Autor: P. Angel Peña O.A.R
La Madre Angélica, norteamericana, nacida en 1923, fundadora de un convento de adoración perpetua a Jesús sacramentado, ha fundado también la primera y principal cadena de televisión católica del mundo por cable, ha establecido una editorial católica con su imprenta, y ha fundado la mayor emisora de radio privada de onda corta.
Ella nos cuenta cómo Dios salvó su vida por medio de su ángel de la guarda:
Jamás olvidaré un incidente que tuvo lugar, cuando yo tenía diez u once años. Vivía todavía en Cantón, en Ohio, y ya avanzada la tarde había ido a la plaza mayor para hacer algunos encargos para mi madre…
Cruzaba tranquilamente la calle, cuando de pronto oí a alguien que chillaba, y al volver la cabeza, vi unos faros que se me acercaban.
Quedé momentáneamente cegada y, entonces, sentí dos manos que me agarraban, ayudándome a saltar la verja del aparcamiento.
Aquel coche había pasado un semáforo en rojo y seguía a toda velocidad. Gradualmente, comencé a comprender lo ocurrido.
Se acercó un montón de gente, preguntándome cómo me las había arreglado para saltar la verja. No tenía ni idea de cómo lo había logrado.
Al llegar a mi casa, mi madre estaba pálida y temblorosa.
Ella había sentido que corría peligro y se había puesto de rodillas para rezar, pidiéndole a Dios que me salvara la vida.
Estaba claro que aquello era precisamente lo que Dios le había ordenado a mi ángel que hiciera.
Jamás olvidaré la curiosa sensación de ser levantada, literalmente izada, por dos manos que me ayudaron a cruzar la verja, que me separaba de la muerte…
Desde entonces he mantenido una relación muy íntima con mi ángel. Le llamo Fidelis, que en latín significa fiel, y puedo decir que siempre lo ha sido65.
65 Madre Angélica, Respuestas, no promesas, Ed. EWTN, 1998, p. 185.
