por Makf | 26 Oct, 2025 | Regresando a Casa
REGRESANDO A CASA
Testimonio
“Scott Hahn, teólogo presbiteriano138, ha escrito un libro sobre su conversión y la de su esposa, que ha sido best-seller en USA.
En él nos dice: “Mi abuela era la única católica de mi familia: una discreta, humilde y santa mujer.
Mi padre me dio sus objetos religiosos, cuando ella falleció. Los miré con repugnancia y horror.
Tomé el rosario entre mis manos y lo rompí, diciendo: Dios mío, líbrala de las cadenas del catolicismo que la han tenido aprisionada.
También rompí sus libros de oración y los tiré a la basura, esperando que esa superstición sin sentido no hubiera condenado su alma…
No siento el menor orgullo de haber actuado así, pero lo cuento para hacer ver lo profundas y sinceras que son las convicciones anticatólicas de muchos cristianos de la Biblia.
Yo no era anticatólico por un fanatismo malhumorado, sino por convicción”139.
“Los católicos no tienen idea de lo dura que resulta para los cristianos bíblicos aceptar las doctrinas y devociones marianas.
Pero eran ya tantas las doctrinas de la Iglesia, que habían demostrado estar sólidamente basadas en la Biblia, que acepté dar también un paso de fe en esto.
Y recé: María, si eres tan sólo la mitad de lo que la Iglesia católica dice que eres, por favor, presenta por mí esta petición al Señor.
Y recé mi primer rosario. Lo recé muchas más veces y, tres meses más tarde, me di cuenta de que, desde el día en que yo había comenzado a rezar el rosario, aquella situación, aparentemente imposible, había cambiado.
¡Mi petición había sido escuchada! Y volví a tomar el rosario, que no he dejado de rezar desde aquel día”140.
“En ninguna parte de la Biblia se dice: Tienes que aceptar a Jesucristo como tu Señor y Salvador personal. Es una buena cosa hacerlo, pero no era eso de lo que el Señor hablaba, cuando le dijo a Nicodemo en Juan 3,3 que tenía que nacer de nuevo.
Jesús clarificó lo que Él quería decir al afirmar, tan sólo dos versículos más adelante:
Tienen que nacer del agua del Espíritu, con lo que Él se refería al bautismo”141.
“En mi clase de historia de la Iglesia un alumno me preguntó:
- Profesor, ¿dónde enseña la Biblia que la Escritura es nuestra única autoridad?
- Veamos 2 Tim 3,16-17: Toda Escritura, inspirada por Dios, es útil para enseñar, para rebatir, para corregir y para formar en la justicia…
Pero, cuando Pablo dice toda Escritura no dice sólo la Escritura. Y san Pablo a los Tesalonicenses (2 Tes 2,15) habla de guardar las tradiciones que recibisteis de palabra o por carta…
Estudié toda la semana sin llegar a ninguna conclusión. Llamé incluso a varios amigos, pero no hice ningún progreso.
Finalmente, hablé con dos de los mejores teólogos de América y todos aquellos a los que consultaba se sorprendían de que yo les hiciera esa pregunta.
Uno de ellos me dijo:
- Scott, en realidad, tú no puedes demostrar la doctrina de sola Scriptura con la Escritura.
La Biblia no enseña explícitamente que ella sea la única autoridad para los cristianos.
En otras palabras, sola Scriptura es, en esencia, la creencia histórica de los reformadores, frente a la pretensión católica de que la autoridad está en la Escritura y, además, en la Iglesia y en la tradición.
Para nosotros, por tanto, ésta es sólo una presuposición teológica, nuestro punto de partida, más que una conclusión demostrada…
- Nosotros, le dije, insistimos en que los cristianos sólo pueden creer lo que la Biblia enseña, pero la propia Biblia no enseña que ella sea nuestra única autoridad.
Y le pregunté: - ¿Cuál es para ti el pilar y fundamento de la verdad? - La Biblia, por supuesto.
- Entonces ¿por qué la Biblia dice en 1 Tim 3,15 que la Iglesia es el pilar y fundamento de la verdad?142.
