Doce Maneras de Seguir Sonriendo

1.- Aférrate a tus sueños, y no los abandones jamás

2.- Muéstrale al mundo lo que yo bien sé: ¡Lo maravilloso que eres!

3.- Confía en las posibilidades de la vida, y no te apresures a juzgar a los demás.

4.- Confía en la estrella que bri­lla en tu cielo.

5.- Encara tus problemas uno por uno para vencerlos.

6.- No huyas de aquellos que traen amor a tu vida.

7.- Mira lo bueno en la vida y no sucumbas en las adversi­dades.

8.- Muéstrate tal como eres, pues tienes cualidades espe­ciales que te han sostenido hasta ahora, y que siempre te sostendrán.

9.- No pierdas el valor.

10.- Llena tu corazón de felici­dad y ¡espárcela en todo lo que hagas!

11.- Confía en toda tu fuerza in­terior que Dios te ha dado.

12.- Confíale todo a Dios.

¡Dícelo Hoy!

Sólo es un pequeño mensaje para personas importantes como tú:

Había una vez… Un chico de 17 años que nació con cáncer. Un cáncer que no tenía cura y podría morir en cualquier momento.

Siempre vivió en su casa, bajo el cuidado de su madre. Ya estaba harto y decidió salir solo por una vez. Le pidió permiso a su madre y ella aceptó.

Caminando por su cuadra vio muchas tiendas. Al pasar por una tienda de música y al ver el aparador, notó la presencia de una niña de su edad. Fue amor a primera vista.

Abrió la puerta y disimuladamente entró sólo para mirarla.

Acercándose poco a poco, llegó al mostrador donde se encontraba ella.

Lo miró y le dijo sonriente: "¿Te puedo ayudar en algo?".

Mientras él pensaba que era la sonrisa más hermosa que había visto en toda su vida, sintió el deseo de besarla en ese mismo instante.

Tartamudeando le dijo: " Sí, eeehhh, uuhhh… me gustaría comprar un CD".

Sin pensar, tomó el primero que vio y le dio el dinero. -"¿Quieres que te lo envuelva?" Preguntó la niña sonriendo de nuevo.

Él respondió que sí, movien­do la cabeza y ella fue al almacén para volver con el paquete envuelto y entregárselo.

Él lo tomo y salió de la tienda. Se fue a su casa, y desde ese día en adelante visitó la tienda todos los días para comprar un CD.

Siempre se los envolvía la niña para luego llevárselos a su casa y meterlos a su closet.

Él era muy tímido para invitarla a salir y, aunque trataba, no podía.

Su mamá se enteró de esto e intentó animarlo a que se aventara, así que al día siguiente se armó de coraje y se dirigió a la tienda.

Como todos los días, compró otra vez un CD, y como siempre, ella se fue atrás para envolverlo.

Él tomó el CD, y mientras ella no estaba viendo, rápidamente dejó su teléfono en el mostrador y salió corriendo de la tienda.

¡Ring !…,¡Ring!…

Su mamá contestó: "¿Bueno?".

¡Era la niña! Preguntó por su hijo, y la madre desconsolada, comenzó a llorar mientras decía:

"¿Qué, no sabes?…Murió ayer".

Hubo un silencio prolongado, excepto los lamentos de su madre.

Mas tarde, la mamá entró en el cuarto de su hijo para recordarlo. Ella decidió empezar por ver su ropa, así que abrió su closet.

Para su sorpresa se topó con montones de CD's, todos envueltos. Ni uno estaba abierto.

Le causó curiosidad ver tantos y no se resistió; tomo uno y se sentó sobre la cama para verlo; al hacer esto, un pequeño pedazo de papel salió de la cajita de plástico.

La mamá lo recogió para leerlo y decía:"¡¡Hola!!, ¡estás súper guapo!, ¿quieres salir conmigo?".
TQM.. Sofía.

De tanta emoción, la madre abrió otro y otro pedazo de papel en varios CD's, y éstos decían lo mismo.

MORALEJA: No esperes demasiado para decirle a ese alguien especial lo que sientes. ¡Díselo hoy! …Mañana puede ser muy tarde.

Dios Reza el «Padre Nuestro»

DIOS REZA EL "PADRE NUESTRO"

Hijo mío que estás en la tierra, preocupado, solitario y tentado, yo conozco perfecta­mente tu nombre y lo pronuncio como santificándolo porque te amo.

No, no estás solo, sino habitado por Mí y juntos construimos este Reino del que tú vas a ser heredero.

Me gusta que hagas mi voluntad, porque mi voluntad es que tú seas feliz ya que mi gloria es el homre viviente, pleno.

