Todo Depende…

Una pelota de basketball en mis manos vale unos $ 19.00 U.S.

Una pelota de basketball en manos de Michael Jordán vale alrededor de $ 33'000,000.00 U.S.

Una raqueta de tenis en mis manos no sirve para nada.

Una raqueta de tenis en las manos de Pete Sampras, signifi­ca el campeonato de Wimbledon.

Una honda en mis manos es un juego de niños.

Una honda en manos de Da­vid, es el arma de la victoria del pueblo de Dios.

Dos panes y cinco peces en mis manos son un par de sand­wiches de pescado.

Dos panes y cinco peces en las manos de Jesús, son el ali­mento para miles.

Unos clavos en mis manos pueden servir para construir una pajarera.

Unos clavos en las manos de Jesucristo, producen la Salva­ción de toda la humanidad.
Todo depende de en manos de quién está.

Como has visto, todo de­pende de en manos de quién está el asunto.

Pon tus proyectos, tus pre­ocupaciones, tus miedos, tus deseos, tus sueños, tu familia y tus relaciones en manos de Dios.

Tu decides… en tus manos, con tus propias fuerzas, o en manos de Dios con la fuerza de ambos.

No olvides: "Todo depende de en manos de quién está"

Y tus asuntos: ¿En manos de quién están?

Sucedío en un Vuelo

En un vuelo de British Airways, entre Johanesburgo y Londres, una señora blanca de unos cincuenta años se sienta al lado de un negro. Llama a la aza­fata para quejarse:

"¿Cuál es el problema seño­ra?", - pregunta la azafata.

"¿Pero no lo ve?" - responde la señora- "Me colocó al lado de un negro".

"No puedo quedarme al lado de estos "inmundos". Déme otro asiento". "Por favor, cálmese", -dice la azafata- "Casi todos los lugares de este vuelo están to­mados. Voy a ver si hay algún lugar en clase ejecutiva o en pri­mera". La azafata se apura y vuelve unos minutos después.

"Señora" -explica la azafata, "como yo sospechaba, no hay ningún lugar vacío en clase económica. Conversé con el co­mandante y me dijo que tampoco

hay lugar en ejecutiva, pero sí tenemos un lugar en primera clase".

Antes que la señora pudiese responder algo, la azafata con­tinuó. "Es totalmente inusitado que la compañía conceda un asiento de primera clase a al­guien que está en económica, pero dadas las circunstancias, el comandante consideró que seria escandaloso que alguien sea obligado a sentarse al lado de una persona tan aborrecible…" Y, diciendo eso, la azafata mira al negro y dice:

"Si el señor me hiciera el fa­vor de tomar sus pertenencias, el asiento de primera clase ya está preparado".

Y todos los pasajeros alrede­dor, que acompañaron la esce­na, se levantaron y aplaudieron por la actitud de la compañía.

Soñé que Tenía una Entrevista con Dios

"¿Te gustaría entrevistarme?" Dios preguntó.

"Si tienes tiempo", le dije.

Dios sonrió. "Mi tiempo es eterno, ¿qué quieres peguntarme?"

"¿Qué opinas de mi?…" pre­gunté.

Y Dios me respondió…

"Estás tan ansioso por el fu­turo que olvidas el presente; vi­ves la vida sin presente y como si nunca fueses a morir, y mue­res como si nunca hubieses vivi­do…"

"Tienes prisa porque tus niños crezcan, y tan pronto crecen, quieres que sean niños de nue­vo".

Pierdes tu salud para hacer dinero y luego usas tu dinero para recobrar la salud".

Las manos de Dios tomaron las mías y estuvo en silencio por un rato y entonces le pregunté…

"Padre, dime, ¿qué lecciones deseas que yo aprenda?"

Dios respondió con una son­risa:

Que aprendas que no puedes hacer que todos te amen y lo que puedes hacer es amar a todos los demás.

Que aprendas que lo más va­lioso no es lo que tengas en la vida, sino que tienes vida.

Que aprendas que no es bue­no compararte con los demás.

Que aprendas que una perso­na rica no es la que tiene más, sino la que necesita menos.

Que aprendas que únicamen­te toma unos segundos herir profundamente a una persona que amas, y que puede tomar muchos años cicatrizar la heri­da.

Que perdonar se aprende per­donando…

Que aprendas que hay perso­nas que te aman entrañablemen­te, y que muchas veces no sa­ben cómo expresarlo.

Que aprendas que dos perso­nas pueden mirar la misma cosa y las dos percibir algo diferente.

Que perdonar a los otros no es fácil, y que perdonarse a si mismo es el primer paso, pues al perdonar, al primero que es­toy sanando es a ti mismo.

Y que aprendas que Yo siem­pre estoy aquí para tí… en el Sagrario.

¡ …SIEMPRE!

Sólo con el Tiempo

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes la sutil diferencia que hay entre tomar la mano de alguien y encadenar un alma.

Con el tiempo aprendes que el amor no significa apoyarse en alguien y que la compañía no significa seguridad.

Con el tiempo comprendes que es mejor arrepentirse que quedarse siempre con las ganas y pensar en "si hubiera…".

Con el tiempo empiezas a entender que los besos no son contratos, ni los regalos promesas.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo te das cuenta que casarse solo porque "ya me urge", es una clara advertencia de que tu matrimonio será un fracaso.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando esa compañía.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar… es sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquella persona especial que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que te ha humillado o despreciado, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasio­nará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo te das cuenta de que las mejores cosas que obtienes son las que más trabajos o sacrificios te costaron.

Con el tiempo aprendes que no hay que dejar escapar el momento, pues puede que éste nunca se vuelva a dar.

Con el tiempo valoras aquellas cosas que pensabas insignifi­cantes y que ahora forman parte de tus mejores recuerdos.

Con el tiempo aprenderás que intentar pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo… a destiempo… ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunadamente… SOLO CON EL TIEMPO.

Y como aún es tiempo…

Hoy hago una pausa para darte un saludo, para los que ya no estamos juntos, por todos los momentos buenos y malos que nos tocó vivir, y a todos con los que ahora estoy pasando momentos geniales.

¡Gracias por estar aquí y ser parte de mi vida…!

Si Yo Cambiara

SI YO CAMBIARA

Si yo cambiara mi manera de pensar hacia otros, me sentiría sereno.

Si yo cambiara mi manera de actuar ante los demás, los haría felices.

Si yo aceptara a todos como son, sufriría menos.

Si yo me aceptara tal cual soy, quitándome mis defectos. ¡Cuánto mejoraría mi hogar y todo mi medio ambiente!

Si yo criticara menos y amara más,

Si yo cambiara… ¡Cambiaría el mundo!

Autora: Anamaría Rabatté y Cervi, escritora mexicana

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