la Palabra y los prodigios del siglo venidero, y cayeron en apostasía, es imposible que sean renovados otra vez a penitencia” (Heb 6,3-6).

“Así, pues, el que cree esta en pie, cuide no caiga” (1 Co 10, 12 ).

- ¿Por qué dice usted que la palabra rosario o purgatorio no están en la Biblia?

¿Acaso debe estar escrito todo lo que yo debo hacer o evitar?

¿Debe hablar la Biblia de fútbol para que yo pueda jugar al fútbol?

¿Dónde prohíbe rezar el rosario?

¿Dónde prohíbe tomar té o bebidas alcohólicas?

¿Conoce usted lo que enseña la Iglesia católica sobre las verdades de fe?

¿Acepta Ud. lo que dice Lutero:

“Sé pecador y peca fuertemente, pero confía con más fuerza todavía y alégrate en Cristo”?153

¿Cree que Lutero era un profeta de Dios?

¿Por qué no sigue sus enseñanzas en cuanto a la Virgen María, o la Eucaristía, que son como las católicas?

Le recomiendo leer los escritos de Lutero y compararlos con los de los Padres de la primitiva Iglesia para conocer la diferencia y ver lo que creían aquellos primeros cristianos. Y verá que los primeros cristianos creían lo mismo que los católicos actuales, porque la Iglesia, fundada por Cristo, es una sola y la verdad es una sola y no cambia. Por eso, la verdad revelada por Cristo está en su totalidad en la Iglesia.

Si amas a Jesucristo, el hombre-Dios, Jesús de Nazaret, ámalo totalmente. Él te espera en la Eucaristía como un amigo. Y quiere que recites con nosotros el Credo o símbolo de los apóstoles.


153 El texto original es: “Esto peccator et pecca fortiter, set fortius fide et geude in Christo”. Escrito a Melanthon en una carta del 1 de agosto de 1521.

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