por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
YO QUIERO… ser una mujer consciente del privilegio de la vida. Yo quiero ser alguien, para responder con ello a los talentos que Dios me ha regalado.
YO QUIERO… ser feliz siendo yo misma, conforme a mi vocación y a mis sueños.
YO QUIERO… tener el coraje de ser libre, para elegir mis caminos, vencer mis temores y asumir las consecuencias de mis actos.
YO QUIERO… tener alegría para reír, para construir mi camino a la felicidad, para sentir la energía de vivir intensamente.
YO QUIERO… tener éxitos, pero también fracasos que me recuerden mi condición humana, la grandeza de Dios, y el peligro de la soberbia.
YO QUIERO… sentir, ser completa, amarme, reconocer que soy única, irrepetible e irremplazable, que valgo, porque han depositado en mí una chispa divina, y soy polvo de estrellas.
YO QUIERO… ser la luz para mi novio o mi esposo, mi familia, mis hijos.
YO QUIERO… dejar de ser víctima, para recobrar la capacidad de auto gobernarme.
YO QUIERO… querer el presente, elegir el futuro y trabajar para conseguirlo.
YO QUIERO… recordar el pasado, pero no vivir en el ayer; quiero soñar en el futuro, sin despreciar el presente, sabiendo que lo único seguro es el hoy, el aquí y el ahora.
YO QUIERO… perdonarme mis errores, mis culpas, mis caídas, y viajar más ligera de equipaje.
YO QUIERO… renacer a cada día, decir sí a la aventura de la vida y del amor.
YO QUIERO… trascender por mis silencios, por mis palabras, por mi hacer y mi sentir.
YO QUIERO… sentir a Dios que vive en mí y agradecerle su infinita paciencia para esperarme, su entrega incondicional, y su presencia, aunque en ocasiones se me olvide agradecerle el que me haya elegido mujer.
YO QUIERO… dejar de sobrevivir y atreverme a supervivir.
YO QUIERO… construir mil estrellas en el infinito y tener el valor de alcanzarlas.
YO QUIERO… ser mujer completa, no sustituto, menos objeto, saber querer, saber decir sí, pero también no.
YO QUIERO… repetirme a diario:¡Que bendición he tenido de nacer! ¡Que bendición tengo de estar aquí! ¡Que bendición de SER MUJER!
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Ser tan fuerte, que nada pueda turbar la paz de tu mente.
Hablar de salud, de felicidad y prosperidad a todos aquellos con quienes tengas que trabajar.
Hacer que tus amigos sepan de algo bueno y noble que hay en ellos.
Mirar todas las cosas por el lado bueno, y procurar que tu entusiasmo se haga real y verdadero.
Pensar sólo en lo mejor, trabajar por lo mejor, y esperar lo mejor.
Ser justo y entusiasta por el éxito de otros, como lo eres por el tuyo propio.
Olvidar los errores del pasado y perseverar para las más grandes obras del futuro.
Mantener un semblante alegre todo el tiempo y tener siempre una sonrisa para tus semejantes.
Ocuparte del mejoramiento de ti mismo, de tal forma que no tengas tiempo de criticar a los demás.
Tener alma grande para el sufrimiento y mucha nobleza para la cólera; fortaleza para el temor y felicidad para no permitir la presencia de la tristeza.
Pensar bien de tí mismo y proclamar este hecho al mundo, no en voz alta, sino en obras meritorias.
Aumentar tu fe en el amor que Dios te tiene.
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Préstame, Madre, tus ojos, para con ellos mirar, porque si por ellos miro, nunca volveré a pecar.
Préstame, Madre, tus labios, para con ellos rezar, porque si con ellos rezo, Jesús me podrá escuchar.
Préstame, Madre, tus ojos, para con ellos mirar, porque si por ellos miro, nunca volveré a pecar.
Préstame, Madre, tus labios, para con ellos rezar, porque si con ellos rezo, Jesús me podrá escuchar.
Préstame, Madre, tu lengua, para poder comulgar, pues es tu lengua materna, de amor y de santidad.
Préstame, Madre, tus brazos, para poder trabajar, que así rendirá el trabajo una y mil veces más.
Préstame, Madre, tu manto, para cubrir mi maldad, pues cubiert@ con tu manto al Cielo he de llegar.
Préstame, Madre a tu Hijo, para poderlo yo amar, si Tú me das a Jesús, ¿Qué más puedo yo desear?
Y esa será mi dicha por toda la eternidad
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Era Navidad, y en el pueblo iban a hacer la representación del nacimiento de Jesús. Todos estaban muy entusiasmados, querían que la obra fuera un éxito.
Los niños la iban a representar, pero entre ellos había un niño con problemas; quién sabe por qué causa, era más lento en aprender que los demás. El quería estar en la obra y a la maestra le dio ternura verlo con tanta emoción, que le dio un papel pequeño: el del posadero, que rechazaba a la Virgen y a José porque la posada estaba llena.
El día de la obra, el teatro estaba a reventar, hasta había gente de pie. Y cuando llegaron a la parte en la que llega José y María a la posada, donde este niño con problemas tenía que hablar, pasó algo inesperado.
