Debilidad de Dios

Se dice que Dios sólo tiene una debilidad y es darnos cosas buenas que le pedimos a través de la oración. Tiene un poder muy grande.

La oración es uno de los dones que Dios nos ha dado. No cuesta nada y nos concede cantidad de premios. Sigamos ORANDO uno por el otro.

Padre, te pido que bendigas a mis amigos que lean esto y ahora mismo les reveles nuevamente tu amor y tu poder.

Espíritu Santo, te pido que seas la guía para sus almas:
Donde hay dolor, dales tu paz y tu misericordia.
Donde hay dudas, renuévales la confianza.
Donde hay cansancio, te pido que les des entendimiento, paciencia y fuerza, aprendiendo a amarte.

Donde hay estancamiento es­piritual, te pido que les reveles tu cercanía para un nuevo comienzo en la fe.

Donde hay miedo, revélales tu amor y trasmíteles tu fuerza
hay pecado, blo queando sus vidas, lávalo con lu sangre.
Bendice sus finanzas, concé­deles más visión de ti, que ten­gan el apoyo de amigos para darles fuerza y valentía.

Concédeles a cada uno dis­cernimiento para poder distinguir las fuerzas negativas que los afectan, y revélales el poder que tienen en Ti para superarlo.

PERO LO MÁS IMPORTANTE… NO NOS PERMITAS HACER NADA CONTRA TU VOLUNTAD PARA QUE JUNTOS ESTEMOS, AL FI­ NAL DE NUESTRA VIDA, EN TU REINO. ASÍ SEA.

Te ruego me concedas estas peticiones en el nombre de Je­sús.
Tu amigo en Cristo.

Orar por alguien que consideres tu amigo, los bendecirá a los dos y es algo muy fácil.

En cambio, orar por alguien que no consideras tu amigo, es algo que Cristo haría.

Te deseo la paz y el amor de Dios.

Darle un Regalo a Jesús

En 1994 dos americanos respondieron una invitación que les hiciera llegar el Departamento de Educación de Rusia, para enseñar moral y ética en las escuelas públicas, basada en principios bíblicos. Debían enseñar en prisiones, negocios, el departamento de bomberos, de la po­licía y en un gran orfanato.

En el orfanato había casi 100 niños y niñas que habían sido abandonados y dejados en manos del Estado. De allí surgió esta historia relatada por los mismos visitantes:

Se acercaba la época de las fiestas de 1994, los niños del orfanato iban a escuchar por primera vez la historia tradicional de la Navidad. Les contamos acerca de María y José llegando a Belén, de cómo no encontraron lugar en las posadas, por lo que debieron ir a un establo, donde finalmente el niño Jesús nació y fue puesto en un pesebre.

A lo largo de la historia, los chicos y los empleados del or­fanato no podían contener su asombro. Algunos estaban sentados al borde de la silla tratando de captar cada palabra.

Una vez terminada la historia, les dimos a los chicos tres pequeños trozos de cartón para que hicieran un tosco pesebre. A cada chico se le dio un cuadradito de papel cortado de unas servilletas amarillas que yo había llevado conmigo. En la ciudad no se podía encontrar un solo pedazo de papel de colores.

Siguiendo las instrucciones, los chicos cortaron y doblaron el papel cuidadosamente colocando las tiras como paja. Unos pequeños cuadraditos de franela, cortados de un viejo camisón que una señora americana se olvidó al partir de Rusia, fueron usados para hacerle la manta al bebé. De un fieltro marrón que trajimos de los Estados Unidos, cortaron la figura de un bebé.

Mientras los huérfanos estaban atareados armando sus pesebres, yo caminaba entre ellos para ver si necesitaban alguna ayuda. Todo estuvo bien hasta que llegué donde el pequeño Misha estaba sentado.

Parecía tener unos seis años y había terminado su trabajo. Cuando miré el pesebre quedé sorprendido al ver dos niños dentro de él. Llamé rápidamente al traductor para que le preguntara por qué había dos bebés en el pesebre. Misha cruzó sus brazos y observando la escena del pesebre comenzó a repetir la historia muy seriamente.

Por ser el relato de un niño que había escuchado la historia de Navidad una sola vez, estaba muy bien, hasta que llegó la parte donde María pone al bebé en el pesebre. Allí Misha empezó a inventar su propio final para la historia, dijo: "Y cuando María dejó al bebé en el pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo tenía un lugar para estar. Yo le dije que no tenía mamá ni papá que no tenía un lugar para estar.