Cuenta siempre conmigo y tendrás el pan para hoy, no te preocupes, sólo te pido que lo compartas con tus hermanos.

¿Sabes que perdono todas tus ofensas… antes incluso de que las cometas?, por eso te pido que hagas lo mismo con los que a ti te ofenden, para que nunca caigas en la tentación.

Cógete fuerte de mi mano y yo te libraré del mal.

No temas, pues cuentas conmigo…

Querido hijo mío.

Dios
 
 

Dios Aún Habla

¿Dios aún habla con las personas?  Un joven de vida espiritual fue a una reunión de estudio de la Biblia en la residencia de un matrimonio amigo.
Era noche de jueves. El matrimonio dividió el estudio entre oír a Dios y obedecer la Palabra del Señor. El joven no podía dejar de querer saber si "Dios aun habla con las personas".
Después del estudio, él salió para tomar un café con los ami­gos que estaban en la reunión familiar y discutían un poco más sobre el mensaje de esa noche. De formas diversas, ellos habla­ban de cómo Dios había con­ducido sus vidas de maneras tan diferentes. Eran aproximada­mente las 22 horas cuando el joven se despidió de sus amigos y comenzó a dirigirse a su casa. Sentado en su automóvil, co­menzó a pedir: "¡Dios! Si aún hablas con las personas, habla conmigo, yo te escucharé. Haré todo para obedecerte".
Mientras conducía por la ave­nida principal de la ciudad, tuvo un pensamiento muy extraño, como si una voz hablase dentro  de su cabeza: "Para y compra un
litro de leche". Él movió su ca­beza y dijo en alto:
"Dios, ¿eres tu Señor?". No obtuvo respuesta y continuó di­rigiéndose para su casa. Sin em­bargo, nuevamente, surgió el pensamiento: "Compra un litro de leche". El joven pensó en Samuel y como él no reconoció la voz de Dios, y como corrió hacia Él. "¡Muy bien, Dios! En caso de ser el Señor, voy a com­prar la leche". Esto no parece ser una prueba de obediencia muy difícil."
Total, él podría también usar la leche. Así que paro, compró la leche y reinició su camino a casa.
Cuando pasaba por la sépti­ma avenida, nuevamente sintió un pedido: "Gira en aquella ca­lle". Esto es una locura, pensó, y pasó de largo el retorno.
Nuevamente sintió que debe­ría haber girado en la séptima avenida. En el siguiente retorno, él giró y se dirigió por la sépti­ma avenida. Medio bromeando, dijo en voz alta: "Muy bien, Dios, lo haré". Siguió avanzan­do por algunas cuadras cuando
de repente sintió que debía pa­rar. Se detuvo y miró a su alre­dedor. Era un área mixta comer­cial y residencial. No era la me­jor área, pero tampoco era la peor de la vecindad. Los esta­blecimientos estaban cerrados y la mayoría de las casas estaban a oscuras, como si las personas ya se hubiesen ido a dormir, ex­cepto una del otro lado de la calle que estaba cerca. Nuevamente, sintió algo: "Ve y dale la leche a las personas que están en aque­lla casa del otro lado de la ca­lle". El joven miró la casa, y co­menzó a abrir la puerta del co­che, pero se volvió a sentar. "Se­ñor, esto es una locura. ¿Cómo puedo ir a una casa extraña en medio de la noche?".
Una vez más, sintió que de­bería ir a dar la leche.
Finalmente, abrió la puerta. "Muy bien, Dios, si eres el Se­ñor, iré y entregaré la leche a aquellas personas. Si el Señor quiere que yo parezca un idiota, muy bien, yo quiero ser obedien­te. Pienso que esto va a contar para algo; sin embargo, si ellos no responden inmediatamente, me iré en el mismo acto".
Atravesó la calle y tocó la campanilla. Pudo oír un barullo
viniendo desde dentro, pareci­do al llanto de una criatura. La voz de un hombre sonó alto: "¿Quién esta ahí? ¿Que quie­re?". La puerta se abrió antes de que el joven pudiese huir. De pie, estaba un hombre vestido de jeans y camiseta. Tenía un olor extraño y no parecía feliz de ver a un desconocido de pie en su puerta.
"¿Que pasa?". El joven le en­tregó la botella de leche.
"Compré esto para ustedes". El hombre tomó la leche y co­rrió adentro hablando alto. Des­pués, una mujer pasó por el corredor cargando la leche en di­rección a la cocina.
El hombre seguía sostenien­do en brazos una criatura que lloraba. Lágrimas corrían por el rostro del hombre y luego co­menzó a hablar, medio sollozan­do: "Nosotros oramos. Teníamos muchas cuentas que pagar este mes y nuestro dinero se había acabado. No teníamos más le­che para nuestro bebé. Apenas recé le pedí a Dios que me mos­trase una manera de conseguir leche". Su esposa gritó desde la cocina: "Pedí a Dios que me mandara un ángel con un poco... ¿Ud. es un ángel?
El joven tomó su cartera y sacó todo el dinero que había en ella y lo colocó en las manos del hombre. Se dio media vuelta y se fue a su vehículo, mientras las lágrimas corrían por sus me­jillas. Él experimentó que Dios todavía responde los pedidos justos y verdaderos.
 

