10. Católico a mi manera: ¿Son lo mismo todas las religiones?

Autor: Cristian Kesternich | Fuente: facebook.com/comics.catolicos.va 

Muchas veces oís decir que todas las religiones son lo mismo, que todas llevan a Dios.¿Esta afirmación es razonable? ¿Cómo considerar categorías de verdad en las religiones?.

¿Son lo mismo todas las religiones?Si bien la sociedad actual nos dice que "todo es relativo" y que "todo da igual", los Cristianos no podemos caer en este pensamiento, especialmente cuando se trata de nuestra Fe.

Verdadera sólo puede haber una religión, aquella que Dios haya revelado.

No puede haber varias religiones distintas igualmente verdaderas por el principio de no contradicción: dos afirmaciones contrarias no pueden ser al mismo tiempo, ambas verdaderas, en el mismo sentido.

Si una es verdadera, la otra no lo será. Vayamos al artículo siguiente.

¿Son lo mismo todas las religiones?
P. Eduardo Volpacchio | Fuente: www.algunasrespuestas.com

La respuesta inmediata a esta pregunta es bastante obvia: las diferentes religiones son distintas, ya que si no se diferenciaran entre sí serían la misma religión. De manera que las distintas religiones no son lo mismo.
Y a la pregunta de por qué no todas las religiones son lo mismo, habría que responder sencillamente ¡precisamente porque son diferentes!

El problema de fondo: el indiferentismo religioso

Pero en realidad la pregunta que estamos analizando no apunta a la identificación de todas las religiones entre sí. En realidad sugiere que, más allá de sus diferencias, sería lo mismo creer en una religión o en otra, practicar una u otra diferente, ya que todas ellas conseguirían el mismo objetivo: “todas llevan a Dios”.

La única manera de que todas las religiones fueran lo mismo
es que todas ellas fuesen falsas

Sólo se puede afirmar que todas las religiones son lo mismo desde algunas posiciones ideológicas:

  • El ateísmo dirá que todas son igualmente falsas.
  • El agnosticismo afirmará que ninguna tiene el menor fundamento.
  • El indiferentismo sólo considerará una cierta utilidad psicológica a la religión (paz interior, sentido de trascendencia, cierta fraternidad, etc.), que podría conseguirse con cualquiera de ellas (lo que supondría que la religión no fuera un camino hacia Dios, sino una medicina que el hombre se da a sí mismo para resolver sus ansias de infinito).

Quien acepte que Dios existe y que tiene un proyecto cognoscible para el hombre –cualquiera sea la religión que profese- nunca podrá aceptar la afirmación de que todas las religiones sean lo mismo.

¿Qué sentido tiene una religión?

Para responder a esta pregunta había que ver qué se entiende por religión y qué papel se le asigna en la vida de una persona.

Si las concibo como una creación humana (un invento del hombre), con una finalidad genéricamente espiritual, un refugio psicológico a la hora de los problemas y peligros de al vida, etc., posiblemente no me preocupará demasiado las diferencias entre las distintas religiones, y todas –dentro de ciertos límites- me parecerán igualmente válidas.

Pero si concibo la religión como un encuentro entre Dios y el hombre, en el cual Dios tiene la iniciativa, se ha mostrado al hombre y enseñado un camino de salvación, la cosa es diferente: me interesará mucho saber cuál es la verdadera.

Porque verdadera sólo puede haber una religión

Aquella que Dios haya revelado. No puede haber varias religiones distintas igualmente verdaderas por el principio de no contradicción: dos afirmaciones contrarias no pueden ser al mismo tiempo, ambas verdaderas, en el mismo sentido. Si una es verdadera, la otra no lo será.

¿Hay religiones falsas y verdaderas?

Quizá fuera mejor hablar de religiones reveladas y no reveladas. O de religión verdadera y religiones que se acercan más o menos a la verdad.

La gran mayoría de las religiones son buenas, en cuanto que enseñan un camino de aproximación al Creador. Responden a la religiosidad natural del hombre. Le proponen un ideal ético. Y tienen –en distintos grados- una mayor o menor aproximación a la verdad.

¿Cuánto contienen de verdad?

