por Makf | 26 Oct, 2025 | Regresando a Casa
REGRESANDO A CASA
Testimonio
Francés, de la Iglesia evangélica luterana de Francia, se convirtió al catolicismo el 28 de junio del 2001. Había sido inspector eclesiástico, rango equivalente a obispo.
En una entrevista con Dominique Le Tourneau, decía que dio el paso definitivo a raíz de la declaración conjunta luterano-católica sobre la justificación, poco después de que el Sínodo de la Iglesia reformada francesa resolviera permitir la comunión eucarística también a los no bautizados.
Dice: “He dejado todos los grados de la masonería, altos y menos altos, por el juicio negativo que la Iglesia católica tiene sobre la masonería.
En efecto, mi deseo es llegar a ser sacerdote y creo que un sacerdote debe evitar ser motivo de división entre sus feligreses.
Soy feliz de la elección que he hecho, pero seré plenamente feliz, cuando haya sido ordenado sacerdote católico, porque es en el ejercicio del ministerio sacerdotal donde podré satisfacer los compromisos que he asumido en mi vida...
Siempre me he situado entre los luteranos que no se resignaban al cisma definitivo con Roma.
He seguido con mucho interés el diálogo teológico entre la Santa Sede y la Federación luterana mundial...
Decidí dar este paso, porque siempre he creído que la unidad completa no se dará nunca sin la comunión con el obispo de Roma, reconocido como primado...
Los luteranos deben descubrir que los dogmas marianos y eclesiológicos no afectan en nada a la mediación salvadora, única y universal, de Jesucristo. Al contrario, encuentra en ellos su sentido más pleno...
Gracias al Magisterio, la Iglesia católica cuenta con una doctrina oficial. Mantiene una Cristología fundada en la Escritura y la Tradición, pero también ilustrada por la veneración mariana.
Estoy convencido de que la mayor parte de las grandes herejías, por no decir todas, provienen de errores en Cristología.
Ahora bien, para acertar en Cristología hace falta no separar a Jesús de su Madre...
También la doctrina sobre los siete sacramentos me parece capital.
A pesar de la crisis del sacramento de la penitencia en el catolicismo, no es comparable con la ausencia de su práctica en la mayor parte de las confesiones protestantes.
Al menos, en el catolicismo se cuenta con una doctrina clara, que puede enderezar la situación.
Por otra parte, el hecho de que la ordenación sacerdotal sea un sacramento católico, ha impedido toda desviación en la celebración de la Eucaristía.
Sólo quien ha sido ordenado sacerdote puede consagrar el pan y el vino.
Nunca jamás, a pesar de la falta de sacerdotes, se podrá dar una “delegación pastoral” a un laico para celebrar la misa, cosa que se hace en número muy elevado de comunidades eclesiales protestantes”133.
Michel Viot ha escrito el libro de su conversión, titulado Du protestantismo a l’Église.
133 Testimonio publicado en la revista Palabra de noviembre del 2001. También se encuentra este testimonio en internet www.anit.es/palabra/viot.html.
por Makf | 26 Oct, 2025 | Regresando a Casa
REGRESANDO A CASA
Testimonio
“Yo crecí en una familia protestante. Durante años, fui una fervorosa creyente. Después de casada y, cuando ya tenía tres hijos, nos mudamos a vivir con mi esposo Mike a San Diego. Allí buscamos una iglesia, donde pudiéramos estudiar la Biblia y crecer como cristianos.
Encontramos una iglesia, en la que por primera vez en mi vida, oí hablar de la doctrina de la eterna seguridad. Es decir, una vez que uno es salvado (por haber recibido a Cristo como Salvador) siempre estará salvado, nunca podrá condenarse.
Así lo creían todos mis amigos y fieles de esta iglesia. Pero Mike y yo no estábamos muy convencidos de esto.
Algunos miembros de la iglesia nos consideraban herejes por no creer firmemente en esta doctrina.
Yo me preguntaba: ¿quién marca la diferencia y quién puede decidir dónde está la verdad y dónde está el error?
Por eso, busqué una Iglesia en la que hubiera una autoridad y seguridad en la fe.
Un día, después de leer el libro del convertido Tom Howard “Ser evangélico no es suficiente” (Evangelical is not enough), pensé que debería hacerme católica. Después leí el libro de Kart Keating Catolicismo y Fundamentalismo, y me convenció más aún.
Yo siempre me había cuestionado el por qué la fe personal debía basarse exclusivamente en la Biblia, cuando, durante muchos siglos, la gente no sabía leer y, cuando hay tantas traducciones diferentes.
Y empecé a buscar libros protestantes para ver sus razones y leí los escritos de la primitiva Iglesia, en la que aparece claramente y, sin dudas, la presencia real en Cristo en la Eucaristía. Continué leyendo libros católicos para convencerme más.