José tocó la puerta y salió el posadero, y cuando ya los iba a rechazar, al ver a la joven pareja y sobre todo a la mujer embarazada de quien iba a ser nuestra salvación, al niño se le llenaron los ojos de lágrimas y les dijo:
- "Pasen, pasen, la señora puede dormir en mi cama, que yo dormiré en el suelo".
Hubo un silencio intenso en la sala y a mucha gente se le salieron las lágrimas. La obra fue un éxito, a pesar de que no fue fiel representación de lo que realmente pasó en esa noche de Navidad; pero sentimos que algo había cambiado en nuestras vidas, pues ese niño nos enseñó una lección de amor. En su inocencia, nos enseñó que debemos amar y ayudar a otros, no importa quienes sean, porque somos hijos de Dios y estamos aquí para hacer el bien, sin pedir nada a cambio.
“Haz el bien a tus amigos y a tus enemigos; conservarás a los
primeros y quizá atraigas a los segundos. Cleóbulo”
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Corrían los aciagos días de la guerra civil española. El odio hacia la religión llegó a extremos difíciles de imaginar. Sacerdote, religioso ó religiosa que caían en manos de los comunistas eran, sin más, asesinados.
Ocurrió que una mujer viuda tenía un sólo hijo y éste había entrado al seminario. Cuando inició el conflicto los seminaristas tuvieron que huir a un lugar a salvo. Llegó el momento en que el joven terminó sus estudios, y llegó a la ordenación. La madre vivía en una zona controlada por los comunistas y le había sido imposible acompañar a su hijo. El joven, movido por el amor filial, quiso ir a ver a su madre, a pesar del riesgo. Confiando en la buena voluntad de la gente de su pueblo, se encaminó hacia allá, disfrazado. La madre se llenó de alegría cuando el hijo llegó a visitarla. A escondidas, el joven inició su ministerio en servicio de la pobre gente de su pueblo.
Nunca han faltado, ni faltarán los Judas… y alguien denunció al sacerdote. Llegaron los soldados a casa de la viuda una noche y lo sorprendieron. La madre le suplicaba al coronel al mando que no matara a su hijo. "¡Encarcélelo, pero por piedad, por amor de Dios, no lo mate! ¡Soy viuda y es mi único hijo!"
El dichoso coronel era una fiera y se mostró insensible ante la súplica de la madre. En ese mismo instante, el joven fue fusilado ante el llanto desgarrador de la pobre viuda.
Pasó el tiempo. La guerra se definió y los comunistas fueron derrotados. El coronel iba huyendo, seguido muy de cerca por sus enemigos y consciente de que si era capturado, de inmediato dispondrían de su vida… debía tantas él… Llegó a un poblado que lucía todos los estragos de la crueldad de la guerra, y ahí lo alcanzaron sus perseguidores. Desesperado, abandonó su caballo y corrió por calles y callejones buscando desesperadamente un refugio. Miró una casa en la que había una luz encendida y, sin pensarlo, tocó con urgencia a la puerta.
- "¡Por el amor de Dios, ayúdenme!".
La puerta cedió ante los golpes del hombre y apareció la dueña de la casa…, era la viuda. Al ver a la mujer, sin reconocerla, le dirigió de nuevo la súplica:
"¡Por el amor de Dios, ayúdeme!" La mujer le dirigió la peor mirada de odio que se halla visto sobre la tierra. "Coronel, ¿recuerda la súplica que le dirigí antes de que usted asesinara a mi hijo?…" El hombre sintió que se helaba su sangre…, dio media vuelta para continuar su huida, pero ya era tarde; en la calle resonaban los cascos de los caballos de sus perseguidores y los gritos de los soldados al organizar la búsqueda… El hombre se detuvo en la puerta paralizado por el miedo.
La mujer entonces le dijo: "En ese armario está la sotana de mi hijo. ¡Rápido, póngasela!" El coronel vaciló, pero no le quedaba alternativa. Rápidamente se puso la sotana. La viuda le entregó un libro, diciéndole: "Este es el Breviario de mi hijo, tómelo y siéntese ahí, de espaldas a la puerta". Tembloroso y vacilante, el
hombre obedeció a la mujer… La mujer lucía un rostro pétreo. Sus
quijadas apretadas parecían contener todo un mar de sentimientos encontrados. La puerta fue abierta por un piquete de soldados, que al ver la figura sacerdotal en oración, pidieron disculpas a la viuda y se retiraron precipitadamente… El coronel, temiéndose lo peor, tenía sus ojos cerrados… y el corazón casi se le quería salir del pecho. Se hizo el silencio…
Los instantes se alargaron. El hombre no se atrevía a moverse. Empezó a escuchar algo como un murmullo, como una oración. Se atrevió a voltear y miró a la viuda arrodillada ante un crucifijo. De repente, la mujer soltó el llanto y gritaba…
- "¡SÓLO PORQUE ME LO PIDIÓ EN TU NOMBRE, SEÑOR…! ¡SÓLO PORQUE ME LO PIDIÓ EN TU NOMBRE!".