por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Algún día… cuando mis hijos sean lo suficientemente grandes para entender la lógica que motiva a los padres, les diré:
- Te amo lo suficiente, como para… preguntarte a dónde ibas, con quién, y a qué hora
regresarías a la casa.
- Te amo lo suficiente, como para… insistir en que ahorraras dinero para comprarte una
bicicleta aunque nosotros, tus padres, pudiéramos comprarte una.
- Te amo lo suficiente, como para… callarme, y dejarte descubrir que tu nuevo y mejor
amigo era un patán.
Te amo lo suficiente, como para… fastidiarte y estar encima de ti, durante dos horas, mientras arreglabas tu cuarto; un trabajo que me hubiese tomado a mí, sólo 15 minutos.
- Te amo lo suficiente, como para… dejarte ver mi ira, desilusión y lágrimas en mis ojos. Los niños deben entender que los padres no son perfectos.
- Te amo lo suficiente, como para… dejar que asumieras la responsabilidad de tus acciones aunque los castigos eran tan duros que rompían mi corazón.
- Pero… sobre todo, te amo lo suficiente, como para… decirte que "NO" cuando sabía que
me ibas a odiar por ello.
- Esas fueron las batallas más difíciles para mí.
- Pero estoy content@ por haberlas ganado porque, al final, también las ganaste tú.
- Y… algún día, cuando tus hijos
sean lo suficientemente grandes para entender la lógica que motiva a los padres, tú les
dirás: ¿Mamá/papá era mal@?
OYE… ¿SABES QUE CUANDO SONRÍES… SE FORTALECEN 60
MÚSCULOS?."! ANDA… / SONRÍE!
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
En una ocasión, por la tarde, un hombre vino a nuestra casa, para contarnos el caso de una familia hindú de ocho hijos.
No habían comido desde hacía ya varios días. Nos pedía que hiciéramos algo por ellos.
De modo que tomé algo de arroz y me fui a verlos. Vi cómo brillaban los ojos de los niños a causa del hambre.
La madre tomó el arroz de mis manos, lo dividió en dos partes y salió.
Cuando regresó le pregunté qué había hecho con una de las dos raciones de arroz. Me
respondió:
- Ellos también tienen hambre. Sabía que los vecinos de la puerta de al lado, musulmanes, tenían hambre.
Quedé más sorprendida de su preocupación por los demás que por la acción en sí misma. En general, cuando sufrimos y cuando nos encontramos en una grave necesidad, no pensamos en los demás. Por el contrario, esta mujer maravillosa, débil, pues no había comido desde hacía varios días, había tenido el valor de amar y de dar a los demás. Tenía el valor de compartir.
Frecuentemente me preguntan cuándo terminará el hambre en el mundo. Yo respondo: "Cuando aprendamos a compartir".
Cuánto más tenemos, menos damos. Cuánto menos tenemos, más podemos dar.
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Quise escribirte esta carta para decirte que te amo. Te vi cuando conversabas con tus amigos, estuve esperándote todo el día deseando que me llamaras para saber si querías conversar conmigo, y como la noche se acercaba y ya estaba oscureciendo, supe que no me llamarías.
¿Te diste cuenta que te obsequié un día hermosísimo? También espero que hayas apreciado el cielo de la tarde que hoy seguro te hizo descansar… y seguí esperándote. Nunca te vi llegar.
Por supuesto, me dolió y sin embargo quiero decirte que te quiero; te empezabas a dormir por la noche, y decidí no despertarte, sino nada más enviarte un rayo de luna que iluminó tu cara y tu almohada, y aún estoy aquí para ver si ahora sí conversamos… tengo tantos regalos que darte.
Hoy te levantaste tarde; como pudiste te arreglaste rápidamente y te fuiste a los quehaceres diarios; de nuevo no te acordaste de llamarme, y esta vez lloré; estaba triste, y te vi tan solo que me causaste un profundo dolor porque te comprendo. Tus amigos te olvidan, y por supuesto me duele, porque sucede muy a menudo; pero no obstante, quiero decirte que YO TE AMO.
Si sólo te decidieras a hablar conmigo y me oyeras. ¡Qué feliz me harías! Trato de decírtelo donde quieras que vas, cuando miras hacia el cielo azul, cuando miras hacia la tierra, hacia las plantas, y me doy cuenta que no me has escuchado.
