2.0 » Congresos Camino a Roma

La Institución Miles Jesu (soldado de Jesús), fundada por el sacerdote español Alfonso María Durán y que tiene su sede en USA, está organizando Congresos internacionales de convertidos cada año desde 1996.

El 2000 hubo un Congreso en Roma, donde asistieron unos 700 convertidos.

El 2003 hubo un Congreso nacional en Ávila (España) el 11 y 12 de octubre, donde dieron testimonio Antonio Carrera, ex-testigo de Jehová; Padre Paul Vota, ex-miembro de la Nueva Era y hoy sacerdote; Aixa Maria Kaddur, ex-musulmana; Luis Fernández, ex-pastor evangélico; Etsuro Sotoo, escultor japonés continuador de Gaudí en las esculturas del Templo de la Sagrada Familia de Barcelona, y otros.

En noviembre de ese mismo año tuvo lugar en Viena (Austria) el VIII Congreso internacional.

Entre los participantes estuvieron presentes John Gummer, parlamentario británico; Linda Poindexter, ex-sacerdote episcopal de USA; Crista Meres, escritora luterana; Timoteo Aytar, ex-musulmán; David Rey, ex-bautista; Inge Thürkauf, periodista luterana; Stefan Thiel, ex-pastor luterano y otros más, en total unos quinientos.

En la reunión de Ávila, el fundador del movimiento Miles Jesu, contó que en Ucrania se habían pasado a la Iglesia católica 40 parroquias ortodoxas y él mismo había recibido en su Institución, ese año 2003, a tres sacerdotes ortodoxos convertidos.

El 2003, el Papa Juan Pablo II nombró obispo auxiliar de la arquidiócesis de Westminster en Inglaterra a Alan Stephen, ex-pastor anglicano convertido en 1994, ordenado sacerdote católico en 1995, y que desde 2001 era vicario general de la arquidiócesis de Westminster.

1.52» John Gummer

REGRESANDO A CASA
Testimonio

Parlamentario británico, ministro del gabinete de Margaret Thatcher y John Major, fue votado en 1995 y 1996 por la BBC de Londres como el parlamentario que más ha hecho internacionalmente por el medio ambiente.

Es un convertido del anglicanismo y, en una entrevista que le hicieron en Madrid, en diciembre de 2001, cuando asistió al Congreso de Madrid “Camino a Roma”, dijo que los políticos católicos parecen pensar que deben dejar su fe en casa, cuando van a hacer política.

Él es un gran político y un gran católico. En los últimos años del siglo XX, ha habido un promedio de 12.000 anglicanos convertidos cada año en Inglaterra y muchos miles más entre los episcopalianos (anglicanos de USA).

En noviembre de 1992, la Iglesia de Inglaterra aceptó la ordenación sacerdotal de mujeres.

En los siguientes dos años, se pasaron a la Iglesia cuatro obispos, entre ellos John Mulagada, obispo de Eluru en la India.

También se convirtieron varios cientos de pastores, un miembro de la familia real, dos ministros de Estado y miles de laicos.

A partir de 2003, en que se aceptó la consagración episcopal de Gene Robinson, reconocido homosexual norteamericano, que tiene su pareja, se han incrementado las conversiones, sobre todo en USA.

En otros países, también se dan movimientos masivos de conversiones.

Concretamente, en Brasil, donde varios pastores y teólogos protestantes se han convertido.

Entre ellos, el bautista Francisco de Almeida Araujo, que se convirtió con toda su familia y ahora es diácono permanente en la diócesis de Anápolis.

Alexandro Ricardo de Lima, que era luterano; Alberto Martins, de las Asambleas de Dios; Cleodon Amaral, que se ha ordenado sacerdote católico y otros muchos más.

1.51» Shan Kydd

REGRESANDO A CASA
Testimonio

Madre de la princesa Diana de Inglaterra, se convirtió en 1994 y ha usado su gran influencia para hacer obras de caridad.

Hace poco ha recolectado mucho dinero para hacer la primera capilla católica en una isla de Escocia y organizar viajes a Lourdes para niños discapacitados.

1.50» Graham Leonard

REGRESANDO A CASA
Testimonio

Ex-obispo anglicano de Londres, en una entrevista al semanario Católicos del siglo XXI, habla de su conversión y dice:

“Mi conversión al catolicismo viene de muy lejos, no fue de repente. Desde hacía muchos años experimentaba una gran preocupación ante los acontecimientos de la que era mi Iglesia, la Iglesia anglicana.

Me preocupaba que cada día se diera más importancia a las interpretaciones privadas de la fe. Unas interpretaciones que dependían de la situación, del ambiente, de lo que Iglesia tuviera a bien decidir y opinar en cualquier momento.

En realidad, ha sido siempre así desde la Reforma del siglo XVI.

El profesor Powicke lo dijo con claridad de esta manera:

“Lo que se puede decir definitivamente de la Reforma en Inglaterra es que ésta fue un acto de Estado”.

La Iglesia de Inglaterra tuvo que someterse a los objetivos políticos de la monarquía. Para ello, dejó de ser la Iglesia católica de Inglaterra para pasar a ser la Iglesia de Inglaterra.

Según la Conferencia de Lambeth, una especie de Sínodo de todas las iglesias anglicanas del mundo, cada iglesia, en cada país, es libre de determinar cómo entender su fe.

Cuando me di cuenta de todo esto, comprendí también que ya no podía seguir ejerciendo mi ministerio sacerdotal en estas condiciones.

La aceptación del sacerdocio femenino fue el detonante, porque representó el creer en algo que antes la Iglesia nunca había requerido como materia de fe.