“En ningún lugar, la Biblia reduce la Palabra de Dios a la sola Escritura. Más bien, la Biblia nos dice, en muchos lugares que la Palabra de Dios debe buscarse en la Iglesia: en su Tradición (2 Tes 2,15; 3,6), lo mismo que en su predicación y enseñanza (1 Pe 1,25; 2 Pe 1,20-21; Mt 18,17).
Por eso, pienso que la Biblia sostiene el principio católico de sólo Palabra de Dios, en vez de sólo la Biblia…
Los historiadores de la Iglesia están de acuerdo en que recibimos el Nuevo Testamento del concilio de Hipona (año 393) y del concilio de Cartago (año 397), los cuales enviaron sus decisiones a Roma para ser aprobadas por el Papa.
¿No le parece que del año 30 al 393 es demasiado tiempo para estar sin Nuevo Testamento?
Además, había otros muchos libros que la gente de entonces creía que podían ser inspirados como la Epístola de Bernabé, el Pastor de Hermas y los Hechos de Pablo.
Había también libros del Nuevo Testamento, como la segunda carta de Pedro, la de Judas y el Apocalipsis, que algunos consideraban que debían ser excluidos.
Entonces, ¿quién tendría la decisión fidedigna y definitiva, si la Iglesia no enseñara con autoridad infalible?”143.
“Como evangélico calvinista me habían enseñado que la misa católica era el sacrilegio más grande que un hombre podía cometer: inmolar a Cristo otra vez.
Un día fui yo solo a misa… Observaba y escuchaba atentamente a medida que lecturas, oraciones y respuestas convertían la Biblia en algo vivo.
Hubiera querido interrumpir cada parte y gritar: Eh, ¿queréis que os explique lo que están pasando desde el punto de vista de la Escritura?
¡Esto es fantástico! Pero, en vez de eso, allí estaba yo sentado, languideciendo por un hambre sobrenatural del pan de vida.
Tras pronunciar las palabras de la consagración, el sacerdote mantuvo elevada la hostia. Entonces, sentí que la última sombra de duda se había diluido en mí.
Con todo mi corazón musité: Señor mío y Dios mío. ¡Tú estás verdaderamente ahí! Y, si eres Tú, entonces, quiero tener plena comunión contigo. No quiero negarte nada…
Pero, al día siguiente, allí estaba yo otra vez y así día tras día. No sé cómo decirlo, pero me había enamorado, de pies a cabeza, de Nuestro Señor en la Eucaristía.
Su presencia en el Santísimo sacramento era para mí poderosa y personal”144.
“La Vigilia Pascual de 1986 fue un momento de verdadera alegría sobrenatural. Recibí la combinación ganadora sacramental: el bautismo condicional, la confesión, la confirmación y la primera comunión.
Regresé a mi banco y me senté al lado de mi acongojada esposa (no quería que me convirtiera). Le pasé mi brazo alrededor y empezamos a orar.
Sentía que Cristo mismo, por medio de la Eucaristía en mí, nos abrazaba a los dos”145.
“Amigos íntimos se distanciaron. Miembros de mi familia dejaron de hablarme y me dieron la espalda… Me hacían sentir como un leproso. Pero el dolor y la desolación no podían compararse con la alegría y la fortaleza que surgían de saber que yo estaba haciendo la voluntad de Dios y obedeciendo su Palabra.
Comparados con el privilegio de ir diariamente a misa y recibir la santa comunión, mis sacrificios parecían mínimos”146.
“Desde la conversión de Kimberly (mi esposa), podemos compartir todo esto en familia. Nos esforzamos por asistir diariamente a misa como familia en la Universidad.
Con la Eucaristía, como centro de nuestras vidas, somos capaces de mostrarle a nuestros hijos cómo la Biblia y la liturgia van unidas, como el menú con la comida”147.
“A los hermanos (separados) les falta nada menos que la presencia real de Cristo en la Eucaristía.
Por decirlo de forma sencilla: ellos estudian el menú mientras nosotros disfrutamos de la comida. Pero, con demasiada frecuencia, ni siquiera (los católicos) conocemos los ingredientes y no podemos compartirla receta.
