por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Mi papá murió hace 3 años. Murió amargado y solitario.
Se fue de la casa cuando yo tenía 14 años, alegando que quería vivir su propia vida. Lo hizo, a pesar de que no teníamos qué comer.
Fue alcohólico, aunque decía que podía dejar de tomar en cualquier momento.
Nunca me abrazó, porque según él, los hombres no se demuestran ternura. No jugó conmigo ni con mis hermanos, porque eso es asunto de mamás.
No sabía nada de mí, pero, cuando yo cometía un error, era implacable conmigo. Decía que trabajaba para su familia, sin embargo, en la práctica éramos la última de sus prioridades.
Durante años lo resentí. Marqué con ese rencor todas mis ilusiones, e hice más frustrantes mis desilusiones.
Un día, me casé con una mujer maravillosa, y me prometí que no iba a ser como él. Pensaba que ser buen padre era tratar bien a los míos, darles lo mejor que pudiera, y estar con ellos cuando me necesitaran.
Un día le pregunté a mi esposa por qué mis hijos no me hacían caso a mí, sino a ella. Quería averiguar por qué los niños no disfrutaban estando conmigo.
-¿Sabes? -me respondió.-
Cuando estás con ellos, lo haces más porque es tu responsabilidad, y no porque sea tu privilegio.
Tus hijos van a disfrutar de ti, sólo cuando tú disfrutes de ellos. Me di cuenta que era tanto mi resentimiento y mi deseo de ser diferente a mi papá, que me estaba pareciendo a él.
Mi padre no estaba en la casa por borracho, y yo… por responsable.
El era lejano, porque los niños eran cosa de mujeres, y yo, por que quería ser estricto, y educarlos bien.
Entonces comencé a descubrir las maravillas de pasar el tiempo con mis hijos, a jugar con ellos, a integrarme a su vida.
Dejé de intentar que ellos fueran como yo esperaba, y empecé a apreciar más lo que ellos eran.
Me permití inspirarme con su alegría y espontaneidad. Caí en cuenta de que yo podía crecer con ellos.
Ya no me esforzaba por ser el adulto que lo sabía todo; más bien me inclinaba a ser más la persona que quiere enseñar, pero que también está dispuesta a aprender. Que no sólo sabe dar, sino que sabe recibir.
Esto no ha sido fácil. Aún me descubro autoritario, lejano, rígido, impulsivo. Entonces recuerdo que eso no es lo que soy, y me abro de nuevo al regalo de la vida, de los míos, de mi esposa y de mis hijos.
Hoy, día del padre, celebro mi oportunidad de ser padre, los abrazos de mis hijos, los ejércitos de enanos que crean caos de fantasía, que rompen nuestros esquemas, a punta de sonrisas e indolencias.
La infancia de mi padre fue más dura que la mía. Le enseñaron que la vida era una carga. Él, para su padre fue una carga. No conoció la ternura ni el apoyo, nadie se sintió orgulloso de él, y él tampoco aprendió a sentirse orgulloso de sí mismo.
Papá, antes de que te fueras, hubiera querido decirte que, para mí, al igual que para ti, ser un niño no fue fácil, pero es más difícil ser adulto, si encadeno mi vida y la de los míos a los rencores, y a los fantasmas del pasado.
Quiero perdonarte, darte la libertad en mi corazón de ser un buen padre, reconocer que a tu manera, hiciste lo mejor que pudiste con tu vida.
Sé que sentiste el dolor de tus propios errores. No me será fácil convertir en ángeles mis fantasmas, pero abriré con determinación las puertas de la aceptación y la gratitud.
Papá, me siento orgulloso de ti, porque sin ti yo no sería lo que soy, porque tu vida me ayudó a encontrar mi camino, tu dolor me ayudó a evitar el mío, tus cualidades florecen en mí, y valoro como un tesoro haberlas heredado de ti.
Hoy te invito a que te reconcilies con tu pasado, a que valores lo bueno en tu vida, a que agradezcas a quienes han aportado a lo que eres hoy.
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Las mujeres tienen fuerzas que asombran a los hombres.
Les asombra que ellas cargan niños, penas y cosas pesadas; sin embargo, tienen espacio para la felicidad, el amor y la alegría.
Ellas sonríen cuando quieren gritar, cantan cuando quieren llorar, lloran cuando están contentas, y ríen cuando están nerviosas.
