Una nena, diariamente, va y vuelve caminando a la escuela.

A pesar del mal tiempo de aquella mañana, y de las nubes que se estaban formando, ella hace su camino diario.

Con el pasar del tiempo, los vientos aumentaron junto a rayos y truenos.

La madre pensó que su hija podría tener mucho miedo en el camino de vuelta, pues ella misma estaba asustada con los rayos y truenos.

Preocupada, la madre rápidamente entró en su auto, y se dirigió por el camino en dirección a la escuela.

En el camino, ella vio a su hija caminando, y notó, que a cada relámpago, la niña paraba, relámpago, la niña paraba, miraba hacia arriba y ¡Sonreía!

Otro y otro trueno ¡y en cada uno, ella paraba, miraba hacia arriba y sonreía!

Finalmente, la niña entró en el auto, y la madre curiosa le fue preguntando:

  • "¿Qué estabas haciendo?" La niña respondió:
  • "Sonriendo ¡Dios no para de sacar fotos mías!"

Dejemos que toda inocencia florezca en nuestros corazones para que podamos ver la bella y real felicidad, que está en los momentos de simplicidad…

Categorías