¿Acaso nos pide demasiado nuestro Señor a los católicos, al decirnos que hagamos más, mucho más, para ayudar a nuestros hermanos separados a descubrir en el Santísimo sacramento al Señor que tanto aman?
Si nosotros no lo hacemos, ¿quién lo hará?….
Jesucristo nos quiere a todos en la Nueva Alianza que Él ha establecido por medio de su carne y de su sangre, la misma alianza que renueva en la santa Eucaristía…
Él quiere que vivamos de acuerdo a la estructura familiar que ha establecido para su Iglesia en la tierra: el Papa y todos los obispos y sacerdotes unidos a Él.
Volved a casa en la Iglesia fundada por Cristo. La cena está preparada y el Salvador nos llama.
Dice en Ap 3,20: He aquí que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo”148.
“Damos gracias a Dios por el regalo de nuestra conversión a Jesucristo y a la Iglesia católica que el fundó; porque sólo por la asombrosa gracia de Dios hemos podido hallar el camino de vuelta a casa”149.
“La Iglesia está fundada sobre la roca de Pedro” (San Jerónimo, Carta 43, 3.7).
138 Los presbiterianos fueron fundados por Juan Knox en el siglo XVI. Al principio se llamaban reformados. La Iglesia presbiteriana de USA se formó al llegar los calvinistas de Europa. Actualmente, en USA hay dos grandes líneas de presbiterianos, la del norte más modernista, y la del sur más conservadora.
139 Hahn Scott y Kimberly, Roma, dulce hogar, Ed Rialp, 2003, p. 23.
140 ib. p. 84.
141 ib. p. 140.
142 ib. p. 68-70.
143 ib. p. 91.
144 ib. p. 105.
145 ib. p. 109.
146 ib. p. 114.
147 ib. p. 182.
148 ib. p. 198. Se puede tener más información en su página web: www.scotthahn.com.
por Makf | 26 Oct, 2025 | Regresando a Casa
REGRESANDO A CASA
Testimonio
“Yo me retiré de los evangélicos por razones bíblicas e históricas.
Nací en una familia católica en 1951, en New Haven, Connecticut (USA), pero mis padres no nos hablaban de Dios.
Me hice un vagabundo, recorriendo el país. Buscando respuestas, me iba detrás del primer charlatán que hablara de Dios, fuera un extraterrestre o alguien que recibía mensajes cósmicos o los Hare Krishnas o los niños de Dios o los testigos de Jehová.
En los testigos estuve metido el año 1975, pero al ver que no sucedía el fin del mundo, como ellos anunciaban, me retiré también.
Después, entré a formar parte de una Comunidad donde eran vegetarianos, célibes y no tomaban tabaco ni licores ni drogas, pues querían purificar su cuerpo para llegar a ser maestros superiores como Jesús y dirigir a la humanidad hacia la perfección espiritual.
Leí libros de la Nueva Era, queriendo encontrar en ellos una conexión entre mis ideas y la Biblia. Pero no me llenaron.
Un día unos jóvenes cristianos me dieron unos folletos bíblicos y los leí. Entonces pensé que debía hacerme cristiano y creer en la Biblia.
La Biblia era para mí la máxima autoridad. Pero comencé también a estudiar la historia de la Iglesia de los tres primeros siglos, en los que, según los protestantes, el cristianismo era todavía puro.
Devoré también los escritos del gran convertido Henry Newman y de otros autores ortodoxos y católicos. Pero, entre 1982 y 1985, tuve algunos momentos de desánimo y me iba a descansar y meditar a la abadía trapense de Getsemaní (Kentucky), donde había vivido el famoso convertido Tomás Merton. Ése fue el lugar ideal para recuperar mi fe católica.
Después de mucho orar y estudiar, pues no fue fácil, no pude seguir aceptando más el principio de la Sola Escritura.
Sin embargo, todavía no me decidí y acepté un trabajo de pastor en una iglesia pentecostal, pero me decepcionó la falta de unidad doctrinal que había entre ellos.
Yo había dirigido un programa de radio, en Detroit, entrevistando a muchos teólogos, líderes y pastores evangélicos, que compartían conmigo su descontento por las divisiones entre las distintas iglesias.