Las mujeres esperan una llamada por teléfono de su pareja avisando que llegó sano, y diciéndole que la extraña; las mujeres tienen cualidades especiales: Se ofrecen para las causas buenas, son voluntarias en hospitales, llevan comidas a los necesitados.
Ellas trabajan como niñeras, amas de casa, pintoras, directoras, secretarias; tejen y cosen ropa, y solucionan disputas entre niños y vecinos.
Usan trajes vaqueros, uniformes, y todo tipo de ropa que la haga lucir bella y virtuosa.
Las mujeres recorren largos caminos para conseguir la mejor escuela para sus hijos, y la mejor atención para la salud de su familia.
Las mujeres escriben una carta de amor a su pareja, y saben perdonar. Son inteligentes, y saben de su poder; sin embargo saben usar su lado suave cuando quieren conseguir algo.
Las mujeres se alegran o lloran cuando se enteran de un nacimiento o matrimonio.
Saben que un abrazo, un beso y un te amo puede sanar un corazón roto.
Una mujer puede lograr, que una mañana, una tarde o una noche romántica, sean inolvidables.
Las mujeres vienen en todos los tamaños, colores y formas; viven en casas, cuartos, cabanas. Ellas corren, manejan, caminan o usan el e-mail.
Todo lo que ellas quieren es un abrazo, un beso, una caricia, una llamada. Las mujeres tienen mucho que decir, y mucho para dar.
La belleza de la mujer no está en la ropa que lleve, la figura que tenga o la forma en que se peine. La belleza de una mujer debe verse en sus ojos, a través de ellos, porque es la puerta a su corazón; el lugar donde el amor reside, también se refleja en su alma.
Es el cuidado que ella le da a estar con el hombre que ama, a quien se entrega inocentemente. Es el cuidado que ella le da a su amado cuando está enfermo, o cuando le prepara una taza de té en las noches de invierno.
Es también el cuidado que ella tiene en administrar el dinero, y los bienes de su esposo para los días difíciles, pues él confía plenamente en ella.
La belleza física de una mujer disminuye con el paso de los años, pero su sabiduría y belleza interior crece hasta el infinito.
Este mensaje no es sólo para levantar la autoestima de una mujer, sino también para los hombres que saben reconocer cuando una verdadera mujer toca a su puerta, y no la dejan ir.
Los encantos son una mentira, la belleza no es más que ilusión, pero la mujer que honra al señor es digna de alabanza.
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Un joven soñó que estaba en una bodega inmensa, y notó que había miles de cajas grandes, colocadas unas sobre otras.
Era tan grande la bodega, que el hombre no podía ver el final de la misma, ni tampoco la altura de las cajas acomodadas.
Las revisó una por una, y vio que absolutamente todas tenían una etiqueta con su nombre.
Estaba atónito de ver su nombre en esa infinidad de cajas; vio entonces que una figura aparecía en la bodega, y notó que era Jesús.
El joven pensó:
"A quien mejor que Jesús para preguntarle acerca de estas cajas", y le preguntó a Jesús qué era todo eso, a lo que Jesús respondió:
- Estas son todas las promesas de mi Padre para ti…esas que nunca has querido usar.
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Dios nos manda sus bendiciones en los milagros de todos los días…
Algunos son tan silenciosos, que apenas nos damos cuenta de ellos. Sin embargo, son significativos.
Como las alas de una mariposa que la llevan a donde ella desea ir; suave, bella, eficientemente, y con total dedicación…
Lo mismo puede decirse de las bendiciones de Dios…
En todo momento Él está allí, esperando que te des cuenta, deseando que aprendas.
Sus milagros pueden ser vistos cuando se abre una flor, en los colores de un atardecer, en la respuesta de un bebé a una sonrisa…
Su amor puede sentirse en la sinceridad de un abrazo, en el calor del sol, en la suavidad de la brisa del verano…
Su voz puede ser escuchada en el sonido de una risa feliz, en las campanas de una iglesia de montaña, en las mamas, susurrando canciones de cuna…
Sus promesas serán cumplidas despertando cada amanecer, en el nacimiento de cada nueva criatura, en la gloria de un arco iris…
Detente, y mira a tu alrededor…
Encuentra a Dios en todo lo que veas, y baja tu cabeza, para agradecer en el momento que una mariposa pasa a tu lado.
