El Circulo

Un importante señor gritó al director de su empresa porque estaba enojado en ese momento.

El director llegó a su casa y gritó a su esposa, acusándola de que estaba gastando demasiado, porque había un abundante almuerzo en la mesa.

Su esposa gritó a la empleada porque rompió un plato.

La empleada dio un puntapié al perro porque la hizo tropezar.

El perro salió corriendo y mordió a una señora que pasaba por la vereda, porque estaba obstaculizando su salida por la puerta.

Esa señora fue al hospital para ponerse la vacuna y que le curaran la herida, y gritó al joven médico porque le dolió la vacuna al ser aplicada.

El joven médico llegó a su casa y gritó a su madre, porque la comida no era de su agrado.

Su madre, tolerante y un manantial de amor y perdón, acarició sus cabellos diciéndole:

-"Hijo querido, prometo que mañana haré tu comida favorita.

Tú trabajas mucho, estás cansado y precisas una buena noche de sueño. Voy a cambiar las sábanas de tu cama por otras bien limpias y perfumadas, para que puedas descansar en paz.

Mañana te sentirás mejor".

Bendijo a su hijo y abandonó la habitación, dejándolo solo con sus pensamientos…

En ese momento, se interrumpió el CÍRCULO DEL ODIO, porque chocó con la TOLERANCIA, la DULZURA, el PERDÓN y el AMOR.

Si tu eres de los que ingresaron en un CÍRCULO DE ODIO, acuérdate que puedes romperlo con TOLERANCIA, DULZURA, PERDÓN Y AMOR, ASÍ COMO JESÚS NOS LO ENSEÑÓ.

El Bordado de Dios

Cuando yo era pequeño, mi mamá solía coser mucho. Yo me sentaba cerca de ella, y le preguntaba qué estaba haciendo, ella me respondía que estaba bordando. Siendo yo pequeño, observaba el trabajo de mi mamá desde abajo, por eso siempre me quejaba, diciéndole que sólo veía hilos feos.

Ella me sonreía, miraba hacia abajo y gentilmente me decía: "Hijo, ve afuera a jugar un rato, y cuando haya terminado mi bordado, te pondré sobre mi regazo y te dejaré verlo desde arriba". Me preguntaba, ¿por qué ella usaba algunos hilos de colores oscuros, y por qué me parecían tan desordenados desde donde' yo estaba?.

Más tarde, escuchaba la voz de mamá diciéndome: "Hijo, ven y siéntate en mi regazo". Yo lo hacia de inmediato, y me sorprendía y me emocionaba al ver la hermosa flor, o el bello atardecer en el bordado. No podía creerlo, desde abajo sólo veía hilos enredados.

Entonces mi mamá me decía: "Hijo mío, desde abajo se veía confuso y desordenado, pero no te dabas cuenta de que había un plan arriba. Yo tenía un hermoso diseño. Ahora míralo desde mi posición…, ¡qué bello!".

Muchas veces, a lo largo de los años he mirado al Cielo, y he dicho: "Padre, ¿qué estás haciendo?". Él responde: "Estoy bordando tu vida". Entonces yo le replico: "Pero se ve tan confuso, es un desorden.

Los hilos parecen tan oscuros, ¿por qué no son más brillantes?" El Padre parecía decirme "Mi niño, ocúpate de tu trabajo confiando en Mí y un día le traeré al Cielo, y te pondre sobre mi regazo y verás el plan desde mi posición. Entonces entenderás…”

La distancia no es cuánto nos separemos. La distancia es…, si no volvemos.

El Arte del Matrimonio

Un buen matrimonio debe crearse.
Dentro de éste, las cosas pequeñas son las más importantes...
Es nunca ser demasiado viejo para tomarse de las manos
Es recordar decir "te quiero", por lo menos una vez al día.
Es nunca ir a dormir estando enojados.
Es estar de acuerdo en los valores y tener objetivos comunes.
Es estar juntos frente al mundo.
Es formar un círculo de  amor que una a la familia 
Es decir palabras de estímulo y siempre demostrar gratitud con detalles y cariño.
Es tener capacidad de perdonar y olvidar.
Es dar uno al otro, una atmósfera en la que cada uno se pueda desarrollar.
Es realizar una búsqueda en común, de lo bueno y de lo hermoso.
No es solamente casarse con la persona adecuada...
Es ser el socio ideal.

Wilferd A. Peterson

El Arbol de los Problemas

El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se dañó, y lo hizo perder una hora de trabajo, y ahora su antiguo camión se negó a arrancar.

Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas, con ambas manos.

Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. Posteriormente, me acompañó hasta el carro. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad, y le pregunté acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes.

"Oh, ese es mi árbol de problemas", contestó. "Sé que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que, simplemente, los cuelgo en el árbol cada noche, cuando llego a casa. Luego, en la mañana los recojo otra vez".

"Lo divertido es", dijo sonriendo, "que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior".

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