Según el Oxford Dictionary of the Christian existen unas 28.000 iglesias cristianas distintas.
El 23 de mayo de 1993 entrevisté al Padre Peter Stravinskas y le pedí que me contestara a las cuestiones, que normalmente planteaban los protestantes a los católicos.
Cuando yo le escuché, me dije: Yo soy católico, yo pienso en todo como él. Pero el dar el paso definitivo me costó, porque pensaba en mi familia y quedarme sin trabajo lo veía un problema serio.
Después de un período de intensa oración y estudio de la Biblia y de la historia de la Iglesia y estudiando las respuestas apologéticas de los católicos, decidí convertirme.
Fui recibido de nuevo en la Iglesia en la parroquia de Santa Susana de Detroit, el Jueves Santo de 1992. Dos días más tarde, en la Vigilia pascual, fue recibida también mi esposa Sally y nuestros cuatro hijos: ¡Que alegría!”137.
“Me maravillo de que tan pronto, abandonando al que os llamó en la gracia de Cristo, os hayáis pasado a otro Evangelio.
No es que haya otro, lo que hay es que algunos os turban y pretenden pervertir el Evangelio de Cristo.
Pero, aunque nosotros o un ángel del cielo os anunciase otro Evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea maldito.
Os lo he dicho antes y ahora de nuevo os lo digo. Si alguno os predica otro Evangelio distinto del que habéis recibido, sea maldito” (Gálatas 1, 6-9).
137 Resumen del artículo escrito por él mismo en Surprised by truth, Ed. Basílica Press, San Diego, 1994, pp. 253-269. Su mail: credo@rc.net.
por Makf | 26 Oct, 2025 | Regresando a Casa
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Testimonio
“Mi conversión comenzó con una llamada equivocada de teléfono. Mi amigo Gerry Hoffman quería llamar a Bob Swenson y, por error, me llamó a mí.
Al hablar con él, me dijo que estaba pensando seriamente en hacerse católico y me habló de todo lo que había descubierto en la Iglesia católica. Yo no lo podía creer.
Un cristiano nacido de nuevo, creyente en la Biblia, que quería unirse a una Iglesia no bíblica, me parecía algo totalmente alocado.
A los pocos días, recibí de su parte muchos libros católicos para estudiarlos. Al principio, los leía con curiosidad, pero me sorprendió ver historias de evangélicos anticatólicos convertidos.
Yo había nacido en una familia católica, pero mis amigos cristianos me hicieron cambiar de ideas.
Una noche, en enero de 1975, estaba leyendo el pasaje donde dice Jesús: “Venid a mí los que estáis agobiados y cansados que yo os aliviaré”. Y sentí que me lo decía directamente a mí.
Yo le entregué mi vida a Jesús y me hice evangélico, porque algunos amigos me decían que los católicos creían en muchas tradiciones y creencias paganas.
De este modo, yo me convertí en anticatólico, siguiendo los consejos de mis amigos protestantes y abandoné la Iglesia católica por 17 años.
Pero según iba conociendo más las enseñanzas evangélicas, más me daba cuenta de que no tenían unidad de doctrina y había infinidad de denominaciones distintas.
Yo fui pasando de unas a otras. Me dediqué a estudiar la Biblia. Tenía 18 Biblias distintas para estudiar las diferencias.
Escribí un libro titulado Recompensas en el cielo (Rewards in Heaven) en el que criticaba a los católicos y, a veces, también a los protestantes.
Empecé a tener correspondencia con el teólogo evangélico Francis Schaeffer, pero él estaba en sus ideas muy cercano al catolicismo.
Él me confesó que admiraba a la Madre Teresa de Calcuta y había trabajado en una ocasión con ella.
Por mi cuenta, fui a estudiar teología al Seminario teológico de Filadelfia (USA).
Uno de los profesores, Norman Shepherd, empezó a difundir la idea de que las obras eran necesarias para la salvación y que no bastaba la fe.
Estas ideas “papistas” fueron refutadas por mí en su clase.
Después de recibir mi master en teología, trabajé como consejero bíblico en radio Familia (Family Radio).