Te lo digo en el susurro de las hojas de los árboles, en el aroma de las flores, te grito cuando andas de paseo por el río, en la voz de las cascadas, te obsequio el canto de los pájaros, te envío diariamente, sin que tú te des cuenta, el vestido calientito del sol, y el perfume de los pinos del campo.
El amor que siento por ti es más grande y más grandioso que todo lo más grande que tu corazón puede llegar a imaginar. Si solamente tuvieras idea de lo mucho que deseo ayudarte… Tengo muchas cosas que compartir contigo, pero… de acuerdo… ya no te voy a molestar… eres libre, escoge lo que tú quieras, es tu decisión, pero eso sí, yo ya te escogí para Mí.
Para despedirme, quiero pedirte un favor: que en ningún momento te olvides de mí, porque yo te quiero, porque sé esperar, y porque te amo.
Tu amigo… JESUCRITO
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Querida mamá:
Soy tu hijo. ¿Recuerdas?. No he desaparecido, pues Dios me infundió un alma eterna en el momento en que fui concebido. No vi nunca la luz del día pero vivo para siempre.
Sé por qué me mataste. Eras joven, alegre y muy bonita, cuando tuviste un romance con mi papá; de esa pasión desbordada fui engendrado yo.
Nunca olvidaré los meses que me acunaste en tu vientre, ¡me sentí tan seguro y amado! Comprendo que no me desearas, pues ¡que pensarían mis abuelos! Había que blanquear al desliz matando al delator, y ese era YO.
Esa noche hablaste de mí con papá, de que me llevabas dentro, que estabas triste, te sentías mal, temerosa, pues eran jóvenes y tenían muchos sueños por realizar. Esa fue la razón que le diste a mi papá. Era tanto tu miedo a mis abuelos, y te afligía pensar en "el que dirán".
Sentí que mi papito se quedó en silencio y quiso llorar, te vio con ansia, casi con miedo: él me quería, casi estoy cierto. Iba en su vida, en su pensamiento.
Más el demonio pudrió su mente con egoísmo. Sentí morirme; escuché tantos gritos y llantos, tantos reproches que se dijeron; pues él quería verme nacido y tú no.
¡Que peleas… hasta que le arrancaste el dinero que costó mi defunción! A todo le ponen precio, hasta el asesinato de un inocente. "¡Qué caros son lo abortos!" comentaste.
Iba a ser bueno con mis papitos, no lloraría en toda la noche, me aguantaría, sería hombrecito, no lanzaría tan siquiera un grito, para evitarme cualquier reproche. Si no había lugar para mí así de chiquito, me conformaría con estar cerca. Yo dormiría en el suelo.
Sólo soñaba con ver flores o la luz del día. Iba ser bueno con mis mayores; todos mis actos serían mejores, por ver alegres a mis papitos.
¡Soñaba tanto en aquel momento, en el instante en que me tendrías! Me veía envuelto, cubierto a besos, tú siempre me arrullarías y mi papá me diría "travieso".
Yo les pregunto: ¿no me querían?
Al día siguiente muy temprano fueron dispuestos al hospital; observé por último aquella casa que iba a ser mi casa. Entramos a un cuarto impecablemente blanco y frío; yo sentí miedo y te di un abrazo. Después busqué a mi papito, pues atentaban contra mi vida, y lo vi temblando cuando pasábamos a la camilla. Una lágrima rodó por su mejilla,
¿sería que sí me quería? Estaba llorando, ¡sálvame!, ¡sálvame!, le grité, y aunque lo vi indeciso por un instante, me abandonó.
Cerraron puertas y te durmieron mamita, quedándome sólito, aislado, preso. Iba a morir lo sabía, ya no imploraba porque ninguna suplica serviría de nada. Sentí un dolor agudo aquí en el pecho, sólo un ratito, y después nada, nada.
Mi cuerpecito aún caliente quedó en un frasco. Ya estaba muerto. El doctor dijo que próximamente sería usado en experimentos. Perdí mi cuerpo, más no mi alma, que ahora descansa junto al creador y hoy, a casi un año de aquella infamia, yo los recuerdo con mucho amor; aunque soy ángel, a veces sufro al ver que a solas lloran y gimen, al acordarse de cada segundo de aquel aborto, que fue su crimen.
