REGRESANDO A CASA
Testimonio

“Yo crecí en una familia protestante. Durante años, fui una fervorosa creyente. Después de casada y, cuando ya tenía tres hijos, nos mudamos a vivir con mi esposo Mike a San Diego. Allí buscamos una iglesia, donde pudiéramos estudiar la Biblia y crecer como cristianos.

Encontramos una iglesia, en la que por primera vez en mi vida, oí hablar de la doctrina de la eterna seguridad. Es decir, una vez que uno es salvado (por haber recibido a Cristo como Salvador) siempre estará salvado, nunca podrá condenarse.

Así lo creían todos mis amigos y fieles de esta iglesia. Pero Mike y yo no estábamos muy convencidos de esto.

Algunos miembros de la iglesia nos consideraban herejes por no creer firmemente en esta doctrina.

Yo me preguntaba: ¿quién marca la diferencia y quién puede decidir dónde está la verdad y dónde está el error?

Por eso, busqué una Iglesia en la que hubiera una autoridad y seguridad en la fe.

Un día, después de leer el libro del convertido Tom Howard “Ser evangélico no es suficiente” (Evangelical is not enough), pensé que debería hacerme católica. Después leí el libro de Kart Keating Catolicismo y Fundamentalismo, y me convenció más aún.

Yo siempre me había cuestionado el por qué la fe personal debía basarse exclusivamente en la Biblia, cuando, durante muchos siglos, la gente no sabía leer y, cuando hay tantas traducciones diferentes.

Y empecé a buscar libros protestantes para ver sus razones y leí los escritos de la primitiva Iglesia, en la que aparece claramente y, sin dudas, la presencia real en Cristo en la Eucaristía. Continué leyendo libros católicos para convencerme más.

Vi un debate televisivo entre Fr. Mitch Pacwa, un jesuita, y dos eminentes apologistas protestantes (Walter Martin y John Ankerberg), en el que ellos no podían refutar las ideas católicas y no podían dar razones suficientes de sus propias opiniones.

Otro paso fue descubrir por qué algunos católicos se habían convertido en protestantes. Ninguno de ellos se había cambiado por la doctrina de la Iglesia católica, sino por razones prácticas y sin conocer a fondo su propia fe católica.

Un día, incluso, fui a escuchar a un ex-sacerdote católico, llamado Brewer, para escuchar sus razones, pero fueron los mismos viejos ataques a la Iglesia sin dar razones escriturísticas e históricas de peso.

Después de todas mis investigaciones, tuve que aceptar la verdad y en la Vigilia de Pascua de 1999 entré en la Iglesia católica.

Mis cuatro hijos pequeños entraron también en la Vigilia pascual del 2000 con el permiso de mi esposo.

Ahora es grande mi alegría y, cuanto más estudio la Biblia, más me doy cuenta de que la doctrina católica en nada contradice la Biblia, y me siento feliz de ser católica”131.


131 Esto es un resumen de su artículo publicado por Patrick Madrid en Surprised by truth, 3 vol, Sophia
Institute Press, Manchester (USA), 2002 pp. 111-127.

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