A mí me habían enseñado que el bautismo era meramente simbólico y no producía efectos reales en el alma, pero algunos me refutaron y empecé a estudiar el tema en profundidad.
Como resultado, me di cuenta de que estaba equivocado. Y lo mismo ocurrió con otras doctrinas. Empecé a buscar la Iglesia verdadera, pero parecía que nunca la iba a encontrar.
Sin embargo, algunos amigos convertidos como Gerry Hoffman, Bob y Julie Swenson, Scott and Kimberly Hahn, Thomas Howard… me indicaron el camino a casa.
Mis 17 años de protestante me hicieron ver claro que la sola Escritura era como decir “solo yo”, pues, al final, cada uno la interpreta a su gusto, creyendo que los demás están equivocados.
Después de estudiar las vidas de Lutero y Calvino, me di cuenta también que muchas cosas sobre sus vidas, no nos las habían dicho en el Seminario.
Estudié la doctrina de la Iglesia primitiva y me di cuenta de que la Iglesia católica por su antigüedad y universalidad, tenía el sello de su origen divino, a pesar de que algunos de sus miembros hayan sido pecadores.
Pero hay que distinguir entre lo que hacen algunos de sus miembros y las enseñanzas de la Iglesia”.
Bob Sungenis, ex profesor de Biblia en la radio evangélica Family radio, quiere ahora ayudar a todos los hermanos protestantes a que encuentren el camino a casa en la Iglesia católica, donde se siente feliz de haber encontrado la verdad, que andaba buscando. Y dice:
“Después de tantos años ahora veo claro que la Iglesia católica es la antigua e indestructible iglesia que Jesús estableció hace 2000 años”136.
136 Resumen del artículo escrito por Bob Sungenis en Surprised by Truth, Basílica Press, San Diego, 1994, pp. 101-133. Él recomienda leer los sermones apologéticos de san Francisco de Sales (1567- 1622) que convirtió a 60.000 protestantes calvinistas en Ginebra, donde fue obispo. Véase The catholic controversies, Ed. TAN books, Rockford.
por Makf | 26 Oct, 2025 | Regresando a Casa
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Testimonio
Nacida en Salt Lake City (Utah), en el centro mundial de los mormones norteamericanos; de una familia mormona, que tiene sus orígenes en los primeros mormones del siglo XIX.
Se casó con un católico y se convirtió. Ella y su madre son las únicas católicas de su familia.
Ha dado testimonio de su conversión en el Congreso “Camino a Roma”, celebrado en Ávila (España) del 11 al 12 de octubre del 2003.
Ella explicó, que, según la doctrina mormona, Dios Padre había sido un hombre, Adán, que llegó a ser perfecto.
Que todos los buenos mormones, después de la muerte, llegan a ser dioses, lo que hace de su religión un politeísmo difícil de entender.
Según el libro de Mormón, los negros eran blancos, pero se convirtieron en negros, porque Dios los maldijo.
Prohiben tomar té, café o bebidas alcohólicas; pero, por otra parte, son muy liberales en cuestión del divorcio o del aborto o de los métodos anticonceptivos.
Ellos aceptan la poligamia, que públicamente José Smith, el fundador, proclamó en Nauvoo en 1843 y esta misma Ley fue reafirmada por un concilio de su Iglesia, bajo el mandato de Brigham Young en 1852.
Si no la practican en algunos países, es porque está prohibida por la ley civil.
José Smith dejó al morir 27 viudas y 56 hijos.
Por otra parte, el libro de Mormón trae centenares de citas bíblicas literales de la Biblia del rey James de Inglaterra, publicada en 1611, mientras que José Smith vivió en el siglo XIX.
Y creen que el presidente de su Iglesia es un profeta de Dios que no puede equivocarse, cuando habla en nombre de Dios.
Kathleen, al estudiar la historia de la Iglesia y ver que nunca había existido una apostasía masiva en la Iglesia y por otras muchas razones, se convirtió a la fe católica.
por Makf | 26 Oct, 2025 | Regresando a Casa
REGRESANDO A CASA
Testimonio
“Según los mormones o Iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días, la Iglesia fundada por Cristo cayó en total apostasía el año 420 y se llamó hasta hoy Iglesia católica.