Al responder a la religiosidad natural del hombre todas contienen aspectos verdaderos. Hay religiones más cercanas a la verdad y otras menos cercanas.

No son todas lo mismo. Las hay más serias y menos serias, más profundas y más superficiales, más espirituales y más terrenales, trascendentes o inmanentes…

Unas más concordes a la dignidad de la persona humana (obviamente una religión que propugnara sacrificios humanos no sería aceptable racionalmente), y otras menos.

La Iglesia considera que las religiones no cristianas contienen semillas de verdad, que conducen a la verdad completa .

Religión verdadera sólo puede una que haya sido revelada por Dios mismo

Porque sólo Dios puede decirnos con precisión quién es y qué quiere de nosotros. Una religión no revelada por Dios, no pasará de ser un buen intento del hombre por acercarse al Creador: algo muy valioso, pero que resultará muy pobre si consideramos la infinita distancia que nos separa de Dios, distancia que el hombre no puede recorrer por su propios medios.

Si Dios existe y creó seres racionales –como somos nosotros-, no parece razonable que no les haga conocer cómo llegar hasta Él: que se quedase mirándonos mientras nosotros nos equivocamos tratando de encontrar el camino.
Si Dios existe, lo razonable sería que existiera una sola religión verdadera. En caso contrario todas son falsas.

¿Para qué sirve una religión?

Si la religión sirve para hacernos entrar en comunión con Dios y brindarnos la salvación –que de eso se trata-, es obvio que nos interesa mucho encontrar el camino que realmente lo realiza.

¿Qué es el sincretismo religioso?

Es la mezcla de elementos de diferentes religiones. En este caso nos encontramos claramente con una creación humana, fruto de la recolección de elementos religiosos variados según el propio gusto.

La adhesión a una religión no es como ir de compras a un supermercado: ver qué me ofrece el mercado de las religiones y elegir la que más me guste (o incluso armar una con los elementos que más me atraigan de muchas de ellas).

¿En qué consiste la libertad religiosa?

Es el derecho que tengo a obrar según mi conciencia en materia de religión.

Este derecho no se basa en que todo sea lo mismo –y entonces da igual qué elija-, sino en el derecho a no ser presionado en mis convicciones religiosas. La raíz es la dignidad de la persona humana.

Libertad religiosa y obligación de buscar la verdad

Hay dos aspectos complementarios: el derecho a la libertad religiosa (derecho exigible ante el Estado y los demás) y la obligación personal delante de Dios y de mí mismo de buscar la verdad.

Nadie debería coaccionarme en materia religiosa: el acceso a Dios supone la libertad.

Al mismo tiempo, mi honradez personal me exige personalmente buscar la verdad: no sería honesto si no lo hiciera. Evidentemente Dios me pedirá cuenta de cuánto lo he buscado, de cuánto de sincero he sido en esa búsqueda. Este es un asunto entre Dios y yo, del que rendiré cuentas después de mi muerte. Los demás podrán aconsejarme, pero no reemplazan mi libertad: es una cuestión entre Dios y yo.

El derecho a la libertad religiosa no consiste en que haya el derecho a profesar y practicar cualquier religión porque todas sean lo mismo. Consiste en que mi dignidad humana exige el derecho a no ser coaccionado en cuestiones religiosas.

Ambas cosas no sólo son compatibles, sino que complementarias. La misma dignidad humana que exige a los demás respetarme en mis convicciones religiosas, me “exige” a mí buscar la verdad.

9. Católico a mi manera: Perdí la fe, porque vi que un cura…

Autor: Cristian Kesternich | Fuente: facebook.com/comics.catolicos.va

Lo que nos mantiene en la Iglesia es el amor personal a Cristo.

¿Qué me mantiene en la Iglesia? ¿El "cura" o mi amor personal a Cristo?

La pregunta es: ¿Cómo evitar que la gente pierda la fe por el mal ejemplo de algunos curas y religiosos?

Lo primero y lo más importante es activar nuestra fe y saber darla a los demás. Eso es lo que nos mantendrá fieles...

Profundiza este difícil tema.