No justifico su crimen, pero los perdono. Perdono a papá por haber sido tan irresponsable. También perdono al que, vestido de blanco, se manchó con mi sangre. ¡Qué dolor cuando me punzó con aquella enorme aguja, y después me despedazó a sangre fría! Sé que tú nunca olvidarás el ruido de aquella aspiradora, que se tragó mi cuerpecito a pedazos. Sé que te causó un trauma, que llevas en silencio tratando de pensar que no fue nada. Sí era algo, ¡era alguien, era yo, tu hijo!
Conozco mamá, tus largas noches en vela y tus sobresaltos.
Sé que luchaste mucho en tu interior sobre tu decisión de abortarme. En el fondo me querías, pero pudo más en ti el miedo. Sé que me amabas, pues aún sueñas conmigo, y más de una vez te haz preguntado con remordimientos, si soy niña o niño; piensas como sería hoy día y que alegrías te hubiera traído…
¡Soy niño! y Diosito me nombró Miguel como el arcángel. Me parezco mucho a ti. ¡Cómo me vas a olvidar, si yo a cada momento pido a Papá Dios que borre esas pesadillas que turban tu descanso, y te dan muerte en vida!. Por eso, ¡qué alegría cuando buscaste al sacerdote que te inspiró confianza, y te reconciliaste con el Señor de la vida!.
Querida mamá, quiero verte feliz. Recuerda los consejos que te dio el sacerdote al despedirte:
- ¡Hija, Dios padre ya ha hecho su obra de amor en ti, y a su tiempo irás sanando!
Mientras te estoy escribiendo, tengo a mi lado mi amiga Lupita. La mató su mamá, porque ella decía ser demasiado joven para ocuparse con ser madre. Tampoco ella recibió nombre alguno de sus padres, pero sí de Dios, quien nos ama infinitamente. Tengo muchísimos amigos que corrieron la misma suerte. A Carlitos lo abortaron porque su madre fue violada. El odio y el dolor resultante lo descargaron sobre el pobre inocente. El se pregunta: "¿Por qué, si mi mamá no amaba al hombre que la violó, me mató a mí, que la hubiera amado siempre, y jamás me hubiera avergonzado de ella?."
Aquí en el reino del amor, sólo entendemos el lenguaje del amor. Por eso, no comprendemos esos "argumentos" acerca del aborto; por mala conformación del feto, por violación, por dificultades económicas de los padres, por no querer más hijos, que "la familia pequeña vive mejor", etc.
Me cuentan que ni las guerras ni Hitler, con sus cámaras de gas letal, han realizado tan brutal y desmedida masacre. Con los abortos se ha privado a la humanidad de brillantes poetas, sacerdotes, médicos, filósofos, músicos, pilotos, estadistas, pintores, arquitectos, santos y santas. A mí todos me dicen, que quizá hubiera sido un habilidoso cirujano o un pianista al estilo de Mozart. Cuando nos reunamos, mami, ¡ya verás qué manos tengo! Lo que más me agrada es cuando me dicen: "¡tu mamá debe ser muy hermosa!"
No llores mami. Confía en Dios hasta que nos volvamos a ver. ¡Ah!, se me olvidaba, aunque me consumo por verte, no te des prisa en venir, pues aún
tienes muchos sueños por realizar, esos que pensaste que yo te impediría. Termina tus estudios, viaja, cásate y ten muchos hijitos que serían hermanitos míos. Hazles a ellos lo que nunca pudiste hacerme a mí. Me hubiera gustado ser amamantado con la leche de tus pechos; ser acariciado por esas manos tuyas tan lindas y tan semejantes a las mías… manos de cirujano malogrado.
Quizás te preguntas dónde estoy. No te preocupes, estoy en los brazos de Jesús, que me amó hasta derramar su sangre por mí. En Él todos encontramos la Vida.
Y termino pidiéndote un favor. No para mí, comprenderás, sino para otros niños. ¡Diles a todos, que no los maten como a mí! Si conoces a una joven que quiera abortar, o a un sujeto que monta campañas a favor del aborto, o un médico asesino que se burla de Hipócrates, o una enfermera que se presta a ese crimen, extiéndeles el amor de Dios, nuestro Padre. Entonces recuérdame, y dile que no mate más. Que los niños le pertenecen a Dios. Grítales a todos que tenemos derecho a vivir como ellos, y que aunque nadie nos ame, tenemos derecho a vivir y amar.