Pero, según ellos, la primitiva Iglesia, la verdadera, fue restaurada por Dios por medio de José Smith, el fundador de la Iglesia mormona.
Yo nací en una familia mormona y nosotros sabíamos que nuestra Iglesia era verdadera.
Mis padres procedían de los pioneros mormones, que se establecieron en Lago Salado. Nosotros vivíamos en Utah.
Y, desde los primeros tiempos, todos mis familiares habían sido mormones.
En Utah las actividades, deportes, música, escuelas... se desarrollan alrededor de la Iglesia.
Aproximadamente, el 77% de la población era mormona en mis tiempos jóvenes.
En el mundo hay unos 60.000 misioneros o misioneras jóvenes, de 19 ó 20 años, que trabajan gratuitamente en distintos países durante dos años. Y todos los mormones deben pagar religiosamente el 10% de sus ingresos a su iglesia.
Yo casi no tenía contacto con gente no mormona y a ellos los considerábamos como extraños.
Los mormones tienen cuatro libros considerados por ellos como Palabra de Dios: la Biblia, Libro del Mormón, Doctrinas y Convenios, y Perla de gran precio.
En ellos, se permite la poligamia, y se habla de que los buenos mormones llegarán a ser dioses en el más allá.
Cuando yo abandoné Utah en 1968 para ir al ejército, mi obispo me dio una medalla en la que decía: “Soy miembro de la Iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días”.
Estando en el ejército, conocí a Ana, una católica, con la que me casé en Alemania en 1971.
Con frecuencia, asistía a misa con mi esposa y mis dos hijas y apoyaba como músico al coro. Pero no tenía ninguna intención de hacerme católico.
A pesar de que no asistía a los servicios mormones, yo me proclamaba públicamente como mormón.
En enero de 1993, nos mudamos a Virginia y comencé de nuevo a asistir a misa regularmente.
Mi esposa me daba libros para que los leyera, pero yo le decía: Nací mormón, crecí mormón y moriré mormón.
Pero en noviembre de 1993, escuché la charla de un convertido del protestantismo a la Iglesia católica, que con sus investigaciones y estudios había llegado a convencerse de la verdad de la Iglesia católica.
Empecé como loco a leer libros sobre los mormones, sobre el protestantismo y el catolicismo, buscando la verdad.
Descubrí que era mentira que la Iglesia había llegado a la total apostasía y que había desaparecido en el año 420, como decían los mormones.
Estudiando la historia de la Iglesia, me di cuenta de que las enseñanzas de la Iglesia católica eran las mismas ahora que en el primer siglo.
No había evidencias de discontinuidad o de la total apostasía. Además, me di cuenta de otras incongruencias en las enseñanzas de los mormones.
José Smith había dicho, poco antes de morir, en 1844, en un sermón en el entierro de King Follet: “Hay pocos hombres que entienden el verdadero ser de Dios… Dios mismo fue una vez lo que ahora somos nosotros y es un hombre ensalzado”134.
“Cuando me di cuenta de que estaba equivocado como mormón, me quedé triste.
¿Cómo podía ser engañada tanta gente?
¿Qué podía decir de todos los sacrificios y sufrimientos de mis antepasados como mormones?
¿Cómo yo podía retirarme de la línea de mis antepasados?
Pero yo había encontrado la verdad y debía ser fiel a Dios y decidí hacerme católico, después de mucha oración y estudio.
Un día, antes de mi bautismo, me sentí lleno de gozo ante una imagen de la Virgen de Guadalupe y me convencí plenamente de la presencia real de Jesús en la Eucaristía.
El 19 de febrero de 1994 recibí el bautismo, confirmación, confesión y comunión.
Soy el primero de mi familia en dejar la Iglesia mormona, ellos se han sentido defraudados, pero yo y mi esposa rezamos para que ellos también encuentren el camino de la verdad en la Iglesia católica”135.
134 Teachings of the Prophet, Joseph Smith, section 6.
135 Resumen del artículo escrito por el autor en Surprised by truth, (Vol 2), Sophia Institute Press, Manchester, (USA), 2000, pp. 103-117.