Si vives triste y asustado, bajo un sentimiento perpetuo de crisis, de conflicto y pesimismo, culpa y temor al futuro, busca a toda costa el contacto con las personas que presentan estos síntomas.
- Tendencia a dejarse llevar por el optimismo y por lo que verdaderamente se quiere, en vez de actuar motivado por la presión de los miedos del pasado, o por ideas limitantes.
- Total desinterés en juzgar, de modo que se generen conflictos, ofensas, o separaciones entre familiares, amigos o compañeros.
- Total incapacidad para preocuparse por el pasado o el futuro, y muestran una gran
capacidad de vivir el presente en plenitud. - Completa aceptación de los demás, y renuncia definitiva a ser intolerantes con aquellos que son, piensan o viven de manera diferente a nosotros.
- Un deseo intenso de conocerse a si mismo, y trabajar en cambiar todo lo que sea
necesario, para mejorar cada día en todos los sentidos. - Ataques de risa, combinados con una permanente sensación de alegría, gratitud y armonía con todo el universo.
- Incontrolable tendencia a sentirse como un niño, juguetón, abierto y sin complicaciones.
- Tendencia a ser soñador, a ilusionarse, y a vivir con entusiasmo.
- Pérdida de toda arrogancia.
y memoria en el sector cerebral, en el que los resentimientos y el dolor son almacenados. - Permanente contacto con Dios para adorarle, agradecerle y pedirle perdón de los errores cometidos. Profundo sentimiento de que Dios nos ama, cuida y protege.
LA FELICIDAD ES CONTAGIOSA
Sólo podemos encontraría afianzando nuestra fe en el Señor,
quien es inmutable y eterno cuyas promesas nunca fallan,
y su amor es igual para todos.