"Perdí la fe, porque vi que un cura..."
Autor: Hector Sarabia 

¿Qué me mantiene en la Iglesia? ¿El "cura" o mi amor personal a Cristo?

La pregunta es: ¿Cómo evitar que la gente pierda la fe por el mal ejemplo de algunos curas y religiosos?

Lo primero y lo más importante es activar nuestra fe y saber darla a los demás. Eso es lo que nos mantendrá fieles no solamente cuándo percibimos testimonios negativos de la vivencia del cristianismo sino también en cualquier situación difícil personal.

Si nosotros tenemos una fe robusta, convencida de Jesucristo con un amor ardiente a Dios amante, ¿qué nos podría apartar de nuestro Padre celestial y de su Iglesia? ¿problemas?, ¿dificultades?, ¿mal ejemplo de los que nunca esperaríamos algo así?, ¿traición de los más cercanos y dignos de confianza? 

Tenemos que vivir en la seguridad de la fe tan sensiblemente que, también, los demás se den cuenta que no nos mantiene en la Iglesia buena atmósfera, amistades o curas simpáticos sino el conocimiento y amor personal a nuestro Señor Jesucristo.

Además seamos conscientes que el demonio está muy interesado por ganarse a los sacerdotes y religiosos. Con un mal ejemplo de las personas consagradas tendrá mucho más éxito que con mil tentaciones. Él lo sabe, pero nosotros también. ¿Queremos caer en la trampa? Todos somos pecadores, no veamos los pecados de los demás ante que los nuestros. Solamente con absoluta confianza en la Providencia de Dios podamos pasar estas pruebas de nuestra fe.

¿Podemos hacer algo para remediarlo o evitarlo? Claro que si.

Por un lado, trabajar con los sacerdotes y religiosos, para ayudarles a cobrar conciencia de la trascendencia de su testimonio.

Por otro lado, reforzar la fe de los fieles, para que sepan trascender las debilidades humanas y mantener su fe en Dios y en la Iglesia, como Cuerpo Místico de Cristo, por encima de todas las contrariedades.

Los curas y los religiosos tienen debilidades como cualquiera. Son hombres y mujeres como todos los demás. Ellos necesitan de nuestras oraciones para ser santos, buenos pastores de nuestras almas. Para que la formación recibida en los seminarios les ayude a reaccionar ante todas las tentaciones.

Además, nuestra fe no debe de estar sujeta al "cura" y lo que él hace. Somos miembros de la Iglesia por el amor personal a Cristo. Esto es lo importante, lo demás es secundario.

Para profundizar:
Catecismo de la Iglesia católica Nr. 2846-2849; la respuesta concreta se encuentra en los Nr. 1550 y 1584

8. Católico a mi manera: Lo que pierde un católico que se hace protestante

Autor: Cristian Kesternich | Fuente: facebook.com/comics.catolicos.va

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido...

Los católicos que se han hecho protestantes, no se han dado cuenta de la pérdida tan grande que para ellos ha significado no tener Sacramentos, sobre todo el de la Reconciliación y el de la Sagrada Eucaristía, que tanto nos santifican.

Es por no tenerlos, que NO ENTIENDEN LA SANTIDAD... distraen su atención de lo que a este fin tiene verdadera importancia, con puerilidades, a semejanza de los fariseos cuya conducta a este respecto reprobó N.S. Jesucristo diciéndoles: vosotros coláis el mosquito del agua que vais a beber, mas tragáis el camello (Mt.23,34).

 Lo que pierde un católico que se hace protestante

P. Pedro Herrasti, S. M. | Fuente: La verdad Católica

Es tanto, tanto lo que pierde un católico que se hace protestante, que apenas si podemos dejar consignada una mínima parte de ello en este breve Folleto. 


CURIA DEL ARZOBISPADO DE MEXICO 

Censor IMPRIMATUR 

NIHIL OBSTAT Lo decretó, S.E.R. Doy Fe. 

J. Cardoso S.J. Rosendo Rodríguez. Srio. 

México, D.F., 15 de febrero de 1958. 



PIERDE DESDE LUEGO, LOS SACRAMENTOS. 