¡Te espero con la boca aún sin estrenar, rebosante de besos, que tengo guardados solamente para ti!
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Querido nieto:
El otro día tuve una experiencia muy buena, que quiero compartir contigo. Fui a la librería, y allí encontré un adhesivo para el coche, que decía "TOCA LA BOCINA SI AMAS A DIOS".
Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla detrás del coche, al lado de la matrícula. Al cabo de unos pocos segundos, llegué a un cruce de dos avenidas que estaban muy complicadas, con muchos autos.
La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas.
Allí me quedé parada, porque la luz estaba roja, pensando en el Señor y cómo El es bueno. No me di cuenta que la luz se había puesto verde, pero descubrí que muchos otros aman al Señor, porque inmediatamente comenzaron a sonar las bocinas.
La persona que estaba detrás de mí coche era sin duda muy religiosa, ya que tocaba la bocina sin parar, y me gritaba: "DALE, POR EL AMOR DE DIOS".
Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. Yo les sonreí, y los saludaba con la mano a través de la ventanilla. Vi que algunos me saludaban de una manera muy particular, levantando sólo el dedo medio de la mano. Le pregunté a uno de mis nietos que estaba conmigo, qué quería decir ese saludo. Me contestó que era un saludo hawaiano.
Entonces yo saqué mi mano por la ventana, y saludé a todos de la misma manera. Mi nieto se doblaba de la risa, supongo que por la bella experiencia que estaba viviendo. Dos hombres de un auto cercano, se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi auto, creo que para rezar conmigo, o para preguntarme a qué templo voy. Pero en ese momento vi que la luz estaba verde. Entonces, saludé con el saludo hawaiano a todos mis hermanos y hermanas, y pasé la luz.
Luego de cruzar, noté que el único auto que había podido pasar era el mío, ya que la luz volvió a ponerse en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí, después de todo el amor que habíamos compartido.
Por lo tanto, paré el auto, me bajé, los saludé a todos con el saludo hawaiano por última vez y me fui. Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres.
Besos.
Tu abuelita.
CARTA A MI NIETO(Para reír un poco)
Querido nieto:
El otro día tuve una experiencia muy buena, que quiero compartir contigo. Fui a la librería, y allí encontré un adhesivo para el coche, que decía "TOCA LA BOCINA SI AMAS A DIOS".
Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla detrás del coche, al lado de la matrícula. Al cabo de unos pocos segundos, llegué a un cruce de dos avenidas que estaban muy complicadas, con muchos autos.
La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas.
Allí me quedé parada, porque la luz estaba roja, pensando en el Señor y cómo El es bueno. No me di cuenta que la luz se había puesto verde, pero descubrí que muchos otros aman al Señor, porque inmediatamente comenzaron a sonar las bocinas.
La persona que estaba detrás de mí coche era sin duda muy religiosa, ya que tocaba la bocina sin parar, y me gritaba: "DALE, POR EL AMOR DE DIOS".
Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. Yo les sonreí, y los saludaba con la mano a través de la ventanilla. Vi que algunos me saludaban de una manera muy particular, levantando sólo el dedo medio de la mano. Le pregunté a uno de mis nietos que estaba conmigo, qué quería decir ese saludo. Me contestó que era un saludo hawaiano.
Entonces yo saqué mi mano por la ventana, y saludé a todos de la misma manera. Mi nieto se doblaba de la risa, supongo que por la bella experiencia que estaba viviendo. Dos hombres de un auto cercano, se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi auto, creo que para rezar conmigo, o para preguntarme a qué templo voy. Pero en ese momento vi que la luz estaba verde. Entonces, saludé con el saludo hawaiano a todos mis hermanos y hermanas, y pasé la luz.
Luego de cruzar, noté que el único auto que había podido pasar era el mío, ya que la luz volvió a ponerse en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí, después de todo el amor que habíamos compartido.
Por lo tanto, paré el auto, me bajé, los saludé a todos con el saludo hawaiano por última vez y me fui. Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres.
Besos.
Tu abuelita.
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Una noche, a las 11:30 p.m., una mujer de edad avanzada estaba parada en el acotamiento de una autopista, tratando de soportar una fuerte tormenta.
