por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Nació en una oscura aldea, hijo de una campesina.
Se crió en otra pequeña aldea donde trabajó de carpintero hasta los 30 años.
Durante su infancia atemorizó a un rey; durante su niñez impresionó a los doctores de la ley. Ya siendo hombre dominó la naturaleza.
Después, durante 3 años, fue predicador itinerante.
Nunca escribió un libro; sin embargo, los libros que se han escrito sobre El podrían llenar bibliotecas enormes.
Nunca tuvo un cargo público. Nunca formó una familia, ni fue dueño de una casa.
No fue a la universidad; nunca fundó una universidad, pero todas las universidades y escuelas juntas, no tienen más discípulos que El.
Nunca visitó una gran ciudad, ni viajó lejos.
No hizo ninguna de las cosas que ordinariamente asociamos con grandeza.
Caminó sobre las olas como si fuese el suelo y silenció los vientos y la mar. Sanó a las multitudes y no cobró por sus servicios.
Nunca practicó la medicina, pero ha sanado mayor número de corazones quebrantados que todos los doctores puestos juntos.
No tuvo otra carta de presentación que a sí mismo.
Tenía sólo 33 años cuando la mayoría de la opinión pública se volcó contra él.
Sus amigos se escaparon. Fue entregado a sus enemigos, quienes se burlaron de él y lo sometieron a juicio.
Fue clavado en una cruz entre dos ladrones.
Mientras moría, sus verdugos sortearon entre sí su túnica, su única posesión en la tierra.
Una vez muerto fue enterrado en una tumba prestada, gracias a la compasión de un amigo.
Heredes no lo pudo destruir y el sepulcro no lo pudo detener.
Han pasado 20 siglos y todavía El es la figura central de la raza humana y el líder del progreso de la humanidad.
Todos los ejércitos que han marchado, todas las armadas que han navegado, todos los parlamentos que se han sentado y todos los reyes que han reinado, puestos juntos, no han afectado la vida del hombre tanto como esta sola vida solitaria.
El está sobre el mayor pináculo de la gloria celestial proclamado por Dios, reconocido por los ángeles, adorado por los santos y temido por los demonios como el viviente y personal Cristo, nuestro Señor y Salvador.
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Un día, un ángel se arrodilló a los pies de Dios y habló:
- "Señor, visité toda tu creación. Estuve en todos los lugares. Vi que eres parte de todas las cosas y por eso vine hasta Ti, Señor, para tratar de entender por qué cada una de las personas sobre la tierra tiene apenas un ala… Los ángeles tenemos dos. Podemos ir hasta el Amor que el Señor representa siempre que lo deseamos.
Podemos volar hacia la libertad siempre que queramos. Pero los humanos, con su única ala, no pueden volar. No podrán volar con un ala…" Dios respondió:
- "Si, ya sé eso. Sé que hice a los humanos solamente con un ala…"
Intrigado, el ángel quería entender y preguntó: - "¿Pero, por qué Señor diste
a los hombres solamente un ala cuando son necesarias dos alas para que puedan volar?" Sin prisa, Dios respondió: - "Ellos sí pueden volar, mi ángel. Di a los humanos una sola ala, para que ellos pudiesen volar más y mejor que nuestros Arcángeles…
Para volar, mi pequeño amigo, tú precisas de tus dos alas… y aunque libre, tú estas solo…, más los humanos… ellos, con su única ala precisarán siempre dar las manos a alguien, a fin de tener sus dos alas. Cada uno, para poder volar, ha de buscar en alguien, en algún lugar del mundo, su otra ala para que se complete su par. Así, todos aprenderán a respetarse y a no quebrar la única ala de la otra persona, porque pueden estar acabando con su oportunidad de volar…
Así, mi ángel, ellos aprenderán a amar verdaderamente a la otra persona… Aprenderán, que solamente permitiéndose amar, ellos podrán volar. Tocando el corazón de otra persona, ellos podrán encontrar el ala que les falta y podrán finalmente volar. Solamente a través del amor podrán llegar hasta donde estoy… así como lo haces Tú, mi ángel…, ellos nunca, nunca estarán solos al volar…"
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Me senté en la mejor de mis estrellas y pensé en tí… sólo en tí. Porque, ¿sabes?… Te Amo y por eso hice un mundo donde pudieras estar hasta que llegara el momento en que vinieras junto a mí. En ese mundo puse la belleza en una flor, tierra y semillas para que pudieras comer.
Puse el cielo y le di el día y la noche; en el día puse un sol para que sintieras el calor de mi amor, y en la noche puse la frescura para que sintieras sin ver, puse la oscuridad y en ella la luna y las estrellas para que supieras que en la penumbra hay belleza, que la belleza no sólo se ve sino que también se siente y todo lo hice para ti.
Puse un mar. En el mar puse animales, todos diferentes de forma y color para que los pudieras distinguir; también pensé en ellos y les di un lugar para vivir.
Pensé que te aburrirías si todo fuera del mismo color, por lo que a las plantas les di el verde, al día el azul, a la noche el negro, a las estrellas su brillo y hasta a tus ojos les di color.
Permití el mal para que pudieras conocer el bien, puse en tu corazón bondad, amor, paz y también perdón.