Empecemos por llamar la atención hacia la pérdida más concreta, la más clara, la más fácil de entender, pues basta con tener buena intención y un mínimo conocimiento del cristianismo y de la Biblia, para darse cuenta de cuán grande es lo que pierde un católico al hacerse protestante y perder LOS SACRAMENTOS, que son ¡EL ORO de la religión de Cristo! Esos 7 auxilios sagrados que Él nos dejó para darnos su Santidad, y que pudiéramos llevar a la práctica su Santa Doctrina, para que pudiéramos ser buenos, no tan solo con una bondad natural, sino sobrenatural; para que pudiéramos ser no solamente buenos, sino Santos.

Bien podemos decir que es por no haber entendido lo que son los Sacramentos, su excelencia, la gran necesidad que de ellos tenemos para poder seguir la Moral de Cristo, que hay católicos que de buena fe se hacen protestantes.

Ellos saben que Nuestro Señor Jesucristo dijo: Sin Mí, nada podéis hacer (Jn. 15,5) y que con su ayuda, todo lo podemos "todo lo puedo en Aquél que me conforta" (Fil.4,13) pero no saben, no se han dado cuenta, de que son los Sacramentos el medio de que se valió Nuestro Señor para confortarnos, para que estemos con El, para ayudarnos a ser buenos. 

¿Qué nos dan los Sacramentos?

Los Sacramentos nos dan la Santidad de Cristo, ellos conservan e incrementan en el Cristiano la Gracia, ese Don Divino del que Nuestro Señor Jesucristo nos dijo: es como un manantial de agua viva que mana sin cesar dentro de quien la posee hasta la Vida Eterna (Jn.4,14) y cuya excelencia desconocen los católicos que abandonan su Religión. 

¿Por qué son Siete los Sacramentos?

Nuestro Señor Jesucristo para auxiliamos, instituyó 7 Sacramentos porque nuestra alma, como nuestro cuerpo, tiene 7 diferentes necesidades, a saber: nacer, crecer, alimentarse, medicinas, la vida de familia, autoridades que lo gobiernen y auxilios especiales a la hora de la muerte. 

Y nuestra alma: 

1. Por el Bautismo nace a la Vida Cristiana, a la Vida de la Gracia. (Mt.28,19)

2. La Confirmación la fortalece en ella (Hech.8,14-17) 

3. La Eucaristía la alimenta (Jn.6,34-72; Mt.26,26) 

4. La Reconciliación la sana en caso de enfermedad (Jn. 20,23) 

5. El Matrimonio la santifica en la familia (Et.5,32) 

6. El Orden le proporciona el gobierno espiritual que le es necesario (Jn.21,22; Hech. 14,22; 2 Tim. 1,6); y 

7. La Unción de los Enfermos le proporciona todos los auxilios que necesita en caso de muerte (Sant.5,14-15). 

Es falso que la Iglesia haya Inventado los Sacramentos. 

Los Pastores protestantes niegan los Sacramentos porque no tienen el Poder Divino para administrarlos. 

Ellos afirman que han sido "inventados" por la Iglesia Católica, pero esto es falso, pues todos ellos fueron instituidos por Nuestro Señor Jesucristo, como consta en la propia Biblia protestante. 

Cierto es que en la Biblia no consta cuándo fueron instituidos 3 de ellos, pero esto no es de extrañar, ya que los Evangelios no son una exposición completa de la Religión de Nuestro Señor Jesucristo, ni su biografía completa, pues hay muchas cosas que El hizo, que no están en la Biblia, como nos lo dice San Juan con estas palabras: "Muchas otras cosas hay que hizo Jesús que si se escribieran una por una me parece que no cabrían en el mundo los libros que se habrían de escribir" (Jn.21,25). 


Pruebas de que los 7 Sacramentos fueron Instituidos por N.S. Jesucristo. 

Nos prueba que los 7 Sacramentos fueron instituidos por N.S. Jesucristo, que todos ellos ya estaban en uso en la Iglesia Apostólica, como lo testifica la misma Biblia. 