Vi un debate televisivo entre Fr. Mitch Pacwa, un jesuita, y dos eminentes apologistas protestantes (Walter Martin y John Ankerberg), en el que ellos no podían refutar las ideas católicas y no podían dar razones suficientes de sus propias opiniones.
Otro paso fue descubrir por qué algunos católicos se habían convertido en protestantes. Ninguno de ellos se había cambiado por la doctrina de la Iglesia católica, sino por razones prácticas y sin conocer a fondo su propia fe católica.
Un día, incluso, fui a escuchar a un ex-sacerdote católico, llamado Brewer, para escuchar sus razones, pero fueron los mismos viejos ataques a la Iglesia sin dar razones escriturísticas e históricas de peso.
Después de todas mis investigaciones, tuve que aceptar la verdad y en la Vigilia de Pascua de 1999 entré en la Iglesia católica.
Mis cuatro hijos pequeños entraron también en la Vigilia pascual del 2000 con el permiso de mi esposo.
Ahora es grande mi alegría y, cuanto más estudio la Biblia, más me doy cuenta de que la doctrina católica en nada contradice la Biblia, y me siento feliz de ser católica”131.
131 Esto es un resumen de su artículo publicado por Patrick Madrid en Surprised by truth, 3 vol, Sophia
Institute Press, Manchester (USA), 2002 pp. 111-127.
por Makf | 26 Oct, 2025 | Regresando a Casa
REGRESANDO A CASA
Testimonio
“Yo crecí en una familia protestante con fuertes sentimientos anticatólicos. Fui bautizado como luterano a los pocos días de nacer.
Cuando tenía tres años, mis padres se mudaron Pennylvania y allí asistíamos a la iglesia metodista y a la iglesia bautista.
Pero, según iba creciendo me iba haciendo preguntas y cuestionando mi fe. Y empecé a estudiar para encontrar respuestas a mis inquietudes.
En 1981 me fui a la Escuela Naval, en donde me gradué como oficial.
En una ocasión fui con mi uniforme a la iglesia luterana y me dijeron que allí no era bien recibido, pues era una iglesia de paz y habían tomado una actitud contraria a la guerra de Vietnam.
Por otra parte, el capellán que teníamos, celebraba servicios generales, donde pudieran sentirse bien los cristianos de todas las iglesias. Yo me alejé un poco de las prácticas religiosas y sólo asistía, de vez en cuando.
Pero comencé nuevos estudios en Oxford y allí encontré algunos católicos, cuyas vidas me impresionaron favorablemente, a pesar de mis ideas anticatólicas.
Leí los escritos de san Agustín, santo Tomás de Aquino y Henry Newman. Estudié la Biblia en profundidad y encontré una iglesia anglicana, que me ayudó a entender mejor la Escritura.
Por otra parte, había un capellán católico en la Universidad y le pedí que me enseñara sus puntos de vista.
Durante dos años y medio, él, pacientemente, se reunía conmigo una vez por semana para enseñarme lo que dice la Iglesia católica y comencé a asistir a misa cada día.
Me encantaba rezar, antes y después de la misa, delante del sagrario. Llegué a convencerme de la presencia real de Jesús en la Eucaristía.
Los luteranos creen en la presencia real solamente durante el servicio de comunión.
Una vez, yo observé al pastor luterano, cómo después del servicio litúrgico, echaba en una bolsa las hostias consagradas que habían quedado, porque decía que Jesús estaba solamente presente durante el servicio.
En la vigilia de Pascua de 1984, fui recibido en la Iglesia católica en la pequeña capilla de la Universidad de Oxford.
Una vez convertido, sentí que no podía estar más tiempo en la Marina, donde no podía asistir a misa todos los días como yo quería.
Retirado de la Marina, sentí deseos de entregarme completamente al servicio de Dios y entré en el Seminario.
Fui ordenado sacerdote el 25 de mayo de 1991. Ahora sirvo como capellán en el Centro Newman de Oxford”132
132 Resumen del artículo publicado en el libro de Patrick Madrid, Surprised by truth, vol 3, Sophia Institute Press, Manchester (USA), 2002, pp. 3-21.
por Makf | 26 Oct, 2025 | Regresando a Casa
REGRESANDO A CASA
Testimonio
Dice sobre su conversión:
“Un amigo me aconsejó que leyera la Biblia. Pero ¿qué Biblia? Me decidí por la nueva versión inglesa (New English versión).
Yo estaba asombrado de lo que leía y me parecía que Dios me hablaba a mí personalmente a través de la lectura de la Biblia.
Acepté a Cristo como mi Salvador y me invadió una gran alegría y el sentimiento de que Él me había perdonado mis pecados.