Entonces Jesús me dijo que yo podía estar allí con El. Le dije que no podía, porque no tenía un regalo para darle. Pero yo quería quedarme con Jesús, por eso pensé qué cosa tenía que pudiese darle a Él como regalo; se me ocurrió que un buen regalo podría ser darle calor. Por eso le pregunté a Jesús: Si te doy calor, ¿ese sería un buen regalo para ti? Y Jesús me dijo: Si me das calor, ese sería el mejor regalo que jamás haya recibido. Por eso me metí dentro del pesebre y Jesús me miró y me dijo que podía quedarme allí para siempre."

Cuando el pequeño Misha terminó su historia, sus ojitos brillaban llenos de lágrimas empapando sus mejillas; se tapó la cara, agachó la cabeza sobre la mesa y sus hombros comenzaron a sacudiese en un llanto profundo.

El pequeño huérfano había encontrado a alguien que jamás lo abandonaría ni abusaría de él. ¡Alguien que estaría con él para siempre!

Y yo aprendí que no son las cosas que tienes en tu vida lo que cuenta, sino lo que verdaderamente importa es a quién tienes.

Cuento de Estrellas

Existían millones de estrellas en el cielo. Estrellas de todos los colores: blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas, azules.

Un día, inquietas, ellas se acercaron a Dios y le dijeron:

"Señor Dios, nos gustaría vivir en la tierra entre los hombres".

"Así será", respondió el Señor.

Las conservaré a todas ustedes pequeñitas, como son vistas para que puedan bajar a la tierra.

Cuéntase que, en aquella noche, hubo una linda lluvia de estrellas. Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras fueron a jugar y a correr junto con las luciérnagas por los campos, otras se mezclaron con los juguetes de los niños y la tierra quedo maravillosamente iluminada.

Pero con el pasar del tiempo, las estrellas decidieron abandonar a los hombres y volver al cielo, dejando la tierra oscura y triste.

"¿Por qué volvieron?" -Preguntó Dios a medida que ellas iban llegando al cielo. "Señor, no nos fue posible permanecer en la tierra; allí existe mucha miseria y violencia, mucha maldad, mucha injusticia".

Y el Señor les dijo: "¡Claro! El lugar de ustedes es aquí en el cielo.

La tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que pasa, de aquello que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere, nada es perfecto.

El cielo es el lugar de la perfección, de lo inmutable, de lo eterno, donde nada perece".

Después que llegaron las estrellas y se hubo verificado su número, Dios volvió a hablar: "Nos está faltando una estrella. ¿Será que se perdió en el camino?".

Un ángel que estaba cerca replico: "No , Señor, una estrella resolvió quedarse entre los hombres. Ella descubrió que su lugar es exactamente donde existe la imperfección, donde hay límite, donde las cosas no van bien, donde hay lucha y dolor".

"¿Que estrella es esa?" -Volvió Dios a preguntar.

"Es la Esperanza, Señor. La estrella verde. La única de ese color".

Y cuando miraron para la tierra, la estrella no estaba sola. La tierra estaba nuevamente iluminada porque había una estrella verde en el corazón de cada persona. Porque el único sentimiento que el hombre tiene y Dios no necesita retener es la Esperanza. Dios ya conoce el futuro y la Esperanza es propio de la persona humana, propia de aquel que yerra, de aquel que no es perfecto, de aquel que no sabe como será el futuro.

Recibe en este momento esta estrella en tu corazón: La Esperanza. No dejes que ella huya y no permitas que se aparte. Ten la certeza de que ella iluminará tu camino, sé siempre positivo y agradece a Dios todo lo que tienes. Sé siempre feliz y contagia con tu corazón iluminando a otras personas.

Cuán Afortunado

Tienes comida en el refrigerador, ropa para cubrirte, un techo sobre la cabeza y un sitio donde dormir… eres más rico que el 75% de las personas de este mundo.

Si tienes dinero en el banco, o en tu cartera y guardas cambio en un plato o vasija en alguna parte… estás entre el 8% de las personas con fortuna del mundo.

Si te levantaste esta mañana con más salud que enfermedad… eres más bendito que el millón de personas que no sobrevivirán esta semana.

Si nunca has experimentado el peligro de la batalla, la soledad del encierro, la agonía de la tortura o las convulsiones de la hambruna… estás por encima de 500 millones de personas en el mundo.

