¿Qué es Riqueza?

GRUPO 1:

Arquitecto: Tener proyectos que me permitan ganar mucho DINERO.

Ingeniero: Desarrollar siste­mas que sean útiles y muy BIEN PAGADOS.

Abogado: Ganar muchos ca­sos y tener un BMW.

Gerente: Tener la empresa en niveles de GANANCIA altos y crecientes.

Atleta: GANAR fama y re­conocimiento mundial.

GRUPO 2:

Preso de por vida: Caminar LIBRE por las calles.

Ciego: VER la luz del sol.

Sordo: ESCUCHAR el soni­do del viento.

Mudo: Poder DECIR a las personas cuánto las ama.

Inválido: CORRER en una mañana soleada.

Persona con Sida: Poder VIVIR un día más.

¿Ves la diferencia entre los grupos?

Los del grupo 2 desean co­sas que el dinero no puede com­prar.

Los del grupo 1° quieren di­nero y fama, teniendo las cosas que no se pueden comprar con dinero.

Es increíble que muchos ten­gan riquezas gigantescas que no aprecian, y ven su "tesoro" en las cosas que tienen un precio y el dinero puede comprar.

Y PARA TI ¿CUAL ES TU RIQUEZA?…

Pregunta Número Uno

Una mujer está embarazada y ya tiene ocho hijos: tres de ellos sordos, dos ciegos, uno retrasa­do mental, y ella tiene sífilis.

¿Le recomendarías que abor­tara?

Pregunta número dos:

Llegó la hora de elegir a un líder mundial y tu voto cuenta. Hay tres candidatos para esco­ger:

El candidato A está asociado con políticos corruptos y sinver­güenzas, y para tomar decisio­nes consulta con los astrólogos. Tiene dos amantes, fuma un ci­garro tras otro y se toma de 8 a 10 tragos diariamente.

El candidato B fue despedi­do dos veces de puestos públi­cos, duerme hasta el medio día, se metía opio en la Universidad y se toma medio litro de whisky todas las noches.

El candidato C es un héroe de guerra que ha sido condecora­do. Es vegetariano, no fuma, se toma una cerveza de vez en cuando, y nunca ha tenido una relación extramarital.

¿Por cuál de estos candida­tos votarías?

Primero decide. No leas las respuestas.

Después pasa a la página: La mente de Dios es diferente, para que leas las res­puestas.

¿Por Qué Te Confundes?

¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la vida?

Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor.

Cuando te abandones en Mí, todo se resolverá con tranquili­dad según mis designios.

No te desesperes, no me di­rijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumpli­miento de tus deseos.

Cierra los ojos del alma y dime con calma: "Jesús… yo en Tí confío".

Evita las preocupaciones y angustias y lo que pueda suce­der después.

No estropees mis planes, queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser DIOS y actuar con libertad.

Abandónate confiadamente en mí. Reposa en Mí y deja en mis manos tu futuro.

Dime frecuentemente: "Je­sús… yo confío en Tí".

Lo que más daño te hace es tu razonamiento y tus propias ideas y querer resolver tus co­sas a tu manera.

Cuando me dices: "Jesús… yo confío en Tí", no seas como el paciente que le pide al médi­co que le cure, pero le sugiere el modo de hacerlo.

Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo. YO TE AMO.

Si crees que las cosa empeo­ran o se complican a pesar de tu oración, sigue confiando. Cie­rra los ojos del alma y confía.

Continúa diciéndome a toda hora: "Jesús… yo confío en Tí".

Necesito las manos libres para poder obrar. No me ates con tus preocupaciones inútiles, Satanás quiere eso: agitarte, an­gustiarte, quitarte la paz.

Confía sólo en Mí, abandó­nate en Mí. No te preocupes, deposita en Mí tus angustias y duerme tranquilamente.

Dime siempre: "Jesús… yo en Tí confío" y verás grandes milagros.

TE LO PROMETO POR MI AMOR.

Parábola de los Dos Mares

Hay dos mares en Palestina: Uno es fresco y lleno de peces, hermosas plantas adornan sus orillas; los árboles extienden sus ramas sobre él y alargan sus se­dientas raíces para beber sus saludables aguas y en sus playas los niños juegan.

El río Jordán hace este mar con burbujeantes aguas de las colinas que ríen en el atardecer.

Los hombres construyen sus casas en la cercanía y los pája­ros sus nidos, y toda clase de vida es feliz por estar allí.

El río Jordán corre hacia el sur a otro mar.

Aquí no hay trazas de vida, ni murmullos de hojas, ni canto de pájaros, ni risa de niños.

Los viajeros escogen otra ruta, solamente por urgencia lo cruzan; el aire es espeso sobre sus aguas y ningún hombre, ni bestias, ni aves la beben.

¿Qué hace esta gran diferen­cia entre mares vecinos?

No es el río Jordán. Él lleva la misma agua a los dos. No es el suelo sobre el que están, ni el campo que los rodea, la diferen­cia es ésta:

El mar de Galilea recibe el río pero no lo retiene.

Por cada gota que a él lle­ga, otra sale.

El dar y recibir se conjugan en este mar.

El otro mar es un avaro…, guarda su ingreso celosamente. No tiene un generoso impulso.

Cada gota que llega, allí queda.

El mar de Galilea da y vive.

El otro mar no da nada.

Le llaman, …el Mar Muerto.

Para Qué Te Hizo a Ti

Por la calle vi a una niña ate­rida y tiritando de frío dentro de su ligero vestido y con pocas perspectivas de conseguir una comida decente. Me encolericé y le dije a Dios: "¿Por qué per­mites estas cosas? ¿Por qué no haces nada por solucionarlo?".

Durante un rato, Dios guardó silencio. Pero aquella noche, de improviso, me respondió: "Cier­tamente que he hecho algo. Te he hecho a ti".

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