por makf | 22 Ago, 2025 | Libro 5
A los 20 años de edad, John Dee empezó a escribir su gran libro sobre Dios.
Cuando cumplió 30 años terminó el primer tomo.
Pasaron cinco años más y concluyó el segundo. Al llegar a los 40 dio cima al tercero. Se desesperaba el filósofo, pues su obra debía tener 50 tomos. En menos no se podía definir a Dios.
Un día, John Dee salió de la biblioteca a respirar el aire mañanero. Una muchacha que volvía del mercado, lo miró al pasar. El resto de la historia es corta: las historias de amor son siempre cortas. Se enamoró John Dee de la muchacha, y de aquel amor nació un hijo.
- Este es el libro de Dios afirmaba John Dee, mientras mecía en sus brazos al pequeño.
- Quizá después vendrán otros volúmenes, pero éste basta para explicar a Dios.
por makf | 22 Ago, 2025 | Libro 5
Los que pasan la vida soñando, y los que dan vida a sus sueños.
Los que sueñan con logros y los que logran sus sueños.
Los que siguen las huellas y los que las dejaron.
Los que ven para poder creer, y los que creen antes de ver.
Los que te pisan al subir, y los que suben a ayudar.
Los que te dan confianza y los que te la quitan.
Los que dan sin pedir nada a cambio, y los que te piden el cambio.
Los que escogen una de dos y los que toman las dos.
Los que se asoman por la ventana, y los que se salen por ella.
Los que hacen, se reproducen y mueren y los que nacen, producen y nunca
mueren...
Lo importante es ser capaz, en cualquier momento, de sacrificar lo
que somos por aquello en lo que podríamos convertirnos. Charles Dubois
por makf | 22 Ago, 2025 | Libro 5
La mujer salió de la costilla del hombre… no de los pies, para ser
pisoteada.
No de la cabeza, para ser superior… sino del lado, para ser igual.
Debajo del brazo, para ser protegida y al lado del corazón, para ser amada.
por makf | 22 Ago, 2025 | Libro 5
Un hombre que acababa de encontrarse con Jesús resucitado, iba a toda prisa por el camino de la vida, mirando por todas partes y buscando. Se acercó a un anciano que estaba sentado al borde del camino, y le preguntó:
- Por favor, señor, ¿ha visto pasar por aquí a algún cristiano?
El anciano, encogiéndose de hombros, le contestó: Depende del tipo de cristiano que ande buscando.
Perdone, -dijo contrariado el hombre- pero soy nuevo en esto y no conozco los tipos que hay.
Sólo conozco a Jesús. Y el anciano añadió: Pues sí, amigo; hay de muchos tipos y maneras. Los hay para todos los gustos: hay cristianos por cumplimiento, cristianos por tradición, cristianos por costumbres, cristianos por superstición, cristianos por obligación,
cristianos por conveniencia, cristianos auténticos…"
¡Los auténticos!, ¡ésos son los que yo busco! ¡los de verdad! - exclamó el hombre
emocionado.
- ¡Vaya!, -dijo el anciano con voz grave-. Esos son los más difíciles de ver. Hace ya mucho tiempo que pasó uno de esos por aquí, y precisamente me preguntó lo mismo que usted.
- ¿Cómo podré reconocerlo? Y el anciano contestó tranquilamente:
- No se preocupe, amigo. No tendrá dificultad en reconocerle.
Un cristiano de verdad, no pasa desapercibido en este mundo de sabios y engreídos. Lo reconocerá por sus obras. Allí donde van, siempre dejan huellas.
¿TÚ… ESTÁS DEJANDO HUELLAS?
por makf | 22 Ago, 2025 | Libro 5
Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanza altura con un solo vuelo.
Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces… nadie recoge la cosecha sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra.
Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones, ni se mete en el barco sin temerle a la tempestad, ni llega a puerto sin remar muchas veces.
Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas, ni recoge rosas sin sentir sus espinas.
Nadie hace obras sin martillar sobre su edificio, ni cultiva la amistad sin renunciar a sí mismo… ¡ni se hace hombre sin sentir a Dios!
Nadie llega a la otra orilla sin haber ido haciendo puentes para
Nadie deja el alma lustrosa sin el pulimento diario de Dios.
Nadie puede juzgar, sin conocer primero su propia debilidad.
Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible.
Nadie conoce la oportunidad, hasta que ésta pasa por su lado y la deja ir.
Nadie encuentra el pozo de DIOS, hasta caminar por la sed del desierto.
Pero nadie deja de llegar cuando se tiene la claridad de un don, el crecimiento de su voluntad, la abundancia de la vida, el poder para realizarse y el impulso de DIOS.
Nadie deja de arder con fuego adentro… nadie deja de llegar cuando de verdad se lo propone. Si sacas todo lo que tienes…
¡Vas a llegar!
“Cuanto más alto coloque el hombre su meta., tanto más crecerá.”