Fue un paso más dentro de este proceso de subjetivismo, según el cual cada uno es libre de creer lo que quiera. Ya había pasado con la fe en la resurrección.

Mi esposa hubiera querido hacerse católica antes que yo, pero no me lo había querido decir nunca para no presionarme, debido a mi responsabilidad dentro del anglicanismo.

Ella, como yo, ha sido muy feliz desde que entramos en el catolicismo. Tenemos dos hijos y cinco nietos. Aceptaron nuestra decisión, pero decidieron seguir siendo anglicanos.

Los pastores que, como yo, se han hecho católicos, trabajan como cualquier sacerdote católico: en las parroquias, como capellanes de Universidades, en hospitales, como profesores.

Uno de ellos, es ahora vicario general de la diócesis católica de Westminster.

En mi caso concreto, he recibido el nombramiento honorífico de prelado de su Santidad y esto ha sido visto por los ex anglicanos como una aprobación del Santo Padre y una bienvenida, que ya habíamos recibido localmente.

En mi ministerio, me he concentrado en dar retiros espirituales a los clérigos diocesanos. Hace sólo unas semanas he dado un retiro a los benedictinos de Inglaterra.

Ahora confío en Dios totalmente y, porque creo en Dios, creo en la Iglesia que Él nos ha dado y, por eso, tengo esperanza”151.

Monseñor Graham fue obispo auxiliar de Londres por treinta años y fue recibido en la Iglesia católica el seis de abril de 1994. Dos semanas más tarde, fue ordenado sacerdote católico por el cardenal Basil Hume en su capilla privada de Londres. Su esposa fue recibida en la Iglesia unas semanas después.

El dice: “Nosotros dos hemos recibido la más maravillosa bienvenida y hemos sentido que hemos entrado en una familia de amor. Yo siento como que he vuelto a casa…

Ahora tengo más deseos de orar. Ahora reconozco la vocación única de María, elevada al más alto honor entre todas las criaturas. Tengo devoción a los santos y pido su intercesión. También oro por los difuntos. Incluso, el confesarme es para mí una fuente de alegría.

Estoy agradecido a Dios por lo que ha hecho en mí, aunque me doy cuenta de que todavía falta mucho para llegar a ser lo que Él quiere de mí”152.
151 Su testimonio puede verse en internet www.ezboard.com.
152 Dwight Longenecker, The path to Rome, Ed Gracewing, Gloucester, 2001, p. 19-31.

1.49» Paul Thigpen

REGRESANDO A CASA
Testimonio

El doctor Thigpen, norteamericano, fue ex–editor y escritor para varias revistas evangélicas. Era presbiteriano y fue pastor evangélico en Europa.

También se hizo episcopaliano y después pentecostal, buscando siempre la verdad, hasta que haciendo estudios de doctorado en teología, llegó a convencerse de la verdad de la Iglesia católica.

Él nos dice:

“En mis estudios de teología histórica he tenido el privilegio de leer a san Agustín, santo Tomás de Aquino, Newman, Chesterton, Merton y muchísimos otros, cuyos argumentos y experiencias personales me han llevado cada vez más cerca de la Iglesia católica.

Comencé por ir a misa y rezar el Avemaría, hacía la señal de la cruz y rezaba a los santos.

En mi oficina, había puesto una pequeña imagen de san José y un crucifijo en la pared. Mi esposa y mis hijos lo veían esto como extraño y yo no quería el divorcio ni la separación de mi familia. Por eso, la lucha por mi nueva fe duró varios meses.

Un día, mi esposa me dijo que, si yo me hacía católico, ella me abandonaría. Por eso, decidí esperar. Desistí de ir a misa y pedí sabiduría y gracia a Dios en mis oraciones.

Me preguntaba: ¿Podía yo ser un católico oculto, ir a misa ocasionalmente, llevar un crucifijo debajo de la camisa y rezar en privado a los santos?

Hablé con mi esposa sobre la posibilidad de fundar una nueva congregación, donde las creencias fueran similares a las de los católicos, sin ser totalmente católicas.

Pero me di cuenta de que yo no podría vivir mucho tiempo así, pues podría desobedecer a Dios. Por eso, fui a la parroquia católica y empecé a asistir a las clases de preparación cristiana de adultos y de nuevo volví a asistir a la misa.

El sacerdote no quiso presionar a mi esposa Leisa, que también asistía a las clases. Pero, en menos de tres meses, Leisa pasó de la resignación al interés y al convencimiento.

Ella leía, oraba y pedía aclaración a un sinnúmero de cuestiones y mis hijos aceptaron nuestra decisión con tranquilidad y alegría.

El Domingo de Ramos fuimos recibidos en la Iglesia. Nos mudamos a otro Estado y encontramos una parroquia, donde hay calor humano, la liturgia es magnifica, la teología ortodoxa y el párroco es muy sabio.

Algunas familias amigas nos han ayudado a aprender las prácticas católicas.

Leisa ha leído con pasión las vidas de los santos y ahora ella me estimula a mí a seguir adelante en el crecimiento espiritual como católicos”150.

Paul Thigpen es profesor de estudios religiosos en la Universidad estatal de Missouri, en Springfield, y es miembro de la parroquia de San José donde, junto con su esposa, es ministro extraordinario de la Eucaristía.


150 Journeys Home, o.c. pp. 63-68. También puede verse otro artículo autobiográfico en Surprised by truth, de Patrick Madrid, vol 1, Basílica Press, San Diego, 1994, pp. 17-32.

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