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Hubo una vez, hace muchos años, un país que acababa de pasar una guerra muy dura. Como ya es sabido, las guerras traen consigo rencores, envidias, muchos problemas, muchos muertos y mucha hambre. La gente no puede sembrar ni cosechar, no hay harina ni pan.
Cuando acabó la guerra y el país estaba destrozado, llegó a un pueblito un soldado agotado, harapiento y muerto de hambre.
Golpeó la puerta de una casa, y cuando vio a la dueña le dijo:
- Señora, ¿no tendría un pedazo de pan para un soldado que viene muerto de hambre de la guerra?"
La mujer lo miró de arriba a abajo y respondió:
- Pero ¿estás loco?, ¿no sabes que no hay pan, que no tenemos nada?¿cómo te atreves?"
Y a empujones con un portazo, lo sacó fuera de la casa.
Pobre soldado. Continuó probando en una y otra casa, haciendo la misma petición, y recibiendo a cambio peores respuestas y mal trato.
El soldado, casi desfallecido, no se dio por vencido. Cruzó el pueblo de punta a punta y llegó al final, donde estaba el lavadero público. Halló a unas cuantas muchachas, y les dijo:
- ¡Eh, muchachas! ¿No habéis probado nunca la sopa de piedras que hago?
Las muchachas se rieron de él diciendo:
- ¿Una sopa de piedras?; no hay duda de que estás loco.
Pero había unos chicos que estaban espiando, y se acercaron al soldado cuando éste se marchaba, decepcionado:
- Soldado, ¿Te podemos ayudar?, -le dijeron-. ¡Claro que sí! Necesito una olla muy grande, un puñado de piedras, agua y leña para hacer fuego.
Rápidamente, los chicos fueron a buscar lo que el soldado había pedido. Encendieron el fuego, pusieron la olla, la llenaron de agua y echaron las piedras. El agua comenzó a hervir.
- ¿Podemos probar la sopa?-, preguntaron impacientes los chicos.
- ¡Calma, calma!
El soldado la probó y dijo: Mmmm… ¡qué buena, pero le falta un poco de sal!.
- En mi casa tengo sal – dijo un chico. Y salió corriendo porella. La trajo, y el soldado la echó en la olla.
Al poco tiempo volvió a probar la sopa y dijo:
- Mmmm… ¡Qué rica!, pero, le falta un poco de tomate-. Daniel, uno de los chicos fue a buscarunos tomates, y los trajo enseguida. En un momento los chicos fueron trayendo cosas: papas, lechuga, arroz y hasta un trozo de pollo. La olla se llenó; el soldado removió una y otra vez la sopa, hasta que de nuevo la probó y dijo:
- Mmmm… es la mejor sopa de piedras que he hecho en toda mi vida. ¡Vengan, vengan; avisen a toda la gente del pueblo que venga a comer! ¡Hay para todos! ¡Que traigan platos y cucharas! Repartió la sopa. Hubo para todos los del pueblo que, avergonzados, reconocieron que si bien era verdad que no tenían pan; juntos podían tener comida para todos. Y desde aquel día, gracias al soldado hambriento, aprendieron a compartir lo que tenían.
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Cuenta la Leyenda, que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga; ésta huía rápido con miedo, de la feroz depredadora, y la serpiente no parecía desistir.
Huyó un día y ella no desistía, dos días y nada. Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente: -¿Puedo hacerte tres preguntas?
La serpiente respondió: No acostumbro a dar este precedente a nadie, pero como
igual te voy a devorar, puedes preguntar.
- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia? No, contestó la serpiente.
- ¿Yo te he hecho algún mal? No, volvió a responder. Entonces, ¿por qué quieres
acabar conmigo?
- ¡Porque no soporto verte brillar!
Así, muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿por qué me pasa esto, si yo no he hecho nada malo? Sencillo; ¡porque no soportan verte brillar!
La Envidia, es el peor sentimiento que podemos tener. Que envidien tus logros, tu éxito, que envidien verte brillar. Cuando esto pase, no dejes de brillar, continúa siendo tú mismo, sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, sigue brillando y no podrán tocarte, porque tu luz debe seguir intacta; es tu esencia y debe permanecer, pase lo que pase.
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Había una vez una rosa roja muy bella, que se sentía de maravilla, al saber que era la rosa más bella del jardín.
Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos.
Se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro. ¡Era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca!