Desde Toda la Eternidad

Hijo mío, quiero recordarte una vez más que te amo. Con amor eterno y gratuito te he amado. Como se alzan los Cielos por encima de la tierra, asi de grande es mi amor para ti.

A lo largo de tu vida siempre he estado a tu lado, te he cuidado, te he lavado tus heridas, nunca te he dejado sólo, y nunca te he dejado de amar. Eres el hijo de mis complacencias, porque yo te hice, yo te formé. Cual la ternura de un Padre para con sus hijos, así de tierno soy Yo para quienes me buscan.

Eres lo más hermoso que tengo… Te amo. Te amo porque eres la obra maestra de mis manos… Te amo.

Te amo como un Padre amoroso… Te amo íncondicionalmente, y me importas muchísimo. Te amo, seas joven o viejo, seas rico o seas pobre, obrero o campesino. Te amo tal y como eres. Te amo con tus cualidades y defectos. Aunque fueras el más pecador que hay sobre la tierra, no dejaría por eso de amarte… Te amo.

Muchas veces te has sentido solo, pero no lo has estado. Siempre he estado junto a tí de día y de noche. ¿Podría una madre olvidarse del hijo de sus entrañas? Pues Yo, de ti nunca me podré olvidar. Yo soy Amor; no puedo dejar de amarte; te amo tal y como eres. Yo te formé, yo te hice. Mí amor es incondicional, no cambia. Aunque los montes cambien de lugar y las colinas se muevan, el amor que te tengo no se apartan jamás de tí. Te amo y te seguiré amando, porque mi amor es para siempre.

Mientras tú duermes, yo te cuido. Cuando tú duermes mí corazón esti ¡unto a tí. Si no lo sabes, tú eres lo que Yo más quiero, lo que Yo más amo.

En mi corazón siempre ocupas el lugar más importante. El amor que te tengo, no te cuesta nada; lo único que hoy te pido es que te dejes amar… Déjate amar, sólo déjate amar.

Te amo.

Desde el Cielo

Si tú me amas… no llores.

Si conocieras el misterio insondable del Cielo donde me encuentro…

Si pudieras ver y sentir lo que veo y siento en estos horizontes sin fin y en esta luz que todo alcanza y penetra, tú jamás llora­rías por mí.

Estoy ahora absorto por el encanto de Dios y por sus expresiones de infinita belleza. En confrontación con esta nueva vida, las cosas del pasado son pequeñas e insignificantes.

Conservo aún todo mi afecto por tí y una ternura que jamás te pude en verdad revelar.

Nos amamos eternamente en vida, pero todo era entonces muy fugaz y limitado.

Vivo en la serena expectativa de tu llegada un día…

Entre nosotros… piensa en mí así.

En tus luchas… piensa en esta maravillosa morada donde no existe la muerte y donde estoy junto a la fuente inagotable de la alegría y del amor.

Si verdaderamente me amas., no llores por mí.. ¡Estoy en paz!

"No es más grande el que más espacio ocupa, sino el que más vacío deja cuando se va"

Camino Diario a la Felicidad


ORAR: Es el poder más grande sobre la Tierra.

AMAR: Es el privilegio que Dios nos ha dado.

LEER: Es la fuente de la sabiduría.

AMISTAD: Es el camino de la felicidad.

DAR: Es la forma de recibir.

DIVERTIRSE: Es el secreto de la eterna juventud.

REÍR: Es la música del alma.

Carta a Diosito

Diosito, disculpa que te distraiga, ya sé que estás muy ocupado cuidándonos, pero quiero hacerte una pregunta muy importante para mí:

¿Cuánto tarda en regresar un papito que se va al cielo?, déjame platicarte; hace muchos días mientras veía una película en la televisión sonó el teléfono, mi mami contestó, la vi muy angustiada, y sin darme explicación alguna me llevó a casa de mi tía Rosa, ella es hermana de mi mami y me quiere mucho, allí me dejó toda la noche.

Al otro día no me llevaron a la escuela, ¡qué alivio! A propósito soy el más aplicado de la clase. Todos en la familia lloraban y salían de la casa a cada rato, todos excepto alguien, mi papito, a quien no veía por ninguna parte, ¡qué raro!