Si puedes ir a un templo sin miedo a persecución, arresto, tortura o muerte… tienes más bendiciones que 3000 millones de personas en el mundo.

Si tus padres aún viven y están casados… eres un ser muy extraño.

Si mantienes en alto tu cabeza con una sonrisa en tu rostro y eres agradecido… tienes la Bendición Divina porque la mayoría, pudiendo, no lo hace.

Si puedes sostener la mano de alguien, abrazarlo y hasta tocarlo en el hombro… eres afortunado porque puedes ofrecer sanación.

Si puedes leer esto, has recibido una bendición doble… porque eres más bendito que dos millones de personas que ni siquiera saben leer.

Que tengas un excelente día… cuenta tus bendiciones… y tu fortuna…

"Que mi recuerdo no envenene tus futuras alegrías,

pero no permitas que tus alegrías

destruyan mí recuerdo"

Consejos de Belleza

Para labios atractivos: Habla con palabras amables.

Para ojos adorables: Busca lo bueno en las personas.

Para una figura esbelta: Comparte tu comida con el hambriento.

Para un cabello hermoso: Deja que un niño pase sus dedos a través de ellos una vez al día.

Para el porte: Camina con el conocimiento de que nunca caminarás sol @.

Las personas, aún más que las cosas tienen que ser reafirmadas, renovadas, revitalizadas, recla­madas, y redimidas. Nunca pases por encima de nadie.

Recuerda, si alguna vez necesitas una mano que te ayude, la encontraras al final de tu propio brazo

A medida que envejeces, descubrirás que tienes dos manos, una para ayudarte, la otra para ayudar a los demás.

La belleza de una mujer no está en las ropas que usa, la figura que ella tiene, o la forma que peina su pelo. La belleza de una mujer debe verse en el interior de sus ojos, porque esa es la puerta al corazón, el lugar donde habita el amor.

La belleza de una mujer no está en su rostro, porque la verdadera belleza está reflejada en su alma. Es el cuidado que amorosamente da, la pasión que ella muestra, y la belleza de una mujer sólo crece con el pasar de los años.

Carta a Ruth

Ruth miró en su buzón del correo, pero sólo había una car­ta.

La tomó y la miró antes de abrirla, pero luego la miró con más cuidado.

No había sello ni marcas del correo, solamente su nombre y dirección.

Leyó la carta:

Querida Ruth:

Estaré en tu vecindario el sábado en la tarde y pasaré a visitarte.

Con amor, Jesús.

Sus manos temblaban cuando puso la carta sobre la mesa. "¿Por qué querría venir a visitarme el Señor? No soy nadie en especial, no tengo nada que ofrecerle…"

Pensando en eso, Ruth recordó el vacío reinante en los es­tantes de su cocina.

"¡ Ay no! ¡No tengo nada para ofrecerle! Tendré que ir al mer­cado y conseguir algo para la cena". Buscó la cartera y vació el contenido sobre la mesa: cin­co dólares y cuarenta centavos.

"Bueno, compraré algo de pan y alguna otra cosa, al menos." Se puso un abrigo encima y se apresuró a salir.

Una hogaza de pan francés, media libra de pavo y un cartón de leche… y Ruth se quedó con solamente doce centavos que le deberían durar hasta el lunes. Aun así se sintió bien. Caminó a casa con sus humildes ingredientes bajo el brazo.

"Oiga, señora, ¿nos puede ayudar?"

Ruth estaba tan absorta pen­sando en la cena que no vio las dos figuras que estaban de pie en el pasillo.

Un hombre y una mujer, los dos vestidos con poco más que harapos.

"Mire, señora, no tengo em­pleo, usted sabe, y mi mujer y yo hemos estado viviendo allí afuera en la calle y, bueno, está haciendo frío y nos está dando hambre y, bueno, si usted nos puede ayudar, estaremos muy agradecidos…"

Ruth los miró con más cuidado. Estaban sucios y tenían mal olor y, francamente, ella estaba segura de que ellos podrían obtener algún empleo si realmente quisieran.

"Señor, quisiera ayudar, pero yo misma soy una mujer pobre. Todo lo que tengo son unas rebanadas de pan, pero tengo un huésped importante para esta noche y planeaba servirle eso a El."

"Sí, bueno, sí señora, entiendo. Gracias de todos modos".