Indignada, le ordenó al sapo que se fuera de inmediato.
El sapo, muy obediente le dijo:
- Está bien, si así lo quieres.
Poco tiempo después, el sapo pasó por donde estaba la rosa, y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos.
Le dijo entonces:
- Vaya que te ves mal. ¿Qué te pasó? La rosa contestó: - Es que desde que te fuiste las
hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual.
El sapo sólo contestó: - Pues claro, cuando yo estaba aquí, me comía a esas hormigas, y por eso siempre eras la más bella del jardín.
Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos más que ellos, más bellos, o simplemente que no nos "sirven" para nada.
Todos tenemos algo que aprender de los demás, o algo que enseñar, y nadie debe despreciar a nadie.
No vaya a ser que esa persona nos haga un bien, del cual ni siquiera estemos conscientes.
No hagamos acepción de personas por su aspecto. Dios creo a la rosa y al sapo, con el mismo amor que a ti y a mí.
El amor no es un regalo para que te sientas feliz, sino para que hagas felices a los demás.
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Caminaba un día por la calle, cuando observé cómo unas nubes oscuras se juntaban en el cielo. Vi luego cómo la lluvia empezó a caer, y rápidamente busqué refugio, al mismo tiempo que la suave lluvia se convertía poco a poco en tormenta. Encontré refugio bajo una cornisa, a la entrada de una casa, en el momento en que la tormenta caía con más fuerza y estruendo.
Vi entonces una pequeña rosa roja, golpeada y encorvada por las grandes gotas de agua que constantemente le azotaban, y a pesar de esto no se rompía, sino que soportaba con increíble resistencia el gran embate de la lluvia, y cada uno de sus golpes; manifestado en grandes y pesadas gotas de agua.
Me sorprendí al ver cómo, a pesar del viento y la lluvia, la pequeña rosa roja soportaba el gran castigo, sin ceder ni un ápice. En muchos momentos, pensé verla caer, derrotada por la furia del agua; más sin embargo, volvía a enderezar su ya doblado tallo por la lluvia.
Al pasar la lluvia, y ver cómo el sol salía de entre las oscuras nubes, noté con asombro como la pequeña y frágil rosa roja, estaba aún en su lugar, con su tallo erguido hacia el cielo, mostrando con orgullo sus bellos pétalos rojos, en señal de su victoria ante las fuerzas de la misma naturaleza.
Esto me hizo reflexionar acerca de mi vida; pues al recordar cómo la indefensa rosa luchaba por seguir en pie ante la tempestad, y después de observar cuan dura había sido su lucha, me recordó las dificultades que había tenido en mi vida, y de cómo muchas veces había sentido que ya no podía más, pero al ver la rosa roja, en pie y victoriosa, recordé aquel pasaje de la Biblia, donde Jesús nos dice que nosotros valemos más que las flores del campo y los pajarillos del cielo, y pensé: "Si Jesús dio fuerza a esa pequeña rosa roja para pasar la tempestad, ¿por qué yo he de temer a las adversidades?
Si Jesús permitió que esa rosa soportara la tormenta; ella que ni camina ni razona, cuanto más cuidará de mi, hijo de Dios y heredero de la vida eterna".
Desde entonces no dejo que nada me asuste, atemorice o desanime, y cada vez que siento desfallecer; recuerdo aquella pequeña rosa roja que, sin saberlo, me enseñó cuánto me ama aquel que le dio fuerza a la rosa para que pudiera resistir…
¡Gracias Jesús!
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Un hombre dormía en su cabana, cuando de repente, una luz iluminó la habitación, y apareció Dios.
El Señor le dijo que tenía un trabajo para él, y le enseñó una gran roca frente a la cabana. Le explicó que debía empujar la piedra con todas sus fuerzas. El hombre hizo lo que el Señor le pidió, día tras día. Por muchos años, desde que salía el sol hasta el ocaso, el hombre empujaba la fría piedra con todas sus fuerzas…y ésta no se movía. Todas las noches, el hombre regresaba a su cabana muy cansado y sintiendo que todos sus esfuerzos eran en vano.
Como el hombre empezó a sentirse frustrado, Satanás decidió entrar en el juego, trayendo pensamientos a su mente:
-"Has estado empujando esa roca por mucho tiempo, y no se ha movido". Le dio al hombre la impresión, que la tarea que le había sido encomendada era imposible de realizar, y que él era un fracaso.
