Autora: Luisa Piccarretta
Estaba rezando con cierto temor y ansiedad por un alma moribunda, y mi amable Jesús, al venir, me ha dicho:
“Hija mía, ¿por qué temes? ¿No sabes tú que por cada palabra sobre mi Pasión, pensamiento, compasión, reparación, recuerdo de mis penas…se establecen nuevas comunicaciones de electricidad entre el alma y Yo, y por lo tanto el alma se va adornando de tan múltiples y diferentes bellezas?
Esa alma ha hecho las Horas de mi Pasión y Yo la recibiré como hija de mi Pasión, vestida y adornada con mis Llagas.
Esta flor ha crecido en tu corazón y Yo la bendigo y la recibo en el mío como una flor predilecta.”
Y mientras esto decía, se desprendía una flor de mi corazón y emprendía el vuelo hacia Jesús…