En efecto, EL BAUTISMO fue instituido por N.S. Jesucristo cuando después de su Resurrección y antes de ascender a los Cielos, ordenó a sus Apóstoles la forma como debía administrarse diciéndoles: adoctrinad a los gentiles bautizándoles en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt.28,1 9) 

EL SACRAMENTO DE LA SAGRADA EUCARISTIA fue instituido por N.S. Jesucristo en la Ultima Cena que celebró con sus Apóstoles, la víspera de su Pasión, tomando el pan en sus manos y diciendo: tomad y comed, esto es mi cuerpos y dándoles a beber el Cáliz diciendo: bebed todos de él porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los Pecados (Mt.26,26-28). 

Biblia Católica: porque ésta es mi sangre, que será el sello del Nuevo Testamento, la cual será derramada por muchos para remisión de los pecadosY dio a sus Apóstoles la orden y el poder de hacer lo que El había hecho diciéndoles: HACED ESTO EN MEMORIA MÍA (Lc.22,19). 

Instituyó el SACRAMENTO DEL ORDEN cuando ya, para ascender a los Cielos dijo a sus Apóstoles: 

COMO Mi PADRE ME ENVIO, ASI TAMBIEN YO OS ENVÍO y dirigiendo el aliento hacia ellos les dijo: recibid el Espíritu Santo, quedan PERDONADOS LOS PECADOS A QUIENES LOS PERDONAREIS; y quedan retenidos a quienes los retuviéreis (Jn.20,21-23). 

Y fue también entonces cuando N.S. Jesucristo instituyó el SACRAMENTO DE LA RECONCILIACION, dando a sus Apóstoles el poder de perdonar los pecados. 

Los protestantes han cambiado en algunas de sus Biblias, en este pasaje la palabra perdonar por remitir, para hacer creer a las personas ignorantes que no saben que ambas palabras significan lo mismo, que entienden por remitir tan solo enviar una cosa de un lugar a otro, que Nuestro Señor no dio a sus Apóstoles el poder de perdonar los pecados, sino simplemente el de remitirlos al Cielo, para que fuera Dios el que los perdonara o no. 

Y como prueba de ello dicen que el hombre no puede perdonar los pecados, que solo Dios puede perdonarlos. Y eso mismo decían los fariseos, y Nuestro Señor, para confundirlos, hizo el milagro de curar a un paralítico (Lc.5,21-25) probando que era Dios y que como Dios tenía el poder de perdonar los pecados, así como el de conferir este poder a otros hombres, y tal lo confirió a sus Apóstoles y de ellos lo heredan sus únicos 

Sucesores legítimos, los Sacerdotes católicos, que adquieren este poder al recibir el Sacramento del Orden. 

No consta en la Biblia cuándo fueron instituidos los Sacramentos de la Confirmación, el Matrimonio y la Extremaunción, lo que como ya dijimos, nada tiene de extraño; pero sí consta en ella que ya estaban en uso en la Iglesia Apostólica. 

En efecto: leemos en la Biblia sobre la CONFIRMACION, que tanto San Pedro como San Juan y San Pablo conferían este Sacramento en Jerusalén, en Samaria, en Efeso, etc. Leemos así en (Hechos 8,15) que San Pedro y San Juan llegados a Samaria, oraron por ellos (por los samaritanos) para que recibiesen el Espíritu Santo "Porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el Nombre de Jesús. Entonces les IMPUSIERON LAS MANOS Y RECIBIERON EL ESPIRITU SANTO". (Hech. 8, 15-17, 19,6 y 2 Cor. 1,21).

Y tan el MATRIMONIO era considerado como Sacramento en la Iglesia Apostólica, que leemos en (Efesios 5,32) que respecto de él San Pablo dice: Sacramento es este grande, mas yo hablo con respecto a Cristo y a la Iglesia, es decir que sólo el Matrimonio Eclesiástico es Sacramento. 

Y prueba que el Sacramento de la EXTREMAUNCION estaba ya en uso en la Iglesia Apostólica, que leemos en la Biblia: ¿Está enfermo alguno entre vosotros? llame a los Presbíteros de la Iglesia y que oren sobre él y le unjan con óleo en el Nombre del Señor. Y la oración de Fe salvará al enfermo y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados". (Sant. 5, 14-15) 

MALES QUE ORIGINA NO TENER LOS SACRAMENTOS. 