Estos pensamientos incrementaron su sentimiento de frustración y desilusión.
-Satanás le dijo: "¿Por qué esforzarte todo el día en esta tarea imposible? Solo haz un mínimo esfuerzo y será suficiente".
El hombre pensó en poner en práctica ésto, pero antes decidió elevar una oración al Señor, y confesarle sus sentimientos:
-"Señor, he trabajado duro por mucho tiempo a tu servicio. He empleado toda mi fuerza para conseguir lo que me pediste, pero aún así, no he podido mover la roca ni un milímetro. ¿Qué pasa? ¿Por qué he fracasado? ".
El Señor le respondió con compasión: "Querido amigo, cuando te pedí que me sirvieras y tú aceptaste, te dije que tu tarea era empujar contra la roca con todas tus fuerzas, y lo has hecho. Nunca dije que esperaba que la movieras. Tu tarea era empujar. Ahora vienes a mi sin fuerzas, a decirme que has fracasado, pero ¿en realidad fracasaste?. Mírate ahora, tus brazos están fuertes y musculosos, tu espalda fuerte y bronceada, tus manos callosas por la constante presión, tus piernas se han vuelto duras.
A pesar de la adversidad, has crecido mucho, y tus habilidades ahora son mayores que las que tuviste alguna vez. Cierto, no has movido la roca, pero tu misión era ser obediente, y empujar para ejercitar tu fe en mi. Eso lo has conseguido.
Ahora, querido amigo, yo moveré la roca".
Cuando todo parezca ir mal… ¡Sólo EMPUJA!
Cuando estés agotado por el trabajo… ¡Sólo EMPUJA!
Cuando la gente no se compor¬te de la manera que te parece que debería… ¡Sólo EMPUJA!
Cuando no tienes más dinero para pagar tus cuentas… ¡Sólo EMPUJA!
Cuando la gente no te comprende… ¡Sólo EMPUJA!
Cuando te sientas agotado y sin fuerzas… ¡Sólo EMPUJA!
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Una joven llamada Sandra, contaba una experiencia vivencial sobre un taller que estuvo tomando… Su guía era muy conocido por los ejercicios de dinámicas que realizaba en sus lecciones.
Comenzó un ejercicio en particular, pensando que ese sería divertido. En la pared había grandes cartelones para tirar dardos.
El maestro les pidió que dibujaran a alguien que a ellos les disgustara, o alguien que los hiciera enojar, ya que él les permitiría tirarle los dardos al dibujo de esa persona.
Una amiga de Sandra dibujó a la mujer que le robó el novio. Otra amiga dibujó el retrato de su hermanito menor. Sandra dibujó a un antiguo novio, le puso muchos detalles al dibujo, incluso unas pecas, que le recordaba muy bien a él. Estaba totalmente complacida por el dibujo realizado.
La clase hizo una fila, y uno a uno comenzaron a tirar los dardos. Algunos le tiraron con tanta fuerza, que incluso rompían en pedazos los cartelones.
Sandra esperaba ansiosa su turno de lanzar los dardos, y se sintió muy disgustada cuando no pudo hacerlo, porque el guía les avisó que se le había acabado el
tiempo del ejercicio.
El maestro comenzó a quitar todos los cartelones de la pared. Debajo de éstos, se encontraba una foto de Jesús.
Un sentimiento de dolor y sufrimiento se sintió en todo el salón, mientras cada estudiante veía la destrozada, lastimada y magullada foto de Jesús, llena de hoyos por doquiera, incluso su cara y sus ojos llenos de marcas…
El dirigente sólo les dijo:
- "Todo aquello que hagas a uno de mis hijos, me lo habrás hecho a Mí" (Mateo 25:40)
No hubo necesidad de más palabras; las lágrimas llenaban los ojos de todos aquellos en el taller, mirando la foto de Jesús…
Detrás de cada hombre, hay un hijo de Dios, unos feos, otros agradables, otros buenos y otros malos, pero no perdamos jamás la visión de que todos en Jesús, somos hermanos.
Jesús dijo: "Si te avergüenzas de mí, yo estaré avergonzado de ti, delante de mi padre."
No te avergüences de la persona que dio la vida por ti… Él no lo hizo cuando murió por tus pecados…
¡Porque te ama por sobre todas las cosas! Recuérdalo y… ¡jamás lo olvides!