Después de haber encontrado a Jesús, me pregunté: “¿Dónde encontrar la Iglesia de Jesús?”.
Yo no podía imaginar que necesitaría veinte años para contestar a esta pregunta.
Empecé a frecuentar diferentes iglesias, sobre todo, la iglesia presbiteriana, pues yo había nacido en una familia presbiteriana.
Pero me comprometí pronto con las Asambleas de Dios y después con la iglesia del Calvario (Calvary Chapel), que tenía una predicación poderosa y atractiva para los jóvenes.
Sin embargo, empecé a estar en desacuerdo con algunas de las enseñanzas del pastor Chuck Smith y me di cuenta de que no podía permanecer más tiempo en esa iglesia, con la que tenía enormes diferencias doctrinales.
Pronto llegué a ser pastor de una iglesia carismática interdenominacional y en 1978 fui ordenado ministro de esta iglesia, que no tenía unidad al ser miembros de diferentes iglesias, sin una base doctrinal común.
Quise estudiar más y fui con mi esposa Karen al Seminario teológico Gordon-Conwell de Massachusetts para aprender más teología.
Aprendí que el bautismo de los niños era, no sólo algo permisible, sino importante, y bauticé a mi primer hijo recién nacido.
Formé una iglesia propia y, como pastor de mi propia iglesia, podía tener libertad para introducir algunas innovaciones como la celebración semanal de la cena del Señor.
Empecé a estudiar los escritos de los Padres de la Iglesia primitiva de los tres primeros siglos y la doctrina de los primeros cristianos me pareció de la Iglesia católica.
Consideré la posibilidad de pertenecer a la Iglesia episcopal o a la Iglesia ortodoxa, pues todavía estaba lejos de la Iglesia católica.
Pero, cuando alguien me explicó la posición de la Iglesia católica en asuntos como la salvación, comprendí lo fácil que es malinterpretar y acusar sin motivos.
Cuando en 1986, Scott Hahn y Gerry Matatics, dos de los más brillantes y celosos anticatólicos, compañeros míos de Seminario, se hicieron católicos, yo no lo podía creer.
Empecé a leer libros católicos y a buscar sus respuestas a todas las preguntas que yo proponía.
Por este tiempo, me comprometí también con el movimiento pro-vida y encontré católicos por todas partes. Me di cuenta de que la Biblia habla de la indisolubilidad del matrimonio y muchos, en mi Congregación, eran divorciados, vueltos a casar, y algunos de ellos lo habían hecho con mi aprobación.
Estaba pensando en hacerme católico por muchas razones, pues estaba en contra también de los anticonceptivos; pero me daba miedo, pues tenía una familia con cinco hijos y no sabía qué sería de mi futuro, si dejaba mi cargo de pastor. Al fin, me decidí por la fidelidad al Señor.
A los pocos días de dejar mi iglesia y mi cargo de pastor, me condenaron a 60 días de prisión por haber participado en una marcha contra una clínica abortiva.
Mi abogado me trajo libros católicos para leer y recibí la visita del obispo católico Mons. John Nevins, que me invitó a una misa, que se celebraría en la catedral después de nuestra liberación. Acepté la invitación.
En 1990, mi esposa Karen y yo, pasamos muchas horas estudiando la fe católica. Fuimos recibidos en la Iglesia el 1 de julio de ese año por el obispo John Nevins.
Después de 20 años de búsqueda, por fin, había encontrado la Iglesia de Cristo, había llegado a casa.
Al poco tiempo, el Vaticano organizó una cumbre internacional pro-vida. Los líderes de este movimiento en USA fuimos invitados, especialmente, a una audiencia con el Papa Juan Pablo II. Yo me quedé impresionado por su sencillez y su sabiduría.
Yo le pedí que bendijera algunos rosarios para mi familia. Regresé a casa con la sed de trabajar en el apostolado a favor de las familias.
Ahora nuestro libro de estudio principal es la Familiaris consortio del Papa”130.
Steve Word, ex director del Instituto bíblico de Florida, ex-pastor interdenominacional, dice que cuanto más estudiaba las Iglesia primitiva, más se daba cuenta de que se parecía a la Iglesia católica.
130 Es un resumen del artículo escrito por el autor en el libro de Patrick Madrid, Surprised by truth, Basílica Press, San Diego, 1994, pp. 77-100.-127.
por Makf | 26 Oct, 2025 | Regresando a Casa
REGRESANDO A CASA
Testimonio
Fui católico durante los primeros 28 años de mi vida y, a partir de 1961, fui un enemigo enconado de ella, al hacerme testigo de Jehová.
Permanecí 13 años encadenado a esta secta y ocupé en ella altos cargos de dirigente.