Los católicos que se han hecho protestantes, no se han dado cuenta de la pérdida tan grande que para ellos ha significado no tener Sacramentos, sobre todo el de la Reconciliación y el de la Sagrada Eucaristía, que tanto nos santifican. 

Es por no tenerlos, que NO ENTIENDEN LA SANTIDAD, que en vez de trabajar para alcanzarla, distraen su atención de lo que a este fin tiene verdadera importancia, con puerilidades, con pequeñeces que no tienen ninguna, a semejanza de los fariseos cuya conducta a este respecto reprobó N.S. Jesucristo diciéndoles: vosotros coláis el mosquito del agua que vais a beber, mas tragáis el camello (Mt.23,34). 

Y en cambio dan máxima importancia a minucias que no tienen ninguna, como a no fumar ni beber vino, lo que no ha de ser tan malo hacerlo, con moderación, cuando Nuestro Señor Jesucristo cambió el agua en vino en las Bodas de Caná y lo dio a beber a sus apóstoles en la Ultima Cena. 

EL SACRAMENTO DEL ORDEN. 

Es por no tener el Sacramento del Orden que los protestantes no tienen Sacerdotes, ni verdaderos Ministros de Dios, pues sus pastores no heredan de los Apóstoles los Poderes Divinos que confiere este Sacramento. 

Es por eso que afirman que les es imposible guardar la castidad, por lo que deben casarse, error que quieren fundar en esta cita: "Conviene pues que el Obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer..." (1 Tim.3,2), la que al efecto mal interpretan, pretendiendo que ella ordena que sean casados los Ministros de Dios, cuando su finalidad era apartar del Sacerdocio, en tiempos de la Iglesia Apostólica, en que eran rarísimos los solteros, a los que tenían varias mujeres, a los divorciados y a los viudos vueltos a casar, y no ponen su atención en tantas frases y palabras con que San Pablo recomienda el Celibato a los Sacerdotes, como éstas: "El soltero tiene cuidado de las cosas que son del Señor, cómo ha de agradar al Señor; empero el que se casó, tiene cuidado de las cosas del mundo; cómo ha de agradar a su mujer" (1 Cor.7, 32-33) Ver también:( 1. Cor 7, 1,7,27 y Mt. 19,12

EL CULTO SOBRENATURAL CATOLICO 

Los católicos que se han hecho protestantes, han cambiado su culto SOBRENATURAL y bíblico por un culto simplemente NATURAL. 

En efecto: El hecho más importante en la Vida de Nuestro Señor Jesucristo es, sin lugar a duda, el Sacrificio del Calvario, que ofreció al Eterno Padre, la Víspera de su Pasión, en la Ultima Cena que celebró con sus Apóstoles, en la que instituyó la Sagrada Eucaristía, dándoles la orden y el poder de hacer lo que El había hecho diciéndoles: HACED ESTO EN MEMORIA MÍA (Lc.20,19). 

Y obedeciendo esta orden de Nuestro Señor, ha hecho la Iglesia Católica, de todo esto, su CULTO SOBRENATURAL, en la ceremonia llamada en los tiempos Apostólicos: "La fracción del Pan" o "Los Sagrados Misterios" y ahora la SANTA MISA, la que sólo pueden celebrar los Sacerdotes Católicos, pues sólo ellos han heredado el poder SOBRENATURAL que Nuestro Señor confirió a sus Apóstoles. 

En cambio el culto protestante es un culto NATURAL, pues consiste principalmente en cantar a Dios Himnos, como lo hacen los mahometanos, los budistas, los judíos y los miembros de cualquier otra religión NATURAL. 

Han perdido el auxilio de María, la Virgen. 

Una prueba irrecusable del gran poder intercesor de María, la Virgen, de la solicitud que ella tiene por ayudarnos en nuestras necesidades, lo tenemos en la propia Biblia protestante, pues en ella leemos que en las Bodas de Caná, notando María que se había agotado el vino, bastó que dijera a su hijo: "No tienen vino", para que Nuestro Señor hiciera su primer milagro cambiando el agua en vino, a pesar de que no era entonces el momento oportuno para que, haciendo milagros, probara su divinidad. (Jn. 22-8). 