Su coche se había descompuesto, y ella necesitaba desesperadamente que la llevaran. Toda mojada, ella decidió detener el próximo coche. Un joven se detuvo a ayudarla. A pesar de la fuerte lluvia, el joven la llevó a un lugar seguro, la ayudó a obtener asistencia, y la puso en un taxi. Ella parecía estar bastante apurada. Ella anotó la dirección del joven, le agradeció y se fue.
Para su sorpresa, unos días después le fue entregado por correo en su casa, un Televisor pantalla gigante a color. Tenía una nota especial adjunta al paquete. Esta decía:
-"Muchísimas gracias por ayudarme en la autopista la otra noche. La lluvia anegó no sólo mi ropa, sino mi espíritu. Entonces apareció usted.
]
Gracias a usted, pude llegar al lado de la cama de mi marido agonizante, justo antes de que muriera. Dios lo bendiga por ayudarme, y por servir a otros desinteresadamente".
Sinceramente: Sra Fernández
NO ESPERES NADA A CAMBIO Y LO RECIBIRÁS
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Aunque no escribas libros, eres el escritor de tu propia vida…
Aunque no seas Miguel Ángel, puedes hacer de tu vida una obra maestra…
Aunque no entiendas de cine, ni de cámaras, tu existencia puede transformarse en un film primoroso… con Dios de productor.
Aunque cantes desafinado, tu existencia puede ser una linda canción, que cualquier afamado compositor envidiaría…
Aunque no entiendas de música, tu vida puede ser una magnífica sinfonía que los clásicos respetarían…
Aunque no hayas estudiado en una escuela de comunicaciones, tu vida puede transformarse en un reportaje modelo…
Aunque no tengas gran cultura puedes cultivar la sabiduría de la caridad…
Aunque tu trabajo sea humilde, puedes convertir tu día en oración…
Aunque tengas cuarenta, cincuenta, sesenta o setenta años, puedes seguir siendo joven de espíritu…
Aunque las arrugas empiecen a marcar tu rostro, vale más tu belleza interior…
Aunque tus pies sangren en los tropiezos y piedras del camino, tu rostro puede sonreír…
Aunque tus manos conserven las cicatrices de los problemas y de las incomprensiones, tus labios pueden agradecer…
Aunque las lágrimas amargas recorran tu rostro, tienes un corazón para amar…
Aunque no lo comprendas, en el cielo tienes reservado un lugar…
Todo, todo… depende de tu confianza en Dios, y de tu empeño en ser digno hijo suyo.
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Dos amigas se encontraban tomando un café, y una le comenta en tono de queja a la otra:
- Mi mamá me llama mucho por teléfono, para pedirme que vaya a platicar con ella. Yo voy poco, y en ocasiones siento que me molesta su forma de ser. Ya sabes como son los viejos, cuentan las mismas cosas una y otra vez. Además, nunca me faltan compromisos, que el trabajo, que mi novio, que los amigos…
- Yo en cambio… - le dijo su compañera - platico mucho con mi mamá. Cada vez que estoy triste, voy con ella; cuando me siento sola, cuando tengo un problema y necesito fortaleza, acudo a ella y me siento mejor.
- Caramba…- se apeno la otra Eres mejor que yo. No lo creas, soy igual que tú
-respondió la amiga con tristeza- visito a mi mamá en el cementerio.
Murió hace tiempo, pero mientras estuvo conmigo, tampoco yo iba a platicar con ella, y pensaba lo mismo que tú.
No sabes cuánta falta me hace su presencia, cuánto la hecho de menos, y cuánto la busco, ahora que ha partido.
Si de algo te sirve mi experiencia, platica con tu mamá hoy que todavía la tienes, valora su presencia resaltando sus virtudes, que seguro las tiene, y trata de hacer a un lado sus errores, que de una forma u otra ya forman parte de su ser.
No esperes a que esté en un panteón, porque ahí la reflexión duele hasta el fondo del alma, porque entiendes que ya nunca podrás hacer lo que dejaste pendiente, será un hueco que nunca podrás llenar. No permitas que te pase lo que me pasó a mi.
En el automóvil, iba pensando la muchacha en las palabras de su amiga.
Cuando llegó a la oficina, dijo a su secretaria:
- Comuníqueme por favor con mi mamá; no me pase más llamadas y también modifique mi agenda, porque es muy probable que este día se lo dedique a ella.