La noche anterior no llegó a dormir y lo peor es que esta vez no me avisó por teléfono.

Cuando pregunté a mi abuelita, ¿dónde está mi papito?, tan sólo me abrazó y se soltó llorando sin darme respuesta alguna.

Lo mismo ocurría cuando le preguntaba a otro miembro de la familia, hasta que por fin, mi madre se decidió a darme la respuesta: ¡se fue al cielo!. ¿Al cielo?, ¿por eso lloran?.

No se preocupen, él siempre regresa y cuando lo hace me colma de dulces y juguetes y me promete que no nos volveremos a separar, pero ya sé; lo vuelven a mandar de viaje en su  trabajo.

Diosito, esta vez se ha tardado mucho en regresar, todas las noches espero sentado en la sala a que llegue, me asomo por la ventana y miro al cielo pensando cuándo regresará, hasta que me vence el sueño y mi mami me sube a la recámara.

Disculpa, estoy llorando. Al despertar lo primero que hago es correr a su cama esperando verlo acostado.

Apenas suena el teléfono y corro a contestar esperando sea él. Desde que se fue ya no juego por las tardes, y aunque mi mami me ayuda ya no me sale igual la tarea.

En el transcurso del día, por la mañana, se me olvida un poco cuando estoy en la escuela. Por la tarde empieza el sufrimiento y ya entrada la noche es un tormento.

Cada vez lloro su ausencia y pregunto: ¿papi dónde estás?. Miro hacia el comedor y parece que lo veo sentado tomando sus alimentos platicándome de su trabajo del día.

Dime Diosito: ¿tu papi alguna vez te dejó por tantos días cuando tú estabas pequeñito para ir..., bueno en tu caso, para ir a la tierra?

¿Alguna vez viviste lo feo que se siente separarse del ser que más quieres y que porque deseas verlo no regresa?

Ni te lo imagines, ¡ES HORRENDO!, por eso te escribo esta carta Diosito, para que se la entregues a mi papi y le digas que regrese pronto porque siento que me muero.

Dile que regrese aunque no traiga juguetes ni dulces, ya no lo estoy esperando con un regalo.

Ahora mi mami me lleva al parque con más frecuencia, pero sin mi papito nada es divertido.

Me dicen que cada día estoy más flaquito, que debo comer bien y, sin embargo, ya ni la nieve me la puedo comer. Todos los días miro sus fotografías.

¡Qué felices éramos! No entiendo por qué no se pudo regresar. Diosito, ayúdame y dile a mi papi que regrese por favor; coméntale que ya puedo manejar solo la bicicleta, todos los días limpio su carro para que esté bonito para cuando regrese; por las tardes en lugar de ver la televisión cepillo sus zapatos para que luzcan bien; mi mami insiste en sacar su ropa del closet y guardarla como si nunca fuera a regresar mi papi, pero apenas se descuida y nuevamente la cuelgo en su lugar; -claro que, primero la limpio-, sobre todo su traje azul el que más le gusta.

Ayer me puse sus lentes y una de sus corbatas porque así quería ir a la escuela, -¡claro!-, mi mami me lo impidió. Cuando yo esté grande quiero ser como mi papi.

Por favor Diosito, dile a mi papi que prometo lavarme los dientes, comer bien todos los días, dormir temprano, pedirle menos que me lleve al parque, no ensuciar mi, no tocaré más sus cosas ni rallaré las paredes, no le pediré mas para dulces, todo, todo lo que sea, pero por favor le suplico que regrese.

A veces pienso que mi papi se fue porque me he portado mal e inmediatamente le digo:" papi, donde quiera que estés ¡perdóname!, apenas tengo 6 años".

Diosito, tú también perdóname si me he portado mal, pero no me castigues así, quiero jugar nuevamente con él en el parque, quiero sentir su mano que me conduce cuando vamos de compras, quiero ayudarle cuando arregle su carro, quiero escuchar su voz, quiero... quiero..., simplemente quiero verlo y decirle cuánto lo amo, cuánto lo extraño, daría todos mis juguetes a cambio de que por lo menos me hablara por teléfono.

Diosito, ya regrésalo a mi lado, me he portado bien. Dime, ¿qué hice para merecer esto?

Diosito, la casa se siente vacía; ya no sé sonreír.

Por favor Diosito, responde a mi pregunta porque al parecer nadie lo sabe: ¿Cuanto tarda en regresar un papito que se va al cielo?

P.D. Diosito, el domingo pasado fue día del padre y mi papi no vino por su abrazo.

Diosito, si es muy difícil que regrese..., nada mas dímelo..., yo puedo ir con él.

"Cambia tus pensamientos y cambiarás tu mundo".

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