Y este poder intercesor de la Santísima Virgen María, lo han perdido los católicos que se han hecho protestantes. 

Estos, abusando de la ignorancia de los fieles en el lenguaje de los judíos, quieren desvirtuar esta escena, llamando la atención a que Nuestro Señor llama a la Virgen, MUJER, que como en el español antiguo, era el modo más respetuoso para dirigirse a una dama. 

Y han perdido la maternidad de María, la Virgen, a la que Cristo nos dio por Madre, cuando crucificado en el Calvario le dijo: Mujer, ahí tienes a tu Hijo (Jn.19,26), y a pesar de leer esto en sus propias Biblias, los protestantes no la quieren por Madre.

Los Protestantes y las Imágenes. 

Como el protestantismo no es una Religión Sobrenatural, no puede producir Santos. De aquí el odio que tienen por las Imágenes, las que combaten de cuantas maneras pueden. 

Una de ellas, la principal, es pretender que el Decálogo las condena, habiendo hecho al efecto de sus versículos 4 y 5, su segundo mandamiento, para lo que no tienen ninguna razón, pues la Biblia no precisa dónde TERMINA un mandamiento y dónde PRINCIPIA el siguiente, y esos versículos no son sino una ampliación del verso 3, del mismo modo que los versos 9 y 10 son una ampliación del verso 8. 

Y tan la Biblia no prohibe las imágenes, que Nuestro Señor Jesucristo nunca las condenó y que hasta en el Antiguo Testamento vemos que Yahvé ordenó a Moisés "Harás también dos querubines de oro" (Ex.25,18); "y hazte una serpiente ardiente y ponla sobre la bandera" (Núm.21,8). 

¿Podrán salvarse los protestantes? 

Entendámonos: porque hay dos clases de protestantismo, el que llamaremos protestantismo positivo y el negativo. 

Pertenecen al primero, aquellos protestantes que nacieron en el protestantismo, creen que su Religión es la verdadera y estudian la Biblia para amoldar su conducta a lo que ella enseña y llegan a llevar una vida moral que podría servir de ejemplo a tantos católicos como hay, que ignorando su Religión, ni se confiesan, ni comulgan, ni siquiera van a Misa. Qué duda cabe de que estos protestantes sí pueden salvarse. 

Pero los protestantes negativos, los que habiendo nacido católicos, no han sabido estimar su Religión y se han dejado embabucar llegando a la apostasía y usan la Biblia más que para mejorar su conducta, para buscar versículos con los que, puedan atacar a la Iglesia Católica, habiendo vuelto la Religión de AMOR de Cristo, una Religión de ODIO a la Iglesia Católica. ¡Ellos sí que están en peligro de perder su salvación eterna! 

Para concluir:

Expuesto brevemente lo anterior, cabe preguntar ¿en cambio de haber perdido tanto, tantísimo, qué es lo que ha ganado un católico que se ha hecho protestante? Cuando se pregunta esto a uno de ellos, suele contestar: conocer mejor la Biblia, no tener que confesarme, ser libre. 

Los católicos que se han hecho protestantes no son libres ni de reconciliarse con Dios a la hora de la muerte, pues sus "hermanos" no los dejarán que se confiesen y los dejarán libres, pero no en la libertad de los hijos de Dios.

7. Católico a mi manera: Cuando un católico actúa mal

Autor: Cristian Kesternich | Fuente: facebook.com/comics.catolicos.va 

Hombres y mujeres que han sido beneficiados por la gracia de Dios, un día ofrecen la triste sorpresa de un comportamiento injusto, egoísta, prepotente.

Duelen los escándalos y antitestimonios que vienen de bautizados.

Hombres y mujeres que han sido beneficiados por la gracia de Dios, un día ofrecen la triste sorpresa de un comportamiento injusto, egoísta, prepotente.

Hay quienes perciben esos escándalos como un motivo para acusar a la Iglesia católica.

¿Cómo, se preguntan, ha admitido en sus filas a hombres frágiles, que una y otra vez actúan como esclavos del dinero, del placer, de la ira, de la envidia?

Este artículo intenta dar respuesta a esta verdad.