Desafortunadamente, no siempre nos damos cuenta del cariño o la amistad que otras personas nos ofrecen, y en ocasiones lo perdemos porque no sabíamos qué tan importante era hasta que ya no nos pertenece.
Haz una retrospectiva de tu vida, y dale la dimensión correcta a las personas que ahora te rodean… probablemente sea tu última oportunidad.
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Estaba haciendo mis prácticas veterinarias para egresar de la universidad, en una hacienda ganadera, a dos horas del pueblo más cercano.
Un día, regresaba de la ciudad acompañado del administrador, y al llegar a la hacienda, vino rápidamente un vaquero a comentarle a su patrón, que una víbora de cascabel había mordido a uno de los empleados.
Rápidamente el administrador preguntó al vaquero si le había colocado la inyección de suero antiofídico que tenía en el refrigerador. El vaquero ' respondió que no lo había hecho, pero que había entregado la cajita con el antídoto en las manos del hombre que fue mordido por la serpiente, pues él no sabía poner la inyección; por eso le pidió a otro empleado llevarlo en el tractor al hospital más cercano. El viaje en tractor podía durar unas 4 horas.
El administrador me pidió que lo acompañara a ver al trabajador. Cuando llegamos al hospital, preguntamos por la persona que había sufrido la mordedura de serpiente. Vino el médico que lo atendió a decirnos que esta persona había fallecido, pero lo que él no podía comprender, era cómo esta persona llegó al hospital con el suero antiofídico en la mano.
Preguntó al hombre que había sido víctima de la cascabel: "¿por qué no te pusiste el suero antiofídico?" a lo cual el trabajador, ya temblando, con la respiración irregular y el corazón acelerado debido al veneno de la serpiente, le respondió:
- Es que no sabía cómo ponérmelo.
El médico le respondió: - Pero… ahí en la cajita están las instrucciones de como usarlo.
Y el trabajador le dijo que no se dio el lujo de leerla, y unos minutos más tarde falleció.
Teniendo la vida en sus manos, no la usó.
Cuantas veces, simplemente ignoramos u olvidamos que tenemos a nuestro alcance el perfecto antídoto para dar vida a lo que se cree perdido. Tenemos la Vida en nuestras manos ¡Usémosla! no permitas que el "veneno" se extienda en tu alma.
Aplica hoy una dosis de Vida (Jesús) en tu Corazón.
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
El amor es paciente, y da tiempo a la relación para que crezca.
El amor se controla a sí mismo y desea lo mejor para el otro.
El amor se centra en la persona y en su carácter, y no sólo en sus rasgos exteriores.
El amor no puede separarse de Aquel que es amor… Dios
El amor se edifica en la aceptación de sí mismo, y supone lo mejor en el otro, mediante una confianza implícita.
El amor se construye sobre la amistad. Si se rompe la relación, cada uno queda mejor, por haberse conocido.
El amor es veraz, y se caracteriza por una comunicación sincera y honrada.
El amor es fiel a los valores personales, aunque arriesgue la terminación de la relación.
El amor soporta los altibajos de la vida, porque sabe que los sentimientos y las circunstancias no alteran el compromiso de amar.
El amor mejora la calidad de una persona.
El amor mejora la confianza en sí mismo.
El amor crece con el tiempo, y perdura a pesar de la separación.
El capricho es impaciente, imprudente, impulsivo e irrazonable.
El capricho es obstinado, y exige que se hagan las cosas a su manera.
El capricho se basa sobre expectativas y condiciones idealistas, no reales.
El capricho se enreda con las sensaciones del momento, y con frecuencia nos aleja de El.
El capricho, con frecuencia está inseguro de sí mismo, lo que le pone celoso, y hace posesivo del otro.
El capricho tiene una base insegura, y deja cicatrices y recuerdos dolorosos.
El capricho es falso, porque teme compartir su verdadero yo, y ser rechazado.
El capricho puede cometer acciones objetables, por temor a perder al otro.
El capricho crea nerviosismo en la amistad.
El capricho y sus traumas consumen la energía, lo que hace arriesgar los estudios, el trabajo y la amistad.
El capricho tiende a engendrar dependencia, y sentimientos inadecuados acerca de sí mismo.
El capricho se debilita con el tiempo y la separación.