El hombre puso su brazo alrededor de los hombros de la mujer y se dirigieron a la salida.

A medida que los ve saliendo, Ruth sintió un latido familiar en su corazón. "¡Señor, espere!"

La pareja se detuvo y volteó a medida que Ruth corría hacia ellos y los alcanzaba en la calle.

"Mire: ¿por qué no toma esta comida? algo se me ocurrirá para servir a mi invitado…", y extendió la mano con la bolsa de víveres.

"¡Gracias, señora, muchas gracias!"

"¡Si, gracias!", dijo la mujer, y Ruth pudo notar que estaba temblando de frió. "¿Sabe? ten­go otro abrigo en casa, tome éste", Ruth desabotonó su abri­go y lo deslizó sobre los hombros de la mujer.

Y sonriendo, volteó y regre­só camino a casa… sin su abrigo y sin nada que servir a su invita­do.

"¡Gracias, señora, muchas gracias!"

Ruth estaba tiritando cuando llegó a la entrada.

Ahora no tenía nada para ofrecerle al Señor. Buscó rápi­damente la llave en la cartera. Mientras lo hacía, notó que había otra carta en el buzón.

"Que raro, el cartero no viene dos veces en un día." Tomó el sobre y lo abrió:

Querida Ruth:

Qué bueno fue volverte a ver. Gracias por la deliciosa cena, y gracias también por el hermoso abrigo.

Con amor, …Jesús.

El aire todavía estaba frío, pero aún sin su abrigo, Ruth no lo notó.

"Hoy es un regalo, es por eso que se llama EL PRESENTE"

Carta de Amor

¡Te amo! Derramé mi propia sangre por ti para hacerte limpio. ¡Eres nuevo! ¡Créelo, es verdad!

Eres hermoso ante mis ojos y yo te he creado para que fueras justamente como eres. No te critiques a ti mismo o no te desanimes por no ser perfecto ante tus propios ojos. Esto sólo ¡leva a la frustración.

Yo quiero que tu confíes en mí, paso a paso, día a día. Habita en mi poder y mi amor. Sé libre, sé tu mismo. No permitas que otras personas te manejen. Yo te guiaré si me dejas. Date cuenta de mi presencia en todo.

Yo te doy amor, alegría, paz. Mírame.

Yo soy tu Pastor y te guiaré. ¡SIGÚEME A MÍ SOLAMENTE! Escucha y yo te diré mi voluntad. ¡Te amo, te amo! Deja que mi amor corra a través de ti, espárcelo en todo lo que toques.

No te preocupes por ti. Tú eres mi responsabilidad. Yo te cambiaré. Tu debes amarte a ti mismo y amar a otros simplemente porque yo te amo a ti. Quita tus ojos de ti mismo. Mírame solamente a mí. Yo guío, yo cambio, yo hago, pero no cuando estás tratando. No voy a pelear con tus esfuerzos. Tu eres mío. Déjame amarte. Déjame darte alegría, paz y bondad. Nadie más puede hacerlo. ¿ Ves?

Tú no te perteneces. Tú has sido comprado con mi sangre y ahora tú me perteneces, …si tú quieres. No es de tu interés como yo trato contigo. Tu único mandamiento es mirarme a mí. Nunca a ti mismo ni a otros. Te amo. No luches. Descansa en mi amor.

Yo sé lo que es mejor y lo haré contigo, en ti y a través tuyo.

Mi voluntad es perfecta. Mi amor es suficiente. Yo abasteceré todas tus necesidades.

Mírame:

Te ama… JESÚS.

Amistad

Hace tiempo al estar en mi casa, siendo como las 11:00 de la noche, recibí la llamada telefónica de un muy buen amigo mío.

Me dio mucho gusto su llamada y lo primero que me preguntó fue: "¿cómo estas?" Y sin saber por qué, le contesté: "solísimo".

¿Quieres que platiquemos? Le respondí que sí.

Y me dijo: "¿quieres que vaya a tu casa?" Y respondí que sí.

Colgó el teléfono y en menos de quince minutos él ya estaba tocando a mi puerta.

Yo empecé y hablé por horas y horas de todo: de mi trabajo, de mi familia, de mi novia, de mis deudas, y él atento siempre, me escuchó. Se nos hizo de día, yo estaba totalmente cansado mentalmente, me había hecho mucho bien su compañía y sobre todo que me escuchara y que me apoyara y me hiciera ver mis errores; me sentía muy a gusto, y cuando él notó que yo ya me encontraba mejor, me dijo: "bueno pues, me retiro, tengo que ir a trabajar".