Cuando un católico actúa mal
Autor: Fernando Pascual 

Duelen los escándalos y antitestimonios que vienen de bautizados. Hombres y mujeres que han sido beneficiados por la gracia de Dios, un día ofrecen la triste sorpresa de un comportamiento injusto, egoísta, prepotente.

Hay quienes perciben esos escándalos como un motivo para acusar a la Iglesia católica.

¿Cómo, se preguntan, ha admitido en sus filas a hombres frágiles, que una y otra vez actúan como esclavos del dinero, del placer, de la ira, de la envidia?

La respuesta está en el mismo Evangelio: el Reino de los cielos es como una red en la que entran peces de todos los tipos, buenos y malos (cf. Mt 13,47-50). O con la parábola de la cizaña: crecen juntas la buena hierba y la mala (Mt 13,24-30).

A pesar de la claridad de la enseñanza, las voces de crítica no dejan de resonar una y otra vez: ¿no será falsa una institución que alberga a tantos pecadores?

El dedo acusatorio, sin embargo, olvida que quien actúa según la maldad de su corazón no vive de acuerdo con las enseñanzas de Cristo y de la Iglesia. Por lo mismo, su pecado es algo simplemente personal. Ni Cristo, el Maestro Bueno, ni la Iglesia, Esposa de Cristo, son culpables de lo que hace el mal pez o la cizaña mezclada con el trigo.

Ello no quita la pena de la misma Iglesia ante esos comportamientos. Juan Pablo II, en una carta apostólica escrita en 1994 para preparar el Jubileo del año 2000, lo expresaba con estas palabras:

“Así es justo que, mientras el segundo milenio del cristianismo llega a su fin, la Iglesia asuma con una conciencia más viva el pecado de sus hijos recordando todas las circunstancias en las que, a lo largo de la historia, se han alejado del espíritu de Cristo y de su Evangelio, ofreciendo al mundo, en vez del testimonio de una vida inspirada en los valores de la fe, el espectáculo de modos de pensar y actuar que eran verdaderas formas de antitestimonio y de escándalo.

La Iglesia, aun siendo santa por su incorporación a Cristo, no se cansa de hacer penitencia: reconoce siempre como suyos, delante de Dios y delante de los hombres, a los hijos pecadores” (carta apostólica “Tertio millennio adveniente”, n. 33).

Gracias a Dios, por encima de esos escándalos del pasado y del presente, brilla el testimonio de miles de bautizados que viven según el Evangelio.

Con sus vidas transparentan la potencia de la acción de Dios en los corazones, la belleza de la fe, el dinamismo de la esperanza, el inagotable impulso de la caridad.

La historia humana sigue su camino. En el mismo, Cristo lanza las redes, ofrece su Sangre, enseña las Bienaventuranzas.

Quien lo rechaza, aunque tenga su nombre escrito en un libro de la parroquia, se coloca del lado del mal. Quien lo acoge, permite que la fuerza de Dios cambie un corazón y actúe como fermento en un mundo necesitado de belleza, de verdad y de vida.

5. Católico a mi manera: Misa Larga

Autor: Christian | Fuente: apologia21.com 

Quién me diga que nunca se ha aburrido durante una misa, es un santo o un mentiroso.

Mientras más atención pongamos y más compenetrados estemos en la celebración, menos probable es que nos aburramos, pero como humanos falibles, no siempre logramos la profundidad adecuada.

Pero no debemos olvidar que la Santa Misa no está pensada para entretenerte, sino para salvarte.

4. Católico a mi manera: El Bolsillo en la Iglesia

Autor: Cristian Kesternich | Fuente: facebook.com/comics.catolicos.va 

Desde que se instituyó el nuevo pacto, el diezmo, que era para mantener el sacerdocio judío quedó abolido.

Lamentablemente hoy en día hemos postergado mucho la ayuda económica a nuestra madre Iglesia, como ya no estamos obligados al diezmo, muchas veces olvidamos el quinto mandamiento de la Iglesia:

Ayudar a la Iglesia en sus necesidades, ayudar, cada uno según su capacidad, a sufragar a las necesidades materiales de la Iglesia.

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