Fui miembro del Comité de la Congregación, superintendente de campo, siervo de la escuela, conferenciante…
El primer contacto con los “testigos” suele ser deslumbrador. Te ofrecen ingresar a un mundo en el que todas las personas son excelentes, bondadosas y amorosas en grado máximo.
En las primeras reuniones te aturden con tanto saludo y amabilidades, pero esto dura poco tiempo. Después, nadie se preocupará de ti, a no ser para ver si faltas a las reuniones o si no haces el trabajo de visitar hogares y ofrecer su literatura.
Desde el principio, te llenarán la cabeza de folletos y revistas de la secta, cobrándotelos naturalmente. Un miembro de la misma te instruirá semanalmente para que aceptes todas sus enseñanzas, aunque sean tales como dejar morir a un familiar antes de ponerle transfusión de sangre o tener odio contra toda religión y gobierno.
En las cinco horas de reunión semanal, aparte de lo que estudies en tu casa, te inculcarán predicar más y repartir más libros, porque el fin del mundo está cerca y sólo se salvarán los que sean testigos.
Yo vendí 4.800 libros y revistas, trabajé unas 3.600 horas. Ellos dicen que son profetas (Atalaya, año 1962/212/15).
Pero son falsos, porque en sus mismos libros de años atrás anunciaban el fin del mundo, que nunca llegó. Ante tantos errores, cambios e incumplimientos de profecías, nunca van a decir que se equivocaron, sino que Dios les está revelando las cosas progresivamente.
Pero una cosa es revelación progresiva y otra revelación contradictoria.
El fin del mundo lo anunciaron en 1799, 1874, 1914, 1915, 1918, 1925 y 1975.
En el estudio de las Escrituras de 1889, segunda serie, página 356, profetizaban que venía la extinción total de toda jerarquía falsa y del Papado para el año 1914 y se equivocaron.
En el libro Millones, que ahora viven, nunca morirán, pp. 88-100, dicen que el año 1925 sería el regreso visible de Abraham, Isaac, Jacob y de los fieles profetas de antaño.
Lo creyeron de tal modo que construyeron una hermosa mansión para alojar a los patriarcas en California.
Este tema lo trato en mi libro El fraude del fin del mundo.
Desde 1879 a 1912, enseñaban, como verdad de Dios, que los judíos sí regresarían a Palestina.
Desde 1932 y, usando también a Dios como revelador, hablan de que los judíos ya nunca serían una nación en Palestina, lo que ha resultado totalmente falso, pues sí es una nación poderosa en Palestina.
Aseguraron que en la década 1970-1980 vendría sin falta el fin del mundo y Dios destruiría a todos los inicuos de la tierra. Lo esperaban concretamente para 1975.
En su libro Vida eterna, p. 29, dicen: “Los 6.000 años desde la creación del mundo, terminarán en 1975 y el séptimo período de mil años de la historia humana, comenzará en el otoño de 1975”. El milenio debía comenzar ese año 1975.
En su libro Asegúrese, página 443, se dice: “Reinado de mil años de Cristo, precedido por la destrucción de todos los inicuos de la tierra”.
Y en la revista Despertad, del 22 de abril de 1972, p 26, dicen: “A mediados de los años setenta hay una conmovedora esperanza de un magnífico alivio.
Justamente 1975. Entre los que vieron el engaño de la secta y la abandonaron conmigo estaban mi esposa e hijos, mi hermano Abel con su familia, y otros.
Todo comenzó, cuando un testigo de muchos años me dijo que, si yo pudiera leer los libros antiguos de la Organización, que ya no editan, podría comprobar una multitud de cambios y errores en sus enseñanzas, las cuales, según ellos, están inspiradas por Dios.
Esto me puso en graves dudas, que se confirmaron al examinar por mí mismo siete libros antiguos, del año 1918, que, por casualidad, cayeron en mis manos.
Otras enseñanzas falsas son que el cuerpo de Jesús no fue resucitado (Enseñanza en las Escrituras II, p. 129), que Satanás es el autor de la enseñanza del infierno eterno y de que el hombre tiene alma humana (Que sea Dios veraz, pp. 79 y 66).
Y así muchas otras como que Jesucristo es el arcángel san Miguel.
Al retirarme de la secta, para ellos soy como un muerto.
Han prohibido a todos los miembros hablarme, con la amenaza de ser ellos también expulsados.
De hecho, ya han excomulgado a dos por el solo hecho de hablarme.
Ahora doy gracias a Dios por conocer y vivir la verdad en la Iglesia católica”.
Antonio Carrera ha dado su testimonio en el Congreso de convertidos Camino a Roma, celebrado en Avila, en octubre de 2003.
Actualmente, dirige una Asociación de afectados por las sectas para ayudar a los que necesiten orientación.