Yo me sorprendí y le dije: "pero por qué no me habías dicho que tenias que ir a trabajar, mira la hora que es, no dormiste nada, te quité tu tiempo toda la noche". Él sonrió y me dijo: "no hay problema para eso estamos los amigos". Yo me sentía cada vez más feliz y orgulloso de tener un amigo así.

Lo acompañé a la puerta de mi casa… y cuando él caminaba hacia su automóvil le grité desde lejos: "Oye amigo, y a todo esto, ¿por qué llamaste anoche tan tarde?". Él regresó y me dijo en voz baja: "es que te quería dar una noticia…", y le pregunté:

"¿Qué pasó?" Y me dijo: "fui al doctor y me dice que mis días están contados, tengo un tumor cerebral, no se puede operar y solo me queda esperar…", yo me quedé mudo… él me sonrió y me dijo: "que tengas un buen día amigo…", se dio la vuelta y se fue…

Pasó un buen rato para cuando asimilé la situación y me pregunté una y otra vez, ¿por qué cuando él me preguntó cómo estás? me olvidé de él y sólo hablé de mí.

¿Cómo tuvo la fuerza de sonreírme, de darme ánimos, de decirme todo lo que me dijo, estando él en esa situación?… Esto es increíble.

Desde entonces mi vida ha cambiado, suelo ser más crítico con mis problemas y suelo disfrutar más de las cosas buenas de la vida, ahora aprovecho más el tiempo con la gente que quiero. Por ejemplo él. Todavía vive y procuro disfrutar más el tiempo que convivimos y platicamos, sigo disfrutando de sus chistes, de su locura, de su seriedad, de su sabiduría, de su temple. ¡De mi amigo…!

Algunos de los Mejores Momentos de la Vida

Enamorarse.

Reírse hasta que te duela la panza.

Encontrar miles de e-mails cuando vuelves de las vaca­ciones.

Escuchar tu canción favorita en la radio.

Acostarte en tu cama y es­cuchar cómo llueve afuera.

Salir de la ducha y que la toalla esté calientita.

Aprobar tu último examen.

Recibir una llamada de al­guien que hace mucho no ves.

Una buena conversación.

Encontrar dinero en un pan­talón que no usabas desde el año pasado.

Reírse de uno mismo.

Llamadas a medianoche que duran horas.

Reírse sin motivos.

Escuchar accidentalmente que alguien dice algo bueno de ti.

Despertarte y darte cuenta que todavía puedes dormir un par de horas.

Escuchar la canción que te hace recordar a "esa" persona especial.

Ser parte de un equipo.

El primer beso.

Hacer nuevos amigos.

Sentir cosquillitas en la panza cada vez que ves a "esa" persona.

Pasar un rato con tus mejores amigos.

Ver felices a las personas que quieres.

Usar el jersey de la per­sona que te gusta y que todavía huela a su perfume.

Volver a ver a un viejo amigo y sentir que las cosas no cambiaron.

Mirar un atardecer.

Tener a alguien que te diga que te quiere

Alguien

Alguien está orgulloso de ti.

Alguien está pensando en ti.

Alguien se preocupa por ti.

Alguien te extraña.

Alguien quiere hablar contigo.

Alguien quiere estar contigo.

Alguien espera que no estés en problemas.

Alguien está agradecido del so­porte que le has proveído.

Alguien quiere tomar tu mano.

Alguien espera que todo se pon­ga bien.

Alguien quiere que estés feliz.

Alguien quiere que lo encuen­tres.

Alguien está celebrando tu éxi­to.

Alguien admira tu fuerza.

Alguien admira tu valor.

Alguien está pensando en ti y sonriendo.

Alguien quiere ser tu hombro en qué llorar

Alguien quiere salir contigo y di­vertirse mucho.

Alguien piensa "El mundo eres tú".

Alguien quiere protegerte.

Alguien haría cualquier cosa por ti.

Alguien quiere ser perdonado.

Alguien está agradecido por ha­ber sido perdonado.

Alguien se quiere reír contigo.

Alguien te recuerda y quisiera que estuvieses ahí.

Alguien le reza a Dios por ti.

Alguien necesita saber que tu amor es incondicional.

Alguien siempre pensará en ti como un ejemplo a seguir…

¡No 1@ decepciones!

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