No Olvides los Días Hermosos

No olvides los días hermosos…

Cuando estés cansado, cuando estés en desacuerdo con lo que te rodea. Cuando estés desesperado y te sientas profundamente desgraciado…, acuérdate tan sólo un momento de los días hermosos.

Cuando te reías y bailabas, cuando estabas alegre con todo como un niño sin problemas…, no olvides los días hermosos

Cuando el horizonte, por lejano que lo veas, aparece oscuro y sin luz. Cuando tu

Corazón esté lleno de tristeza y quizás también lleno de amargura. Cuando aparentemente toda esperanza de nueva alegría ha desaparecido, ¡te lo suplico…!, busca cuidadosamente entre los recuerdos los días hermosos.

Los días en que todo marchaba bien sin nubes en el cielo, cuando cerca de ti había alguien que te hacia sentir amparado; cuando podías todavía entusiasmarte…, no olvides los días hermosos.

Si los olvidas, no volverán jamás a sonreír.

Vuelve a ser dueño de ti mismo.

Llena tu espíritu de pensamientos alegres, tu corazón de misericordia, dulzura y de amor; tu boca de una sonrisa, y todo volverá a ir bien…

No Estás Solo

Tú no estás solo, jamás lo has estado y nunca lo estarás. Dios está contigo en cada segundo de tu vida, más cerca que tus propios pensamientos. Sólo es tu mente la que te hace creer que Dios te puede abandonar, pero ésto es imposible.

Te voy a explicar: Dios está en el aire que estás respirando y te da la vida. Si te pones la mano en el corazón, verás que ese latido de vida es Dios en tu corazón.

El sol que nos viene a alumbrar cada mañana, es una bendición de Dios para tí, para que vivas y seas feliz.

¡Tú no tienes por qué estar triste nunca! El estado natural del hombre es la felicidad, lo que pasa es que vivimos quejándonos por todo lo malo, en vez de dar gracias por todo lo que tenemos y ésto nos pone tristes.

Comienza ya a dar gracias por el aire que respiras, por cada objeto de vestir o del adorno que llevas en el cuerpo, por la cama que tienes, por cada pedacito de comida que te llevas a la boca, por cada canción que te sabes.

Cada vez que pienses en quejarte, busca algo por lo cual dar gracias a Dios.

Acostúmbrate a decir por todo: "Gracias Padre" y tú vas a ver como tu mundo va a cambiar.

Comienza a sonreír/e a todo sin importar lo que te diga la gente, es mejor sonreír que estar mal encarado. Sonríete al guardia, al médico, al abogado, al barrendero, al cajero, a los que cocinan, al chofer, a la enfermera. Sonríe/e al mundo y verás que el mundo te sonreirá también.

El rencor y el odio son la madre de la infelicidad. Comienza a perdonar ya a todo el mundo, no importa lo que te hayan hecho o dicho, eso es problema del que condena; el tuyo, es el de perdonarlos. Diles: Te doy mi amor y mi perdón.

Si hablan mal de tí, te critican o te condenan, eso no importa, de los más grandes seres se han dicho las peores cosas. Piensa: Si eso es lo que dicen, ¿dónde está lo que hacen? Yo soy una persona que hago y sólo me entiendo con los que hacen y no con los que dicen.

Si has perdido algo o te han robado, eso tampoco importa. Acuérdate que lo verdaderamente valioso y eterno en tí nadie te lo puede quitar, es tu amor, tu alma y tu derecho soberano de sentir y pensar.

"Lo maravilloso de cuando se pierde o te roban es que… ¡solamente nos queda Dios!".

Acostúmbrate a bendecir en vez de maldecir o decir malas palabras y verás que las cosas se transforman. Di constantemente a todas las cosas y a todas las personas, no importando lo que sean, hagan o digan: "Dios te Bendice". ¡Y Dios que vive en tí, la bendecirá!

Cada vez que no sepas qué hacer, estés desesperado y no te acuerdes de nada, repite simplemente el nombre de Dios tantas veces cuanto te sea necesario y verás milagros.

No Acumules Penas

Acostumbro tener un calendario del cual, día a día, arranco la hoja del día anterior.

Algo bastante simple, excepto cuando dejé de hacerlo por un par de meses, y al tratar de arrancar todas las hojas atrasadas no pude hacerlo, pues una a la vez es fácil, pero todas juntas es muy diferente.

Lo mismo sucede con nosotros cuando no nos perdonamos día a día, o cuando guardamos rencores o sufrimientos.

Muchas veces nosotros mismos no nos perdonamos los errores y decidimos cargarlos en silencio, haciendo cada vez más difícil la tarea de arrancarlos de nuestras vidas.

Pero no acumules más hojas de tu vida; decide hoy arrancarlas de tí y ser libre, pues para eso fuiste hecho.

No acumules tus penas y dáselas cada día a quien ya pagó por todas y cada una de ellas en una cruz.

Niño

Si quieres descubrir la inocencia, asómate a la sonrisa de un niño.

Si quieres saber el por qué del sufrimiento, ve en la profundidad de los ojos de un niño.

Si quieres conocer el por qué de las cosas, pregúntale a un niño.

Si quieres saber por qué construimos nuestros caminos, fíjate en las manos de un niño.

Si quieres acabar con tus problemas, juega con un niño.

Si quieres la compañía de alguien en tu soledad, hazte amigo de un niño.

Si quieres crecer como un niño, ten alma y sueños de niño.

Y si quieres que tu vida sea feliz, nunca dejes de ser niño.

"…porque el reino de Dios pertenece a quienes son como ellos” Mt. 19;14

Necesito

Un borrador, para borrar de mi historia todo lo que me hace daño.

Un detergente, para quitar las manchas de las máscaras que uso a diario.

Unas tijeras, para cortar todo aquello que me impide crecer.

Un pájaro, para que me enseñe a volar alto y cantar con libertad.

Una tinaja, para añejar el cariño y la madurez del amor.

Un frasco transparente, para conservar las sonrisas y sin tapa para escuchar su alegre sonido. Unos lentes correctores de la visión de la vida, que me permitan observar con amor al prójimo y a la naturaleza.

Una ardilla, que me indique cómo trepar por las ramas del árbol de la sabiduría. Unas agujas grandes, para En un parque, una mujer ve a dos niños peleando. Uno de ellos tejer sueños e ilusiones.

Un cofre, para guardar todos los recuerdos que construyen y dan vida.

Un cierre (zipper), que me permita abrir la mente cuando desee encontrar respuestas, otro para cerrar la boca cuando sea necesario, y otro para abrir mi corazón.

Un rebobinador de películas, para recordar los momentos más felices de mi vida.

Un reloj, para darle todo el tiempo al amor y al amar.

Los zapatos de la ética y la moral, para pisar firme y seguro por donde quiera que voy.

Una balanza, para pesar todo lo vivido y todo lo experimentado.

Un espejo, para admirar una de las obras más perfectas de DIOS… ¡Yo!

Categorías