Pensé que no podrías estar solo e hice a la mujer para que hubiera un cuerpo que, unido al cara, le gritó todos los insultos conocidos -ofendiendo incluso a sus ancestros-.
Durante horas, hizo todo por provocarlo, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiró.
Desilusionados por el hecho de que el maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
- ¿Cómo pudiste, maestro, soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usaste tu espada, aún sabiendo que podías perder la lucha, en vez de mostrarte cobarde delante de todos
nosotros?
El maestro les preguntó: Si alguien llega hasta ustedes con un regalo y ustedes no lo
aceptan, ¿a quién pertenece el obsequio?
A quien intentó entregarlo respondió uno de los alumnos. Lo mismo vale para la
envidia, la rabia y los insultos, -dijo el maestro-.
Cuando no se aceptan, continúan perteneciendo a quien los llevaba consigo.
"El que da la espalda al sol, sólo puede ver su propia sombra".
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Puede ser que no me conozcas, sin embargo yo conozco todo sobre ti…
Yo se cuando te sientas y cuando te levantas…
Todos tus caminos me son conocidos…
¡Aún todos ios cabellos de tu cabeza están contados…
Porque tú fuiste hecho a mi imagen…
'En mi, tú vives, te mueves y eres..
Porque tú eres mi descendencia…
Te conocí aún antes de que fueras concebido…
Yo te escogí cuando planeé la creación…
Tú no fuiste un error, porque tus días están escritos en mi libro. Sal. 139:15-16
yo determiné el tiempo exacto de tu nacimiento y donde vivirías… fíe. 17-.26
Tú has sido creado deforma maravillosa… Sal. 139:14
yo te formé en el vientre de tu madre… Sal. 139:13
yo te saqué del vientre de tu madre el día en que naciste… sal. 7i-.e
yo he sido mal representado por aquellos que no me conocen… jn. s-Ai-44
!A/p estoy enojado ni distante, Soy la manifestación perfecta del amor… ijn. 4:16
y es mi deseo compartir de mi amor desmedido hacía ti,
simplemente porque tú eres mi hijo y yo soy tu Padre… ijn. 3:i
Te ofrezco mucho más de lo que tu padre terrenal pudiera darte… Mt. 7:ii
Porque yo soy el Tadre, 'Perfecto… Mt. 5:48
Cada regalo que tú recibes viene de mis manos… stgo. i-.n
Porque yo soy tu proveedor quien suple todas tus necesidades… Mt. 6-31-33
'El'plan que tengo para tu futuro está siempre lleno de esperanza… jer. 29:ii
Porque yo te amo con amor eterno… jer. 3i:3
9Áis pensamientos sobre tí. son incontables como la arena… Sal. 139:17-18
*M.e regocijo sobre ti Sof. 3-.17
yo nunca dejaré de hacerte el Bien… jer. 32:40
Porque tú eres mi tesoro más preciado… £% 19-.S
yo deseo afirmarte dándote todo mi corazón y toda mi alma… jer. 32:41
y quiero mostrarte cosas grandes y maravillosas… jer. 33:3
Si me buscas con todo tu corazón me encontrarás… <Dt. 4:29
Deleítate en Mí y te daré todos los deseos de tu corazón… Sal. 37:4
Porque soy yo quien produce [os deseos de tu corazón… jil. 2-.13
yo puedo hacer por ti mucho más de lo que tú pudieras imaginar…
Soy el Padre que te consuela durante todos tus problemas… Co. 1-3-4
La pregunta es… ¿Quieres ser tú mi hijo?…
Sal.139:1
Sal. 139:.2
Sal. 139:3
Mt.10:29-31
Gen. 1:27
He. 17:28
He. 17:28
Jer. 1:4-5
Ef.1:11-12
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
HAY UNA MUJER que se levanta de un sueño inquieto en las meras madrugadas.
HAY UNA MUJER que se acuesta después de que todos están ya descansando.
HAY UNA MUJER que proyecta todas las noches el día de mañana, para que a nadie le falte nada al despertarse.
HAY UNA MUJER que trabaja, organiza horarios, lava, cocina, plancha, ordena la casa y reza.
HAY UNA MUJER que controla cada cama y su abrigo, cada plato y su alimento, cada inquietud, cada silencio, cada rebeldía.
HAY UNA MUJER que mantiene el oído atento a cada tos, cada fiebre incipiente, cada desgano y cada regresar tardío.
HAY UNA MUJER que se hace tiempo dentro del atareado tiempo, para escuchar a los pequeños y a los no tan pequeños que necesitan aligerar sus penas, rescatar sus esperanzas de futuro, aclarar la montaña de sus dudas y asegurarles que no están solos.
HAY UNA MUJER que pone flores en un vaso y lo coloca donde todos puedan verlo y disfrutarlo.
HAY UNA MUJER que conversa con los pájaros mientras pica la cebolla y troza el perejil.
HAY UNA MUJER que cuenta anécdotas que son como senderos del ancestro y marcan la vieja historia de la ascendencia familiar, para mantener el orgullo de la casa.
HAY UNA MUJER que es el puerto al cual todos recurren y todos vuelven. Y esa es su única gloria.
HAY UNA MUJER a quien se tienden las manos de los hijos desde el principio al fin. Todas las manos. A todas las edades.
Se llama MADRE, simplemente MADRE.